Había sido de esas noches ocupadas, estaba cansado ya que había pasado demasiadas horas despierto, pero el deber llamaba y sin importar que clase de emergencia, tenía que ir. Entonces entro a prisa hasta el banco, estaba inundado con un humo de color oscuro, que le mareaba y le hacía perder la concentración, veía todo borroso, pero el siguió su camino, entonces escucho disparos, que pasaron cerca de su rostro, pudo notar el ruido, pero no estaba seguro de que sucedía. Escucho a lo lejos voces, había una mujer que gritaba que se fueran, pero solo le contestaban voces enojadas, diciéndole que se apartara o que la matarían. Entonces vio el rostro de ella, estaba gritándole algo, pero se escuchaba lejano, el gas le tenia muy mal, entonces se volvió hasta el ladrón que le apunto con el arma, le dio un fuerte golpe y este disparo, y aunque no sintió la bala siguió golpeado a diestra y siniestra, lo mejor que podía.
Se dejo caer pesadamente mientras el humo se disipaba, entonces sintió su mente volver a si mismo entonces, lo primero que noto fue que el lugar estaba vacío, los ladrones habían corrido, vio el arma en el suelo con un leve olor a pólvora y más lejos, vio a la mujer.
Se acerco silencioso entonces sintió ese escalofrió mortal, que parecía un recuerdo lejano, estaba mirándole, pero sus ojos ya no tenían brillo, su pálida piel estaba rígida, entonces lo noto, en su pecho el agujero de la bala se quedó quieto, congelado, podía sentir que de ese cuerpo se había arrancado la vida de golpe.
Su padre apareció y lo vio, mirándole e inmóvil, sin haber ni siquiera informado, no estaba seguro cuanto tiempo había pasado, solo tomo su hombro y se quedó esperando que llegara la policía
Estuvo silencioso todo el tiempo, sentado en la cueva, adormilado pero su mente le tenia ocupado, por que tenía el rostro pálido mirándole aun en su mente.
-no encontramos nada… especial, solo ella caminaba fuera del banco y ellos la tomaron cuando iban entrando… la van a enterrar mañana, aparte un lugar para ella
-no tenias que hacerlo padre, seguro tenía una familia
-nadie… estaba sola, solo un pequeño apartamento en el centro
-no quería que muriera por mi culpa
-no es tu culpa, ella murió por culpa de los ladrones y yo no debí enviarte ahí, no has dormido en 3 días
-padre es mi culpa, seguro Alfred te dijo que no me echaras la culpa, pero yo lo se
-ve a dormir… descansa un poco
Entonces se fue, aunque su mente se sentía atormentada por la muerte de esa mujer, joven y sola que con tan poca vida le había arrebatado el ultimo aliento, sus ojos se cerraron de golpe y su mente se apago por unas afortunadas 9 horas en las que a pesar de sentirse un poco más descansado aun sentía el sudor frio y el pecho apretado.
Su padre había dejado una dirección en su mesa de noche, era el cementerio y seguramente donde seria enterrada la chica, entonces miro afuera, estaba helando y lloviendo fuertemente, tomo unos jeans y una sudadera entonces salió hasta el lugar.
El olor a tierra húmeda y flores le invadía el pecho, le hacia sentir frio y tenebroso ese lugar, nada comparado con como descansaban sus abuelos en los jardines bien cuidados de la mansión Wayne. Pensó que quizás vería a alguien, le pediría perdón por no haber sido lo suficientemente bueno para ayudarle, estaba decido, él podía haber hecho más, pero no pudo salvarle, era un héroe que no había podido hacer nada. Pero para la desgracia de la tranquilidad de su alma, no había nadie y tampoco parecía que alguien fuera a ir, ni siquiera una flor, solo la tierra mojando un ataúd que ya estaba cubierto por la tierra, vio alejarse al cuidador con su pala, todo ya había terminado.
Se arrodillo frente a la tumba, y bajo la mirada, quería pedirle perdón, por no ser el mejor, siempre pensó que podría, no sabía por qué, pero esta víctima de Gotham le había tocado el alma. Quizás si hubiera estado descansado o hubiera planeado mejor como entrar sin provocar ningún daño, siempre en su mente se había sentido que podía hacer cualquier cosa, estaba tan confiado en que siempre salvaría a todos, detendría al villano, pero esta vez no fue así
Soltó un suspiro, sintió que las lágrimas iban a desbordad incluso por una desconocida, levanto la vista y vio un nombre escrito
Charlotte Bennett
Entonces soltó un largo suspiro, sintió que la lluvia le empapaba fuertemente, solo el sonido de la lluvia cayendo le invadía, tenía que dejar ir a esa chica, la muerte era irreparable. Incluso aunque diera lo que fuera para repararlo
Entonces escucho un ruido, escucho un ruido extraño, miro hacia abajo y vio algo rosa y pálido, manchas de rojo, que se movía lentamente, pensó que quizás podía ser un gusano, entonces se siguió retorciendo y luego vio otro, y luego más… entonces lo noto, era una mano, sucia y con rasguños, sangre y tierra. Se lanzo hacia atrás dando espacio a lo que sucedía, sin tener la menor idea de lo que sucedía, entonces pronto vio otra mano peleando por hacerse espacio. Esas manos que se trataban de hacer espacio se hacían mas largas, hasta que de pronto vio salir a prisa un torso, un rostro desesperado por aire, dando largas bocanadas de aire. Entonces la mujer se volvió mirándole, al parecer parecía muy sorprendida
-yo…
- ¿Qué… qué diablos?
-espera… yo te recuerdo-dijo la voz rasposa- tu… tú eras el pájaro disfrazado
- ¿esa es tu pregunta? ¿acaso no te sorprende estar enterrada?
-esto-dijo saliendo del agujero- es más común de lo que parece- dijo sentándose ya fuera de su tumba- ¿Qué diablos haces aquí? ¿me dispararon en la cabeza?
-n-no… en el pecho, justo en el corazón… yo, esto fue mi culpa
-pues- dijo volviendo a poner tierra en el agujero- ya puedes irte, si es culpa lo que sientes porque -sonrió- sigo viva
-no… oye… ¿Cómo?
-es mejor que me ayudes a cerrar esto… no quiero un escandalo por esto, de nuevo
En silencio ayudo a mover la tierra con las manos mientras que atento trataba de mirar a la mujer, tenia los ojos verdes y el cabello castaño ondulado, quedaba cerca de hombros, tenía la piel pálida y aun más con el frio de la lluvia, que se calaba hasta sus huesos.
Cuando finalmente terminaron ella se levanto algo mareada, al parecer revivir siempre le hacia eso, entonces él le tendió la mano, le quedo mirando extrañada, seguramente de todas las veces que había despertado de nuevo, esta era la primera en que veía a alguien esperándole.
