Su noche estaba siendo eterna y estresante. Hoy se festejaba el 25 aniversario de la revista BlackQueen, un magazine de moda que ocupaba el primer lugar en el mundo de los fashionistas. Ella trabajaba allí desde que salió de la universidad, hacía ya siete años, luego de que Evony Marquise, directora de la revista y ahora mejor amiga, se apareciera tras la puerta de su casa para proponerle ser la productora de moda de BlackQueen. Fue la decisión más rápida que había tomado en su vida. Y la más acertada también. Con su condición de humana no evolucionada a fae le hubiese sido imposible conseguir un trabajo de esa magnitud en aquel mundo dónde los faes lo dominan todo. Faes. Ellos son seres que al despertar evolucionan en su condición desarrollando su potencial. Kenzi, que así era su nombre, aún se preguntaba cuándo sería su turno.

Volvió a posar sus ojos en el reloj de plata que colgaba de su muñeca, forzando su vista al máximo para lograr ver los números con las luces parpadeantes del lugar. Eran pasadas las diez y aún Evony no había hecho acto de presencia en la fiesta, motivo por el cual ella no podía relajarse y disfrutar, no hasta poder dejar el control en manos de alguien más. Se apoyó sobre la barra y observó a la gente bailar, al menos ellos estaban disfrutando. Por todos era sabido que las fiestas que organizaban los faes eran las mejores. Recordando eso se tomó otra píldora roja, era un remedio inventado por Lauren para que pudiera mantener la cordura con incubus haciendo uso de su energía. Los incubus cuando tenían relaciones sexuales liberaban endorfinas al aire que te hacían sentir como si tomaras lsd. Sólo que mucho más caliente. Y ahora mismo había una orgía de incubus en el sótano de aquel lugar. Por lo tanto, en la pista todos estaban desinhibidos y rozando sus cuerpos con el de alguien más.

-¿Puedo invitarte a un trago, preciosa? –Una sensual voz se filtró en su oído desde su costado derecho.

-¡Pero si es la mismísima black queen! Al fin aparecés, mujer. –Regañó Kenzi, girando su cuerpo para quedar frente a Evony.- Oh por dios, amo tus botas.-Exclamo emocionada llevando sus manos a su cara.

-Lo sé, quizás algún día te permita lamerlas.-Responde Evony, guiñándole un ojo.- Lo siento, querida, me entretuve en la limusine con una modelo polaca que me quería mostrar sus trabajos.- Una sonrisa pícara acompaña su comentario.

-Ya, ya, mucha información.- dice la morocha, tapándose los oídos pero sonriendo. Entre Evony y Bo, su súcubo hermana, estaba curada de espanto.

-A vos te hace falta sexo, Kenz, dejá de tomar esas píldoras y andá a divertirte, disfrutá de la fiesta y terminá en la cama de alguien, si no, el lunes no te presentes en la oficina.

-Buenas noches señorita Marquise, ¿Le sirvo algo para tomar?- Interrumpió uno de los mozos, vestido con camisa negra y corbata blanca de cuero. De sólo verlo, con esa mirada de nerd inocente, Kenzi supo que terminaría en la cama de su amiga.

-Si, un whisky doble con media rodaja de limón y un hielo.

-En seguida.- Respondió el camarero y se alejó, dejándolas solas nuevamente.

-Mirá a Bo con Lauren, necesitan una cama urgente.- Murmuró Kenzi, observando a sus amigas besarse con pasión mientras sus manos recorrían el cuerpo de la otra.

-Ellas siempre necesitan una cama.

Kenzi se sintió caliente de golpe. Un fuego se despertó dentro de ella haciendo que se remueva incómoda. ¿Desde cuándo tenía esas reacciones por ver a Bo o Lauren? Sus pupilas explotaron, convirtiéndose en dos círculos enormes dentro de sus azules ojos.

-Me parece que a alguien le está pegando la energía incubus…-Susurró Evony, divertida.

Claro, tenía que ser eso. Un ligero mareo la invadió, se sentía como si hubiese tomado mucho alcohol pero mejor. Todo su cuerpo estaba de pronto relajado, incluso empezó a moverse de forma involuntaria con el sonido de la música electrónica.

-Ev, ¿Te dije que te quiero?- Miró intensamente a su compañera.

-Ya pequeña, yo también te quiero pero no sos mi tipo.-Dijo, y recibió un golpe de parte de Kenzi. Rieron ambas.- Vé a divertirte, yo iré en busca de mi whisky y mi mozo.- Le guiñó un ojo.

Kenzi observó como Evony se alejaba hasta que se perdió entre la gente. Volvió su vista al frente y sin darse cuenta empezó a acercarse a la pista. La música electrónica sonaba demasiado fuerte para cualquier mortal. Creía reconocer una canción de Daft Punk. Había tantas almas bailando juntas que creyó que iba a estallar en mil pedazos por sentir tanta energía vibrando. Se encontró frente a Bo y Lauren, que ahora también las acompañaban Dyson y Vex. Los cuatro bailaban acompasados, repartiéndose caricias entre ellos cada tanto. Esa gente era como su familia, pero eso ya lo contaría luego. Bo la percibió y recibió sonriente, alargando su mano para tomar la de Kenzi y acercarla a su cuerpo. Ambas entraron en el mismo círculo de energía, acoplando sus movimientos.

Kenzi sentía que todo su mundo estaba en movimiento, lento, muy lento, rápido, muy rápido. El tacto con los demás cuerpos la transportaba a otros mundos, estaba hipersensible. Sentía su corazón latir en todo su cuerpo al ritmo frenético de la música y por momentos creía que iba a levantarse del suelo si seguía moviéndose a esa velocidad. Pero la energía que invadía y recorría su cuerpo le pedía más. Más. Más. Más. Abrió los ojos y al otro lado de la pista pudo ver unos largos cabellos rubios que iban de un lado a otro, dejándola hipnotizada.

-Oh por el mismísimo Ares.-Susurró.-

Los ojos de Tamsin conectaron con los suyos y le dirigió una de sus sonrisas seductoras. Kenzi se quedó paralizada pero pronto recuperó el movimiento, acoplándose en la distancia al baile de la rubia. Sin darse cuenta sus cuerpos empezaron a acercarse, abriéndose paso entre la gente sin dejar de bailar hasta llegar a estar separadas por sólo una milésima de distancia. Sus cuerpos se rozaron y todo explotó, la música, la fiesta, la gente, ellas. Caían papelitos plateados del techo y ellas se miraban cómo si no existiera nadie más en la fiesta.

-Por favor, vayamos a tu casa. A tu cama. –Imploró Kenzi en el oído de la valquiria, que tragó fuerte y luego sonrió orgullosa.

-Nunca creí que te escucharía pedir que te saque de una fiesta.- Apenas pudo gesticular, se notaba el éxtasis energético en su cuerpo.

-Nunca pensé tener tantas ganas de desnudarte, Tam-tam.-dijo inocente Kenzi, mientras levantaba sus brazos por encima de sus hombros y seguía bailando, frotando su cuerpo al de la rubia. Bajó despacio sus brazos y los enredó en el cuello de la valquiria, sintiendo como ella rasguñaba sus piernas, levantándole el ya de por si corto vestido. Sus miradas se encontraron, fuertes, intensas, sus pupilas dilatadas. Te lo quiero arrancar a mordiscones, pensó Tamsin, apretando el cuerpo de Kenzi contra el suyo. Sus caderas se presionaron, enviando descargas eléctricas por todo sus cuerpos. Tamsin llevaba puesta una musculosa blanca con una calavera llena de arabescos y flores en conjunto con un skinny negro. Irremediablemente sexy, pensó Kenzi.

Ellas eran amigas, o algo así. Nunca habían estado juntas sin embargo todos veían la conexión que tenían. Sus auras se mezclaban cuando estaban juntas y se tornaban de un rojo intenso. Exactamente como ahora, y eso era visible para todos excepto para ellas, que se aferraban a la estúpida idea de que sólo era una cuestión de simpatía. Kenzi sabía la vida sexual que llevaba Tamsin, quien no dudaba en participar de cuanta orgía se le cruzara por el camino o abusar de su rol de fotógrafa en la revista y meter mano a toda modelo que la mirara más de un segundo. Ella y Bo siempre andaban juntas, en lo que pensaba Kenzi, un camino autodestructivo de sexo, drogas y alcohol. Todo eso pero fae, lo cual se multiplicaba en efectos. Sin embargo lo aceptaba y se limitaba a disfrutar estos momentos de coqueteo con la chica de ojos claros.

Kenzi volvió a fundir su mente con la música, frotando su cuerpo contra el de la valquiria, dejándose llevar. Sentía la frente de Tamsin pegada a la suya, balanceando se de lado a lado. Sus labios empezaron a dejar besos en la coronilla de Kenzi, haciendo que la morocha tragara fuerte. Lentamente, fue bajando con sus labios por una de las mejillas, acercándose peligrosame a su boca. Kenzi sintió sus brazos caer por el cuerpo de la rubia, rozándolo, acariciándolo. Sus manos estrujaron la ropa de la valquiria, a la altura de la cintura. Acercando mucho más sus cuerpos, llevando su pelvis hacia delante para que chocara contra la de Tamsin, enviando descargas eléctricas a ambos cuerpos. Abrieron los ojos de golpe, mirándose intensamente, atravesando las pupilas ajenas.

Nadie las observaba, nadie en aquella fiesta, en ese punto de la noche, podía prestarle atención a algo que no fueran sus sensaciones. La energía que movían los incubus se hacía más poderosa por momentos, ayudada por toda la que estaban creando esos faes danzando y tocándose. La tensión sexual parecía estallar en cualquier instante.

Tamsin no aguantaba más la lucha contra su confuso y excitado interior. Sentía arder su pecho bajo la mirada de Kenzi, quería rugir como un león y devorarla. Su mente finalmente se rindió el instante después de ver a la morena moder con fuerza su labio inferior, haciendo que brotaran pequeñas gotas de sangre. Dos miradas llenas de lujurias chocar, las chispas arden y Tamsin tomó con decisión la cara de Kenzi, estampando de lleno un beso en su boca. La morocha la recibió ansiosa, abriendo sus labios y dejando que sus lenguas se enredaran en la lucha apasionada por poder sentir más a la otra. Kenzi sintió un latigazo eléctrico recorrer su cuerpo y estallar en la punta de su clítoris. Sus pezones le dolían de lo erectos que estaban, presionándose con los de la valquiria mientras seguían compartiendo el beso.

Tamsin tuvo que contener sus deseos de alzar a la más pequeña o de llevársela al baño. Como pudo, empezó a bajar la intensidad de su beso hasta quedar frente con frente, sus respiraciones agitadas. No recordaba haberse sentido tan mojada desde hacía vidas. Y eso en ella, era realmente mucho tiempo.

-Creo que es mejor que me vaya.- Kenzi nunca había escuchado la voz de la rubia tan ronca. Tan caliente.

-Es una invitación, valki?.- Sonrió pícara la menor.

-Chicas, nosotras nos vamos.- Interrumpió Bo, con los ojos azules como la noche. Ambas se estremecieron al hacer contacto visual con la súcubo. Su mirada tenía tanta fuerza que Kenzi tuvo que recordarse quién era para evitar comerle la boca. Lauren estaba abrazada a Bo desde su espalda, dejándole besos en el cuello.- ¿Vienen con nosotras?

Tamsin se sintió tentada a aceptar, ir con ellas significaba liberar toda la tensión sexual que construyeron con la humana.

-No, Bo, iremos a la casa de la valki nosotras.-Respondió Kenzi por ella. – Ustedes disfruten de la noche.-Les guiñó un ojo.- Pueden gritar todo lo que quieran hoy que no estoy, aunque tampoco es que se corten mucho si estoy.- Meditó.

Tras despedirse, Bo y Lauren se fueron, dejando solas nuevamente a Kenzi y Tamsin, quienes seguían pegadas a la otra. Tamsin miró a los ojos a la morocha, sonriendo de lado se acercó hasta su oído.

-Así que… ¿Nos vamos a mi casa?