Capitulo 1: "Una reina demasiado inmadura."
– "Tengo 30 años, soy ama de casa y tengo un marido maravilloso y una hija muy linda y muy parecida a mÍ. Le da vergüenza mi manera de ser pero es natural en todas las jovencitas separarse de sus madres. ¿Tan mala madre seré?"
Serena acababa de escribir en la última página de su diario, era toda una mujer de 32 años, seguía con su cabellera rubia, pero las coletas de conejo las había reemplazado con un moño para que se le viera más formal, como una verdadera señora, la esposa del famoso abogado Darien Chiba.
Serena soñaba con seguir estudiando, pero las críticas de sus amigas y de su misma hija la habían hecho desistir y ella misma decidió quedarse a cargo de su casa y de criar a su adolescente hija Serena, pero que todos llamaban Chibiusa, porque aún la veían como a una niña.
– Mamá, me voy al despacho de Papá a llevarle unos papeles, necesito trabajar para poder juntar el dinero que necesito para ingresar a la universidad.- dijo la niña
– Pero, ¿porque piensas en universidad, si es lo más aburrido que existe? ¡No tienes tiempo para salir, la pasas todo el día leyendo libros y no vives tu juventud como debe de ser! Aprende de tu madre quien aún se conserva joven y sigue con la mima chispa de hace años…- dice la madre
– Pero yo no pienso igual que tu, a mi me gustaría ser independiente y no tener un marido que me mantenga, ¡creo que ya tengo la edad necesaria para empezar a trabajar y aprender a tener mis propios ingresos! – Despotricó a su madre la jovencita.
– Pero mi Chibi, aún eres una niña. ¡Apenas tienes 15 años!- reclamó
– Ya dejé de ser una niña, mamá, y al menos quisiera tener una madre culta, inteligente e independiente, como Myuu. Su mamá es una excelente medico y no necesita de un marido que la mantenga. La señora Mizuno es un ejemplo a seguir.- replicó Chibi
Serena se quedo pensativa, ¿su hija criticándola?
Vaya, pero tenia razón, ella no hizo nada, mas que dedicarse a su
esposo y seguir con una vida infantil. Todas sus viejas amigas habían
tomado su camino,
Amy era madre soltera y una de las mejores
especialistas de medicina en Tokio. Ray era una empresaria turística
de moda, todos querían visitar su templo, era madre de un muchacho
torpe e irresponsable, pero una mujer realizada al fin de cuentas.
Lita era una deportista muy conocida en el medio y junto a su esposo
criaban a un hijo para que siguiese sus mismos pasos, pero su mayor
debilidad era el no haber tenido una hija, como siempre lo soñó.
Mina, era una actriz de cine muy cotizada, era tal vez la estrella
más deseada de Japón y con el mayor número de divorcios habidos y
por haber, pero ocultaba un secreto: tenía una hija, a la cual nunca
presento en sociedad, una chica muy parecida a ella, físicamente
hablando, pero rebelde y arriesgada.
Todas, menos Serena, habían logrado realizarse, pero ella a sus 30 años podía aún hacerlo, no solo por su familia, sino porque la futura Reina tenía que ser una mujer culta en todo sentido. Así pasó el tiempo, pero…
– Bueno familia, me voy al despacho, hoy tengo que litigar en un caso muy difícil. – Dijo Darien súbitamente.
– Papá, tienes que irte rápido, tu me dijiste que en estas vacaciones podía trabajar como tu secretaria ¿lo olvidaste?- preguntó ¿?
– No lo olvide, hija, pero mis jefes no permiten que una niña esté en un ambiente demasiado varonil que la pudiese perjudicar.- respondió ¿?
– No dejan que sea una mujer, ¡por Dios! – Se va ceñuda y bastante molesta, golpeando el suelo con fuerza.
Mientras tanto, Serena ingresa al salón con una maleta y muchos papeles en las manos.
– Serena, ¿a donde vas a estas horas?- preguntó ¿?
– Voy a la universidad, hoy es mi primer día de clase en la facultad de Derecho.- sonrió su esposa
– ¿Tú, abogada? – El tono de su marido fue algo burlón. No se esperaba lo que su esposa le acababa de decir.
– Si, y no te burles, quiero ser una mujer realizada y no quedarme atrás. – Fue su simple y tajante respuesta. Chibiusa se reía a carcajadas por la escena.
– Mi mamá, ¡universitaria! ¿Qué dirán mis amigos de la facultad? – El tono de Chibiusa era algo más que de burla.
– Nada, aún soy joven.- reclamó Serena
– ¡Se burlarán de mi!- gritó Chibiusa
– ¡Basta las dos! Hija, deja que tu madre haga lo que desee, ya era tiempo, y ahora que ya no eres una niña, con mas razón, y tu Serena, guarda tu compostura en la universidad, no quiero que te comportes como si tuvieras 16 años. Demuestra que eres una mujer madura y sobretodo una mujer casada.
– Estas celoso, estas celoso…- se burló Serena
– Papá, tiene razón, ya no eres una chiquilla para andar con travesuras y cosas infantiles, ¡quiero dejar de tener una madre inmadura!- reclamó Chibiusa
– Creo que me olvide de lo más importante: Serena , voy a dar cátedra en la universidad. Voy a ser tu maestro en algunas asignaturas, así que… - dijo Darien
– Me parece muy bien – Señaló Chibiusa, con un tono irónico y riéndose disimuladamente.
– Bueno, ahora que iré a la universidad, no estaré mas tiempo en casa y es hora de buscar a una persona que nos ayude en el quehacer domestico. Pero mientras la busquemos, Chibiusa se quedara en casa.- dijo Serena
– ¡Mamá, yo voy a trabajar!- reclamó la hija
– ¡No señorita! Aquí mando yo y tendrás que limpiar, fregar el piso, lavar, planchar y cocinar.
– ¡Lo haré por hoy! Pero para
mañana ya habrán tenido que conseguir a alguien – Fue lo que
masculló la joven mientras sus padres salían de la casa. –
Llamare a Toshiro para que me
ayude, él estará dispuesto a lo
que sea por mi… – pensó, y momentos después, ya se encontraba
discando a donde su amigo – …Alo Toshiro, ¿estás en el
templo?
– Como siempre, limpiando todo el muladar que dejaron los turistas, pero ya voy a dejar todo esto, porque voy a trabajar de DJ.
– Bueno… pero antes… ¿me harías un favor...?
– El que mande, mi princesa...
No pasó mucho rato para que Toshiro llegue a casa de los Chiba, donde la joven Chibiusa ya lo esperaba.
– ¿Voy a tener que limpiar todo esto? ¡Esta loca Serena Chiba!
– Tengo que ir a buscar trabajo y no tengo con quien dejar la casa, te prometo que si lo haces todo bien, te daré el beso que te mereces.
– ¡Está bien! – Rápidamente, comienza el quehacer, con la promesa de un beso de la chica de sus sueños, mientras Chibiusa sale a pasear con sus gatos.
– No debes utilizar al pobre muchacho en este tipo de cosas. Estas siendo una irresponsable como tu madre – Le reprendió Luna.
– No tengo porque dar explicaciones a un gato, al menos Toshiro hace lo que le pido ¿no?
– Pero lo hace porque te quiere – Agregó Artemis – No se… pero – Lo menos que puedes hacer por el es corresponderle.
– No quiero, yo busco a un chico guapo, alto y rubio… Ese es mi tipo de hombres, aparte si me quiere tanto debe ponerse a prueba y para esto esta Diana...
Mientras tanto, en la casa de los Chiba, el atareado Toshiro se encontraba en un dilema.
–
Este excremento de gato me causa alergia , pero por ti Serena… ¡Soy
capaz de todo!
En eso se le acerca la gatita Diana, con un plato
en la boca.
– Encima este gato quiere comer… ¿Qué le daré…? Suchi… ¡No! Arroz ¡No! y no tengo dinero para comprar comida para gato… – Dijo, revisando sus bolsillos en busca de efectivo.
Chibiusa
se dirigía a la casa de Amy, ya algo aburrida de pasear sin
rumbo
fijo.
– Chibi… ¿eres tú? Estás cada día pareciéndote
a tu madre, pero tienes la presencia y la gallardía de tu padre,
pasa, siéntate, voy a llamar a Myuu. ¡Myuu! Chibi, está aquí,
baja
por favor... – Gritó la mujer desde el recibidor de su
casa.
– ¡Mamá, un momento, tengo que hacer mi tarea de matemáticas...!
– Después lo haces, pero aprovecha que Chibiusa esta aquí para que te relajes un rato.
– Esta bien mamá. – Myuu era una chica de 15 años, muy parecida a Amy, pero no tan inteligente. Había desaprobado tres materias en la secundaria y si no las aprobaba no podía pasar a la preparatoria. Envidiaba a Chibiusa porque ella nunca tenía esa clase de problemas y podía disfrutar mas seguido de sus vacaciones y su familia...
– ¡Myuu! ¿Cómo estas?
– Aquí, bien, tratando de resolver el enigma de matemáticas.
– Si deseas, te puedo ayudar...
– No gracias, tengo que hacerlo sola .
– Tu, como siempre haciéndote de rogar...
– Y tú, como siempre dispuesta a darme la mano... Sabes, si tuviera un papá como el tuyo, estaría dispuesta a aprobar todas las materias que fuese, últimamente me siento sola y ahora que se acerca mi cumpleaños, peor... ¡Quisiera conocer a mi papa! – Su tono de voz era algo triste. Chibiusa le sonrió.
– Le voy a decir a la señora Amy que te cuente la verdad.. Vamos a hacer lo posible para que en este cumpleaños conozcas a tu papá – Trató de animarla, mientras le daba un abrazo.
– ¿De veras?- preguntó ¿?
– Eres como mi hermana, ¡nunca lo dudes!- dijo ¿?
En la cocina, los gatos estaban conversando con Amy acerca de lo que observaron en la mañana.
– Debemos avisarles a las chicas que una nueva batalla se acerca, deben estar juntas y prepararse para que sus poderes evolucionen, sobre todo a Serena, ya que en cualquier momento despierta como la Neo Reina.- informó ¿?
– Pero tan pronto no creo. Serena ni nosotras estamos preparadas a pelear, además ya no somos tan jóvenes y aguerridas cono antes, los años no pasan en vano. Creo que debemos resignarnos a perder.- dijo la antigua Senshi de Mercurio
Amy sonaba algo derrotada, no podía evitar pensar que en el futuro, en aquella posible batalla, la Luz pueda apagarse a causa de la vejez y debilidad de las protectoras de la Galaxia. Sacudió su cabeza, tratando de apartar esos pensamientos negativos.
– Pero... ahora que recuerdo… Artemis... ¿cómo era la nueva forma del universo?- preguntó Luna
– Dio un giro de 360 grados, es decir es como el Milenio de plata... – respondió el gato
– Eso quiere decir que...- sugirió
Luna
– ¿Algo malo?- preguntó Diana
– Llegó el momento de que las guerreras traspasen sus poderes a sus descendientes... Recuerdo que mucho antes de que la princesa Serena naciera, las luchas internas las realizaban un grupo de Sailor Scouts primitivas… Eran las madres de las Sailor Scouts que mas adelante acompañarían a la princesa... La líder era la Reina Serenity, y cuando nació la Princesa, sus poderes fueron traspasados a ella, esto quiere decir que cada mil años, nuevas guerreras alrededor del universo han de despertar.- informó ¿?
– Entonces, ¿Myuu y Chibiusa son Sailor Scouts?- preguntó ¿?
– Esto debería
de ser en el Tokio de cristal, pero no se porque el tiempo se ha
adelantado y ha ocurrido todo esto. Ellas no saben de donde
provienen, creo que es hora de contarles la verdad, aunque Chibiusa
ya sabe todo, pero no esta preparada par asumir las funciones
de
una líder.- explicó Luna
– ¿Quién habrá podido ser capaz de adelantar el tiempo?- preguntó Diana
En el aeropuerto de Tokio, una mujer joven de unos 20 años esta bajando del avión...
– Princesa Serena, ha llegado la hora de encontrarnos de nuevo, y tú, Príncipe Endimión, serás mío para siempre. El tiempo ha transcurrido... han pasado mil años y es hora de la venganza...
