"¿Quieres casarte conmigo?"
De nuevo Chat Noir formula la pregunta hincado en una rodilla y tomándole de la mano a Marinette. Ella ya acostumbrada, no siente ni una emoción por la proposición; Después de cinco veces pudo dejar de reír y otras cinco para dejar de sonrojarse.
¿Otra vez?
Se cuestiona sin poder creer que todavía no se sienta preparado. Este que la miraba fijamente. Al rato suelta su mano y se levanta abruptamente.
— ¡Puedo hacerlo mejor! —Exclama poniéndose de vuelta de rodillas. Sacando una rosa y entregándosela— ¿Te casarías conmigo?
Marinette mira hacia al techo... ¿Cuánto tendría que aguantar esto? ¡Sí! ¡Estaba ayudando un amigo! Pero... ¿Por qué todavía no se declaraba a la persona en cuestion?
— ¡Chat! ¡Ya te propusiste catorce veces! y lo hiciste genial en todas ellas —Espetó— La persona a la que te vas a proponer de verdad seguro que aceptara...
— Pero... —Comenzó el gatito con vacilación.
— ¡Pero nada! Es una tonta si no te acepta —Repuso cruzada de brazos— Así que levántate —Dijo tironeando de los brazos— Ve —Ahora teniendo las dos manos en la espalda del minino mientras lo empuja para que se marche— Y pídele matrimonio.
Este sin avanzar ni un pasó. Se da la vuelta y la mira profundamente.
— Ella no sabe mi identidad de civil...
— ¿Y qué esperas? —Le interrogó— ¡Díselo!
— Pero ella no quiere. Dice que es peligroso.
Marinette sintió una familiaridad en esas palabras porque como Ladybug se lo había dicho a Chat Noir múltiples de veces. No obstante ella sabía que Chat Noir no se refería a ella. Después de todo, el mismo hace unos años le había dicho que amaba a alguien más.
Y otra cuestión más importante ella tenía novio. Adrien, el chico que venía suspirando hace años.
— Chat, no puedes ocultarle una cosa así y menos si van a ser marido y mujer—Dijo comprensivamente— Ella lo entenderá —Él luego de mirarla por un largo rato. Asintió.
No obstante el felino no se había ido desesperadamente a la casa de la que le había robado el corazón. Al contrario se quedó y para sorpresa de Marinette, el gatito como las anteriores veces se había arrodillado.
¿De vuelta va a practicar?
Se preguntó ella sin poder creerlo. Suspiró y notó que a diferencia de las otras veces, esta vez, sacó una cajita de su bolsillo y abriéndola se dejaba ver un hermoso anillo de compromiso.
Ella se quedó congelada. Sintiendo que esta proposición de práctica se estaba volviendo muy real por esa razón sus mejillas se colorearon de rosado sin poder evitarlo.
— Marinette —La llamó por su nombre por primera vez durante todas esas prácticas. Mirándola con un amor que nunca noto en esos ojos gatunos de color verde— ¿Quieres casarte conmigo?
Sus ojos se abrieron enormemente.
¿Qué dijo? ¿Se me propuso? ¿A mí?
De pronto una luz verde ilumino el cuerpo de Chat Noir mostrando quien se ocultaba debajo del disfraz. Al ver a Adrien, su novio. Ella dejo de respirar y su corazón se detuvo.
— ¿Aceptas?
Preguntó esperanzado. Marinette aun paralizada no dijo nada. Lo único que él pudo escuchar fue el sonido que produjo ella cuando chocó contra el suelo por desmayarse.
