SUMARY: Alfred es un informático ermitaño y ensimismado que vive muy feliz solo, su hábitat cambia el día que Matthew le obliga a dar refugio a un perro rescatado; así, sin proponérselo se ve saliendo a la calle, preocupándose de otro ser vivo y pasando más tiempo de lo normal con el veterinario, el doctor Kirlkand.
NOTA: En este capítulo se hará la introducción de este universo y las actividades que ocurren allí. Acá presentaré a Alfred y sus circunstancias y luego en el segundo a Arthur, cómo viven y cómo se conocen. Lo explico porque en principio este capítulo no parece un USUK, pero les juro que lo es. La actualización será semanal, los fines de semana y tengo pensados unos diez capítulos, de los cuales 4 están terminados, así que puedo asegurarles continuidad.
1. Matthew
Cuando Francis conoció a Mathew Jones-Williams, se asombró del hecho de que nunca antes lo hubiese visto en el campus. Francis era un profesor de ética de la U.C.L.A. recién titulado del doctorado, pero llevaba suficientes años en el lugar como para creer conocer a todos los líderes de agrupaciones que defendían causas honorables. Era parte de su rubro después de todo. No obstante, Matthew Jones-Williams se las había arreglado para estar cuatro años en la universidad estudiante Biología sin que nadie nunca reparara en su existencia.
Hasta el momento en que se subió a un podio con la camiseta de A.R.M.E. a concientizar acerca del hecho de que casi todos los productos que se usan en el tocador y los fármacos que se consumen son testeados en animales. Dio un discurso acerca de lo que significaba ser humanitario, que no solo implicaba tratar con dignidad a otros seres humanos sino extender el mismo respeto a los animales que estaban, contra su voluntad, sirviendo a las personas.
Francis, nunca había prestado atención a causas animalistas pues le parecían antojadizas, habiendo tanto humano en desgracia, pero se acercó por curiosidad y el muchacho le había explicado más detalles de las pruebas en animale y sobre la fundación en que trabajaba rescatando animales de laboratorios. Matthew fuera de eso no era muy notorio, ni hablaba fuerte; Sin embargo, Francis se vio arrastrado por su pasión, su buena voluntad y comenzó su insistencia en invitarlo a salir. Muchas veces, hasta que el joven hubo accedido advirtiendo de antemano que era vegano y que por favor lo dejara escoger el restaurante.
Conquistar a Matthew no solo había sido aceptar sus hábitos alimenticios, sino el hecho de que no comparara nada en las farmacias, que todo lo arreglara con yerbas y estuviera constantemente en reuniones o misiones de rescate, pero Francis nunca había estado tan interesado en una persona. Porque Matt era amable, dedicado, inteligente y su sentido de la moral iba más allá de lo que sus principios éticos, solamente humanistas, alcanzaban a cubrir. Luego de dos años de relación se había terminado involucrando en varios rescates e incluso había tenido que aprender a soportar al ñoño desabrido que era su mellizo, pero eso era el único pero.
Fue un día de marzo en que por fin llegó la resolución que liberaba cinco animales de aproximadamente dos años cada uno. Kyle, el voluntario australiano, alistó las jaulas y se sentó en el asiento trasero, en el copiloto Mathew tenía las carpetas con los papeles en la mano y Francis conducía siguiendo las indicaciones que le daba su pareja. Al llegar a un laboratorio, Mathew siempre experimentaba una sensación de inestabilidad emocional que podía llevarlo a ser inusualmente violento.
Sabiéndolo, Francis le tomó la mano y le dijo: - Uno a la vez
-Lo sé, pero no puedo evitar querer clausurar esto de una vez por todas.
En la recepción una mujer los estaba esperando, revisó los papeles con los permisos de liberación y los hizo pasar a una salita donde cinco jaulas esperaban cada una con un perro dentro. Estaban calmados y desganados, seguro acostumbrados a vivir siempre tras las rejas en un espacio pequeño. Kyle y Francis juntaron las jaulas ocupadas con las vacías y llamaron a los animales con comida para pasar de un espacio a otro. Mathew revisaba las fichas de los cinco perros. Todas hembras esterilizadas, distintas camadas, tenían entre 2 y tres años, estaban en buen estado físico, dentro de lo posible luego de haber sido sometidas a pruebas toxicológicas toda su vida.
Una vez firmada la receptación y los perros ya en la camioneta, condujeron hasta el refugio. Los voluntarios de los hogares temporales estaban esperando, la mayoría de los perros había reaccionado bien al salir de la jaula y al recibir las primeras caricias humanas de su vida. Un poco extrañados al principio, pero, pese a sus temores iniciales comenzaron a mover sus colas. Todos excepto una que seguía encogida en su jaula.
No era una conducta extraña; los beagles eran una raza saludable, sociable y dócil, razón inicial por la que eran sujetos de experimentación en laboratorios, aunque siempre podía suceder que uno tuviera especial temor ante la nueva experiencia social con humanos u otros perros con los que nunca había interactuado directamente. No quisieron presionar para no asustarla más, pero Mathew temía que eso sucediera, porque no tenían en ese momento un hogar temporal que no tuviera otras mascotas en el hogar.
En el pequeño departamento que compartía con Francis ya habían 3 beagles, sabía que su pareja no se opondría a llevarse otro, no obstante el problema era la timidez de la nueva rescatada. "Llama a tu hermano", propuso Francis ofreciendo una solución que ni él mismo encontraba factible, conociendo al mellizo de su pareja. Mathew sabía que Alfred le había dicho una vez que no podía ser hogar temporal por falta de tiempo; sabía que el problema era más que nada que la vida de Al, era un desastre. Pero estaba desesperado.
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En su departamento Alfred normalmente tenía objetos tirados por todos lados. Ropa limpia apilada esperando ser guardada en el armario, ropa sucia esperando ser tirada a la lavadora, un basurero lleno de envases de comida de diversos locales de reparto y en su escritorio dos computadoras constantemente encendidas en las cuales diseñaba sus páginas web, más los procesadores constantemente encendidos que funcionaban como servidor de la página de Beagle Freedom, la institución a la que servía su hermano.
Desde que Matthew quedó a la cabeza de la institución, Alfred había ofrecido sus servicios como informático y diseñador web para darle mayor difusión y agilizar el sistema de donaciones on line. No obstante, pese a sus múltiples responsabilidades no tenía horarios, trabajaba y comía a la hora que quería y por eso a veces jugaba video juegos todo el día y luego se pasaba la noche trabajando, dormía toda la mañana y luego comía todo lo que no pudo de una sola vez.
Justamente se encontraba tragando y terminando un encargo de construcción de una página web para un restaurante, cuando golpearon la puerta. Desde el ojo visor, pudo ver a su hermano saludando y le abrió.
-¡Matty!, qué haces acá- saludó animadamente, luego miró hacia abajo y encontró una jaula con un pequeño animal echado encogido.
-Necesito un favor- comenzó su hermano. Alfred podía adivinar lo que seguía. Él había dicho varias veces que no a eso.
-No, Matty, no es una buena idea...
-Pero, Alfred, no sé qué más hacer...
-Tú sabes que se me mueren hasta las plantas... no puedo ni siquiera mantener vivas a las plagas que hay en este departamento- quiso bromear, pero Matt iba en serio.
-Mira, yo no quería hacer esto, pero es que está muy asustada, no puede interactuar con otros perros y le tiene miedo a las personas, necesita un hogar temporal donde pueda rehabilitarse y aprenda a tener confianza de forma lenta y tranquila... no puedo tenerla yo, porque mis niños son muy inquietos, no tengo dónde dejarla...
Alfred miró hacia la jaula. Apenas se distinguía su ocupante dentro. Se agachó a ver y notó una cabeza de pelaje café cobrizo y ojos asustados que evitaban su mirada.
-¿Qué pasa con él?
-Ella, imagino que tiene miedo, ha vivido toda su vida en una jaula, sin interactuar con animales ni humanos más allá de los procedimientos que se le aplicaron, pruebas de resistencia a fármacos... es una sobreviviente
Mientras Mathew explicaba, Alfred tomaba el peso de sus palabras. Él sabía lo que su hermano hacía y lo que esos animales pasaban, pero nunca había visto uno en directo ni un recién rescatado. Solo las fotos y videos de los rehabilitados que él mismo subía a la página web. La realidad tocaba su puerta. Y él tenía una seria aversión con la realidad.
-¿Por qué me haces esto?, sabes que no puedo decirte que no...
Su hermano respiró aliviado y entonces tomó la jaula y la llevó dentro del departamento.
-Gracias, te juro que no te arrepentirás, esto es algo muy bueno, esto te convierte en un héroe de carne y hueso...
-Ya, no seas lamebotas, dime qué tengo que hacer...
-Mira, por lo pronto debe acostumbrarse a tí para poder ir perdiendo el miedo a la gente, no morderá, está acostumbrada a ser dócil y soportar... lo que sea, entonces te recomiendo no obligarla a nada; abre la puerta de la jaula, pero no la obligues a salir de ella, si se hace... bueno, si tiene un accidente, no la reprendas, va a ir aprendiendo dónde hacer y a pasear cuando se sienta lista, puedes estimularla con comida, te dejaré un kilo de alimento, debe comer 200 gramos diarios, tienes que llevarla al veterinario para comprobar que su estado de salud es óptimo y ahí compras el alimento que te recomienden... en realidad no debes gastar nada, la institucion paga directo a la clínica con la que tenemos convenio, te anotaré el de número, te recomiendo al doctor Kirkland, pide hora con él para mañana, debes llevarla en la jaula... es muy importante que no la hagas salir a la ciudad si no está acostumbrada a estar fuera de la jaula...
-Demasiada información..
-No te he dicho casi nada aún- advirtió Matthew.- Mañana el veterinario te enseñará el resto y responderá tus dudas... oye, - llamó la atención el activista al ver a su hermano agachado al lado de la jaula con pinta de estar sobrecogido con la responsabilidad - lo harás bien, confío en tí... no te lo habría pedido si no lo creyera, si tienes preguntas llámame.
Y se fue. Alfred se quedó mirando hacia la puerta, pero luego comprendió que Mat no volvería y que él se había quedado solo con la perra. Tal como le dijeron abrió la jaula y miró hacia dentro. Nada. Ninguna reacción. Respiraba y pestañeaba, así que estaba viva, pero no tenía más reacciones. "Tal vez es retrasada", pensó y se fue a sentar a su escritorio a terminar su trabajo.
Una hora después se dispuso a cenar la comida del delivery y sirvió un plato de croquetas a la recién llegada, muy cerca de la jaula. La pudo ver olfateando, pero solo bebió agua y se volvió a echar en otra posición. Alfred suspiró, no quiso darle más vueltas al asunto y se echó a ver Netflix, luego jugó en su consola y al volver a mirar, la perra seguía sin dar señales de movimiento así que antes de ir a dormir, vació las sobras de su pollo chaufán al plato de alimento y le dijo:-No le diré a Matt si tú no le dices- y se fue a dormir.
Al otro día despertó por la alarma, extrañado. Luego recordó por qué la había puesto y se levantó corriendo hacia la sala. Todo seguía en el mismo lugar, la perra seguía ahí, pero había una posa de pipí afuera de jaula y el plato de comida estaba vacío.
-¡Oye, te gustó el pollo!, voy a ver si me queda más- saludó y se agachó a limpiar con un trapo- Mat me escribió anoche que te hablara, que te tenías que acostumbrar a las voces humanas y eso, me dijo que no te hablara como bebé, porque los perros preferían el tono de voz normal de los humanos y no sé, como que mi vida ha sido una mentira- desde la jaula la perra levantó la mirada hacia él. Alfred la sostuvo un momento, era muy inocente y limpia y él mismo se estaba comenzando a emocionar más de la cuenta así que se puso de pie y siguió con la cháchara.
-Bien, el pollo, veré si hay más pollo- desde el refrigerador gritó - nope, no más pollo, pero hay una pizza con salami, vamos a tener que compartirlo - y diciendo eso se sirvió un platillo y el resto lo dejó en el plato de ella. - bueno vamos a pedirte una hora al médico, a mi tampoco me gustan, pero te hará bien, en especial porque me enseñará cómo tratarte, no tengo idea de perros, no tengo idea ni siquiera de humanos... te espera una buena acá conmigo
Luego de hablar por teléfono y tomar la hora se fue a dar una ducha, al salir el trozo de pizza de platillo en la jaula había desaparecido y ella estaba echada con la cabeza hacia fuera. Eran las 10 AM, para él era como madrugar, pero pensó que era algo temporal, que una vez que la perra reaccionara y se pusiera bien, se iría a un hogar definitivo con unos adoptantes y entonces él podría volver a dormir 9 horas diarias.
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Nota final: Esto se me ocurrió hace meses, vi una foto de la cantante SIA en una de las galas de esta fundación, así que me dije ohh las posibilidades. La página de Beagle Freedom efectivamente existe, quise hacerla hembra porque todas las historias que leí de rescatados eran hembras, lo que no significa que no usen machos, después de todo, estos perros nacen en los laboratorios y allí viven toda su vida hasta que los rescatan. El mismo laboratorios acuerda las liberaciones con Beagle Freedom, imagino que porque un sujeto de más de dos años ya no es tan sano para experimentar. No se preocupen que no entraré en detalles de los procedimientos, de acá solo viene interacción perro humano y humano veterinario 1313.
