Disclaimer: D. Grey-man es propiedad de Katsura Hoshino (trollshino).
Advertencia: Possible Ooc (fuera de personaje) algo usual en mí, prometo mejorar y semi Au ¿?
Antojos
Bajo otras circunstancias, no hubiera dudado de hacerle bromas, mofarse, incluso jugaría con el hecho de exigirle ver a su esposa y solicitar sus servicios a las tres de la madrugada. Siendo que él, está presente sin embargo...
─¿Ahora qué se le antojó a Lenalee?─pregunta al tiempo que le entrega una taza de café al joven hombre de cabellos blancos y ve como su esposa, Miranda, a empezado a cocinar.
─Quiere brócoli cubierto con chocolate y un poco de "esa" sopa que Miranda le compartió la otra vez─responde. Le da un sorbo a su taza de café.
Al escuchar los antojos de la futura madre primeriza, las ganas de vomitar lo invaden. El brócoli cubierto de chocolate es pasable pero, el que Lenalee guste de aquella sopa de consistencia viscosa e inexplicable color morado de fuerte aroma y sabor indescifrable... Vaya que disfruta de los deliciosos platillos de Miranda sin embargo, y siendo sincero ese experimento lo supera.
─Allen, ve el lado bueno. En cuatro meses más se terminarán los peculiares antojos de Lenalee y sufrirás con otras cosas.
Lo dice por experiencia (aunque no lo parezca).. Aún recuerda cuando fue él, el que despertó a Allen a las dos de la madrugada, le ¿secuestro? para que use el arca y se lo regreso a Lenalee hasta el medio día.
Aunque en ese entonces Allen, vaya que disfrutó del festín internacional de Miranda. China, Japón, México, Australia, Francia, Portugal e Italia visitaron los tres en una noche en la que ver comer a ese par, le dolió más que el dinero que perdió tras ver la cuenta.
Verlos le quitó el apetito de probar por mucho tiempo, lo que ambos consumieron esa noche.
─Descuida Lavi, será divertido molestarte y despertarte en estos cuatro meses restantes─dice Allen, con aquella demoníaca sonrisa que solo ve la luz en las partidas de poker y apuestas de cualquier índole.
─Touché─dice.
Escucha las risas de su esposa como música de fondo y sus fosas nazales se llenan de "ese" mortífero aroma que pensó ya no volver a oler en lo que le resta de vida.
«Espero qué a la próxima moleste a Kanda»
