DISCLAIMER: Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todos son obra y propiedad de nuestro padre Masashi Kishimoto que es tan bueno que nos deja jugar con ellos (?)
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ADVERTENCIAS PRINCIPALES DE ESTE FIC:
-AU
-Juego con el tiempo y edades (personajes del pasado y el futuro)
-Crack Pairing (MinatoXMei)
-Ligero OoC
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N/A: Este fic fue creado a base de los hechos que ocurrieron en un juego de rol en el foro "La aldea oculta entre las hojas", y está dedicado en toda su extensión a mi querida amiga del alma yusha.
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¿Cuándo? ¿Cuándo ocurrirá eso que tanto anhelamos?
¿Cuándo? ¿Cuándo acabará la mentira y el dolor?
Dime, por favor, dime… Dime hacia dónde vamos.
Dime, dime hasta cuándo podré liberar este amor.
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UNTOUCHED
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Capítulo 1: El joven doble cara.
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Un suspiro.
Eso fue todo lo que él me dedicó. Tenía una misión… Una misión que no cualquiera podría cumplir.
—Sé que va a ser difícil —continuó Hiruzen mientras carraspeaba—, y que tendrás que hacer un gran esfuerzo pero…
—Lo haré.
Hiruzen se quedó estático ante mi convicción. No podía permitirme dudar. Eso ni pensarlo. No debía permitírmelo. El hombre frente a mí me había dado todo, había velado por mí… y lo mínimo que yo debía hacer era corresponderle de la misma manera.
—¿Estás seguro? —preguntó mirándome fijamente a los ojos.
—Sí.
Esa simple palabra marcó mi destino. Él lanzó otro suspiro, esta vez más prolongado, y me pasó una carpeta bastante gruesa por encima de la mesa. La abrí y eché un vistazo. Eran expedientes.
—Ahí se explica con detalle todo lo que debes hacer —me informó—. Sé que harás un excelente trabajo…
—Sí —asentí.
Alguien tocó la puerta en ese momento, y en el umbral apareció un rostro femenino.
—Hiruzen-sama, lo buscan —dijo ella con ojos fríos.
—Voy enseguida —respondió, y la chica se dio la vuelta, desapareciendo.
—Bueno, ya me retiro —anuncié poniéndome de pie.
—Bien —se limitó a decir, pero poco después añadió—: Confío en ti, Minato.
Bajé la vista y salí de la oficina sin decir más.
Al llegar a mi departamento lo primero que decidí hacer fue revisar cuidadosamente cada uno de los papeles que se me habían otorgado. Conforme iba leyendo mi ceño se fruncía cada vez más. No podía creer todo lo que implicaba hacer este trabajo. Por un momento sentí la ponzoña de la duda que comenzaba a carcomerme. Quizá había sido demasiado apresurado al aceptarlo. ¿De verdad podía hacerlo?
Confío en ti, Minato.
Las mismas palabras retumbaron en mi mente una vez más. Él confiaba en mí… y si él confiaba en mí, con eso bastaba.
Me recosté sobre la cama, meditando hasta la medianoche. Simplemente no podía dormir. Di vueltas y vueltas de un lado a otro como león enjaulado, leyendo y releyendo los expedientes calificados…
…Hasta quedarme dormido…
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—Aquí es —murmuré bajándome del transporte público.
Mis ojos viajaron por las instalaciones, los patios, los portones… todo lo que podía ver desde afuera.
"WELCOME TO KONOHA HIGH SCHOOL"
Ése era el encabezado que podía leerse en la puerta principal. Me acerqué y los encargados me detuvieron al instante.
Seguridad… Bien…
—¿Su nombre? —me preguntó mientras me miraba atentamente
—Minato Namikaze —le respondí tratando de sonar tranquilo, aunque mis nervios no cooperaban del todo—. Soy un alumno nuevo.
El hombre me miró con mayor atención, estudiándome de pies a cabeza. Logré sonreír tímidamente para no despertar sospechas.
—¿Edad? —inquirió.
—Diecisiete —contesté sin titubear.
Él enarcó una ceja, pero seguía sin decir palabra alguna sobre mí. El encargado emitió un leve respingo.
—Bienvenido a "Konoha High School" —dijo abriendo las puertas.
Me adentré volteando repetidamente hacia atrás sólo para ver si me observaban. Nada. ¿Se lo habían tragado? Parecía que sí.
Pero eso sólo era el experimento… La prueba de fuego venía ahora…
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Respiré nuevamente para calmarme.
Tranquilo, Minato. Tú puedes con esto.
Por fin logré encontrar algo de serenidad y me decidí, estirando la cabeza para echar un vistazo en el interior.
El salón de clases era todo un alboroto. Era lo más parecido a una jungla. En ese momento no me sorprendería que a los chicos les saliera el rabo en la parte trasera de los pantalones.
Primera impresión… Mala.
Seguí mirando, localizando a un pequeño grupo de chicas que charlaban en el rincón. Tenía que entrar. Suspiré y di un paso adelante, exponiéndome al fin. Menuda fue mi sorpresa cuando resultó evidente que ninguno de los chicos se dio cuenta de mi presencia... o eso creía. Un par de profundos ojos violetas se clavaron en mi persona en cuanto puse un pie en el umbral.
Miré hacia un lado y hacia el otro, pero no había nadie más. Tenía que estar mirándome a mí. Nunca me había sentido observado, y la sensación de estar expuesto de esa manera hizo que me ruborizara. Pronto la chica de largo y bonito cabello rojo volteó, regresando a la conversación con sus amigas. Me toqué el cabello, nervioso, y me acerqué.
Cálmate... No van a descubrirte...
—Hola —saludé con una pequeña sonrisa. Todas se quedaron en silencio y se giraron para verme—. Mi nombre es Minato Namikaze... Soy nuevo en la escuela.
Los segundos se me hicieron eternos hasta que alguien habló.
—H-hola Minato-kun —me respondió con voz cantarina una peliazul de extraños ojos color perla—. U-un placer conocerte... Y-yo soy Hinata Hyuuga —añadió, dedicándome una sonrisa tímida.
—Hola Minato-kun —dijo la pelirroja. Clavó los ojos en mí y sonrió con más alegría—. Yo soy Kushina Uzumaki, 'ttebane.
—Bienvenido, Minato-kun —me saludó una castaña—. Mi nombre es Rin Nohara, un placer —repentinamente la chica se puso de pie y se colocó junto a mí, viéndome hacia arriba—. ¿No eres muy... alto? —preguntó.
Una ligera porción de adrenalina se descargó y viajó por mis venas.
Oh, no... ¡Piensa rápido!
—Eh... O quizá tú eres muy pequeña... —murmuré con una sonrisa forzada.
Rin me miró con los ojos abiertos durante un segundo antes de hacer un mohín y cruzarse de brazos, pateando el suelo con el pie.
—¡No soy tan bajita! —se quejó, y su gesto fue tan infantil que no pude evitar soltar una risita.
—Muy bien, siéntense ya —un extraño hombre pelirrojo entró en el aula en ese momento y, en el instante en que emitió la orden, todos se hallaron acomodados en sus lugares.
Observé con incredulidad el rastro casi inexistente del antiguo alboroto, sorprendido ante el efecto que producía el maestro en sus alumnos. Pronto el pelirrojo fijó sus ojos en mí.
—¿Alumno nuevo? —preguntó apenas con un ápice de sorpresa. Estaba a punto de contestar cuando habló de nuevo—. Mi nombre es Sasori, Sasori-sensei para ti. Siéntate y sigue la clase, ahora —concluyó sacando un viejo y enorme libro.
El hombre destilaba veneno, no había duda alguna. ¿Pero qué clase de maestros tenían aquí?
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Mi primera clase... Y ya tenía casi reprobada la materia de arte. Definitivamente los métodos de enseñanza no eran muy buenos.
—No se vale —me quejé resoplando al salir del salón en dirección a la siguiente clase. Sin saber muy bien el por qué, extrañamente me sentía... bien. Me sentía de nuevo como un adolescente, el adolescente normal que nunca pude ser, y lo más extraño era que eso me gustaba.
—Debiste estudiar más, 'ttebane —se rió de mí la pelirroja, Kushina, mientras caminaba a mi lado y se me adelantaba.
Me detuve un momento, contemplándola mientras se iba. Su cabello tan peculiar me llamaba la atención. Era estúpido, pero tenía ganas de tocarlo, de conocer su textura.
—Camina, gigantón —alguien me empujó desde atrás para apartarme. Rin apareció segundos después y me sacó la lengua, dejándome atrás también.
Un impulso extraño creció en mi interior, muy extraño, de pura jovialidad, y no pude contenerlo aunque lo intenté.
—¡Sigues siendo pequeña! —le grité sonriente, ganándome otra muestra de su pequeña y rosada lengua. Le respondí de la misma manera, entablando una inesperada batalla para descubrir quién hacía la mejor mueca.
Llegué al siguiente salón luchando con Rin, sintiéndome en una desconocida confianza. Ya casi no había lugares, y la mayor parte de los jóvenes se habían arremolinado en la parte del frente, peleándose por los asientos. Escogí un lugar al fondo. Quizá de esta forma podría observar mejor que en la clase pasada con ese maestro del miedo.
—¿Qué clase es esta? —le pregunté a Rin.
—¿Aún no tienes tu horario? —ella me miró asombrada—. Esta es la clase de Química.
¿Química?
—La última vez que... Digo... en mi otra escuela, los chicos odiaban la Química —comenté mientras mentalmente me daba de golpes.
¡Descuidado! ¡Estuviste a punto de delatarte!
—Pues aquí no es aquí —me dijo sacando su libreta—. Quizá es la mejor clase que tenemos —añadió con una sonrisa.
La puerta se abrió en ese momento.
Levanté los ojos, expectante... y una brillante mirada me atrapó...
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Bueno, si alguien llegó hasta aquí, antes que nada quiero decir que este fic sólo lo hago por puro capricho mío, ya que por ciertas dificultades tuve que abandonar el juego de rol que mencioné en el principio (en donde, por cierto, yo era Minato).
Y como también dije, este fic es un autoregalo para mí, algo de consolación, y un obsequio para yusha.
Yusha, hermana mía, cambiaré un poco la historia :3 pero seguirá siendo la misma nwn/
No espero que millones lo lean ni que a millones les guste y mucho menos que tenga muchos reviews (con suerte tendrá los de yusha n.n).
He buscado aquí en FanFiction y no he encontrado más que uno o dos autores que han escrito algo de MinaMei, pero en idioma inglés, así que, si no me equivoco y si lo hago díganmelo, tal parece que soy la precursora de esta pareja crack en el idioma español... no sé.
Si a alguien le ha gustado lo escrito o le llama la atención, sería muy feliz si me lo hiciera saber con un review.
Y si, en cambio, lo detestaron o simplemente no les agradó, siempre pueden dejar sus comentarios pero les pido que se guarden agresiones verbales o cualquier tipo de grosería, ya que, aunque a muchos no les guste, yo lo seguiré haciendo sin importar qué.
Gracias por leer.
Mina-chan.
