Hola! Reviewsorecillos XD aunque es más sencillo decir lectores/as, Esta historia está basada en la vida real, (carcajadas) le pasó a una señora y un señor .-. le calculo a ambos unos 45 o 46 años pero fue mi gracioso, el evento sucedió en presencia de mi mejor amiga y mi persona, que por cierto aquel café, algunas gotas calientes me salpicaron, XD pero luego mi amiga Hina-Rockera y yo nos miramos al unísono ¡FIC!
Sin tanta chachara XD pasen a divertirse un poco con cada locura que me paso por la cabeza escribir.
"Macchiato para el Croissant"
Un día cualquiera a horas de la mañana, viendo gente a mí alrededor, saliendo del infernal medio de transporte que era el subterráneo, sofocado por la misma razón.
-…tanta muchedumbre…- susurré, captando varias miradas receptoras de mi comentario a la vez que subía las escaleras mecánicas, sin importarme, llenando mi cabeza de preguntas y desafíos que nadie, ni yo mismo llegaba a consolidar, o que tuviera respuesta.
…calor, calor, calor, era lo único que sentía, y yo vistiendo un traje, que rápidamente comenzaba a llenarse de sudor. Ignoré el hecho.
Rápidamente, aprovechando que las calles estaban despejadas, por la zona que recorrí, llegué al sitio acordado con un amigo. Un Café reciente algo lleno de personas, pero procedí a ir al baño primero. De alguna manera necesitaba eliminar ese aspecto de maratonista.
Coloqué el maletín de mis cosas sobre el lavamanos, y lavé mis manos, las sequé, "arregle" dentro de lo que cabe mi cabello albino, tomé más pañuelos y sequé la camisa y traje, coloqué un poco de anti-bacterial, con olor a menta sobre mis manos y cuello. Procedí a salir, a pedir mi orden.
Llegué a la caja, donde una chica con sonrisa exagerada ordenó mi pedido
-Un frappé Capucchino, y un Mousse de Fresa- pagando y sentándome en la mesa que daba a la ventana, viendo que mi amigo o compañero de trabajo no llegaba.
Revisé mi teléfono, intercambiando palabras con la persona causante de mi mal humor durante el día, Ichigo Kurosaki.
…
Seguí caminando, sin rumbo realmente, sofocada por el calor, y con un corazón roto, dudoso.
Amores, estudios, trabajos, pero el tema era las opciones nulas a entrar a la Universidad o Estudios Superiores.
-¡MALDITO SISTEMA DE EDUCACIÓN, CORRUPTO!- Lloré un poco al recordar el día, malo, muy malo. Vi la hora, 11:02 am, y ni siquiera era mediodía. Que fiasco realmente.
Alisé mi vestido negro, el cual me gustaba bastante, era fresco, pero no se salvaba del clima. A lo lejos divisé un local, bastante concurrido, tenía fama de tener un buen café, y ¡ashh! De eso si tengo bastantes experiencias, he probado toda clase de cafés y no he conseguido uno que iguale o se le parezca al de mi abuela. Y trataba de despejar mis negativos pensamientos que no querían Salir, siendo invitados por mi rabia y tristeza.
A pesar de que me acerqué a la caja a pedir la chica me ignoro, dándome una orden equivocada.
-Chica, perdona, esto es un latte y un croissant. ¡YO Pedí un Macchiato!- la soberbia chica hizo caso omiso a mi casi súplica…
-Calma, Momo, cálmate, no quieres ir presa de matar a una tarada… y mucho menos por un cafecillo, cafecillo… ¡que no es ni siquiera el que pedí, o tenga espuma!
-Ya que nisiquiera quieres tomar mi orden, ¿Por lo menos tendría MÁS espuma?- apliqué tajante. Nada.
Bastante molesta, fui a la mesa que estaba en el medio de la ventana, para dos personas. A mi lado vi unas colegialas y del otro un chico, bastante atractivo leyendo lo que parecía ser un informe. De un momento a otro la colita que sostenía mi alto moño se partió, soltando mi cabello chocolate, lo cual me hizo perder el equilibrio y pisar una de las cintas de mi zapato, y sin más… BOTAR EL CAFÉ, HACIENDO UN COMPLETO DESASTRE.
-¡Fuuuuck!- agregué roja de la furia.- Lo que me faltaba… no solo lo del día, o el café equivocado, ¡no me lo pude ni tomar!- sintiendo lágrimas por mis sonrosadas mejillas.
Un chico de cabello blanco y Ojos verdes, esmeralda, los cuales raramente me calmarón y neutralizaron, antes de matar gente, literalmente.
Ese chico revisó mi mano, ¡atrevido! Pensé, hasta que vi sus ojos directamente hacia mí.
-¿Le duele?, ¿Le traigo hielo?- y tenía una voz seria y seductora. Si no me gustaba aquel chico, era un excelente paisaje al panorama.
No podía articular palabra alguna. Él llamo a un chico de limpieza, quién se colocó en marcha a limpiar el desastre, y traían otro café, lo que me sacó de mi ensimismamiento fue que aquel joven pedía un macchiato espumoso, con galletas de chocolate.
-Disculpe, señorita, podría sentarse en otra mesa mientras termino la limpieza.- Me hizo saber el de uniforme del restaurant, a la vez que el chico albino paso lo que quedaba de mi bandeja a su mesa.
-Grac…i…as- Aún no creía lo que sucedía a mí alrededor.
El albino, preparo la silla para mí, y me senté digna de una película de antaño. –Hitsugaya Toushirou- se presentó.
Continuará…
