Hola chicos, espero que disfruten de esta historia. DianaCC

Muchas cosas suelen cambiar con el paso del tiempo. Las cosas siguen tal cual su rumbo, quienes cambian son las personas. Muchas veces una que otra persona comenta que los cambios se presentan en nuestro entorno cuando en realidad es uno mismo el que cambia y mira de manera diferente la perspectiva a la que estaba tan a gusto.

Todo sucede por algo, ¿no era así? Ya que, si las cosas cambian sin razón aparente ¿entonces no sería mejor que siguiesen tal y cual estaban? Pero, ¿no es en realidad quienes son las personas que cambian? ¿O son las cosas en realidad? ¿O resulta ser que las cosas cambian de una manera tan discreta que modifica el comportamiento humano; o quizás, las personas cambian las cosas a su alrededor y así, de esa forma con el paso del tiempo todo ira en constante cambio?

Todas esas cosas pasaban por la revuelta y confusa cabeza de Hotori Tadase que se encontraba vagando por las calles de la ciudad mientras observaba detenidamente el cielo pero sin mostrar sentimiento alguno. Su actitud no mostraba sorpresa ya que cientos de citadinos estaban con esa expresión o quizás menos expresivos.

La vida en la ciudad es tan curiosa. Tanta gente alrededor para charlar, convivir, compartir momentos maravillosos…y que resulte ser que cada persona se encierre dentro de su propia mente. Dentro de sus propios problemas.

Todos seguían la rutina. Esa es su labor en el mundo y había que cumplirla.

Alejarse un poco de la ciudad, casi a las afueras es un sentimiento maravilloso de libertad.

Apenas diviso la hierba de aquella colina donde tomaba el acostumbrado camino hacia la casa de Amu, solo que desvió un poco y se dirigió a su antiguo colegio, donde había estudiado sus años de primaria.

Lanzo un suspiro mientras una caja metalica que estaba dentro de uno de sus bolsillos del pantalón le golpeaba la cadera pero apenas lo notaba.

Era más notorio el calor que se reflejaba esa tarde ¡que enorme martirio!

Todo se veía tan caliente, ni a la sombra se lograba estar a gusto. Una bebida refrescante estaría bien en ese momento pero tomaría una taza de té fría apenas llegase al instituto.

Habían pasado años desde que había abandonado el colegio, ahora estaba cursando la universidad.

Desde la secundaria, los guardianes fueron distanciándose. Pero gracias a una conveniente carta, enviada a cada uno de los Guardianes por parte de Tsukasa, ese mismo día iban a tener un reencuentro, pero únicamente seria con los de esa generación. O al menos así le pareció a Tadase ya que no entendía la razón sorpresiva e insistente de dicha carta que le fue enviada mientras revisaba su habitual correo todas las mañanas.

Como los viejos tiempos. La única diferencia era que aquellos recuerdos casi parecían borrosos, se dudaba si las cosas que habían vivido fueron sucesos reales o solo cosas de su imaginación.

Ya ni recordaba a Kiseki; quizás se debía al hecho de que cuando uno se va convirtiendo en adulto empieza a cambiar su mente y deja atrás la fantasía que es tan característica en la niñez.

El huevo desaparece, así sin más. Apenas el niño crece el huevo desaparece sin dejar rastro.

Pero lo más extraño era que el huevo de Kiseki había permanecido intacto. Se había cerrado pero no había desaparecido en absoluto y eso era lo más extraño ya que no solo era con él sino con todos los Guardianes de su generación.

A lo mejor la charla de Tsukasa tenía que ver con eso y esa sorpresiva reunión quizás era solo una excusa para aclarar las cosas.

-¡Tadase-kun!-llamo una vocecita a lo lejos mientras se iba acercando a paso veloz.

Una chica de cabello rosa y ojos color ámbar le estaba llamando desde el otro extremo del camino.

Amu había crecido y su cuerpo ya mostraba la apariencia de una mujer aunque su carácter seguía siendo el mismo de siempre.

Por fortuna no había estado tan lejos de sus amigos, aun lograba encontrarse con Tadase en la universidad gracias a que por suerte del destino ambas carreras se encontraban allí.

Había visto a Yaya varias veces; estaba cursando su último grado de preparatoria pero su carácter seguía siendo el de una bebita sin importar la edad. Yaya fue la última en informar que su Shugo Chara se había cerrado hace pocas semanas.

-¡Ah~ Amu!-saludo Tadase cambiando la expresión seria de su rostro por una más cálida y gentil que le erizaba los vellos a Amu y que de seguro si sus Charas igual estuviesen con ella se hubiesen burlado sin piedad.

Su cara estaba increíblemente roja pero aún así logro disimularlo con una sonrisita.

-¿Te diriges a la Academia, cierto?-pregunto una sonrojada Amu para romper el hielo mientras se mordía el labio. Habían pasado como tres años desde que Tadase le pidió ser su novio. En ese lapso de tiempo no había visto a Ikuto y eso la tenía en verdad muy triste aunque no podía hacer nada. El seguía en busca de su padre y aunque ella lo extrañara mucho se sentía bien por él y le deseaba buena suerte en su búsqueda.

-Así es. Como es lógico tú recibiste la carta que Tsukasa nos envió ¿no?, cielos con ese hombre. Quién sabe que loca idea se le habrá ocurrido-menciono un sarcástico Tadase, comportamiento que Amu no pasó desapercibido. Últimamente había notado un enorme cambio en la personalidad de Tadase.

Era como combinar su antiguo "Chara Change" solo que no tan "malvado".

Lanzo un suspiro dándole una respuesta a la pregunta que había formulado Tadase.

Hablaremos más, respecto a quien se supone, debe ser la protagonista en esta historia:

Hinamori Amu.

Después de graduarse de la academia Seiyo, había estado cursando la secundaria en compañía de todos sus amigos del colegio, claro, con excepción de Yaya que era un año menor que todos y claro, Kairi estaba en Tokio de tal forma que ya tenía un tiempo que no lo veía. Además era dos años menor que ella.

En su vida de secundaria, a punto de concluir, Tadase le pidió el permiso de que el fuese su novio.

Todo el bachillerato fue confuso ya que a pesar de tener buenos momentos no parecían en realidad una pareja, o al menos eso es lo que Rima opinaba.

Para cuando concluyo su bachillerato, en todo ese tiempo no supo nada del gato pervertido que siempre le molestaba. Había estado poniéndose en contacto con Utau, pero ya que andaba de gira artística por Japón no podía saber muchos detalles al respecto del paradero de Ikuto.

Lo único que ella sabía era que estaba en Londres, ya había cedido la búsqueda de buscar a su padre pero al parecer se inscribió en una academia de música y era considerado un novato con increíble talento.

Al igual que su hermana, él estaba cumpliendo sus sueños tocando el violín por toda Europa.

Respecto a su vida personal y laboral, era de esperarse que la pequeña bipolar quisiera comenzar su independencia mudándose a un apartamento.

Como era de esperarse su papá, literalmente, se aferró a sus pies porque no quería dejar a su pequeña.

Su mamá solamente suspiraba mientras Ami, su pequeña hermana que contaba con aproximadamente once años lanzaba una carcajada al ver la escena que su padre hacía en mitad de la calle haciendo el ridículo en frente de los vecinos.

Una razón más para querer mudarse, pensaba Amu para sus adentros.

Aunque ahora vivía sola en un apartamento. Como era usual, extrañaba a sus padres y a su pequeña hermana, aunque igual encontraba momentos de paz en la soledad y eso le sirvió para tratar de hallar su vocación en la vida.

Primero trato de dedicarse a las relaciones humanas pero no duro mucho ya que sentía que eso no era tan para ella.

Daba vueltas alrededor de la cama mientras suspiraba para sus adentros respecto a su futuro.

Después de tanto girar y un enorme golpe en la frente debido a la caída que se hizo al caer de la misma, fue cuando la idea le cayó del cielo.

Y por caer, se refiere a que Ami lanzo una piedra a la ventana de su apartamento rompiendo el cristal en cientos de pedazos.

Después de limpiar y de una llamada de atención por parte de la hermana mayor, Amu se sorprendió que Ami fuese ido directamente allí para consultarle unos consejos como hermana mayor.

No solo eso, Rikka igual se escapaba unos instantes de sus clases para ir con Amu y pedirle consejos como una "senpai".

Al parecer su apariencia de chica genial y un "ejemplo a seguir" hizo darse cuenta que podía dedicarse a ser una consejera escolar.

Dado el caso se puso a estudiar Psicopedagogía y así fue como su vida iba transcurriendo.

Tranquila, pacifica…esperando el futuro con los brazos abiertos.

Tanto andar absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta que su frente chocaba contra la puerta a la entrada del jardín real por lo que Tadase tuvo que darle un leve golpe en la cabeza para hacerle despertar de sus fantasías.

Apenas Amu se dio cuenta su cara se puso tan roja como un tomate ¿Cuánto tiempo había estado fantaseando?

Acaso, ¿había estado ignorando a Tadase? Si le había dicho algo muy importante…lo más seguro era que no habría escuchado así que mejor se lo reservo para no hacerle molestar.

Además, el estar allí le causaba cierta nostalgia.

Desde la graduación de la secundaria todos se habían distanciado. Los únicos con quien mantenía más contacto era con Tadase, Yaya y muy de vez en cuando a Kukai.

Otra vez se reuniría esa generación.

Su corazón estaba emocionado al acercarse más y más a la mesa en donde acostumbraban a servir el té y hablar de los asuntos escolares.

Apenas iba avanzando diviso las siluetas de quienes parecían ser Rima y Nagihiko.

-¡Rima!-saludo Amu extendiendo la mano para hacerse notar ya que Rima seguía manteniendo la apariencia de una muñeca pequeña y apenas ni había estado atenta a otra cosa que no fuese su taza de chocolate.

Pero apenas escucho esa voz característica sus ojos se iluminaron:

-¡Amu!-saludo igual ella mientras daba un enorme salto y se reunía junto a ella.

Rima al lado de Amu le daba una apariencia mucho más pequeña de lo que ya estaba, Nagihiko sonrío burlón al percatarse de ello.

Luego de unos instantes, Amu se vio envuelta en brazos de todos los guardianes mientras todos sonreían al estar otra vez reunidos después un tiempo.

A la vista podía divisa a Rima que estaba junto con Nagihiko, según sabia ellos dos salían y de alguna extraña forma todo iba a la perfección. Yaya mostraba su apariencia de niña pequeña mientras mostraba una enorme sonrisa. Kairi se encontraba al lado de ella mientras le rodeaba ya que Yaya era propensa a recibir un golpe de los varios codos que iban de aquí y allá tratando de abrazar a medio mundo.

Amu logro percibir a Kukai que estaba en compañía de Utau. La reunión no solo era con los guardianes de su generación, allí también estaban Hikaru, y Rikka.

Simplemente faltaba Nadeshiko, aunque la historia detrás de eso le causo un poco de escalofríos por la piel de Amu al recordar la verdad respecto a la antigua Reina de su generación.

-¿Ocurre algo, Amu?-pregunto Nagihiko muy convenientemente y le provoco un ligero espanto a la chica de cabello rosa provocando que una bolsa que llevaba consigo cayera al suelo dejando rodar cuatro objetos esféricos como si el solo ruido de ellos al raspar la superficie del suelo fuese el sonido más escurridizo del mundo.

En menos de un segundo las cálidas y gratas risas se transformaron en unas caras que mostraban un sentimiento más de pánico que de sorpresa al ver como los cuatro huevos de Amu rozaban con el pie de Tsukasa-san.

Todos estaban allí por lo mismo. Los Huevos de Corazón que no habían desaparecido.

-Es una pena, en serio, que tengamos que interrumpir este momento de felicidad ante esta no tan sorpresiva noticia-comenzó hablando Tsukasa mientras se inclinaba sutilmente para recoger los huevos de Amu.-Siéntense-hablo como una sugerencia mezclada con una voz de mandato.

Todos comenzaron a sentarse alrededor de la pequeña mesa de té. Tsukasa logro hacer que todos tuvieses sillas suficientes y no hubiese problema alguno. Solo que había un problema que quizás todos pasaron desapercibidos: sobraba una silla.

Tsukasa coloco los huevos de Amu en el centro de la mesa pero que se aproximaran más Amu y así pudiese verlos más cerca.

-Antes que nada, ¡es una grata alegría que nos volvamos a ver! Han pasado ¿cuánto…seis años, tal vez siete? Es cierto que la edad te mata neuronas-hablo con una voz divertida mientras lanzaba una pequeña risita que no encajaba para nada con el estado de animo de todos. Rima se contenía para sus adentros ya que ella, como una experta en la comedia, estaba a punto de reclamarle a Tsukasa esa falta de tacto con su "chiste-comentario".- Bien, eso no fue divertido-su voz se tornó un poco seria-. En realidad no estoy tan viejo como para no recordar un tema que no había presenciado hasta ahora y que largas horas de lectura e investigación me han dado una conclusión a dicho problema.

Yaya alzo la mano hasta donde todos pudiesen contemplarla.

-¿Ocurre algo, Yuiki-san?-pregunto Tsukasa todo sorprendido al verse interrumpido.

-¡Por supuesto! Es tan obvio, ¡dah! Prometieron en la invitación que habría una muy grata y cálida reunión en donde se servirían suculentos postres hasta que se te hinchara la panza, bueno… ¡¿dónde están los postres?! Por lo que hasta ahora veo no han servido ninguno. ¡Quiero dulces y los quiero ahora!-exclamo mientras daba unos golpes en la mesa incesantes.

-¡Yaya, no seas tan impaciente!-hablo Kairi finalmente mientras mostraba una actitud avergonzada intentando calmar a su novia.

Yaya opto una expresión de pato con sus labios mientras se cruzaba de brazos.

-Ya, ya. Está bien. Prometí que habría dulces y así será. ¡Qué mejor momento para darle una sorpresa a nuestra antigua Joker!-hablo Tsukasa mientras hacia una seña con la mano para indicarle a alguien que avanzase.

-¿Eh?-pregunto Amu mientas volteaba a ver a todos los lados para saber si alguien sabía cuál era la intención de Tsukasa, pero al parecer todos estaban en la misma sintonía.

Desconocían completamente las intenciones del sujeto que ahora mostraba una sonrisa curiosa.

Cuando divisaron al sujeto que comenzaba a acercarse finalmente Amu comprendió las indirectas de Tsukasa.

-¡Ikuto!-estaba a punto de gritar Amu, aunque Utau se le adelanto y corrió a abrazar a su hermano.- ¡Cuánto tiempo sin verte!-Utau opto una actitud más infantil y dulce mientras Kukai escondía una carcajada al ver a una no muy usual y dulce Utau.

-¡Yo!-saludo Ikuto mientras alzaba la mano y trataba de separarse de su hermana.-Calma, Utau. Luego habrá tiempo para un momento familia- menciono mientras lograba separarse de ella optando un comportamiento relajado digno de él.

Cuando finalmente logro establecerse bien se sentó al lado de Amu. Finalmente la chica peli rosa entendió por qué la silla estaba vacía. Ikuto la iba a ocupar.

Aunque no entendió muy bien la repentina presencia de Ikuto y el hecho de que lo hubiesen hecho sentarse junto a ella, cosa la cual incomodo un poco a Tadase que los estaba observando mientras ellos dos entablaban una pequeña conversación que Amu procuraba no engrandar para no agravar las cosas entre esos dos chicos que antes de despedirse habían jurado que se quedarían con la pequeña bipolar.

Hasta el momento Tadase llevaba la delantera, pero ahora que Ikuto había vuelto…

La competencia parecía estar a favor del recién llegado.

-Le pedí que viniera para que trajese unos deliciosos dulces ingleses para esta ocasión. ¿Gustan?-Tsukasa tomo el empaque de Ikuto y lo abrió a la vista de todos para dejar al descubierto una gran cantidad de dulces que Yaya tomo en gran manera.

-¿Es en serio?-pregunto Hikaru que había permanecido serio y reservado. No había cambiado tanto como uno esperaba. Parecía tener su mismo aspecto a como cuando lo conocieron pero con un cuerpo más grande, digno de un adolescente.-Nos quieres decir, que la llegada de Ikuto es para traernos dulces, ¿es en serio?

-En parte sí, en parte no tanto.-Tsukasa seguía burlándose mientras tomaba un caramelo y comenzaba a desenvolverlo.

-¡Ponte serio!-exclamo Amu que comenzaba a irritarse del comportamiento relajado inadecuado de Tsukasa.

-Bueno, bueno. Al igual que ustedes esta por el mismo problema. Su Huevo de Corazón. Por alguna razón el huevo de Ikuto logro volver a él de nuevo pero después de unos días se dio cuenta que el dicho huevo apareció en la mesa de su apartamento junto a su violín.

Amu recordó eso.

Cuando estaba en ese camino de las estrellas y vio algunos recuerdos de Ikuto y de cómo estaba yéndole bien en su vida presente. Vio como Yoru se acercó a él para encontrarse con su compañero, su dueño y luego desaparecer con una sonrisa.

Tuvo que contenerse para no echarse a llorar enfrente de todos y armar un alboroto innecesario.

-Bien, coman todos los dulces que quieran; de cualquier forma igual traje algunos panecillos y pasteles y varios sobres de té y café; y un poco de chocolate para ti Mashiro-san-menciono Tsukasa mientras Rima asentía agradecida.

Después de un rápido e improvisado almuerzo comenzó el tema principal de la reunión que había reunido a los antiguos Guardianes una vez más.

-Todos han venido para tratar el tema de sus huevos de corazón o Charas. Debo decirles que en serio su situación me sorprende. En mi vida jamás había visto un caso como esto, pero eso no evita que no sucediera.

-Habla directo al punto, Tsukasa-san-menciono Tadase-; este asunto nos está impacientando un poco y mientras más rápido lo sepamos mucho que mejor.

-¡Me sorprende en serio tú decisión, Tadase!-hablo nuevamente burlón mientras apretaba un botón que estaba detrás de una maceta.-Muy bien, iremos directamente al grano. Tenía ansiedad de usar esto un día de estos y ese día finalmente llego.

Todos parecían confusos por ese palabrerío hasta que finalmente divisaron que en una zona del Jardín Real comenzaba a abrirse una pequeña grieta dando un lugar a un pasadizo secreto debajo de la misma.

-Me pregunto cuántas entradas secretas tendrá este lugar, Tsukasa-san-hablo Tadase sin quitarle los ojos de encima.

-Ni te imaginas-rio Tsukasa.

Todos se aproximaron al agujero recién formado donde unas escaleras iban conduciéndolos debajo del Jardín Real.

Conforme iban avanzando lograron divisar unas pequeñas lumbreras que salían de unas velas en candelabros que estaban pegadas a las paredes. Cuando finalmente llegaron a su destino vieron como una biblioteca se abría ante sus ojos repleta de libros a montón y muchos papeles colocados en orden de acuerdo a cualquier imprevisto en donde fuese necesario una búsqueda rápida y directa.

-No sabía del paradero de esta biblioteca-comento Kukai mientras veía la inmensidad de la misma.- ¿Cómo pudo estar escondida sin que nadie se diese cuenta?

-Era un secreto que solo escondía para mí. Muchas veces unos niños son demasiados curiosos y toman información que todavía no deberían saber. Hizo una mirada rápida a Yaya y todos supieron perfectamente a lo que estaba hablando.

Aunque la biblioteca oculta estaba comúnmente llena de estantes y estantes de libros había una zona especial en donde estaban presentados los uniformes de los Guardianes.

A Yaya se le alumbraron los ojos al ver las capas reales que permanecían intactas hasta que el siguiente siclo escolar comenzase y los Guardianes actuales tuviesen que usarlas.

-Con que era aquí donde tenías todas tus cosas ocultas-hablo Nagihiko algo irónico-, ya se me hacía raro que por más que te encontrases con nosotros siempre tenías buena información a la mano. Ya veo porque.

-Da miedo-musito Rima mientras observaba inexpresiva un punto fijo en la biblioteca.

Había una pequeña mesita de té en donde estaba un trapo envolviendo una figura que a la vista divisaba ser una caja.

Tsukasa la retiro con un solo movimiento dejando ver una caja de un cristal transparente y limpio.

-¡Wah!-exclamo Kukai dando un silbido.- ¿Qué es eso?-pregunto confuso.

-Una caja de cristal-dijo Utau.

-No me había dado cuenta-hablo Kukai sarcástico.- Gracias en serio por las aclaraciones.

-Cuando quieras, cariño.

-¿Si nos puedes explicar a dónde quieres llegar, Tsukasa-san?-pregunto Amu mientras se inclinaba para ver mejor la caja. No tenía nada especial en realidad.

Era una caja, como bien lo había dicho solo que estaba conectada a unos tubos donde estaban unos tanques llenos de quién sabe qué.

-Les contare algo-hablo Tsukasa.-Por alguna extraña razón si sus huevos de corazón comenzaran a cerrarse sin razón aparente, ¿qué pensarían?

-Supongo que es porque están cansados ¿no?-comento Yaya.

-Una buena razón en cierta parte, Yuiki-san; ¿alguien quiere aportar una idea más?

-A lo mejor porque están a punto de ser convertidos en Huevos X ¿podría ser, no?-comento Kairi hablando después de un tiempo.

-Una razón mejor que la anterior. Verán, después de investigar me pude dar cuenta que en realidad sus Charas no están cerrados del todo. Solo necesitan un pequeño empuje para que puedan salir y seguirá todo con la normalidad como siempre la conocieron.

-Pero, ¿no se supone que apenas cuando un huevo se cierra es porque comúnmente el dueño ha crecido? Eso explica la razón por la que los adultos no puedan ver los huevos de corazón, salvo quizás como el profesor Nikaido y posiblemente algunos con los que estén relacionados con el tema en concreto-menciono Hikaru mientras se frotaba el mentón y sacaba un libro del estante. Comenzó a hojear unas cuentas hojas hasta que finalmente logro encontrar el pasaje que fundamentaba su comentario-Aquí lo menciona ¿ven?

-Estas en lo razón-hablo Tsukasa que estaba apoyado en un estante-, pero aquí parece haber una excepción y es algo que no me deja claro del todo. He conocido el caso de otras personas cuyo huevo de corazón se cerró y eso significo un olvido total del mismo. Ustedes, la mayoría ha alcanzado su mayoría de edad y se supone que, como menciona la historia, sus Charas deberían volver dentro de ustedes y finalizar por fin todo esto. Pero no ha pasado; mi pregunta es: ¿por qué? Habrá acaso una relación que todos ustedes estuvieron relacionados con el candado y con la llave que los haya vuelto a ustedes una excepción para eso. Puede ser.

Tsukasa los dejo unos segundos meditar mientras apretaba un botón que no estaba tan lejos de él mostrando una proyección en el techo.

"Todos los niños sostienen un huevo en sus almas. El huevo de nuestros corazones,nuestra esencia,todavía sin ser vista..."

-Una frase muy conocida ¿cierto?-musito Ikuto que por primera vez se dignó a hablar en ese lugar.

-Efectivamente. Hay varios Huevos de Corazón: los que define la personalidad de cada niño. Muchas veces cuando se da un pequeño empujón es cuando logran salir al exterior y salen lo que comúnmente se le conoce como Charas. Pero a veces ocurren unos problemillas. Huevos X, los casos de las señorita Lulu con los Huevos "?", pero este es un caso especial. Demasiado raro a mi parecer.

Apretó nuevamente el botón mientras la proyección desaparecía y dejaba que la caja de cristal se abriese dejando además, ver una muy pequeña canastita que desde fuera no se había podido ver bien.

-Es necesario que dejen sus Charas aquí-señalo la canastita.-Les prometo que mañana a primera hora sus Charas volverán a la normalidad.

-¿Qué les harás?-pregunto Amu algo desconcertada al ver la forma repentina de la situación y la calma con la que Tsukasa les pedía ese mandato.

-Nada especial en realidad. Este es un pequeño invento en el que he trabajado para esta situación. Averigüe que a veces los huevos pueden debilitarse con el tiempo y es necesario un poco de energía para que la Chara recupere su apariencia normal. Es completamente seguro, lo afirmó. En todo caso no pierden nada con intentarlo ¿verdad? ¿Acaso no quieren ver a sus queridas Charas de nuevo o me equivoco?

Todos se observaron un poco incrédulos pero finalmente accedieron a dejarlo pero no muy seguros del todo, pero como había mencionado Tsukasa ¿qué perdían con intentarlo? Al menos esperaban que funcionase.

Para cuando todos hubieron dejado sus respectivos dentro de la canasta en la caja de cristal Tsukasa cerro la biblioteca y les indicaba a todos a salir mientras iba guardando todo lo que había ocupado, solo que mientras cercioraba los últimos detalles, cuanto la puerta se hubo cerrado del todo y todos había salido incluyendo a Tsukasa nadie se percató que la llave para abrir aquel misterioso lugar había quedado dentro.

-Tsukasa-san ¿tú sabes todo esto, verdad?-pregunto Amu a su antiguo director.-De otra manera no hubiese hecho esa máquina ¿no es así?

-Es un asunto muy complicado, querida Joker. No es posible explicarlo en un día como notaras-menciono señalando el exterior donde un atardecer se estaba presentando-, por eso es necesario que asistan a todas las reuniones que les encargue para hablar más al respecto y con más calma. En caso que la maquina funcione podre finalmente darle mi resultado final a un investigación de un extraño caso de huevos y muy específico en ustedes. Apenas me entere del caso de Tadase me puse a investigar como loco. Solo esperemos que todo salga bien para que mañana podamos sacar sus propias conclusiones de un fenómeno que he decido llamarle…

-¿…llamarle?-repitió Amu ansiosa de saber la respuesta.

-Huevos Empty.

-Vine aquí a saber respuesta y solo termine más confundida-exclamo Yaya mientras salía por la puerta del Jardín Real con dirección a su casa.

-Tranquila-hablo Kairi con calma mientras la iba agarrando del brazo.-Prometió aclararnos las cosas mejor para mañana. Hoy nos dijo que en realidad esta reunión era para cerciorarse que todos estuviésemos presentes para la noticia que nos anunciara mañana. Además que quería probar algo con nuestras Charas.

-Solo espero que estén bien. Pepe se pone muy caprichosa cuando no me ve de cerca.

-Nadie te asegura que realmente vayan a salir-musito Rima que caminaba junto a ella con un paso lento y calmado.- Solo nos hizo poner nuestro huevos allí. No sabemos en realidad que hará con ellos. Bien pueden hasta romperse.

-¡No seas negativa-Rima-tan! ¡Estoy cien por ciento segura que esa máquina es para que nuestros Charas se habrán! ¡Él mismo lo menciono!

-Lo pude escuchar yo también, Yaya-comento Kukai-, aunque no me fio del todo, pero qué se le puede hacer. Solo queda tener un poco de fe.

-¡Ese es el ánimo que estaba buscando!-exclamo Yaya con una mueca sonriente mientras abrazaba a Kukai por la espalda. Él al observar esa reacción la volteo de lado dejándola en una posición con muy poca ventaja mientras le frotaba la cabeza.

-¡Mi bebita no cambia para nada!-exclamo jubiloso.

Kairi solo se dignó por permanecer callado. Lo mismo sucedió con Utau que solo pensaba en la cena ya que ese pequeño almuerzo no le basto del todo.

Ya la tarde estaba cayendo sobre ellos y unas pequeñas se divisaban en el horizonte. Fue un día repleto de muchas emociones.

Después de años finalmente se habían visto de nuevo como en los viejos tiempos, además que Tsukasa aparecía de repente para solucionar el reciente problema de sus huevos cerrados o como Tsukasa prefirió llamarlos: Huevos Empty.

Amu no lo comprendía bien del todo.

Sus huevos no estaban vacíos, o no lo sentía así. Ya no sabía en qué estar segura. Todo le daba vueltas.

Solo anhelaba que fuese mañana para que Tsukasa les aclarase más del tema ya que al menos ese día solo los había confundido más.

-¿Acaso sus Charas también se cerraron o acaso se les perdieron?-pregunto Nagihiko a Rikka y Hikaru que se habían envuelto en todo ese asunto en donde no habían participado del todo ya que sus huevos no están con el de los demás.

-Nuestras Charas están muy bien, gracias-hablo Rikka con una sonrisa.-Bueno, bien en el sentido que no se han cerrado pero decidimos dejarlas en casa para que este asunto no les perjudicase más.

Nagihiko parecía confundido.

-Ayer por la noche cayó un chaparrón horrible. Como se nos olvidaron nuestros paraguas todos terminamos empapados-hablo Hikaru con un rostro inexpresivo mientras seguía viendo hacia adelante sin siquiera voltear a ver a Nagihiko.-Nosotros logramos recuperarnos rápidamente, pero como desconocemos la fisionomía de una Chara, no logramos prevenirles un enorme catarro.

-Ah…-Nagihiko pareció finalmente comprender.

-¡Decidimos por eso dejarlos en mi casa para que se aliviasen!-aclaro finalmente Rikka mientras Hikaru se encogía de hombros.- Además claro, que ver todo este asunto de los Charas decoloradas y medio vacías podría parecerles peor que una película de miedo.

-¿Medio vacío?-repitió Nagihiko mientras tuvo que ver interrumpida su conversación ya que necesitaba doblar en cierta esquina para ir a su destino.

Rima le acompaño.

Por otra parte Ikuto estaba por detrás de Amu y Tadase.

Sabía perfectamente que los estaba mirando porque sentía la mirada penetrante de Ikuto recorrerle la espalda, al menos así lo sentía Amu.

Tadase permaneció callado todo el trayecto. Al igual que a Amu todo este asunto le pareció demasiado sorpresivo y sin lógica suficiente. Eso, combinado con un poco de competencia por el amor de Amu y tenemos como resultado un momento en serio incómodo.

-Tengo que irme por aquí-menciono Amu mientras señalaba una esquina dirigiéndose a Tadase.

Al voltearse se dio cuenta no quedaban más que ellos tres. Los demás ya que había ido a sus respectivas casa sin que él se hubiese dado cuenta.

Tadase asintió con una sonrisa e ignoro por completo a Ikuto para besar a Amu como muestra de despedida mientras él se retiraba por el lado contrario.

Amu esbozo una sonrisita atontada mientras caminaba directo a su casa olvidándose completamente de que Ikuto estaba detrás de ella.

Cuando hubieron caminado unas dos cuadras fue cuando Amu recordó al gato que le estaba siguiendo. Volteo a verle y éste estaba con las manos en los bolsillos mientras mostraba una sonrisa.

-Tardaste solo unos minutos para que reaccionases ¿eh?-sonrió Ikuto burlón.

-Me alegró verte de nuevo-sonó Amu cortes y con una pizca de entusiasmo combinado con arrepentimiento por haberle ignorado unos instantes.- Espero verte mañana en el Jardín Real.

-De eso justamente quería hablarte. ¿Sera posible que puedas venir mañana un poco antes de la hora acordada con el resto? Necesito hablar de un tema contigo.

-¿Sí? ¿De qué?-pregunto confusa mientras el anochecer comenzaba a extenderse y los faroles de las calles comenzaban a prenderse iluminándolos a los dos.

-El candado y la llave; si es que no los has olvidado claro. Te veo mañana-menciono mientras giraba al sentido contrario y se iba alejando sin voltearla a ver.

Amu sintió como sus mejillas comenzaban a sonrojarse. No sabía lo mucho que había extrañado a Ikuto hasta ese entonces. Pero ahora ella era novia de Tadase; pero eso no significaba que no quisiera verlo mañana. En serio quería charlar con él, al menos unos instantes.

-Solo será para preguntarle respecto a su padre y su triunfo en la música. Solo eso-menciono Amu para sus adentros para demostrarle a quien quiera que la escuchara que no estaba punto de parecer una novia infiel con Tadase al quedar una hora más temprana con Ikuto. Quería probarlo al mundo, pero no sabía bien si en serio se sentía cómoda con esa idea.

Camino algo confusa a su casa mientras un revoltijo de ideas comenzaba a darle una ligera migraña y apresuraba el paso para ir a una tienda de comestibles para comprarse una pastilla y una bebida mineral. Estaba muy agotada por tantas emociones mientras dejaba que la luna alumbrase una pequeña parte de su candado que traía colgado que ni Ikuto ni nadie logro percibir.

Mientras tanto en la biblioteca oculta debajo del Jardín Real, una pequeña ventana del tamaño de un huevo dejaba atravesar un pequeño rayo de luna directamente hacia la caja de cristal donde estaba la pequeña canasta con los huevos.

Poco a poco todos los huevos comenzaron a aclararse como si estuviesen recién salidos de su dueño como la primera vez. Comenzaron a agrietarse hasta que uno por uno todos los Chara comenzaron a salir. Estaban algo soñolientos y desorientados al no saber en la situación en las que se encontraban en ese mismo momento.