Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la dramática, medio acaramelada historia es mía... ^_^
por cierto, es Sonfic... adoro los songfics :3
Este fic participa en el Reto de Febrero: Arreglos Matrimoniales del foro "Hazme el amor"
Advertencia: Contiene situaciones de tensión sexual y/o lemon explícito. Si alguien es susceptible
por favor, no leer, en serio.
Mía
Capítulo 1:
La pelinegra lo conoció en la universidad, cuando él, uno de los más populares flirteaba con las jovencitas entrantes.
Ella estudiaba contabilidad y finanzas, él estudiaba administración de empresas.
A veces coincidían en las clases, él, de tanto tratar de cortejarla, enviarle piropos, cartas de amor y besos volados, se llegó a "enamorar" de ella y tuvieron una feliz relación de pareja por dos meses hasta que él volvió a las andadas.
– ¿No me digas que te volvió a dejar sin perro que te ladre? – preguntó el muchacho de pantalones caqui, camisa blanca arremangada y su cabello largo cayendo por su espalda hasta llegar a la altura de sus pectorales.
Ya me han informado que tu novio es un insípido aburrido,
Tú que eres fogata y el tan frío.
No se había dado cuenta de cuando entró a la cafetería, ni siquiera de cuando llevó la silla de enfrente y lo puso a su lado, ya que estaba completamente sumida en sus pensamientos.
– Ya sabes cómo es él, atrae a todas las chicas con su mirada celeste y sus músculos bien definidos, sin mencionar sus palabritas cursis, típico chico popular – se quejó, mientras enfocaba sus ojos azules en su taza de café.
Todos los días por las mañanas, antes de ir a la universidad acudía allí a tomar su café bien cargado y sus dos donas, a relajarse con el olor del café recién preparado que llenaba todo el lugar, y al salir toparse con la leve brisa de verano y los cálidos rayos del sol con mayor intensidad de cuando ella entraba.
Esta vez, fue con un hermoso vestido color azul que entallaba todas las formas superiores de su cuerpo, ya que la parte de la falda le quedaba hasta un centímetro más arriba de la rodilla y era más ancho, su cabello negro estaba peinado hacia atrás, dejando que los rulos de las puntas jugueteen en su espalda mientras su flequillo se encontraba algo alborotado.
Le encantaba vestir humildemente, no se regodeaba de jeans de diseñador y ropa de marca, ella prefería comprar en un centro comercial de economía moderada donde encontraba cosas de su gusto.
– Hey… Yo también soy popular… eso fue un golpe bajo… – una camarera se acercó a él y tomó su orden guiñándole un ojo coquetamente al irse – yo no atraigo a todas las chicas con mi mirada y mis músculos… ni las palabritas cursis, sabes que eso no se me da bien.
– Vamos a corregir algo – lo miró fijamente – no puedes atraer, pero si hechizar a una mujer con tus ojos dorados, no tienes tantos músculos como para decirte muscle man, pero eso es bueno, porque imagínate abrazar a una chica y romperle los huesos de la presión que ejercerías y… tienes razón en lo de las palabras – una gran risotada por parte del joven se dejó escuchar.
– ¿Hechizar?, ¿A qué te refieres con eso Kagome?...
– Haces que las chicas hagan lo que tú quieres sin dudarlos, Kôga solo logra atraer la atención, y tú puedes hacer eso solo con ver tu cabello plateado – volvió a observar su café como si fuera lo más interesante del lugar.
– ¿Entonces te "hechice" a ti para que pudieras ser mi amiga? – la miró divertido.
Sabía que ella tenía sentimientos hacia él y no hacia su jurado enemigo Kouga, pero ellos eran novios y sus familias los aprobaban el uno al otro, en cambio, cuando la familia de Kagome lo conoció lo despreciaron por ser de baja posición económica… si supieran.
– Inuyasha, no hablemos de eso más, ¿Quieres? – unas lágrimas amenazaban con aparecer.
– ¿Por qué no?, desde que empezaste a ser novia del lobo ese me has empezado a evitar – gruño por lo bajo, él la buscaba al final de las clases desde que se habían vuelto amigos tres meses antes, pero desde hace dos que no la encontraba ya que ella lo evitaba lo más que podía.
Hasta que un día pasaba en frente de esa cafetería y la vio sentada con un polo rojo acentuado a su figura y unos shorts jean que le llegaban un poco más de medio muslo.
Al día siguiente paso por el lugar y la vio de nuevo, siguiendo a su instinto, confió en que ella estaría de nuevo en aquel sitio.
Y no se equivocó al verla puntualmente con unos jeans blancos y blusa lila que se cerraba con botones al frente como un chaleco.
Después de un par de conversaciones, él le reclamó por qué no le dirigía la palabra y ella alegó que ya no lo quería ver más… y entre tanta pelea se gritaron que se amaban para que rato después ambos estuvieran en el departamento de él, demostrándose la magnitud de este sentimiento.
– De hecho, él me prohibió verte… dice que eres una mala influencia para mí, lo mismo dice mi familia – Inuyasha escuchó un dejo de tristeza en su voz… al parecer él no fue el único que sufrió con la lejanía.
Dice tu amiguita que es celoso, no quiere que sea tu amigo,
Sospecha que soy un pirata y robaré su flor.
– ¿Y le haces caso a todos ellos?...Mierda Kagome, te dije cuáles eran mis sentimientos… a mi maldito modo pero te lo dije, yo se los tuyos, ¿aún no te ha quedado claro con lo de ayer? – Inmediatamente puso una mano en la rodilla de ella y la subió hasta su muslo, levantando levemente el vestido – Lo que disfrutamos, cuando te entregaste a mí… solo a mí – le susurró al oído y disimuladamente le lamió el lóbulo, haciendo que ella no sólo se erizara, si no que se estremeciera de recordar lo que pasó en el departamento de él.
No te asombres… si una noche,
Entro a tu cuarto y nuevamente te hago mía
Bien conoces, mis errores,
El egoísmo de ser dueño de tu vida…
– Por favor, no lo vuelvas a mencionar – intentó resistirse – no digo que sea un error, pero… Ahhh… es que es muy delicado lo que te tengo que contar Inuyasha… – murmuró por lo bajo, pero el oji-dorado la escuchó perfectamente.
– Dime de una vez Kag… – volvió a lamer su lóbulo y bajó hasta su cuello para besarlo suavemente.
Suerte que a esas horas el lugar estaba casi vacío… casi…
– Mis padres y los padres de Kôga nos comprometieron, dijeron que somos el futuro de ambas empresas, y que como "nos llevamos bien" y estamos juntos, era la hora de llevar este noviazgo más a fondo y convertirlo en un matrimonio – se le escapó la lágrima que contenía seguida de otras más – No… no me quiero casar Inuyasha… no voy a ser feliz con él.
– Tampoco te dejaría serlo Kagome, desde ayer tú eres mía y de nadie más… solo mía – pronunció palabras provocativas, demandantes y llenas de pasión para acercarse a ella y besarla con ímpetu, mientras la traviesa mano que se había mantenido en su pierna subía más y más.
Eres mía, mía, mía…
No te hagas la loca eso muy bien ya lo sabías…
– Para… no es el lugar indicado y lo sabes – llevó una de sus manos a las de él e impidió que la subiera más – no puedo… mis padres me matarían si supieran que ya perdí mi virginidad contigo…
– Sabes que quieres hacerlo, al menos una vez más… – sugirió, volviéndola a besar.
Ella se lo pensó mientras los carnosos labios de su "amigo" probaban los suyos… ¿Qué importaba hacer el amor con Inuyasha una vez más?... nadie más que los dos lo sabrían y sus papás no se enterarían… ya buscaría una excusa para que Kouga no la toque en la luna de miel -si es que ella iba a la luna de miel-.
– Solo una… ¿Lo prometes? – habló luego de que este soltara sus labios, mordiendo tentativamente el labio inferior.
– Lo prometo Kag… – escondió su cabeza en la unión de su cuello y su hombro y suspiró – pero no creas que dejaré que te cases con ese malnacido idiota… lo impediré a toda costa…
Sinceramente eso era lo que ella esperaba…
Si tú te casas el día de tu boda, le digo a tu esposo con risas
Que solo es prestada la mujer que ama, porque sigue siendo mía…
-.-
El departamento se basaba en el estilo Black and White, la habitación principal -la sala- estaba pintada de blanco, poseía muebles color negro, pinturas en cuadros colgadas en las paredes inspiradas en arte rupestre y algunos adornos con forma abstracta de color negro.
La puerta se abre y da paso a un par de jóvenes besándose con pasión.
La puerta se cierra fuertemente y ella queda pegada en esta, sintiendo como el peli-plata tocaba todo su cuerpo en un intento desesperado de tenerla más cerca… de no separarse nunca de ella… de que ambos sean uno solo…
– Aún no creo eso de que has intentado olvidar tu amor por mí – susurró mientras le besaba el cuello.
– Pues si… traté, hasta con Kôga, pero no pude, él no eres tú… peor aún, no voy a poder olvidarte ahora con lo que hicimos ayer y con lo que vamos a hacer ahora… No me olvidaría de ti ni aunque mi vida dependiera de ello…
Dicen que un clavo saca un clavo pero eso es solo rima
No existe una herramienta que saque mi amor…
– Soy inolvidable… inigualable y… - antes de que él continuara su perorata de autocrítica, ella lo interrumpió colocando su mano en el bulto que se dejaba notar aún con los pantalones y hablando antes que él.
– Y un tonto egocéntrico que solo piensa en sí mismo – gimió al sentir su excitación. Todas esas sensaciones ya eren un poco conocidas para ella, por lo que se estaba dejando llevar, a diferencia de la primera vez en la que se mostró cohibida con sus acciones.
– Pienso también en ti, en nuestro futuro – habló mientras bajaba el cierre del vestido y lo dejaba caer, para continuar con el ataque a su cuello y al área cerca al busto.
– No tenemos futuro… Ahhh… porque mis Ahhh… padres creen que eres pobre y que no contribuirás en nada al trabajo familiar – hablaba mientras sus gemidos y jadeos se oían por todo el lugar, a causa de los calientes toques de Inuyasha en sus senos.
– Sabes perfectamente que no lo soy – le sacó el sostén y atacó los pezones con su lengua – Sabes que… si quisiera… le podría decir a… a mi padre que lo despida del mundo de los negocios – murmuró contra su piel mientras dejaba los pezones para dar lametazos hasta llegar a la estrecha cintura.
– Ni siquiera lo pienses Taisho… mhhmp…está bien que no me guste ser ricAhhh… pero eso no quiere decir que les quite las… mmm… comodidades a ellos y el empleo a los que trabajan para mis padres – cada vez que él tocaba un punto de placer, ella suspiraba, jadeaba y gemía sin parar de hablar sobre su punto de vista ante la exposición de las palabras que salían de la boca masculina.
– Jamás te dejaría en la calle… tampoco a ellos por más que traten de separarnos… solo era un pensamiento en voz alta – la apretó más contra la pared, se arrodilló y puso las piernas de ella en sus hombros, teniendo total acceso a su -ya de por sí- mojado sexo.
Empezó a lamer la estrecha cavidad con si la vida dependiera de ello, saboreando el sabor salado que poseía.
Ella casi no podía respirar de tantos jadeos, casi todo el oxígeno se había drenado, pero seguía allí, esperando el tan ansiado final.
Gritó con todas sus fuerzas al haber llegado al clímax, apretando la cabeza de Inuyasha contra el punto fijo de su placer, despeinándolo por completo.
El oji-dorado se levanta agarrando a Kagome de la cintura, guiándola hasta uno de los muebles negros, acostándola y echándola.
Justo cuando empezaba a sacarse los botones de su camisa unos golpes en su puerta lo alertaron.
Toda la excitación que sentían ambos se apagó, dejando a un peli-plata frustrado y a una azabache debatiéndose a sí misma si debía salir corriendo de allí o se escondía en cualquier lugar para seguir más tarde con lo que estaban haciendo.
– MALDITO PERRO… ¡DEVUÉLVEME A MI MUJER!... – unos gritos se escucharon al oro lado de la puerta – SÉ QUE ELLA ESTÁ ALLÍ… ¡ABRE LA MALDITA PUERTA!... ¡MIERDA, ÁBREME!
Hola! les confieso que nunca había escrito para un reto... o algo, siempre lo hacía
siempre y cuando me llegaba la idea, pero la inspiración hizo aparición y ¡BUALÁ!
Agradézcanle a mi cerebruto el capítulo de hoy :p
Espero que les guste, serán solo unos 3 capítulos ¿Sí?
¡Dejen reviews! ^_^
BYE
by: v-a-l-e-a-o-m-e
