Un pequeño fic , el primero del año yay :D Si hay alguna pifia es culpa de Word (ok es mia ._.)

Advertencias: Relación shonen-ai (hombre x hombre)

Disclaimer: Matt y Mello no son creaciones mías, sino de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata.


Dibujándote.

"Veo tus ojos, relucientes, e imposibles de plasmar en un papel"

Era invierno, una llovizna sonaba a las afueras, momento perfecto para dibujar según un chico pelirrojo, que ya pescaba su croquera, casi llena de puros dibujos, un lápiz de tamaño medio y una goma bien gastada.

Gustaba bien de aquellos momentos tranquilos y a su parecer inspiradores ya que tenía en frente, a la persona que más echaba a volar su imaginación. Pero había un problema.

Ya iban tres años desde que dibujaba. Había empezado con copiar paisajes, e incluso llego a pintar con oleo pero termino solo dibujando a lápiz, pues era más práctico. Todo lo hacía con él, las sombras, el efecto de luz, a veces difuminaba un poco con su pulgar y terminaba todo sucio. Pero nada importaba con tal de ver y plasmar en hoja las bellezas de la naturaleza. Todo esto le era posible ya que en el orfanato hacían paseos exclusivos a los mejores estudiantes y Matt no era la excepción. Había ya ido a Japón, Italia, Egipcio, un sinfín de países, paisajes y monumentos.

Un día viernes en la tarde, se encontraba a las afueras del instituto, bajo uno de los muchos árboles que había. Hasta que lo vio.

Caminando casi rígido, parecía de carácter fuerte, pues se notaba en sus manos empuñadas. Pero su cabello….Se levantó para observarlo mejor y pudo ver sus ojos, celestes, como el cielo que tantas veces lo inspiro.

Se había hecho amigo de él, y eran inseparables. Aunque claramente era una amistad, el pelirrojo veía a Mello de una forma muy especial. Y así empezó a dibujarlo.

Mello se encontraba comiendo chocolate en su cama, mientras estudiaba. Había sido un gran día la verdad, después de ir a robar esos chocolates junto con Matt a la cocina y que nadie se diera cuenta, pudo sacar 10 barras. En su rostro se notaba una leve sonrisa. Cosa que no paso desapercibida por su compañero que aprovechando el clima se sentó a dibujar, o mejor dicho a dibujar nuevamente a Mello.

No lo entendía bien, él ya sabía dibujar personas, mujeres y hombres. Se sabía las proporciones del cuerpo a la perfección e incluso se había echo un autorretrato. Pero…no podía dibujar a Mello, no como él quisiese. Tenía paneado regalarle un retrato hacía varias semanas, pero siempre tenía la misma suerte. No le era posible dibujarlo.

Por última vez lo miro, fijamente. Viendo sus hermosos ojos cielo, su cabello rubio, delicado y fino, su piel clara y su figura esbelta.

Suspiro antes de darse cuenta, casi de golpe. Todos estos días tratando de dibujar algo que no es posible. Y es que si no lo pudo hacer es porque Mello era mucho más que un mísero papel manchado.

Rendido, tomó nuevamente su lápiz y no dibujo, sino que escribió algo breve. Para luego llamar a su compañero. Éste volteo sin dejar de morder su chocolate, y tras un momento frunció el ceño confundido, mirando seriamente al pelirrojo y volviendo a su lectura para evitar que el otro lo viese un tanto ruborizado.

La nota decía:

"Veo tus ojos, relucientes, e imposibles de plasmar en un papel"