DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi. La obra es mía, escrita sólo con el fin de entretener – a ustedes y a mí. Sin fines de lucro. Este fic participa en la actividad de San Valentín "Érase una vez el amor..." del foro "¡Siéntate!".


— De cursilerías y verdades… —

— I —


El bullicio inundaba el lugar con risas, cantos y exclamaciones infantiles, llenándoles el corazón con esa energía revitalizante que era parte de su rutina de abuelos. Sango sonrió, indicándoles a los más pequeños que estaban aglomerados a su alrededor, que fuesen con el monje para que ella pudiese terminar de preparar la cena. Pese a su intento, no podía mostrar autoridad con ellos, por lo que su petición sólo fue eso y, con el revuelo, casi fue ignorada por completo.

— ¡Queremos abrazo exterminador! — Exclamó uno de los pequeños, estirando sus manos para hacerle señas, los ojos brillando de emoción.

— Oh, ¡por favor, por favor! — Corearon los demás, imitando los movimientos del primer infante.

— Pequeños, ya no puedo con todos a la vez… tendrán que turnarse — con cuidado, se puso de cuclillas y comenzó a darles afectuosos abrazos a los niños, de a dos en dos, levantándolos un poco del suelo y dando una vuelta lenta, acción que ellos festejaban como si fuese lo mejor del mundo —. Bien, es suficiente. Vayan con su abuelo, es hora de que les cuente una historia.

— ¡Historia, historia! — Como si fuese un espectáculo de los mejores, todos los infantes y los que ya estaban entrando en la adolescencia, se reunieron alrededor del hombre, quien esperó paciente a que se hubiesen acomodado y guardado silencio para aclararse la garganta, sus ojos azules fijos en los rostros jóvenes y expectantes.

— De acuerdo, ¿de qué será el relato de hoy? — Preguntó, causando que todos murmuraran entre sí antes de comenzar a lanzar ideas en voz alta, intentando imponer cada uno su elección. Luego de escucharlos pelear entre ellos sobre la temática – que iba entre las batallas, yōkai y espíritus malignos, romance, misterio y hasta nobleza –, se aclaró la garganta nuevamente, logrando sin dificultad que el silencio se impusiera otra vez. — Bueno, ¿y si les cuento una historia que tiene todo eso y más?

— ¿Hay una así, abuelo? — Una pequeña que tenía los ojos tan azules como los suyos, lo miró con curiosidad y algo de incredulidad.

— Por supuesto que la hay — buscó la mirada de su esposa, quien le sonrió con cariño mientras revolvía la comida —. Es nuestra historia. Acérquense, no van a querer perdérsela.

— Pero ya sabemos cómo se conocieron y cómo terminó eso — esta vez fue un chico quien rezongó, a él le interesaban más los relatos sobre difíciles batallas y yōkai poderosos.

— Oh, pero esa es sólo una parte. Les prometo que no van a arrepentirse, vamos.

A regañadientes, quien le había reclamado se cruzó de brazos y le prestó atención, acto que imitaron un par de chicos a su lado. Miroku inhaló profundo y, siempre con una sonrisa en el rostro, comenzó el relato.

— Ustedes ya saben cómo nos conocimos y las circunstancias del momento, por lo que está de más decirles que no pude ver a su abuela como a cualquier otra chica. Si hasta con la señorita Kagome no pude contenerme…

— ¡Miroku! — El regaño no se hizo esperar, causando que él le dirigiera una mirada cómplice, sonrojándola levemente. Era increíble que aún pudiera causar eso en su esposa, pensó antes de decidir seguir su narración.

— Lo siento… ¿en qué iba? Ah, sí…

» Desde el principio, sólo fuimos compañeros de viaje. InuYasha y la señorita Kagome tenían lo suyo, complicado, pero siempre hubo amor entre ellos, pero nosotros… nos hicimos buenos amigos. Debido a la unión entre nuestros amigos, comenzamos a compartir juntos más de lo que en un principio yo hubiese esperado, aunque en realidad no era algo que me molestara. Sin embargo, la maldición en mi mano derecha me impedía dejar que las personas se acercaran mucho, no quería que se encariñaran conmigo, porque no quería herirlas. Y eso era exactamente lo que temía con Sango. Pero fue inevitable que formáramos un vínculo de confianza, luchamos juntos casi desde el principio y conocíamos el dolor y los miedos del otro. Pero hasta ahí, sólo éramos amigos muy cercanos. Y quizá lo hubiésemos seguido siendo, sino me hubiese dado cuenta de lo mucho que me importaba su abuela.

» Debí percatarme de las señales, pero no quería aceptarlo. Desde el principio, había sido consciente de lo diferente que era Sango y cada día que pasaba, admiraba más todas esas cosas que la hacían alguien tan única. Pero no sólo yo lo había notado, y cuando apareció en nuestro camino un hombre capaz de darle una vida de comodidades, alejada del peligro y las necesidades, descubrí que la veía como algo más que una amiga.

» Se presentó a nosotros como Kuranosuke Takeda, el terrateniente de un lujoso Palacio, y buscaba a Sango con la excusa de exterminar a un yōkai oso, pero en realidad era más que eso, y no tardó en proponerle matrimonio a su abuela…

— ¿La abuela tuvo otros pretendientes?

— Oh, ¿no fuiste su único amor entonces, abuelo?

— ¿Por qué no dijo que sí?

Sango sonrió al notar que Miroku negaba con un gesto, esa historia no era contada a menudo, de hecho estaba casi segura de que era segunda vez que la escuchaba, y la primera había sido hacía varios años atrás, a sus hijos. Soltó un suspiro, golpeando levemente el cucharón contra el caldero para llamar la atención de sus nietos.

— Dejen que su abuelo continúe, seguro les responde todas sus dudas.

— Está bien, abuela Sango… — Respondieron a coro, volviendo a guardar silencio para escuchar al mayor.

— Muchas gracias, cariño. Bien, ¿en qué iba…? Ah, cierto…

» Le pidió matrimonio a su abuela. Si bien debo admitir que lo primero que sentí fueron celos, en especial al darme cuenta de que no era el único que había notado lo maravillosa que es ella y que él podía pretenderla sin peros, siendo un hombre con el que toda chica soñaría… pronto, fue todo lo contrario. Al pensar que Sango podría estar a salvo, protegida y con una vida tranquila, viviendo como toda una Hime, y dejando atrás todo ese doloroso pasado… me sentí aliviado. Triste porque, si ella aceptaba, significaba que no continuaría el viaje con nosotros; pero ese hecho no significaba mucho si ella era feliz. Así que no le dije nada, después de todo era una decisión que ella debía tomar por sí sola.

— ¿Lo rechazó?

— ¡Es obvio, tonta! Debe haberle dicho que su corazón pertenecía a otro, por algo están acá — el mismo pequeño que dijo conocer ya la historia de ellos, ahora dio por sentado cuál había sido la respuesta.

— Sí, lo rechacé, pero no por su abuelo — esta vez Sango aclaró las cosas, mientras apagaba el fuego para que la comida se enfriara un poco.

— ¿No fue porque lo amabas? — El infante se sorprendió, no se esperaba esa respuesta.

— Le dije que, mientras no derrotara a mi enemigo y cumpliera mi misión, no podría pensar en otra cosa. Y él dijo que me esperaría.

— Entonces… ¿después de que mataran a Naraku…?

La pareja de ancianos intercambió otra mirada y rieron, antes de seguir con el relato, algo que sólo causó más curiosidad en los menores.

— Vamos por parte, sino se perderán… a ver, ¿entonces…?

» Creo que fue la primera vez que dejamos ver que no éramos sólo amigos. Le deseé lo mejor a su abuela y ella se molestó, justo antes de que atacara el temible yōkai. Sango decidió exterminarlo sola, porque estaba furiosa y bueno, ya saben cómo es… En fin, aquella noche se lució, la batalla fue fantástica. Patadas ágiles, golpes certeros y Hiraikotsu dando en el blanco… Fue un combate tan magnífico que hasta InuYasha admitió que no podría ganarle en ese momento — soltó una carcajada, durante mucho tiempo le bastaba recordarle a su amigo aquella noche para que admitiera que podía temerle a su mujer —. Pero no fue suficiente. Lo que enfrentábamos no era un yōkai, y su abuela se confió demasiado. La entidad recobró el sentido cuando ella pensó que ya la había derrotado, atacándola sorpresivamente. Sin embargo, yo sí me había dado cuenta de ese detalle. Había observado con cuidado cada movimiento, y además de notar las habilidades y destreza de Sango, también vi que no había daño físico en el cuerpo del oso. Evité que el golpe la alcanzara y usé mi poder espiritual para acabar con la amenaza, no sin llevarme una herida en el brazo derecho en el acto. Al final, descubrimos que realmente lo que atacaba el palacio todas las noches era el espíritu rencoroso de un oso que su bisabuelo y otros exterminadores habían derrotado hacía años, y que, en lugar de seguir las instrucciones dadas, el padre de Kuranosuke Takeda guardó la piel, causando con ello la desgracia. Finalmente, logramos resolver el misterio, y seguimos nuestro camino.

— Espera… — Uno de los niños que había pedido insistente un relato de batallas y yōkai lo interrumpió, los ojos fijos en él. — No importa qué pasó con el oso. ¿Ese terrateniente siguió insistiendo? ¿La abuela volvió con él después de terminar su viaje?

— Pensé que no te interesaban las historias de amor — el mayor sonrió, causando que su nieto se sonrojara.

— Eh… Esto es importante para nosotros por… por nuestra historia familiar, sí — inventó una excusa, logrando que todos sonrieran al no creerle.

— Bueno, para efectos de "historia familiar", esa interrogante será respondida en otra ocasión — Sango colocó un pocillo con comida sobre la mesa, haciéndoles un gesto para que la ayudaran a servir.

— Así es… aunque sí seguimos viajando juntos. Le dije a su abuela lo feliz que me hacía que hubiese decidido continuar con nosotros y, bueno… por mi parte, supe desde ese día que ya no podría verla igual que a otras mujeres, porque ahora había sentido lo importante que era para mí.

La historia terminó con los más jóvenes emocionados ante la idea de que la ex Exterminadora tuviese otro interés amoroso aparte del monje, algo que hizo que la pareja sólo intercambiara miradas cómplices mientras sonreían con cariño. Luego del relato, todos ayudaron a servir la cena, ubicándose luego para comer, aunque los murmullos y susurros sobre la historia que acababan de escuchar no se hicieron esperar, causando algo de nostalgia en la adulta pareja, que siempre se emocionaba al recordar esos momentos iniciales en los que ambos creían que el sentimiento no era correspondido, o tenían tanto miedo a seguir perdiendo que preferían negarse una realidad bastante obvia. Pese a todo, al final habían terminado juntos, pero esa era una historia que no se había escrito de la noche a la mañana, ambos lo sabían muy bien.


¿Alguien? Bueno, ya he dicho que no puedo resistirme a las actividades y retos del foro, en especial si así puedo darle amor a mi OTP (¿a qué no lo habían notado?). Esta vez tenemos su historia de amor contada por Miroku a sus nietos, algo tan hermosamente tierno que casi me derrito escribiéndolo. Considero que el momento en el que Sango es cortejada por Kuranosuke, es el claro reflejo de cuánto quiere y le importa ella al monje. El hecho de que le diga a Kagome que si ella puede ser feliz y alejarse del peligro aceptando la propuesta, es lo mejor y es su decisión, habla mucho de todos los sentimientos que no aceptaba tener. Y aún más el "Algún día lo entenderá...", como si supiera que ella no podía comprender la profundidad de sus sentimientos en ese momento... ah, me derrito de nuevo xd (y sí, sé que esto no sale en el manga, pero no altera el desarrollo de su relación y me permite fangirlear, así que déjenme ser feliz xd).

Muchas gracias si llegaron hasta este punto, ¿podrían decirme qué les pareció con un review?

Dedicado a todos los que tenemos por OTP a esta hermosa pareja, pero en especial a Nuez, Azalyn, Loops y Kathy. Si llegan a leerlo algún día, espero que les guste y les agradezco ser mis compañeras y conspiradoras en el fangirleo de tan hermoso ship.

Nos leemos en el siguiente capítulo.

Yumi~