Otra vez, Marinette no pudo soportar los encantos naturales de su novio Adrien. Eso significa que de nuevo se desmayó en los brazos del susodicho.
Roja, caliente y con su mente en otra parte.
¡UN BESO! ¡ADRIEN LE IBA A DAR UN BESO!
Eso...
Fue mucho para su corazón, se sobrecalentó, colapsó...
Se desmayó.
— ¿No te cansas de matarla? —Preguntó Plagg a su portador.
Adrien lo ignoró. Sabía a lo que se refería, muchas, pero muchas veces Marinette se desmayó en su presencia. Algunas veces hasta la mataba con la mirada.
Observando de nuevo a Marinette inconsciente en sus brazos, se sonrojó. Realmente se veía adorable, tan linda que no podía contenerse. Quería tocarla, abrazarla y sobretodo besarla.
Cosas que de solo pensarlo, más bien de intentarlo. Ocasionaba que ella quedara así. Sin vida.
Suspiró abatido y poniendo una mano por debajo de sus piernas y otra en la base de espalda. La cargo como una princesa. Y ella lo era, pero sabía bien que si intentaba despertarla con un beso. Al contrario del cuento, iba dormir para siempre.
En medio de su trayecto. Marinette se removió, estaba a punto de despertar. Al darse cuenta de eso, Adrien se apresuró para dejarla en el suelo, pero ella le ganó. Abrió los ojos primero. Haciendo contacto visual con los ojos verdes del modelo.
Por unos segundos no dijeron nada. Pero en ese tiempo, Marinette iba poniéndose roja y su cara ardía a horrores.
— ¡A-adrien! —Gritó sorprendida de encontrarse en una posición así con él. Entretanto movía inquietamente su cuerpo que se estremecía por cada toque.
¡LA ESTABA LLEVANDO EN SUS BRAZOS!
Sin poder soportarlo más. Al instante en que su olor inundó sus fosas nasales, volvió a perder la consciencia. Luego de eso, Adrien se deprimió.
De nuevo, la mató.
