Bueno pues este es el primer fic que escribo y subo en esta página uwu. La idea se me ocurrió viendo Hellsing, Kuroshitsuji, Elfen Lied y Tokko. También me inspire en la

Canción Re-birthday de Len Kagamine owo

Me gustaría pedir una disculpa de antemano, en caso de que tenga una falla de redacción y de ortografía u.u Como ya dicho antes este es la primera historia que escribo. Cualquier crítica constructiva es aceptada, pues mi única intención es mejorar y entretenerlos un poco o3o

Esta historia será MikuxLuka, debo señalar que sus sentimientos serán descubiertos de forma MUY lenta (lo lamento por los mas impacientes XD)

Disclaimer.- (Todo el mundo lo pone, así que yo también lo pongo XD) Vocaloid no me pertenece, solo la historia ;)

Capítulo 1: La idea

En las profundidades de una cueva se lleva a cabo una batalla entre seres de oscuridad y un pequeño grupo de personas, conformado por cuatro personas para ser exactos, con equipamiento especial para luchar contra esas criaturas.

-¡Vamos!- exclamo la líder de cabellera aquamarina atado en dos coletas y ojos del mismo color. -¡Asegúrense en darles al corazón!- de su cinturón saco un pequeño arpón apuntando a una de las criaturas logrando dar a una de sus alas.

-¿No que en el corazón?- Pregunto de forma burlona una joven rubia de ojos azules un poco más pequeña que la líder mientras lanzo una cuchilla directo a dicho órgano a una de esas sombras que se encontraban en lo alto de la cueva. La joven líder en lugar de molestarse solo amplio su sonrisa, presiono el botón de "Volver" de su arma haciendo que el arpón jalase a la criatura lo suficiente cerca como para clavarle una lanza en el pecho.

-No me dejas "experimentar"- dice tranquilamente mientras guarda el arpón de vuelta a su cinturón, la rubia ríe de buena gana por la excusa aun sabiendo que era verdad.

-¿Ya acabo?- pregunto un joven con un increíble parecido con la rubia, solo con la diferencia de que si cabello estaba atado en una pequeña coleta.

-Al parecer si- respondió aliviada una peliverde de ojos del mismo color, mirando atentamente la cueva "nop, ya no hay bichos feos" pensó.

-No, ya sé que ya no hay demonios- aclaro el rubio- me pregunto si ya terminaron Miku y mi hermana de pelear-

-Oh, en ese caso...- mira al dúo antes mencionado- seh, creo que si- concluye simplemente, a pesar de la "guerrilla" de inofensivos golpes que se daban ese par.

-Ay, no tienen remedio- suspira resignado el único varón del grupo- ¡Hey, ustedes!- el dúo voltea hacia el- ¿Ya terminaron?- pregunto con una sonrisa de lado.

-Por el momento si- responde Miku antes de sacar su lanza del cadáver de la criatura de piel grisácea.

De la nada los cadáveres de esas criaturas que los denominaban "demonios" empezaron a evaporarse y a desaparecer de forma gradual dejando atrás un montículo de arena gris amarillento.

-Ya se me hacía que estaban tardando- Menciono la rubia mientras estiraba sus brazos.

- En realidad, al contrario- admite su hermano mirando su reloj- tardaron 6 segundos menos en desaparecer-

-¿Te encanta llevarme la contraria, verdad Len?- pregunta un poco molesta.

- Para eso están los hermanos, Rin- responde con una sonrisa muy encantadora, pero solo recibió un buen golpe en su hombro- Auch-

-¿Miku?- pregunta la peliverde

- ¿Que pasa, Gumi?- responde la peliaqua mirando atenidamente los montículos, como si estuviera analizando algo.

-¿Ya has encontrado una explicación sobre "ella"?-

- No, bueno, no del todo- admite con un suspiro.

- ¿A que te refieres?- pregunta Gumi ya teniendo una idea.

- A que "ella" no es un demonio común, porque para empezar no lo es, pero tiene las características de uno- responde recordando esa voz suave pero a la vez fuerte y esos ojos intensos pero al mismo tiempo tranquilos -será mejor que llamemos a los de purificación para que limpien este lugar- ordena dirigiéndose a la salida a paso lento- además tenemos que notificar a Meiko sobre nuestros hallazgos- los otros tres la empezaron a seguir pero con una duda en sus caras "¿Qué es lo hallamos?" se preguntaron entre sí sin saber la respuesta. La única que sabía era la joven aquamarina.

Después de asegurarse de que los de purificación llegaran, limpiaran y bendecían el lugar para que ya no se aproximaran los demonios a la zona, el pequeño grupo de cazadores ingreso a una camioneta negra con detalles en blanco, conducido por el joven Len Kagamine de unos y como copiloto su hermana gemela Rin Kagamine, ambos de 16 años, mientras que en la parte de atrás estaban Gumi Megpoid y la líder del grupo, Miku Hatsune, ambas de unos 17 años. El viaje fue muy ameno, con la excepción de que los gemelos tenían la música a todo volumen, pero fuera de eso todo estaba bien, hablaban sobre qué hacer el próximo fin de semana en caso de que no habría otro ataque, hacia momentos en los cuales Miku se mantenía alejada de la conversación y miraba el paisaje, pensando, analizando, tratando de entender algo.

-¿Que te mortifica, amiga mía?- pregunta Gumi al ver el estado de su pensativa acompañante.

-¡Deberías estar feliz, acabamos con esas bestias en un "2x3"!- expreso alegremente Len.

-¿No me digas que estás pensando en ese monstruo alado?- pregunta Rin fingiendo falsa molestia.

-Es que hay cosas que no entiendo- expresa Miku mientras suelta un suspiro de resignación- siento que no es mala, pero el por qué esta aquí en este mundo hace que desconfié-

-Estás pensando demás- Admite la rubia -creo que deberías de alégrate pues nunca habíamos capturado una criatura como esa.

-"¿habíamos?"- pregunta su hermano con una ceja alzada.

-Bueno, Miku nunca había capturado a una criatura como esa- corrige Rin con un puchero.

-Además de que nunca habíamos visto algo similar- dice Gumi llevando su dedo índice al mentón.

-Es por eso que ya quiero llegar, tengo muchas preguntas que me gustaría aclarar- admite Miku un poco infantil y desesperada.

-Descuida- el rubio la consuela mientras la miraba por el retrovisor- faltan como dos horas de camino- todas las chicas que empezaron a quejar debido a su impaciencia.

~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.

Después de esas dos largas horas de camino, habían llegado a una enorme "casona" que parecía mansión pero que tenía a lado un edificio antiguo que daba la impresión de ser una iglesia. Detuvieron el vehículo en la enorme entrada para esperar que fuese abierto.

"¿Por qué esta "casa" de Dios la siento como una prisión?" Pensaron al mismo tiempo los gemelos mientras el rubio puso en marcha el vehículo debido a que al fin los barrotes les abrio paso. Cuando estacionaron en la entrada principal de la mansión, aparece una joven de cabello rubio platinado de aparentemente unos 18 años, junto con un muchacho de unos 15 años, a pesar de su edad joven, tiene la particularidad de tener el cabello color blanco intenso. Ambos los esperaban con una sonrisa en sus caras.

-¡Ya me estaba preocupando!- exclamo la peli plateada aproximándose a la camioneta.

-Sí que se tomaron su tiempo- afirma el otro joven sonriente, mientras se dirigía a la cajuela de la camioneta- ¿Puedo preguntar el porqué de su tardanza?-

-¡Ia, Piko!- grito contenta Miku mientras ella y los demás bajaban del vehículo- lo sentimos, pero nos tardamos por culpa de Len-

-¡¿Eh?! ¡¿Y por qué yo?! ¡No es mi culpa que los caminos sean muy estrechos y largos!-se defendió el rubio, pero fue ignorado por todos.

Piko abrió la cajuela llena de armas especiales y empezó a verlas detenidamente.

-mmm al parecer les dieron una dura batalla, no?- cuestiona tomando una lanza, para ser exactos la de Miku.

-¿Eh?, ¿por qué lo dices?- pregunta Rin- no nos pareció "dura" la batalla, al contrario.

-Lo digo por el estado de estas armas- responde el peliblanco aun mirando la lanza y el resto de las armas de forma seria- por poco y se hubieran roto.

-Déjame ver- dice Ia a lado, mirando de igual forma los objetos- que raro, es como si los materiales se hubieran corrompido, estoy segura que cuando se fueron, no estaban así.-

-¿Seguros que no tuvieron problemas?- cuestiono Piko

-mmm, ahora que lo dices- responde Gumi tratando de recordar- le dispare a uno de esos demonios en su cuello, pero su herida empezó a regenerarse un poco más rápido de costumbre, pero cuando dispare de nuevo, le di en su corazón, pero...- hizo una pequeña pausa- tardo en morir.

- Ya veo, algo más?- pregunto Ia

- No, es todo-

"¿Regenerarse más rápido?" se preguntó la joven peliaqua, recordando algo.

-¿Que olor tenía ese demonio?- pregunto un poco esperanzada de que su teoría sea cierta

-Pues tenía el olor típico de un demonio- No pudo evitar sonreír por la pregunta tal "fácil"

-¿No tenía aroma a flores quemadas?-

-Nop, tenía un aroma a metal líquido-

-Lo mejor será que vayan con Meiko sobre "eso"- interrumpe Ia- mientras que Piko y yo revisaremos esto con la esperanza de encontrar una muestra de ADN.

-Sera mejor que también reparemos estas armas- continua el peliblanco- en verdad no puedo creer lo dañadas que están, recuerdo que las cree la semana pasada- dice un poco "lastimado", de cierta forma se sentía que no dio lo mejor de sí.

~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.

-Me alegra que hayan vuelto sanos y salvos- dice una mujer de cabello castaño y de ojos color carmín, aparentaba tener unos 27 años debido a su maduro cuerpo, tenía una expresión serena y tranquila -¿Paso algo nuevo o interésate?- la mujer se encontraba sentada en su escritorio, con ambos codos apoyados en este y su rostro reposaba sobre ambas manos, dando la impresión de estar aliviada.

-Bueno, nada de otro mundo- comenzó hablar Miku- a excepción de unos detalles- la expresión de la castaña cambio por uno mas atento.

-¿Que paso?- pregunto con curiosidad.

La mujer, la líder, los gemelos y la peliverde se encontraban en la oficina de la misteriosa mujer, la única sentada era la castaña. Los demás se encontraban parados, a pesar de haber asientos suficientes.

-Bueno lo que paso fue...- Gumi comenzó a contar su relato.

~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.

-¿Cómo vas, Ia? ¿Algo nuevo?- pregunto Piko mientras colocaba una pistola en un estante-

-Al parecer esta muestra de sangre, encontrada en la escopeta de Len, parece normal- responde la platinada mirando la lentilla del microscopio- pero- saca la muestra del aparato y lo cambia por otro que está a su lado- pero esta, que fue sacada del cuchillo de Rin, tiene pequeñas diferencias.

Ambos se encontraban en un laboratorio amplio y muy lujoso, Ia estaba vestida con una bata de laboratorio y su cabello se encontraba atado en una coleta baja, se encontraba en un escritorio observando las muestras, Piko estaba cerca de ella mirando atenidamente las armas clasificándolas en unos estantes que tenía un cartel de "como nuevos" y una caja de cristal que decía "reparar".

-Déjame ver...- el peliblanco se acercó y vio el lente- mmm, es cierto, los glóbulos parecen más activos.

-Raro, muy raro-

-¿Por qué crees a que se deba esto?-

-No lo sé- responde resignada- pero sea lo que sea, hace que las armas que tu creas pierden resistencia-.

-Esperaba todo, menos esa respuesta- murmura un poco ofendido

-Oh, no me malentiendas- aclara con una sonrisa- no digo que tus armas son débiles, al contrario, solo digo que hay demonios más poderosos.

-Oh, perfecto!- exclama el joven fingidamente- ahora me debo de preocupar más!- Ia solo ríe por la interpretación del muchacho.

-¿Lo siento?- se disculpa entre risas- Lamento que ahora tendrás que trabajar el doble para reparar y crear armas-

-Mierda- susurra mirando hacia otro lado.

~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.

-Ya veo, a pesar de ser pocos detalles... no deja de ser preocupante- concluye la castaña, después de haber oído las historia de Gumi y lo de las armas.

-¿Has visto casos como este?- Pregunto Len con la esperanza de que sea algo normal.

-No, ni siquiera he escuchado nada novedoso entre mis contactos- responde con un sonoro suspiro.

-¿Que debemos de hacer, Meiko?- pregunta Rin a la mujer, un poco temerosa de que la respuesta sea "no lo sé".

-Debemos estar alerta y tener muchísima precaución- responde con seguridad- por el momento no hay que confiarnos...-su mirada se dirige a la líder del grupo, Miku, tenía la mirada perdida en algún punto del suelo, parecía pensar en algo- Miku, ¿Tienes alguna idea?- pregunta de repente, sabía que estaba planeando algo.

-¿Eh?- salió de su trance- bueno, algo así...- parecía dudosa, pero la mirada maternal que le daba Meiko hizo que prosiguiera- estaba pensando que podríamos utilizar a la criatura que capture hace unas semanas.

-¿Cómo podríamos utilizarla?- pregunto la castaña muy interesada.

-Podríamos "obligarla" a que coopere, podría decirnos algo de mucha relevancia para saber este misterio, o incluso nos podría ayudar a eliminar a todos los demonios de la ciudad-

-¿Y cómo haríamos eso? Si cuando hablamos con ella se resiste- pregunta Rin un poco escéptica.

-Podríamos decirle que si nos ayuda la liberaríamos de su encierro- opina Gumi con un dedo en su mentón

-¡Si, eso es!- exclama la joven peliaqua sonriendo.

-Me gusta la idea- opina el rubio.

-Oigan, ¿pero se dan cuenta de lo que dicen? olvidaron a todas las personas que hirió mientras la enfrentábamos? Apuesto que nos atacara si la liberamos- difiere la rubia.

-Es por eso que creo que no es del todo mala- opina Miku, pero al ver el rostro de confusión de todos, incluso la de Meiko, se explicó mejor

-Les explico: Hemos enfrentado a demonios muy débiles, sin embargo, han sido capases de matar muchos de nosotros- al decir esto ella y los demás se entristecieron un poco, al recordar que muchos de sus amigos se fuero de la peor forma posible -pero ella...- nuevamente su rostro cambio a uno lleno de determinación -se veía muy fuerte, tanto que nos habría aniquilado en ese instante, pero en lugar de eso, ella hirió a muchos lanzando sus plumas hacia los brazos y piernas de nuestros hombres-

-Estas tratando de decir... que ella prefirió herirlos, en lugar de matarlos debido...-

-A que tiene su lado bueno- interrumpe Gumi a Meiko- tiene lógica lo que dice Miku, no nos estaba atacando, nosotros la atacamos, ella... solo trato de defenderse- concluye con una expresión de sorpresa.

-Es cierto- murmura Len sintiéndose un poco culpable- la atacamos debido a los "exótica" que era-

-Sigo diciendo que es una mala idea- insiste Rin.

-Pues... solo hay una forma de saber si en buena o mala- argumenta la mayor, bastante curiosa- Miku, como tú has tenido la idea, tú tienes que convérsela, pero por favor, se paciente, posiblemente sea nuestra única salvación-

-Ok-dijo sin más, tenía pensando ir después de la comida, pero al ver la insistente mirada de la castaña empezó a entender- ¿Quieres que vaya ahora, verdad?-

-Que bien me conoces- responde con una sonrisa infantil, ante esto Miku suspira de resignación y se dirige hacia la puerta, antes salir mira a todos por su hombro y ve a Meiko y Len con el pulgar el alto, Gumi con una sonrisa maliciosa diciendo en voz baja "Tu comida será mía", y a Rin con una expresión de preocupación "ten cuidado", escucho decir por parte de la rubia, la peliaqua solo asiente y sale, cerrando la puerta detrás de sí. Empezó a caminar por los largos pasillos de madera marrón rojizo, hasta que a su derecha vio las escaleras que descendían hacia el sótano.

"Aquí voy" murmuro para sí misma antes de desentender. Después tomo una lanza y un una llave maestra, que estaban colgados cerca de las escaleras. Camino un poco más y se encontraba frente a las celdas, con barrotes estrechos y muy gruesos, "Estoy cerca", estaban vacías a excepción de uno, que se encontraba hasta lo más oscuro. Se dirigió hasta ahí y con la llave maestra abrió la puerta de hierro sólido.

Ahí estaba, atada con una camisa de fuerza con cadenas envolviendo su cuerpo, sus piernas estaban cruzadas, tenía la cabeza baja haciendo que su rosada cabellera cubriera su rostro. Parecía que tenía problemas para respirar, debido a los débiles jadeos que salían de su boca, lo más extraño de todo, era que por donde pasaban las cadenas en su piel emanaba un vapor grisáceo.

"Está sufriendo" pensó la joven peliaqua al oír un jadeo de dolor por parte de la encadenada joven "esas cadenas bendecidas están quemándola"

-Vaya por un momento...creí que me habías olvidado- murmuro débil y adoloridamente la peli rosada, por su voz, Miku supo que estaba sonriendo socarronamente.

CONTINUARA...

Bueno pues aquí termina el primer capítulo de esta historia:-* espero que les haya gustado y que se hayan quedado con la duda XD.

En fin me gustaría decir una "curiosidades" acerca de este capítulo:

1. Todo esto fue escrito en mi celular y después fue editado en mi pc (me refiero en checar la ortografía, separados, etc.). La mayor tiempo lo escribí entre clases y en descansos e incluso cuando me subía al autobús XD

2. La frase de "¿Por qué esta "casa" de Dios la siento como una prisión?" en verdad lo dije en mis días de secundaria (que era un colegio católico), mientras nos daban una misa, lo dije a una de mis amigas debido a que el sacerdote empezó a hablar de lo mal que era la homosexualidad (soy bisexual y me sentía "culpable" por mis preferencias). Pero para desgracia mía una monja me escucho y me castigo limpiando todo un edificio de salones: /

Bueno ya con las curiosidades de este capítulo, finalizo que me gustaría saber si les gusto el capítulo dejarme un estúpido y sensual review, eso me gustaría muchísimo *-*

En fin me despido y esperen el próximo capítulo uwu.