La cría del fénix.

La noche sin luna caía sobre la ciudad, las luces de unos postes eran los únicos testigos de un asesinato ocurrido en la una de las calles de la ciudad, un tipo estaba muerto por que alguien le había apuñalado, la sangre pintaba la calle alrededor del cuerpo, observándolo estaba el supuesto asesino.

—Un asesinato, el lo ha matado—el grito de una mujer se escucho por el lugar y asusto al sospechoso.

—Yo no lo he matado—el sospechoso, no esperaba que esa noche terminase así.

En una pieza que tenía sus cortinas oscuras, se escucho un celular que una mano tomo.

—Buenas—contesto una voz de una persona, que había sido despertada del sueño—¿quién es?

—Ya sé que no lo hemos visto en años, pero n-necesito tu ayuda—una voz se escucho detrás del celular—Me c-culparon de un asesinato, así que necesito tu ayuda.

Era él un 6 de julio y el reloj que colgaba en la pared de la sala de acusado N2 del tribunal del distrito, marcaba las 10: 30 de la mañana.

—Que nervios, que nervios—una joven mujer de cuerpo esbelto y curvilíneo, pelo negro y largo, el cual lo tiene peinado hacia atrás y atado con una cinta blanca, ojos cafés oscuro, vestida con una falda tipo lápiz color azul, una camisa blanca, una chaqueta azul oscuro, guantes negros, una bufanda amarilla que tapaba su cuello y unos zapatos negros— Mi primer caso y justo es un asesinato.

—Veo que estas nerviosa, hermanita—una mujer alta, piel blanca, de pelo corto color castaño oscuro, ojos azules, vestida con un traje de maga, consistente en un sombrero de copa azul, capa azul claro, unos guantes blancos y unas botas altas del mismo color. Tiene una bolsa con forma de corazón en la cintura llamada topit y lleva un vestido negro con botones amarillos—Vamos, tranquilízate, no queras fallar en tu primer día de actuación en un tribunal.

—hermana, estos es un tribunal no un escenario—suspiro por el comentario de su hermana y agrego—Espera...¿donde esta papa?

La maga, le explico que su padre, estaba en camino y que no se preocupará.

—Protesto—una voz fuerte, se escucho por todo el tribunal el rey de roma había aparecido —¿Que tal están, Mia y Trucy?

El aparecido, era un hombre de piel blanca, de cuerpo alto, casi todo su pelo era negro, menos la parte de atrás que la tenía de color blanco canoso, tenía un puntiagudo flequillo, sus ojos son cafés, y complexión atlética, vestido con un pantalon azul, zapatos negros, una chaqueta azul y una camisa blanca.

—Estamos bien—le respondió la maga—Pero Mia, está muy nerviosa.

—Es normal, me acuerdo de mi primer caso, eso fue hace mucho tiempo—Comento el recién aparecido y después sonrio—Pero te irá bien hija.

—Gracia, padre— Mia, sonrío de manera nerviosa

"Mi nombre es Mia Wright, hija del famoso abogado Phoenix Wright y de la maestra Kurain, Maya Fey, aunque yo provenga de una línea de místicas, capaces de poder invocar y canalizar a los muerto, preferí ser abogado como mi padre, tengo dos hermanas más, Trucy Wright, mi hermana mayor, la cual fue adoptada por mi padre, cuando aun no se casaba con mi madre y mi hermana menor, que actualmente tiene 17 años que se llama Misty, creo que es en honor a la madre de mi mama, bueno también tengo un hermano menor que es gemelo de Misty.

Este día estoy nerviosa, ya que es mi primer caso en los tribunales"

—Veo que aun te encuentras nerviosa, hermanita—Trucy, miro a su hermana y agrego—repite conmigo , " estoy bien"

—he...bueno, e-estoy bien—dijo Mia, con suavidad y algo de timidez

—No, así no—Trucy, negó con su cabeza y agrego—debe decirlo con firmeza y seguridad, así "estoy bien"

Mia, repitió la frase que le había dicho Trucy, pero con tanta fuerza que se escucho en todo el tribunal, los guardias se voltearon a ver a la novata.

—Que vergonzoso— la abogada novata, se tapo su cara avergonzada por la mirada de los guardias—es vergonzoso, vergonzoso.

—Hermana, no debe sentirte avergonzada—Trucy, trato de animar a su hermana.

—Hija, ¿es ese tu cliente?—Phoenix, interrumpió la conversación de la chicas.

No muy lejos del trío, se encontraba un joven de la misma edad de la abogada novata, de tez media morena, su cuerpo mostraba una musculatura, cabello corto, ojos negros, un mentón cuadrado con un húyelo que lo cruzaba de abajo hacia arriba, pantalones negros, zapatos negros, una chaqueta negra abierta que tenía encima de una camisa blanca, una cadena que cruzaba su bolsillo izquierdo del pantalón hasta el bolsillo de su chaqueta, y una cadena dorada en el cuello que terminaba en una cruz plateada.

—Que están mirando—el sujeto, miraba con desafío a los guardias de la puerta—He, quieres pelea, he.

—Si es el—Mia, se golpeo su frente con su palma y negó con su cabeza.

—O vaya, pero si es uno de tus ex novio—Trucy, sonrío con picardía.

Mia, se ruborizó por el comentario de su hermana mayor.

—Es cierto, fue mi segundo novio—se permitió pensar la joven Mia.

—¿Mia, eso es cierto?—Phoenix, miro de forma inquisitiva a su hija.

—bueno...fue hace tiempo, eso solo lo sabía Trucy —Mia, sonrió nerviosamente y agrego—admito que yo era una chica, algo rebelde y me gustaban los chicos malos.

Phoenix, negó con su cabeza.

El sujeto siguió provocando a los guardias, esto hizo que la abogada primeriza, suspirase con un poco de enfado y se acercase a su defendido.

— Robert—Mia, palmo el hombro de su cliente, para llamar la atención.

—Ha, eres tú, Mia—Robert, miro a su abogada y agrego con una sonrisa—cuanto tiempo si vernos.

—desgraciadamente, no has cambiado—suspiro Mia y agrego con algo de enfado—No sigas actuando de esa manera frente a los guardias, te hará parecer más sospechoso y eso te perjudicara.

Robert, miro a su abogada y luego afirmo con molestia.

—Bien, por ti me comportare un poco—Mia, pidió a los cielos que Robert cumpliese lo dicho.

El alguacil, llamo a Robert al estrado.

—Bueno, debo ir—Robert, se dirigió a la sala en donde se realizaría su juicio.

—Bueno, es momento de entrar—Phoenix Wright, se puso al lado de su hija y agrego—Tranquila, este día yo te ayudare en tu primer juicio.

Mia, agradeció a su padre.

La sala numero 2, es el lugar donde empezaba el juicio contra Robert.

Mia, estaba en el banco de los abogados defensores, junto con su padre que ejercía como asistente y mentor de su hija, al otro lado se encontraba en jorobado y con una barba blanca y un corte franciscano, el fiscal Wiston Payne, apodado el asesina novato, el juez, hizo acto de presencia y se sentó en su silla, en donde podía observa toda la sala, el jurado estaba observando desde sus sillas y hablando entre ellos, hasta que el juez hizo callar a la sala con el golpe de su martillo contra su mesa.

—Se abre la sesión en el juico del Sr Robert Whitecross—el juez, dio comienzo al juicio.

—La acusación, esta lista su señoría—hablo el fiscal.

—L-La de-defesa, esta lista su señoría— Mia, volvió a sudar a mares por los nervios

El juez, se percato de la abogada primeriza.

—Así que usted es hija del famoso Phoenix Wright, su nombre era Mia Wright, ¿cierto?—le dijo el juez a la novata y después comento con nostalgia— Y pensar que estuve presente en el primer caso del señor Wright y soy el juez del primer caso de su hija, vaya cómo pasa el tiempo.

—Así es su señoría—confirmo la joven pelo castaño y se permitió pensar Vaya no sabía que el juez fuese de estos viejos nostálgico.

—Pero dada la circunstancia, vamos hacer una prueba para constatar su preparación—hablo el juez.

Mia, estuvo de acuerdo con la prueba, aunque para sí misma no podía negar que eso le ponía más nerviosa de lo que estaba en esos momento.

—Mia, te aconsejo mirar en el acta del juicio, si tienes dudas con algo—Wright, le aconsejo a su hija.

Mia, agradeció el consejo de su padre, el juez, empezó hacer las preguntas respecto al juicio que se celebraba en ese momento. La primera pregunta que le hizo el juez a la novata, fue cual era el nombre del acusado, a lo cual la pelo negro, contesto que era Robert Wright, el barbudo, felicito a la chica y luego pregunto por el nombre de la víctima, la mujer, dudo un momento, así que siguiendo los consejo de su padre vio la carpeta del juicio en el cual tenía el nombre de la víctima, Charles Johnson.

—Muy bien, y de ¿que murió la victima?—pregunto el juez.

—De varias apuñaladas—le respondió las ojos café al juez

—Bien, veo que está preparada—el barbudo, felicito a la abogada y agrego—entonces empecemos con el juicio de hoy.