El tiempo que me queda para amarte

Siempre han dicho que la vida es muy corta, que el tiempo no perdona, que todo por servir se acaba… Y es tan triste como cierto porque, aunque la eternidad quepa en mis labios, estos no alcanzaran los tuyos y mis pensamientos se quedarán como sólo eso…

"Te amo."

Bendigo palabras que no me siento capaz de decir, porque en mi posición sonarían como la nada que se desvanece y nos deja sólo a los dos.

"Voy a regresarte a tu tiempo."

Catorce años que en realidad son siete. Te hicimos crecer a la fuerza y te robamos el tiempo que te correspondía. De ser un niño, de pronto te viste forzado a ser un adulto por mi falta. Pero nunca dijiste nada, no hubo reclamos, ni gritos, ni siquiera "porqués"; sólo asentiste, tomando sobre tus hombros el peso de una responsabilidad impuesta.

Ojalá pudiera librarte de tu destino, pero también estoy atada al mío.

La princesa de Hyrule, nacida para convertirse en la reina, ahora la única descendiente de la familia real. Aquella que debía mostrarse orgullosa en su trono, terminó por esconderse tras apariencia de hombre sheikah y, lo sé, toma ese puesto de guía en absurda penitencia autoimpuesta, que no es capaz de borrar el daño provocado o el tiempo acortado.

Quisiera que te quedaras, pero no puedo darle voz a mis deseos y, en cambio, te pido regresar para que recuperes tu infancia cuando sé que ya jamás podrás ser el niño que te correspondía ser, no con tan terribles memorias, no después de haber experimentado el cuerpo desconfiable de un adulto.

"Quiero que te quedes" quisiera poder decírtelo para que no creas que tan solo te usé, que te hice pasar por todo esto para al final dejarte con sólo un "gracias, que te vaya bien", pero… ¿qué más puedo ofrecerte?

Mis errores te han costado hasta una amiga de la infancia, una supuesta prometida y millones de promesas de mañanas que quedarán sin cumplir.

Quisiera no haberme enamorado, para que no me doliera dejarte ir, quisiera que nos hubiéramos conocido en otras circunstancias, quisiera haber podido ser siempre Zelda y no Sheik para ti.

Quisiera haber podido acurrucarme a tu lado en las heladas noches en el Valle Gerudo, o contemplar a tu lado lo hermoso de Lago Hylia, tal vez, con suerte, cabalgar abrazada a ti por la Campiña Hyrule y recibirte con banquetes en el Castillo. Que los siete años que nos separaron los hubiera pasado a tu lado.

Quisiera volver el tiempo atrás, pero para los dos y borrar tan oscuros y tristes recuerdos.

Pero no importa cuánto juguemos a que sí, ni la Ocarina del Tiempo tiene el poder de regresárnoslo, y lo que me queda para amarte se reduce a los que me queda de canción. Tan solo otro segundo y, al tocar la nota final, no quiero abrir los ojos, porque sé que estoy llorando y al hacerlo sólo confirmaré que ya no estás.

El tiempo que me queda para amarte… es la eternidad y nada.