Me veo obligada a aclarar que Digimon no me pertenece, pero eso... todo el mundo lo sabe.
Por otro lado, este One-Shot está dedicado a ShadowLights, quien hoy festeja el día de su nombre *jajaja* ¡Feliz cumpleaños amiga! Ojalá te guste este humilde obsequio de mi para ti n.n
No te rías
— ¡No te rías! Esto es importante para mí…
— ¡No me estoy riendo!
—Pero quieres hacerlo…
—Pero no lo estoy haciendo…
Miyako lo apartó de un empujón, mordiéndose el labio inferior para no mostrar su sonrisa. Él la miró con falso reproche y regresó rápidamente junto a ella, rodeándola con sus brazos y alzándola suavemente del suelo en un abrazo juguetón.
— ¡Suéltame, estoy enfada contigo! —Rio Miyako intentando en vano conservar la seriedad.
—De acuerdo —aceptó el muchacho volviendo a permitirle que colocara sus pies en el suelo.
De inmediato, el chico ocultó sus manos dentro del bolsillo y continuó caminando sin decir una palabra. Miyako permaneció dos segundos congelada en la posición en que él la dejó, con el rostro demostrando toda su sorpresa.
— ¿Qué haces? ¡Acabas de soltarme!
Ken detuvo su andar y se giró para observar a la muchacha que fruncía el ceño casi con indignación.
—Eso me pediste que hiciera.
Miyako lanzó un quejido al aire, dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección contraria, refunfuñando en voz alta, diciéndole que era un insensible, que no entendía nada. Y no se percató de que el muchacho la había seguido hasta que sus brazos volvieron a rodearla, impidiendo que continuara su caminar.
Las manos de Ken acariciaron los brazos de la chica hasta llegar a sus manos y allí permanecieron un largo instante, piel contra piel, entrelazando sus dedos. Ella movió su cabeza hacia atrás ubicándola en el hombro del muchacho, él estrechó más sus cuerpos para que no quedara distancia entre ellos.
—Ten cuidado con lo que pides, ¿de acuerdo? Porque cumpliré cada uno de tus deseos.
Miyako presionó las manos de Ken contra su cintura y le plantó un beso en la mejilla.
—Mi único deseo es que no me faltes en la vida, ese es el único pedido que debes preocuparte por cumplir.
—Sólo quiero que seas feliz —le susurró intensificando el abrazo.
—Entonces no vuelvas a soltarme —le dijo ella con un leve tono de reproche.
—Hecho.
Quiero comentar que no sé de donde salió toda esa dulzura, pero de seguro va a hacer que me dé un pico de glucosa, me voy a volver diabética.
Bueno, espero que hayan podido disfrutar leyendo n.n
¡Abrazos!
