Esto es un regalo para ti, Eli, de dos colgadas…
Idea original y argumento del desarrollo: Vania.
Aportación de ideas, corrección, redacción y apuntes (en cursiva los apuntes): Nora.
Y aquí va el rollo de: los personajes pertenecen a Magnus Scheving y bla bla bla…
FLASH BACK
La primera impresión que Stephanie tuvo de Villapereza no fue precisamente buena: el campo de deportes se encontraba cubierto por una espesa capa verde entre la que asomaban a cada paso las malas hierbas, las porterías, al igual que las canastas, carecían de red y el metal que las formaba estaba desconchado y oxidado, la caseta de los helados cerrada y llena de pintadas y la puerta de entrada a la ciudad no merecía ni ser descrita.
Su tío Milford le dio una calurosa bienvenida, pero cuando la niña mencionó la palabra jugar el le dio una baraja de cartas, de la cual ella pronto se aburrió, motivo por el cual decidió salir a jugar con otros niños para ir haciendo nuevas amistades.
- Tío, ¿dónde puedo encontrar más niños para jugar? – preguntó-
- Stephanie, aquí los niños juegan dentro de sus casas con los videojuegos.
Resignada se calzó sus zapatillas rosas y tomó la puerta saliendo a la calle, paseo por el desierto pueblo hasta llegar a un parque cuasi-abandonado donde se sentó en uno de sus bancos, pensando en la vida que le esperaría allí… Al cabo de un rato pasó un niño rubio de ojos azules con una piruleta en la mano.
- ¡Hola! ¿Y tú quien eres?
- Me llamo Stephanie, soy la sobrina del Alcalde y me he mudado aquí hace poco, salí para ver si conocía a alguien pero las calles están vacías…
-Ya, es que jugamos mucho a la consola… ¡Ven que te presente a los demás! Están aquí a la vuelta de la esquina.
Fueron caminado por la calle y llegaron a una casa decorada de una extraña forma, con antenas y otros aparatos eléctrico-tecnológicos, allí Stephanie fue presentada a los demás niños de Villapereza, y consiguió convencerles de que abandonaran un rato el ordenador y salieran a tomar el aire y jugar, cosa a la que no estaban acostumbrados.
Cuando parecía que estaban empezando a aprender a divertirse de forma activa, apareció un joven con tupe, prominente barbilla y ojos claros, él era Robbie Retos Rotten, el culpable de que la ciudad se hubiese abandonado a la pereza y el dejamiento, y el cual sabía la debilidad de cada uno de ellos, por lo que los niños volvieron a entrar en sus casas dejando sola a una Stephanie muy desilusionada. Abatida volvió a casa de su tío.
Este al verla deprimida decidió hablar con ella, mantuvieron una charla acerca de lo descuidada que estaba Villapereza, tras debatirlo él prometió ponerle solución, pero obviamente no estaba en sus manos el hacer que los niños dejaran de ser unos vagos, pero entonces le habló de un Súper héroe con un nº 9 en el pecho que habitaba un dirigible cerca de la ciudad, y le dijo que quizá él podría ayudarla, se pusieron en contacto con él pero resultó que no era el nº 9 si no el 10, se hacía llamar Sportacus, enseguida él y la joven pelirrosa congeniaron y, juntos fueron proponiendo nuevas actividades y juegos, desde aquel día Villapereza se fue animando y poco a poco dejaron de ser tan perezosos.
FIN DEL FLASH BACK
Habían pasado 7 largos años en los que Robbie Retos Rotten no había dejado ni un solo día de intentar que Sportacus abandonase la ciudad con alguno de sus inventos y tretas, pero siempre se le torcían las cosas y nunca conseguía su cometido.
Aquel día era un sábado más, todos estaban practicando algún deporte en el campo.
-¡¡MILFORD!! ¡¡MI REFRESCO!!– Se oía gritar a la Señorita Corre Corre
-Ya voy Señorita Corre Corre – contestaba Milford agobiado
Mientras todo esto transcurría en "La superficie" el malo malísimo de Villapereza Robbie Retos Rotten estaba en su Guarida/Escondite/Zulo perfeccionando el "Echa a patadas en el culo 3333" (sí, su nuevo invento)
- Con esto por fin conseguiré echar a Sporrarus de Villapereza para Siempre – pensaba Robbie en alto.
- ¿Hasta cuando dices? – preguntó una voz a sus espaldas
- Hasta siempre –contestó con un gesto de mano y sin darle importancia
En aquel momento se sobresalto al darse cuenta de que no estaba solo y preguntó a la figura que estaba tras él:
- ¿Quién eres tú y qué haces aquí?
- Esas son demasiadas preguntas juntas, solo contestaré a una, así que escoge bien.
- Oye, estás en mi casa, aquí las normas las pongo yo. ¿Qué haces en mi Guarida secreta?
- Jajajajaja, sí, súper secreta, fuera hay varios carteles en los que pone "Guarida de Robbie Retos Rotten" pero sí, es una guarida secreta… Y para tu información he venido a ver a alguien.
- ¿A quién? ¿Quién eres?
- Muajajajaja… Parece mentira que no me conozcas.
Robbie estaba empezando a irritarse en exceso, lo cual le ponía nervioso.
- Como no me digas quien eres de inmediato, gritaré.
- Jajajaja, no estás en peligro, así que El Duende Azul no vendrá a ayudarte, Rottie.
Ante aquella respuesta, la cara de Robbie se tornó de enfado a sorpresa.
-Así solo me llama…
- Sí Rottie, así solo te lo llamo yo. –Dijo la figura saliendo de las sombras y revelándose una joven de cabello castaño y ojos soñadores que compartía muy ligeramente rasgos con él.
- Pero –Dijo Robbie sorprendido- Tú no puedes ser ella… Eres demasiado mayor.
- Rottie solo soy dos años mas joven que tu. –Repuso ella cansinamente-
- ¿Qué haces aquí?
-He venido a echarte una mano con tu archienemigo Sportacus.
-No necesito tu ayuda – dijo en tono orgulloso.
- Robbie, no seas orgulloso llevas años intentando deshacerte de él para que te dejen ser perezoso tranquilo y no lo has conseguido… Y de todo tiene la culpa la niña del pelo rosa, por su culpa empezó todo…
- ¿Cómo sabes todo eso?
- Leía las cartas que me enviabas…
- Como nunca recibí contestación pensé que no te las habían dado…
-No te contestaba por que creía, precisamente por tu orgullo, que te las arreglabas solo, pero los rumores de que un saltarín vestido de azul estaba acabando con la paciencia de un Rotten han podido con eso.
-¿Rumores?
La joven ignoró la pregunta:
-Bueno, quiero ir a ver la "Ciudad". ¿Me acompañas?
- Pues va a ser que no, ahora que esos enanos repulsivos están en silencio voy a aprovechar para dormir un rato.
Ella iba a replicar, pero supuso de antemano que sería en vano y se ahorró el esfuerzo…
-Está bien, haz lo que quieras…
La recién llegada salió a la superficie, anduvo largo rato paseando y examinando cada casa, cada lugar de la pequeña ciudad, el buzón por el que se le enviaba correo a ese tal Sportacus, la alcaldía y las casas, el parque… Solamente le faltaba conocer a sus habitantes.
Mientras caminaba con la mente posada en ningún pensamiento en concreto, se tropezó con un muro.
-Tranquilos, lo he hecho a propósito, quería sentir la suavidad de la piedra –dijo a nadie, pero de pronto empezaron un montón de risas, se giró para conocer a sus atrevidos dueños, pero encontró un montón de chicos entre los 11 y los 16 años.
Se quedaron callados mirándose, hasta que el que parecía más pequeño decidió romper el silencio.
- Hola, ¿eres nueva en la ciudad? – le preguntó el niño, de unos 11 años, rubio con ojos azules y varios paquetes de chicles y caramelos sobresaliéndole por los bolsillos de su ropa.
-¡Hola! Sí, soy nueva. ¿Cómo te llamas?
- Yo soy Ziggy ¿y tú?
- Soy Eriath Retos Rotten…
-¿Retos Rotten? –Preguntó extrañada una adolescente de pelo rosa- acaso eres pariente de…
-Sí –interrumpió Eriath a la joven- de Robbie, su hermana menor.
-¡Hala! ¡No sabíamos que Robbie tuviera una hermana pequeña! –Dijo Stephanie sorprendida…
-Bueno… -Dijo Ziggy- En realidad no sabíamos que tuviera familia y…
-¡Ziggy! –Gritó la pelirrosa –Perdónale, habla sin pensar y…
-No tiene importancia –dijo Eriath, quien sonrió.
La niña del pelo rosa continuó hablando:
- Ellos son Píxel, Stingi, y Trixie… -Dijo señalando a un joven afroamericano, un chico castaño vestido de amarillo y una niña con ropas muy holgadas y tres coletas -Yo soy Stephanie. Íbamos a echar un partido de volley…
- ¿Quieres jugar en MI equipo? – preguntó el llamado Stingi.
-Stingi… -Dijo Trixie- será NUESTRO EQUIPO.
-Gracias chicos, -volvió a sonreír Eriath- pero no me apetece – pues, si se parecía en algo a su hermano mayor, era en que tenía parte de su pereza, no toda, pero sí una pequeña parte.
Se sentó en el banco que había en el campo de deportes para ver jugar a los chicos, Ziggy se puso a lado de ella y le ofreció caramelos.
-No gracias –dijo ella sonriente.
Eriath bostezó y se disponía a echarse una cabezadita bajo el sol, cuando, de pronto, los niños pararon de jugar. Eriath se extrañó al ver que todos estaban parados en silencio, pero supuso que se habían cansado así que no le dio demasiada importancia, hasta que se dio cuenta de que estaban buscando algo, o a alguien…
Se oía un "Miau" cuya procedencia ninguno parecía saber identificar, se dividieron para buscarle mientras Eriath contemplaba la escena con curiosidad sin saber bien que hacer o decir cuando un grito de Stephanie la sacó de su estado confuso:
-¡Ahí, en el árbol!
Todos dirigieron la mirada al árbol que había justo encima del banco y descubrieron a un lindo gatito.
-¡SE VA A CAER! – Grito Ziggy – ¡SE VA A CAER! – volvió a vociferar.
-Ziggy eso ya lo sabemos –Dijo Stephanie –Y no es de gran ayuda… Podría intentar cogerlo pero no llego a la rama… -la pelirrosa intentó, vanamente, alzarse hasta la alta rama, pero le faltaban unos centímetros… Ella, junto a los niños, posaron la mirada sobre Eriath, que era bastante más alta que todos ellos…
- Vale –dijo ella comprendiendo- He pillado la indirecta, yo lo cojo –sonrió levantándose resignada del banco, pues prefería escalar un árbol a aguantar a Robbie recién despertado por los niños, que armarían un escándalo si no conseguían rescatar al minino…
Así que se armó de valor, apartó de si misma ese respeto que le tenía a las alturas y sus pequeños atisbos de pereza y empezó a trepar por el árbol.
Apoyó los pies en el respaldo del banco y con un pequeño salto se subió a la pola en la que el gatito estaba, agarrándolo, pero Eriath era más alta que los demás niños, sí, pero eso tenía de consecuencia el ser también algo más pesada, y cuando ya tenía en brazos al animal oyó un crujido bajo sus pies, la rama empezó a agrietarse…
- "Oh, oh" – pensó Eriath
Mientras tanto, no muy lejos de allí un Súper dirigible azul surcaba las nubes, en su interior un musculoso y apuesto joven de ojos tan azules como su ropa hacía flexiones en el suelo…
Apunte de Nora: "Pipipipipipi" (El Cristal de Sportacus se ilumina y este lo mira, sumido en una revelación)
- Mi cristal –Resonó la voz del chico al ver que este brillaba y se encendía sonando- alguien esta en apuros
Apunte de Nora: "Fiu fiu fiu" (Véase movimiento que hace Sportacus cuando va a salvar a alguien)
Con un salto se bajó del súper dirigible.
Apunte de Nora: "Chan chan charará" (la musiquita de cuando Sportacus va a salvar a alguien)
Dando volteretas y saltos por doquier se dirigió a donde su intuición le indicaba que se encontraba el peligro.
Apunte de Nora: Pegando saltos y realizando piruetas mientras marca culo y paquete y nosotras babeamos… (Pero eso no tiene ninguna relevancia con la historia)
Llegó a donde estaban los niños mirando a su alrededor, pero todos estaban a salvo, aliviado iba a preguntar que pasaba cuando Stephanie, sin dejarle preguntar le señaló el árbol.
Él vio a una joven encaramada a la rama con un gato en brazos, justo cuando iba a volver a abrir la boca ella se adelantó gritando: La rama acababa de romperse, y Eriath caía en dirección al suelo, él reaccionó rápido y entonces el de un salto se coloco debajo y cogió entre sus brazos a la muchacha.
-Gracias – dijo ella algo aturdida, cuando levantó la mirada para ver a quien estaba agradeciendo no haberse metido una tremenda leche contra el suelo, se topó con unos preciosos ojos azules en los que con una barca se podría navegar mar adentro sin temor a naufragar, pues en ellos tan solo se veía calma.
- De nada –Contestó él depositándola en el suelo con delicadeza- Creo que no nos conocemos… Permíteme que me presente, mi nombre es Sportacus
- Yo soy Eriath– Contestó ella como si las palabras salieran solas, puesto que le sonaban a si misma como un lejano murmullo, ya que sus ojos y su mente seguían vagando en el mar de la mirada de Sportacus.
-Eriath, has hecho un trabajo noble rescatando a ese gatito pese a arriesgarte… Por cierto, eres nueva en la ciudad, ¿tienes algún pariente aquí?
-Sí… -Dijo ella recordando por que estaba allí y ante quien- Soy la hermana menor de Robbie, -dijo puntualizando el nombre- supongo que ya le conoces…
-Vaya… -Dijo él sorprendido- Ignoraba que Robbie tuviera una hermana…
-Todos nosotros lo ignorábamos –Dijo Stephanie, sacando a los dos jóvenes de su burbuja. Eriath, aún algo confusa, trato de encontrar algo que decir, pero una voz le ahorró tener que buscar palabras.
-¡¡¡ERIATH!!! –oyeron la familiar voz de Robbie.
-¡Ya voy! –Contestó ella, en una mezcla de alivio y pesar.
Sportacus, quien pese a haberla posado en el suelo la tenía agarrada, se sonrojó soltándola y despidiéndose con una sonrisa.
-¿Te marchas, Eri? –Dijo la pelirrosa tomándose ya confianzas como para llamar a la joven Retos Rotten por su diminutivo el cual pronunció con algo de rintintín…
-Sí, Stephie, -dijo ella con sarcasmo- ya me voy… Encantada de haberos conocido chicos.
Apunte de Nora: Sí, la pelirrosa está celosa e intenta fastidiar el momento flechazo, sí, yo también desearía arrancarla uno a uno sus rosados cabellos. Pero no podemos, tenemos que dejar que la historia se desarrolle sin que irrumpamos a asesinarla de forma lenta y dolorosa.
-¡Hasta luego! -dijeron los niños.
-Encantado Eriath –añadió Sportacus con una sonrisa-
-Hasta luego chicos – dijo Eriath tratando de no mirarle para no perderse de nuevo en sus ojos o embobarse con su sonrisa - Gracias de nuevo y encantada de haberte conocido Sportacus.
Y la joven partió rauda a la llamada de su hermano, resignada por tener que apartarse de esa mirada marina pero aliviada de encontrar una excusa que la rescatara de seguir hipnotizada por ella.
Eriath caminó casi sin pensar llegando hasta la guarida de su hermano, quien la esperaba de brazos cruzados señalando el tubo metálico (Apunte de Nora: telescopio o como leches se llame, que no lo sé)
-He visto como entablabas amistad con El Duende Azul, la pelirrosa y sus amiguitos. Parece que te llevas muy bien, sobretodo con Sportatus.
-Se llama Sportacus –Puntualizó ella- Y no digas chorradas, no he entablado amistad, no como piensas, quiero llevarme bien para tener confianza con ellos, cosa que tú no posees, y así saber las debilidades de Sport… -Eriath se corrigió ante la mirada de su hermano- Del duende azul, conocer sus puntos flacos cuando tenga confianza con él, para ya sabes… Ayudarte. –Dijo ella no muy convencida de sus palabras, (Apunte de Nora: ¿Ha colado? No, ¿verdad?) pero pareció que a Robbie si le resultaron convincentes, puesto que se le iluminó la cara y sonrió a la joven radiante.
-¡Hermanita, eres genial!
-Lo sé –Dijo Eriath tratando de sonreír y no pensar nuevamente en aquellos ojos…
-Se hace tarde, querida, así que es hora de dormir…
Apunte de Nora: Sí, lleva durmiendo todo el día pero el hijo también se va a la cama a las 8 como buen villapereciano xD
-¿Dónde dormiré yo? –Pregunto ella.
-Búscate la vida –Dijo él volviendo a su tono borde y olvidando lo feliz que le hacía la "perversa" idea de su hermana para destruir a Sportacus- En mi cama duermo yo.
Apunte de Nora: ¡Momento pijama! (Ahora Robbie se gira a la velocidad de la luz y vemos colorines y de repente su ajustado traje de rallas granates y violetas ha dejado de marcar sus músculos y ahora lleva un pijama blanco con rallas azules verticales y de ositos que le queda corto por los pies y un gorro de dormir a lo gusilú, pero esto tampoco tiene relevancia en la historia)
Robbie salió de la estancia, partiendo posiblemente a su dormitorio y dejando a Eri sin saber bien que hacer, ésta trasteó por el resto del subterráneo hogar hasta encontrar una colchoneta vieja y una almohada…
-Será mejor que mañana pregunte dónde se compran muebles –suspiró mientras se acostaba y cerraba los ojos sin poder dejar de pensar en los de cierto joven vestido de azul… Eriath meneó la cabeza –No debo confundirme con esto, es el enemigo de mi hermano y estoy aquí para acabar con él… ¡No me inspira más que odio mezclado con indiferencia! Nada de simpatía o… ¿atracción? –dijo mientras sus mejillas se sonrojaban… -¡Me estoy volviendo loca! ¡Ni de coña! –Dijo dándose palmadas en la cabeza- Soy la hermana de Robbie, soy una Retos Rotten y vengo a hacerle justicia a esto. Además, él seguro que tiene algo con esa pelirrosa, es la que peor me ha caído, él resto de niños eran simpáticos sobretodo Spor… ¡No!
Y, con ese dilema en la cabeza, Eriath acabó por quedarse dormida, soñando con un mar en el que navegaba sin miedo a nada, el mar de los ojos del que había sido su salvador aquella tarde.
El sol asomaba por el azul cielo de Villapereza, pero la guarida Retos Rotten nunca era alumbrada por los rayos del sol. Sin embargo Eriath, casi de forma automática, despertó cuando este brillaba con plenitud en la superficie. Miró el reloj: Eran las 11. No muy tarde, tampoco muy temprano… Una parte de ella quería cerrar los ojos y seguir durmiendo, pero su estomago le recordó que anoche no había cenado, y la gula pudo con la pereza, por lo que la chica se dirigió a la cocina a ver que podía desayunar… Vio a medias una tarta, obra probablemente de su hermano, y, pese a no fiarse mucho de las aptitudes culinarias de este, decidió comerse un pedazo antes de volver a salir: Aquel iba a ser un día largo y duro, pensaba, puesto que tendría que ver como hacer más cómoda y llevadera su estancia (todavía de duración indefinida) en Villapereza. Y, pese a que su cabeza quisiera en frío maquinar un plan para ganarse la confianza de Sportacus y, conociendo su punto débil, ayudar a su hermano; su corazón empezó a latir con fuerza cuando, al asomar la cabeza por la entrada a la guarida, vio flotar en el cielo, confundiéndose con el mismo por su tonalidad, un súper dirigible de color azul…
