Disclaimer: Los personajes son propiedad del mangaka Gosho Aoyama, creador de Magic Kaito y Detective Conan. No me pertenecen a mí.
Era un día como cualquier otro. El sol radiante invitaba a hacer actividades al aire libre después del invierno que acababa de pasar y había mucho movimiento en la ciudad. Mientras en el Instituto Teitan la mayoría hacía planes para la tarde, un joven de 17 años estaba pegado en su celular, solo revisando archivos y datos. Shinichi había pasado los últimos días averiguando sobre el nuevo robo que había anunciado Kaito Kid.
Desde que había recuperado su cuerpo, Shinichi Kudo había asistido a cada robo de Kaito Kid, había estudiado todos sus casos y se había vuelto una obsesión para él. Era su gran derrota el no poder atraparlo. El ladrón siempre se las arreglaba para escaparse y siempre podía ver cómo el mago disfrutaba de verlo frustrado cada vez que fallaba en atraparlo.
Shinichi estaba tan concentrado, que no escuchaba a su amiga Ran que le hablaba.
—¡Oye, Shinichi! ¡Escúchame!
—¿Qué pasa, Ran? —dijo el detective.
—Ahora último pasas pensando en los robos de Kaito Kid. ¿Vas a ir hoy de nuevo?
—Claro que sí, tal vez hoy lo atrape.
—Estás igual que el tío de Sonoko, o peor aún. No puedes aguantar que siempre te gane.
—¡Idiota! ¡No lo hago por orgullo como él, lo hago porque debe ser atrapado!
Ran se quedó callada, sabía que cuando Shinichi se obsesionaba con un caso, era difícil alejarlo de éste. Así que se conformó con ver como todo el día el detective estaba muy concentrado.
Las clases pasaron de forma normal. Al terminar la jornada, Shinichi tomó sus cosas y se retiró hacia el museo Beika. El objetivo era la Joya Aika, en exhibición debido a que era una pieza histórica de Europa. Sabía bien cómo era la joya, dónde estaría, los planos del museo y las salidas. Pasó el resto del día en las últimas preparaciones, atento a cualquier detalle hasta que cayó la noche.
—Muy bien—dijo el Inspector Nakamori—. ¡Quedan 5 minutos para la hora indicada! ¡Todos en posición!
Shinichi se preparaba mentalmente para lo que venía.
"Faltan 5 minutos. Ya se siente la tensión en el aire. La vez pasada apareció en el techo y huyó por ahí. La azotea está rodeada. Esta vez probablemente realice un apagón. No podemos poner luces de emergencia o sería llevarlo directo a su objetivo. Las luces son al mismo tiempo sus aliadas y sus enemigas."
"Faltan 3 minutos. ¿Por qué siempre me parecen eternos estos minutos? No, concéntrate en observar todo, cada detalle, cada ubicación de la policía. Pero eso ya me lo sé. Qué más puedo hacer ahora más que esperar. "
"Faltan 2 minutos. ¡Maldición! No puedo mantenerme tranquilo. ¿Desde cuándo un robo de Kid me hace sentir tan inquieto? Respira. Es por la incertidumbre. En los casos, todo ya está en el pasado. Ya sucedió. Ahora, es lo que puede pasar. Lo único seguro en los robos de Kaito Kid es que cualquier cosa puede suceder."
"Falta 1 minuto. Es el momento. Respira. Tranquilo. Mantente tranquilo, como Sherlock Holmes. Kaito Kid. Solo unos segundos. Unos segundos más. Te estoy esperando. Estoy preparado."
Dieron las 21:00 horas. Un apagón súbito sorprendió a los presentes. El inspector no alcanzó a dar órdenes cuando volvieron a prenderse las luces. Al hacerlo, puntual como siempre, apareció Kaito Kid en el Museo de Beika, para cumplir con su anuncio. Su figura blanca estaba sobre el vidrio que protegía la joya en la exposición. Con una mano en su sombrero, y la otra en su bolsillo, lo primero que hizo el ladrón fue encontrar con la mirada al detective que siempre intervenía en su camino.
"Tantei-kun ha venido otra vez... Esto será entretenido. Lástima que no tenga mucho tiempo para jugar contigo hoy."
Luego del intercambio de miradas, Kaito habló:
—¡Ladies and Gentleman! Como he prometido, me llevo la joya Aika —dijo mostrándola en sus manos—. ¡Me retiro hasta una próxima ocasión!
En un segundo, saltó hacia el piso, y con un rápido movimiento, desapareció entre varias palomas que volaron hacia distintos pasillos.
—¡Sigan las palomas! —gritó el Inspector Nakamori, exaltado como siempre—. ¡No puede haber ido lejos!
Al ir todos hacia distintas direcciones, y otros espectadores sin moverse alucinados, Kaito disfrazado de policía corría por el museo mientras sonreía.
"No puede ser que el inspector siempre caiga en trucos obvios. Aunque seguramente, él ya viene detrás de mí."
Kaito Kid subió 3 pisos por las escaleras, hasta llegar a una sala de exposición que no era abierta al público, muy limpia y ordenada, como si fuera un lugar muy importante. Solo tenía tres mesones con aparatos históricos extraños encima de ellos. Estaba oscuro, pero se podía ver todo ya que entraba la luz de la luna directamente por las ventanas. La joya que tenía en su mano brillaba a ratos, de manera distinta a como lo hacían otras que había robado, lo que le dio esperanza al mago. Entonces la colocó frente a la luna, pero desilusionado, confirmó que no era Pandora.
—Otro fracaso—se lamentó—. Pero bueno, tómala tantei-kun, no es la que necesito, así que terminemos con esto.
Sacándose su disfraz de policía, se revelaba el ladrón de blanco característico ante el detective, que había ya llegado detrás de él. Shinichi con mirada decidida y la respiración entre cortada, le respondió.
—No solo me quedaré con la joya Aika. Has caído en nuestra trampa. Era lógico que vendrías hasta esta sala cerrada, pero ya no tienes cómo huir. Ya avisé a los policías, estarás rodeado en un minuto.
—Siempre ves a través de mí, pero una vez más me burlaré de ti, tantei-kun—respondió mirando por la ventana, calculando perfectamente su plan de escape—. ¡Nos vemos!
En ese momento antes de que Kaito pudiera hacer cualquier movimiento, un terremoto empezó a sacudir el edificio, mientras distintas luces empezaban a brillar por diferentes lugares de la habitación. Kaito sorprendido no sabía qué hacer.
"¿Un terremoto? ¿Cómo escapo? ¿Por qué justo ahora?"
Mientras que Shinichi seguía pensando en cómo volver la situación a su favor.
"¡Maldición! ¡Así cómo van a llegar los policías! Si logro que caiga, tal vez lo alcance a retener hasta que pase un poco y ellos lleguen."
Los dos sorprendidos, trataban de moverse, pero cada vez se sentían más mareados por la brusquedad del movimiento. Las luces que seguían parpadeando por distintos lugares, siendo cada vez más brillantes y grandes, hasta que finalmente ambos cayeron en el suelo y debido al golpe, quedaron inconscientes.
Ya era de mañana, la luz entraba por algunos espacios cuando el ladrón despertó con un fuerte dolor de cabeza. Le costaba ver, así que se sentó en el piso para tener más claridad.
"Ayyy... ¿Dónde estoy? ¿Dormí toda la noche en el suelo? ¿Estoy vestido como Kid? ¿Robé algo anoche? ¿Pero por qué no estoy en mi casa?"
De repente ve a Kudo tirado en el piso a sólo un par de metros de él.
"¡Demonios! ¡Ya recuerdo! Hubo un gran terremoto... y yo... ¿y él?... ¡Y yo así, aquí con él, me tengo que ir antes que me atrape!"
Kaito se levanta y mira alrededor. Ve sus guantes blancos llenos de polvo, y se da cuenta que el lugar está completamente vacío, a diferencia del día anterior. Algunas ventanas están selladas parcialmente con madera, todo sucio, con mucha humedad y mucha tierra. Se notaba que el edificio llevaba mucho tiempo completamente abandonado.
"¿Pero qué demonios? ¡Ayer esto no estaba así! ¿O sí? ¡No! Recuerdo que estaba todo bien, había objetos raros en exposición, las ventanas eran normales..."
Se acercó a mirar por una de las ventanas que estaba rota, y vio que al frente había un gran edificio moderno que antes no existía.
—¿¡Qué está pasando!? ¡¿Por qué todo está cambiado?!
—Ayyy...
Escuchó como Shinichi murmuraba, estaba despertando y no sabía qué hacer, si irse, esconderse, o quedarse, pero estaba demasiado confundido como para siquiera moverse de donde estaba, así que se quedó observando, mientras pensaba qué había pasado. El detective se sentó en el suelo, a ver alrededor y se sorprendió al ver al ladrón que estaba junto a la ventana muy serio mirándolo.
—¡Kaito K...!
—Antes de que digas nada, tantei-kun— lo interrumpió el ladrón—, necesito que recuerdes qué pasó. O que deduzcas qué ha pasado. Me da la impresión de que estamos en una extraña situación.
—¿De qué estás hablan...?
Shinichi había empezado la pregunta mientras ponía de pie, pero al observar bien la habitación y el deterioro que había en el edificio, se quedó mudo de repente.
—¿Dónde estamos? —dijo Shinichi.
—¿Cómo que dónde? ¡En el mismo museo que ayer! —respondió Kaito.
—¡Pero si es un edificio abandonado! ¡Ayer no estaba en estas condiciones!
Shinichi empezó a inspeccionar el lugar, viendo los detalles. Había mucha tierra, no había marcas de que hubiera habido muebles o algo en varios meses. Algunas ventanas estaban rotas y no había luz. Caminaba por el lugar y se sentía un gran silencio. Se acercó a las ventanas del lado opuesto de Kaito para mirar. Vio que era la calle del museo, pero que tenía cambios.
—Los árboles se ven más grandes... ¿Habré dormido tanto tiempo? No... no tiene sentido permanecer días así sin comer o beber agua y despertar como si nada.
—Si te sorprenden que los árboles crezcan, ven a ver el edificio que creció de un día para otro —dijo Kaito de forma irónica.
Shinichi miró por dónde le indicó Kaito sin hablar, tenía su mano en el mentón, pensando en todo lo que ha visto y lo que significaba. El ladrón por mientras tomó su celular, lo vio por 10 segundos y suspiró.
—Pero ¡¿qué está pasando?! —dijo Shinichi alterado.
—Bueno tantei-kun, claramente han pasado varios años sin que nos demos cuenta.
—¡Imposible! ¡Eso no es posible!
—Solo he mirado aquí adentro y lo que se puede ver por la ventana. Es algo apresurado, pero es lo único que se me ocurre. Todo demuestra que ha pasado mucho tiempo. Al menos un par de años. Es como haber viajado a través del tiempo.
—¡Idiota! ¡Ya te dije que eso es imposible! ¡No existe nada capaz de hacer eso! Tiene que haber una explicación lógica.
—¡Deja de ser tan racional! —Kaito suspiró—. Mi celular tiene batería aún, así que tantas horas desde el momento del robo no han pasado. Sin embargo, no tengo señal ni me dice que esté asociado a una empresa de telefonía. Es decir, mi número no existe. Solo es un aparato que no funciona. Más todo lo que ya hemos notado, no se me ocurre otra explicación.
Al escucharlo, Shinichi confirmó lo que decía con su propio celular, y en su mente peleaba entre creer y no creer, hasta que se rindió.
—Si es verdad... entonces hay que averiguar cuánto tiempo ha pasado... ¡Pero aún creo que es imposible!
—Bueno, vas a tener que averiguarlo—dijo el ladrón dando media vuelta—. ¡Nos vemos, tantei-kun!
—¡Oye, espera! —gritó Shinichi.
Kaito se detuvo esperando que el detective hablara. Hubo un largo silencio, hasta que el ladrón aburrido, se dio la vuelta para ver a Shinichi y mirarlo fijamente.
—¿Me entregarás a la policía? —preguntó Kaito sorpresivamente.
—¿Qué?
—Creo que nos encontramos en una situación en que debemos investigar juntos. No sabemos lo que nos espera. Pero eso implica revelarte algunos secretos que después puedes usar en mi contra. Por eso quiero saber si me entregarás a la policía... ya sea ahora... o cuando esto termine.
Shinichi lo pensó por un momento, dudando de su respuesta, hasta que habló.
—Supongo que es justo hacerlo así. Pero que quede claro que no dejaré de tratar de atraparte. Cuando sepamos que ha pasado, y tú vuelvas a tus robos, volveré a perseguirte y esta vez no fallaré.
Kaito Kid sonrió.
—No espero que dejes de perseguirme. Entonces, tantei-kun, tenemos un trato. Ahora, aunque ya lo sabes, trata de no sorprenderte cuando te veas a ti mismo en mí.
Sin dar tiempo para que Shinichi comprendiera sus palabras, el ladrón lanzó una bomba de humo, y al disiparse, ya no estaba con su traje blanco característico, sino que vestido como un adolescente común. Shinichi por primera vez veía su identidad, y se sorprendió mucho al ver el gran parecido que tenía con él. Los ojos eran de un color más violáceo y el pelo más alborotado, pero eran prácticamente iguales. Aunque lo supiera, verlo como una persona normal casi idéntica a él era impresionante.
—Te dije que no te sorprendieras. De las veces que me hice pasar por ti, supuse que sabías que nos parecíamos.
—¿Tenías que usar tanto humo?
—Si no lo hacía, perdía emoción.
El mago se aproximó a su compañero y al estar justo en frente de él, con un rápido movimiento de su mano sacó una flor azul y se la extendió.
—Soy Kuroba Kaito. Un placer conocerte.
El detective sonrió.
—Kudo Shinichi. Detective.
