¡Hola! Em, bueno no os voy a mentir, me siento algo rara al estar escribiendo esto, jajaja, pero vaya, que con mucha energía y muchas muchas ganas, de esto y de que mi imaginación salga algo a la luz (aún que sea solo un poquito)

Ah y por cierto, si me repito mucho diciendo expresiones "y después paso" "y le dijo" "y después fueron" "y,y,y" ¡lo siento de verdad! Soy muy repetitiva, lo intentaré mejorar, os dejo con el inicio de esto

Todo podría decirse que empezó un frío seis de Diciembre del dieciséis, y que "raro", que todo lo bonito comience a través de una red social como «Instagram».

Era una noche normal, metida en la cama, y como de costumbre, siempre utilizando su móvil.

Sabía que era una noche corriente, a la diez y media subiría una foto a la cual ya dicha red social, foto seleccionada ya con anterioridad, sabía que todo seguiría igual por qué ¿tendía que cambiar eso? Llegó dicha hora, selecciono la foto y la subió a «Instagram». Era una foto, para ella, bonita con un atardecer en tonos anaranjados, quizás con algún que otro toque rosado que le podían proporcionar las nubes y la masa de tierra que se metían por el medio, había mar y una figura de una chica que parecía que se agarraba el pelo.

Colgó la foto y comenzó a tener «likes» todo normal como siempre, comentó alguna que otra persona, pero el comentario que más destacó ella fue el de un chico, llamado Luffy. El comentario no tenía nada de especial, solo era un Superlike, pero a ella le caía bien el chico y ¿por qué no hablarle por WhatsApp?

Así fue, ella le habló y él contesto al momento, al principio todo normal, pero, pasaba el tiempo y seguían hablando, a ella ya le estaba pareciendo raro, sabía que el chico casi nunca pasaba mucho tiempo hablando con ella, cosa que le daba igual, pero era extraño. Paso un día y seguían hablando y empezó a surgir algo de «feeling» cosa que confundió a la chica pero ella lo dejó pasar de largo, hasta que al día siguiente lo empezaron a hablar,

Si no, no me hablarías básicamente

¿Me lo dices enserio? — dijo él enfadado — Bo pues chao — continuó

Hombre, enserio no… Pero tú siempre me decías "Ah me rayaste ya chao" — aclaró, o eso intentó hacer — Ah, pero no ten enfades, no iba enserio tampoco —

Que no me hables — le ordenó

Ella quería solucionarlo, pero no había forma, y se dio por vencida, o eso creía ella.

Bueno esto es todo, es algo cortito la verdad pero estoy satisfecha con esto, espero que os gustara lo suficiente para que esperéis el próximo capítulo (que ya esta escrito jejejeje) y nada os leo en los comentarios, espero que no os paséis conmigo porque a mí esto de lo de escribir se me da fatal jajajaja. ¡Hasta la próxima nakamas!