Disclaimer: Todo el mundo de Legend pertenece a Marie Lu.


"Esta historia participa en ¡Fandoms unidos, Jamás serán vencidos! del Foro Las Cuatro Naciones".


Dejarlo ir

Por: Daenerys Black


Género: Tragedy.


"Only know you love her when you let her go" –Passenger.


June se desliza entre la marea multicolor de gente. Busca un lugar aparatado en donde su cerebro pueda procesar bien la información y sus emociones logren calmarse. Acaba de divisar una espesa cabellera rubia entre la gente que ha asistido al evento. June se acercó un poco más a la persona porque creyó que su vista le había jugado una mala pasada y todo era producto de su imaginación. Extraña mucho a Day, han pasado cuatro años desde la última vez que lo vio, es comprensible que su subconsciente cree imágenes de él.

Toma el vaso con un líquido color ámbar que el camarero le ofrece. Lo bebe y deja que el fluido baje por su garganta. Sabe a fruta, miel y a un día cálido de verano. Los sabores se estallan en su boca como si fueran flores que se están abriendo dentro de su cuello; suaves, dulces y placenteras. June se apoya en su pierna derecha y mira al centro del salón.

Day está ahí. Es él, no cabe duda. Reconocería ese andar, seguro y ligero, ese pelo rubio que está un poco más corto que antes aunque sigue con el mismo brillo y gracia. «Pero él no te reconocerá –piensa con una amargura y tristeza mezclada– Es lo que tú querías, ¿no es así?»

Las luces que ornamentan el lugar son de tonalidades violáceas. En el techo hay pequeños lienzos que se juntan en una danza armoniosa. Las mesas y sillas están cubiertas de hermosos paños bordados con dorado y tienen una pequeña flor blanca adornando la punta exterior izquierda.

June está radiante. Ya no es esa chiquilla de dieciséis años que abandonó esa sala del hospital un día dejando una parte de sí misma recostada en la camilla, con los recuerdos perdidos. Ahora tiene veintitrés años, es toda una mujer. Su rostro ya no es el de una niña, tiene las facciones delicadas y los pómulos altos. Sus ojos oscuros, moteados ligeramente de oro, brillan por causa del alcohol que ha ingerido y sus mejillas están levemente sonrojadas con el calor abrumador que hay en el lugar. Viste un vestido ceñido al cuerpo de color blanco inmaculado, con las mangas de un etéreo azul cielo.

No puede evitar que su vista se desvié hacia Day. Él provoca ese efecto en ella, June lo sabe muy bien. En lo único que piensa en estos momentos es en ir donde Day, tomarle la cara y plantarle un beso en frente de todo el mundo. Quiere volver a llenarse de él; sentir sus caricias por su cuerpo y sus brazos rodeando la cintura. «Hiciste una promesa. "Se buena con él"–le había hecho jurar Tess–. Le prometiste a Tess que nunca le harías daño –el pasillo de aquel hospital le viene a la mente y Tess–. Y con tan solo mirarte ya se lo estás haciendo»

Lo ama, nunca ha dejado de hacerlo. Pero a veces cuando amas a alguien tienes que saber dejarlo ir. A veces es mejor tener a las personas que amas lejos de ti, porque así no les puedes hacer daño. Si de verdad ama a Day, sabrá dejarlo ir.

Camina a la salida del salón, rosando a Day. Puede sentir su aroma envolverla lentamente, llenando todo su cuerpo en tan solo unos segundos. Sale de la sala para sumergirse en la oscuridad de la noche. «Hiciste bien, June.»