Disclaimer: Ni el sello de Kuroshitsuji ni sus personajes me pertenecen, todo por obra y gracia de Toboso Yana-sama a excepción de los Oc's que aquí incluyo (que por cierto, son todos infantes) :D
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La familia: como elemento natural, universal y fundamental de toda sociedad y consecuentemente la base de la misma.
"El recuerdo a uno lo hace vivir dos veces; la vida propia
y la propia vida que tiene el recuerdo"
-Eliecer Cárdenas-
"El álbum familiar"
Domingo.
La tetera silbaba y Maylene dejaba en la cuna a su pequeño bebé para salir despedida hasta el cuarto de cocina. Apago la llama y se propuso en servir cuatro tazas de agua ya habiendo colocado las bolsitas de té en cada una de ellas. La primera, segunda y tercera pasaron bien en sus manos pero a la cuarta se derramo un poco de liquido caliente en sus dedos izquierdos los cuales salpico y el lamento proferido de su boca llamo a su marido.
— Querida, déjame el resto a mí y ve con las niñas… que están en una disputa. Ya las conoces. —Le apremio con un beso en sus dedos rojizos mientras los secaba delicadamente y asperjaba los mismos con aceite de cocina.
— ¿No será que las estas engriendo demasiado, Sebastián? —insinuó, resoplando sobre sus dedos y moviéndolos despacio a manera que el mencionado se abría paso hacia su mirar y se ensalzaba en ella.
— ¿No será que estas celosa? —levantó la ceja, emitiendo un destello en su sonrisa y volteándose a verla con la charola ya en sus manos.
Maylene mantenía su postura gacha y se quedo con él a esperas de llevar las galletas. Se habían quedado en silencio y él se encamino hasta la sala siguiendo el paso de su esposa. ¿Celosa de sus hijas?
— Bastet e Isis, indudablemente su comportamiento es desastroso, solo debería echar un mirar a esta sala. —Sebastián contemplo a sus hijas quienes se explayaban en la alfombra, rodeadas por varios libros y álbumes caídos de una repisa. Ambas se mantenía exhortas en algo que no alcanzaba a ver y ellas le daban la espalda con los codos utilizándolos como soportes para el tronco y los pies los menaban de arriba y abajo.
— ¡Mamá y papá! ¡Miren! ¡Miren lo que encontramos! —las pequeñas al percatarse de la entrada de sus progenitores saltaron hasta ellos y los agarraron de la ropa a que se pusieran hasta su nivel e inspeccionar su material encontrado.
Sebastián dejo descansar la charola en la mesita de centro y planto sus pupilas en las de Maylene inquiriéndole que le siga el paso y ella se disolvió con la prisa que las niñas aquejaban. Al parecer la riña que ellas mantenía se expiro.
Ambas adultos se desplomaron en el mueble y las niñas escalaron a gatas y se sentaron en los muslos de su padre, una a cada pierna y el álbum que mantenía Isis aferrado a ella como un muñeco se abrió ante los ojos de Sebastián.
— ¿No son estos mamá y papá? —Inquirió quien portaba el libro fotográfico y señalando con su dedito de piel blanca una foto en especial y en grupo.
— Es obvio… no seas tonta, tonta. —hizo un mohín con la boca y la lengua hacia su hermana gemela.
— ¡Bastet! —reprendió Maylene viendo como su hija se acunaba en el pecho del padre y se levanto para rodear el mueble y colocarse detrás de la cabeza de Sebastián.
El moreno comenzó a reír muy bajito, movió ligeramente las piernas y acaricio los cabellos morenos de sus niñas. Giro su rostro para encontrarse con el de su esposa e invitarle a que mirase más fijamente.
— ¿Recuerdas esa foto de hace once años, querida? —le miro con amor y se le encogió el corazón al pensar en los años transcurridos y lo maravilloso de todo aquello, Maylene había cumplido con lo dicho en ese día de navidad.
— ¿Cómo no recordarla? Si es ahí donde comienza la historia de esta familia.
Las niñas comenzaron a hacer murmullos con la boca dando a concebir la idea del romanticismo cuando sus padres se impartieron un pequeño ósculo en ese momento y los "Hiu-hiu" no se hicieron esperar.
Mientras eso sucedía las infantes asentaron su curiosidad en las demás ejemplares que el libro mantenía escondidas. Pasaron hoja por hoja examinando detenidamente cada aspecto de sus progenitores encontrándose ellas mismas reflejadas con cada detalle. Los cabellos de su padre, las cinceladas delicadas de su madre y los ojos rojos de Isis mas no Bastet, con sus esmeraldas que sabia de donde provenían.
Isis, se permitió plantearse una situación con respecto a todo lo que sus ojitos veían: Sebastián y Maylene no eran contemporáneos y por lo tanto tampoco eran amiguitos del colegio. Su padre se veía mas adulto a comparación de su madre mas a ello sumándole que en algunas fotos se los veía con muchos alumnos y entendió de qué se trataba.
— ¿Cómo se conocieron? — quiso saber la pequeña de iris rojas. Levanto el mentón en dirección a ellos y expectante por lo que respondiesen.
Maylene de nuevo rodeo el mueble y tomo unas galletas y les unto mermelada de guayaba para dirigirse de nuevo a ellas.
— Sebastián era mi profesor de English.
— Y Maylene mi querida alumna.
El llanto del bebé le obligo a la madre a salir en búsqueda del niño. Mientras que tanto y eso pasaba: el té y las galletas y la mermelada eran devoradas por padre e hijas.
Bastet e Isis apenas habían ojeado la época colegiala... aun no se percataban de las cartas de amor y fotos con dedicatorias al revés que se mantenían archivadas en aquel álbum de familia;la muestra que a ellas les permitirá vivir con emoción cada etapa y cada fragmento de las vidas de sus progenitores. Y a ellos, revivir esos momentos ya disueltos en la memoria.
¿Continuara?
Vemos un ejemplo de la familia nuclear; padre, madre y descendencia.
Y pasando de lado... aquello, me he permitido fantasear con hijos de un SebasxMay y buuuuenoooo *aquí lo leéis*
¿Sugerencias? ¡Preguntas! !Recomendaciones! Si las tienen las recibiré y ... *regalenme un review*
