- No hay duda, es un tumor. Su hija tiene cáncer.
Esas seis palabras cambiaron la vida de Angy para siempre, donde de pronto su pequeño mundo, construido a largo plazo, se desmoronaba delante de sus narices.
- Pero... ¿alguna solución debe tener, no?- preguntó su madre.
- Es pronto para hacer un diagnostico seguro, pero lo que si está claro, es que dentro de un año su salud va a empeorar y puede que sea entonces cuando su vida pueda terminar en pocos meses.- dijo el doctor muy serio mirando a la joven muchacha y a su madre con pesar- de momento no podemos hacer nada... el tumor es maligno y en el sitio en el que se encuentra es muy complicada y peligrosa la operación... lo siento muchísimo... pero no podemos hacer nada más que esperar.
Después de un largo rato hablando con el doctor, Angy y su madre se fueron del hospital sin intercambiar palabra. Parecía que si no lo hablaban entre ellas, esa realidad solo era una mentira, algo no había sucedido ni les habían dicho en ningún momento. Pero eso no era así.
La vida de Angy se consumía rápidamente, y ni ella, ni su madre, ni nadie en este mundo podía hacer nada por ella. Estaba todo perdido.
Llegaron a casa y Angy se fue directa a su habitación. Normalmente no la hubiera tenido que ver hasta el verano, pero al notar que algo en su cuerpo no iba bien, había vuelto a casa durante unas semanas para hacerse pruebas y al día siguiente tenía que volver a la escuela. ¿Pero cómo podía volver y seguir como siempre si lo que ahora tendría que hacer ya no le serviría de nada? ¿Cómo podría seguir felizmente con su vida si sabía que tenía un cronometro haciendo la cuenta atrás?
Se levantó de la cama y miró por la ventana de su habitación... mañana volvería a Hogwarts y Lily, su mejor amiga, preguntaría por los resultados... se habían estado enviando cartas durante esas dos semanas que llevaba fuera de la escuela y ella estaba al corriente de todo lo que le habían dicho, pero esto último... como podía decírselo? No quería decírselo... decirlo sería como que se resignaba a no luchar, a aceptar que su vida se terminaría dentro de pocos meses... dieciocho meses como mucho...
- ¿Angy? ¿Estás despierta?- su madre la llamó a través de la puerta.
- Sí, mamá... estoy despierta, pasa.- la madre de Angy entró en la habitación, muy seria, y por supuesto, triste.
- Lo siento, hija- le dijo simplemente y se abrazó a ella con toda la fuerza del mundo. Angy se abrazó a su madre y a los pocos segundos estaba llorando como una niña pequeña, mientras su madre, también llorando, intentaba calmar a su hija, aunque no lo conseguía.
Estuvieron mucho rato abrazadas sin hablar, no tenían nada que decirse pero acordaron en silencio llevar su enfermedad de la mejor manera posible y aprovechar cada instante que le quedara de vida.
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Angy llegó a Hogwarts a primera hora de la mañana para poder asistir a las clases de ese día. Subió a su habitación donde encontraría a su mejor amiga Lily y a sus compañeras de habitación. Entró sin llamar a la puerta, puesto que era temprano, por eso se sorprendió al encontrar a su amiga ya vestida y con sus cosas preparadas para irse.
- ¿Se ha adelantado la hora y no me enterado?- preguntó Angy sorprendida y recurriendo al poco humor que tenía ese día. Lily la miró con una sonrisa.
- No, solo que tenía ganas de estar preparada cuando llegases, supuse que si tenías algo que contarme no lo querrías hacer con este par por aquí.
- La verdad es que no, pero preferiría contártelo después de las clases, con calma.- respondió Angy.
- Como quieras- dijo Lily encogiendo los hombros- venga, coge tus cosas y vámonos al Gran Comedor, hoy iremos con el tiempo de sobras- le dijo Lily sonriente y ella forzó una sonrisa. Cuando salieron de la sala común, Lily notó que a su amiga la sucedía algo.- Angy... ¿te pasa algo?
- No, ¿por qué?
- Estás rara, no hablas prácticamente y tienes los ojos enrojecidos, como si hubieras estado llorando.- Angy miró a Lily, pensando en lo bien que la conocía después de casi siete años siendo amigas.
- La verdad es que... sí, estuve llorando, ya me conoces, ese gilipollas me tiene descolocada...
- Ya...- Lily sabía que no era por esa razón por la que Angy había estado llorando, nunca lo reconocería así y eso la preocupó. ¿Qué le podía ocurrir a su amiga?
Se sentaron en sus asientos habituales y aunque el Gran Comedor estaba desierto, delante de ellas apareció un magnífico desayuno que empezaron a comer con calma. Durante el tiempo que estuvieron solas, Lily le contó lo que no había podido contarle por carta, sobretodo le contó todo lo que James había hecho durante esas dos semanas.
- Creo que deberías darle una oportunidad, sabes que no es tan mal chico.
- ¿Qué no es mal chico? ¿Y todo lo que le hace a Snape, qué?- Angy puso los ojos en blanco- ¿y la manera en que se despeina? ¿Y todas esas chicas que van detrás de él y él les sigue el rollo???
- Hará todo eso, Lily, pero a ti Potter te gusta.- dijo Angy mirándola sonriente al ver como a Lily se le subían los colores.
- Nunca he estado tan de acuerdo contigo, Sanders- dijo una voz masculina a sus espaldas. James Potter, el buscador de Gryffindor hizo su aparición junto con sus amigos inseparables, Sirius Black, Remus Lupin y Peter Pettigrew. (NA: muerte a la rata!)
- Hola, Potter- saludó Angy a James mientras miraba a los demás y se detenía a mirar a otro de los merodeadores- ¿Qué tal, Remus?
- Creo que mejor que tú- le contestó el joven Lupin. En ese momento, Sirius se quejó en silencio, tenía hambre y quería comer.
- ¿Y eso por qué?
- Tienes los ojos enrojecidos- le contestó, mirándola preocupado.
- ¡Ah esto! ¡No es nada!- le contestó lo más risueña que pudo.
- ¿Ves? No le pasa nada, Moony... ahora si no es mucho pedir... ¿¿podemos desayunar ya??- dijo Sirius impaciente.
- Nadie te ha obligado a venir hasta aquí con nosotros- le dijo James.
- ¿Y quedarme solo con el zampabollos?- les dijo señalando a Peter que se había sentado a unos metros de ellos y desayunaba como si no hubiera comido en su vida- No, gracias.
- Pues entonces no te quejes- le dijo Remus- nos vemos luego, chicas. Por cierto, Angy, ya me contarás, ¿vale?- ella asintió con algo de tristeza a su amigo que se percató de ello, pero no quiso insistir.
Las clases fueron bastante estresantes para Angy, que al no haber ido en dos semanas no entendía nada de lo que los profesores explicaban. La suerte fue que no le mandaron trabajos extra, ya que sabían que una vez se pusiera al día no tendría ningún problema. Así pues, las clases acabaron y Lily y Angy se dirigían a su habitación a dejar los libros. Era viernes, así que esa tarde no harían los deberes y los dejarían para el fin de semana.
- ¿Te apetece hablar?- le dijo Lily cuando Angy salía del baño.
- No mucho... pero quiero que lo sepas, vamos a dar una vuelta por los jardines y te cuento?- le propuso. Lily asintió y se dirigieron cerca del lago, donde el calamar gigante hacía que la superficie no quedara totalmente lisa haciendo que de vez en cuando algún tentáculo saliera del agua.
- ¿Y bien?- le dijo Lily. Angy no era de estar callada, normalmente lo soltaba todo sin problemas y que esa vez le costara tanto decirlo, la preocupaba muchísimo.
- La verdad... es que no sé como decírtelo sin que sea muy brusco... así que te lo diré directamente.- respiró hondo, la miró viendo que estaba entre preocupada e impaciente, y lo soltó- tengo cáncer.
Primero, Lily no reaccionó, se la quedó mirando sin llegar a creérselo, pero cuando se dio cuenta (o se quiso dar cuenta) de lo que significaban esas palabras abrazó a su amiga como nunca lo había hecho.
- Me han dicho que dentro de un año voy a empeorar...- le dijo aún abrazada a su amiga- tengo miedo, Lily.- en ese momento Lily la abrazó aún más fuerte
- No lo tengas... no te de miedo morir- le dijo separándose de ella con los ojos cristalinos.
- No, no es de morir a lo que tengo miedo... tengo miedo de no poder hacer todo lo que quiero... tengo miedo de no tener tiempo, Lily. Tengo miedo a morir sin saber quien soy, sin saber cual era el sentido de mi vida y tengo miedo a morir sin saber lo que se siente al ser querida por alguien de verdad- Lily en ese momento empezó a llorar. No era justo. Se volvió a abrazar a su amiga, llorando, y Angy no lo pudo evitar y empezó a llorar también.
- Lo siento mucho, Angy... lo siento...- le dijo al oído.
- ¿A alguien le tenía que tocar no?- dijo ella intentando sacar hierro al asunto y intentando sonreír en medio de las lágrimas.
En ese momento, Remus, acompañado por James, llegaba donde estaban ellas y las vio llorando. Eso no podía ser una buena noticia.
- Hola chicas... ¿estáis bien?- preguntó preocupado mientras James miraba a Lily separarse de Angy y secarse las lágrimas.
- Sí, no te preocupes- dijo Angy, secándose las lágrimas también y sonriendo al joven Lupin- ¿vamos y te cuento?- le dijo al licántropo mientras Lily la seguía con la mirada triste. James se acercó a ella.
- No llores, Evans, sea lo que sea, no puede ser tan grave, todo tiene solución. Bueno, todo menos la muerte- dijo James.
- Exactamente Potter... no tiene solución...- y sin pensar que a quien iba a abrazar era el chico que más odiaba (después de todos los Slytherins) se abrazó a él y siguió llorando por lo injusta que podía llegar a ser la vida y a James, se le rompió el alma al verla así y no saber que hacer.
- No me lo creo- le dijo Remus cuando Angy le dijo lo que tenía- no puede ser, Angy, debe de haber un error tu no... no te puedes... ¡que no!- y le dio un puñetazo a un árbol que había cerca de allí y empezando a llorar.
- Remus... no llores... tu también no, por favor...- y se acercó a él y lo abrazó con todas sus fuerzas.
- ¿¡Como no voy a llorar si dentro de pocos meses te vas a morir!? ¿Qué quieres, que haga una fiesta para celebrarlo? ¡No me jodas, Angy!- le contestó separándose de ella.
- Solo quiero que lo aceptes... aunque te pese. ¿Qué te crees? ¿Qué yo estoy entera? Ni lo pienses... porque aunque me esté esforzando para no llorar es lo único que quiero hacer, pero no lloro para no daros tanta pena.- contestó Angy con los ojos llenos de lágrimas.
- No te guardes las lágrimas. Suéltalas- le dijo Remus dándole un abrazo con mucha ternura. Ese abrazo significó más de lo que Angy creía y sin poderlo evitar, empezó a llorar otra vez, abrazándose a Remus los más fuerte que pudo- eso es... llora... lo siento tanto por ti, pequeña...
- No me llames pequeña, lobito- le dijo Angy levantando la mirada y fingiendo estar enfadada con Remus por haberla llamado pequeña.
- Sabes que para mi, siempre serás mi pequeña Angy, la única vecina que no me tenía miedo y jugaba conmigo todas las tardes en el parque.- ella sonrió y se volvió a secar las lágrimas y Remus hizo lo mismo, aunque su expresión era de absoluta seriedad. Se quedaron mirando un largo rato, sin saber que decirse, cuando alguien les hizo desviar su atención.
- ¡Ei, Moony! ¿Vienes y me ayudas con Historia de la Magia, por favor?- dijo Sirius a unos metros de ellos.
- ¡Ahora voy!- le chilló Remus y volvió a dirigir la mirada a Angy- si necesitas algo, hablar... lo que sea, ya sabes donde estoy.- y le dio un beso en la mejilla.
- Lo sé, gracias Remus. Eres el mejor lobito del mundo.- le dijo mientras él sonreía de manera triste y se iba. Al momento, Lily llegó a su lado.- ¿Qué tal en los brazos de Potter?- le dijo sin mirarla.
- Angy... no estoy de humor...- le contestó Lily.
- ¿Crees que yo sí? La que se va a morir soy yo y aunque me cueste voy a intentar llevar mi vida como hasta ahora y espero que tú también lo hagas o me voy a enfadar mucho contigo.- la regañó.
- Está bien, lo haré, pero hoy déjame estar mal... solo hoy, te lo prometo.
- Vale, pero mañana quiero a la Lily de siempre.- Lily asintió y las dos en silencio regresaron al castillo para dirigirse a su habitación.
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- Entonces la rebelión de los goblins fue en... 1640... ¿no?- preguntó Sirius, pero nadie le contestó- ¿Moony?¡ Eeeeooo! ¡Padfoot llamando a Moony, Padfoot llamando a Moony responda por favor!- pero tampoco contestó- joder... ¡REMUS!- chilló al final y Remus se sobresaltó- ¿la rebelión fue en 1640 o no?
- Sí, Padfoot- contestó Remus, tumbado en la cama.
- Gracias- contestó el joven Black y siguió haciendo los deberes, pero al momento se volvió a encallar- Moony...
- ¿¡QUIERES HACER EL FAVOR DE MIRAR MIS APUNTES Y DEJARME EN PAZ!?- le contestó de mala manera el licántropo.
- Que carácter gastas hoy... ni que mañana fuera luna llena...- contestó Sirius asustado, intentó seguir con los deberes (NA: ahora me estoy dando cuenta... que hace Sirius haciendo los deberes un viernes? XD) pero al mirar a su amigo se le pasaron las ganas, algo le pasaba- Moony... ¿estás bien?
- Sí Padfoot, YO estoy bien. ¿Me quieres dejar en paz?
- No, quiero saber que te pasa- le contestó, ahora no pararía hasta saber que le pasaba a su amigo.
- ¡Te he dicho que yo estoy bien, que no me pasa nada!- le contestó enfadado.
- Vale, no tiene nada que ver tu estado de salud con tu estado anímico... ¿por quien estás así? ¡No me lo digas! ¡YA LO SÉ! Por fin te has declarado a Sanders y ella te ha rechazado.- Remus puso los ojos en blanco.
- Angy y yo solo somos amigos, pesado, te lo llevo diciendo des de segundo curso ¡y estamos en séptimo!- dijo perdiendo prácticamente la paciencia que le quedaba.
- Pero a lo mejor esta vez era verdad- dijo Sirius encogiéndose de hombros.- Vamos, Remus... ¿qué te pasa? No quiero que estés así.
- Tiene algo que ver con Angy y el hecho de que haya estado dos semanas fuera.
- ¿Ha estado dos semanas fuera?- preguntó Sirius, ni se había dado cuenta que durante dos semanas, Lily había ido sola a todas partes.
- Tu siempre tan atento a los demás... sí, ha estado fuera y hoy ha vuelto, pero no con muy buenas noticias.
- ¿Y eso? ¿Qué le ha pasado?- preguntó ahora, preocupado de verdad.
- Bueno... le... le han... le han diagnosticado un cáncer.
- ¿Cáncer?- dijo Sirius descolocado, nunca había oído hablar de eso, aunque no quiso preguntar a Remus.
- Sí, si antes ya estaba preocupado ahora todavía me preocupa más.- contestó Remus- me voy a tomar el aire, me sentará bien para aclarar mis ideas.- Sirius asintió y vio como su amigo licántropo se iba de la habitación.
Estuvo pensando durante mucho rato, pero por mucho que lo pensara no había oído nunca esa enfermedad llamada cáncer, aunque lo que sí le había parecido es que era grave por la mirada del licántropo y por como había encontrado a Lily abrazada a James antes de llamarlo para que lo ayudara con Historia de la Magia. Decidió investigar sobre esa enfermedad, solo para saber que era lo que tenía Sanders, al fin y al cabo, se acabaría curando, ¿no?
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Hola a todos y a todas!
Bueno, esto es producto de una noche de insomnio, pensando en distintas cosas... llegué a plantearme una historia así, en principio tenía que ser de un solo capítulo (con un contenido distinto, claro está) pero al final lo he alargado, aunque no sé los capítulos que voy a hacer... supongo que unos diez como máximo (ahora sé de una que me va a matar xD)
En fin, espero que os guste, y dejad algún review,por favor, que es muy sencillo.
Alba Black
