Hola!! Wow... no crei que llegarìa a esto, pero sí: el segundo fic!! nn Y no solo eso, además es el primer fic largo de los Titanes que jamàs antes he hecho!!! Todo un suceso...

Anyways... Aqui está y espero q les guste. Lo voy a actualizar lo más pronto que pueda, por que la verdad es que no tengo muchos capítulos escritos todavia, pero fear not!! tipearé toda la noche sin parar. Millones de gracias por todos los reviews!! Me puso muy contenta leerlos nn (momento tontito y sentimental) prometo uqe voy a ir mejorando estos pequeños flasheos en la medida de lo posible.

Y ahora, el Summary:

Summary: Parecía un simple trabajo: atrapar un par de chicos malos aqui y allá. Pero no todo es tan rutinario cuando los titanes se ven trasladados una vez mas al crucero "Cita con el Destino" en orden de cumplir con el deber. Rae/Rob

Disclaimer: No poseo nada ni remotamente relacionado con los Teen Titans o ningun elemento, personaje o localización del DCUniverse. Cualquier parecido con la realidad es purísima casualidad (o tal vez sea sea a propósito, depende del caso)

Otra cita con el Destino

-¿Está bromeando?

No era algo que el valeroso líder de los Titanes soliera preguntarle al jefe de policía en una conversación telefónica. Pero eso, como acababan de comprobar los otros cuatro titanes, cómodamente distribuidos a lo largo del sofá semicircular, no quería decir que no pudiera hacerlo.

-No, claro que no, yo quise decir que...- el Chico Maravilla se llevó una mano a la nuca, visiblemente nervioso- Claro que lo haremos, pero... lo que quiero decir... ¿Tiene que ser necesariamente...?

Otro silencio tenso.

-No, no estoy diciendo que... lo que quisiera pregunt... pero es que... si, lo tendremos todo listo señor, sólo... Si, gracias, pero aguarde, yo solo...

Robin apartó de si el auricular del teléfono y lo miró con extrañeza.

-¿Cortaron?- preguntó Chico Bestia.

-Pues... sí- dijo Robin, y colgó el teléfono.

-¿Y bien, que dijo?- preguntó Cyborg levantando la vista.

Robin inspiró profundamente antes de darse la vuelta para responder. Cuando habló, su tono era tenso y se veía que hacía todo lo posible por controlarlo.

-El jefe de policía necesita que nos encarguemos de un asunto muy delicado que requiere toda la discreción de la que seamos capaces- relató, a modo de preámbulo- Debemos seguir a una banda de narcotraficantes muy peligrosos en una misión especial encubierta. Pero cuando digo encubierta- enfatizó- me refiero a MUY encubierta. La policía no está muy segura de que aquellos que vamos a seguir sean los criminales que buscan, ya que podría tratarse de dobles para despistar a las autoridades. Es nuestro deber averiguarlo y mantener la situación controlada, por que ya no pueden darse el lujo de que se les vuelvan a escapar, así que tendremos que ir con mucho cuidado.

Los titanes asintieron, algunos de ellos captando el mensaje oculto en la diatriba de Robin: "si esto se arruina, ustedes se la van a cargar también". No hacía falta ser genio para saber que este caso era muy importante para el, además de muy delicado. Y aún así, parecía que algo lo estaba incomodando.

-Muy bien, y la mala noticia es...?- preguntó Raven.

Robin respiró profundo en un gesto de resignación antes de responder.

-Vamos a seguir a los traficantes en un crucero al Caribe...

-¡Genial!- Chico Bestia y Cyborg chocaron los cinco, emocionados.

-...y no es cualquier crucero. Es el "Cita con el Destino"- terminó Robin, más desinflado que un globo tres días después de la fiesta.

Pero nadie pareció escuchar esta última frase. Chico Bestia y Cyborg ya habían salido corriendo de la habitación a hacer las maletas, y Starfire había salido por detrás de ellos, ansiosa por irse al shopping por un traje de baño nuevo.

-¿Y cual es el problema?- preguntó Raven levantándose última del sillón- Y no me digas que nada, por que puedo ver que no te mueres de ganas por ir.

-No, es sólo que...- Robin se encogió de hombros- Me trae malos recuerdos.

-¿Por que tu estabas en medio de una fiesta y te perdiste de pelear con un millón de pollillas malvadas con dientes afilados?

-Por que tuve que tragarme toda una noche bailando con una adolescente malcriada que tiene un padre lo suficientemente desquiciado como para obligarme a hacerlo- dijo Robin entre dientes.

-Oh, ya veo.- Raven se volvió y dejó también la habitación. De verdad debió haber sido traumático, pero no iba a compadecer a Robin ahora. Iba a estar bastante ocupada tratando de acostumbrarse a la idea de que tenía que subirse a un barco por quien sabe cuantos días para vigilar a un par de tipos que bien podían no ser los verdaderos traficantes.

-Este va a ser un viaje inolvidable- comentó en voz alta, en la soledad del pasillo de la torre.

-Muy bien, esto es lo que vamos a hacer- dijo Robin, abriendo un par de cajones. Los demás titanes estaban de pie en la puerta de la habitación de Robin, quien hurgaba por todos los recovecos de su escritorio buscando algo. Como no lo encontraba, buscaba bajo la cama y adentro del armario mientras hablaba.- Es vital que no llamemos la atención, así que iremos de incógnito. Eso significa disfraz e identidad falsa- buscó entre los cajones del armario- por lo tanto, lamento decirte Cyborg que estás afuera de esta misión. No sería nada fácil disimular tus partes robóticas, y además te necesito en el Submarino T abajo del barco en comunicación permanente, y que estés alerta por si algo sale mal.

-Oh, viejo...- se quejó Cyborg, decepcionado por no poder disfrutar del crucero.

-Será la próxima vez, Cy- se burló Chico Bestia- No te preocupes, les hablaré de ti a las chicas que conoceré a bordo, eso si puedo hacer que dejen de fijarse en mi.

-No te hagas tantas ilusiones, Chico Bestia, tú también vas en el submarino- dijo Robin, buscando en el cajón de la mesa de luz.

-¿¿Que??- chico Bestia miró a Robin como si este hubiera perdido la cabeza- ¿Por que no puedo ir en el crucero?

-Por si no lo notaste- terció Raven, apoyada en el marco de la puerta con los brazos cruzados- eres verde.

-No podemos llamar la atención, Chico Bestia. Es vital para la operación. Si nos descubren podría ponerse realmente feo, y lo último que quiero es iniciar una pelea o hasta un tiroteo arriba de un barco lleno de personas inocentes.

-¡Oh, viejo!- dijo Chico Bestia haciendo pucheros, mientras Cyborg le palmeaba la espalda con una gran sonrisa.

-Lo siento tanto por las chicas, Bestita.

-¡Muy bien Robin¡En ese caso Raven y yo haremos nuestro mejor esfuerzo para que la misión sea exitosa!- exclamó Starfire elevándose del suelo con los puños arriba.

-Ah... Star- dijo Robin, levantando una ceja- me temo que... tú tampoco vas.

-¿Ah, no?- dijo Starfire con cara perpleja, volviendo al suelo.

-Sí, mira... no te lo tomes a mal pero...- intentó explicarse Robin, frotándose la nuca con incomodidad- Además de tu aspecto, podrías llamar la atención por... pues por cómo te comportas. Sé que te esfuerzas por aprender las cosas de la tierra, pero no sabemos a qué tipo de situaciones nos enfrentaremos en el crucero, y cualquier cosa extraña que hicieras o dijeras podría delatarnos. Es por precaución, me entiendes?

-Sí Robin, yo... comprendo- dijo Star, un poco decepcionada, aunque no por no poder ir al crucero (de todos modos ella ya había estado ahí ¬¬) si no por no poder participar de la parte interesante de la misión.

-Anímate, Starfire, nos acompañarás en el Submarino T- dijo Chico Bestia, adelantándose un poco- Vendrás donde está la verdadera acción.

-Y eso los deja...- dijo Cyborg tentativamente mientras Robin revisaba en sus bolsillos y por fin sacaba de ellos lo que había estado buscando: un par de boletos de barco, a la vez que Raven abría los ojos como platos al caer en la cuenta de la situación.

- ...a mí y a Raven- Robin le enseñó los boletos a Raven, quien le dedicó la mirada más sorprendida e incrédula de la que fue capaz.

-Tienes que estar loco- le dijo, perdiendo el aplomo en el tono de voz por un momento.

-Eso es lo que yo digo- refunfuñó Chico Bestia, aunque obviamente refiriéndose a su caso particular.

-No bromeo. No puedo hacer todo allá yo sólo, y la única que queda para ayudarme eres tú- dijo Robin con la seriedad que lo caracterizaba.

-Olvídalo- Raven se dio la vuelta y abandonó la habitación, seguida por Robin, quien casi tuvo que correr para seguirle el paso, y por los demás titanes que los miraban con curiosidad.

-¡Vamos, Raven!- rogó el Chico Maravilla, siguiéndola por el pasillo- Sabes que no te lo pediría si no fuera importante, sé que odias este... hum, tipo de cosas...

-¡Vamos, no entiendo de que te quejas!- dijo Chico Bestia, aun algo molesto- Al menos tu estarás en el crucero.

-No ayudes, Bestita- Cyborg le pegó un codazo al verde titán.

-A ver¿cómo esperas que lo haga todo yo solo?- preguntó Robin, plantándose frente a ella en medio del pasillo, con los brazos en jarras- Necesito ayuda, y tú eres la única que puede ir sin llamar la atención. ¿Acaso vas a negarte a cumplir una orden directa, poniendo en riesgo la misión?- preguntó con suspicacia.

Raven levantó una ceja con asombro, la verdad es que no se le había ocurrido pensarlo de esa manera. Robin, por su parte, esperaba haber dado en el clavo. Conocía a Raven, y el día que ella se arriesgara a hacer fracasar la misión a sabiendas, se congelaría el infierno.

-Sabes, de donde yo vengo, eso se llama "insubordinación"- continuó presionando Robin, seguro de que iba a llegar a algo.

-Vamos Raven¿acaso te mareas con los barcos o algo así?- bromeó Chico Bestia, lo cual le valió ser levantado del suelo por un chispazo de energía oscura que lo hizo dar una voltereta en el aire y aterrizar sobre su trasero con un sonoro Bam!, aunque Raven no se había movido para nada de su sitio.

Frunció el entrecejo y le dirigió una larga mirada a Robin, evaluando sus posibilidades.

-Muy bien- dijo al fin- como quieras. Pero es la última vez que dejaré que me extorsiones.

-Perfecto entonces, vayan todos a prepararse, salimos mañana en la mañana- le indicó Robin a los demás titanes, sin poder esconder una sonrisa de triunfo. Definitivamente se había anotado un tanto.- Tu no, Star. Primero necesito asignarte una misión especial.

La extraterrestre se volvió con curiosidad, flotando a unos centímetros del suelo.

-¿De qué se trata, Robin?

-Como ya dije, vamos de incógnito- le explicó este a Raven- y con esto me refiero a- levantó los dedos de una mano mientras enumeraba- nada de poderes, nada de armas, nada de magia, nada de...- se señaló los ojos con resignación- nada de esta máscara, nada de nuestros nombres verdaderos y... nada de nuestro aspecto de siempre. Necesitas un cambio de look.

Raven abrió los ojos como platos, no muy segura de que acababa de escuchar lo que creía que había escuchado.

-Starfire, tú y Raven irán de compras- le indicó Robin a la tamaraneana, quien aplaudió con alegría- Y que para cuando vuelvan, esté irreconocible- agregó, con una sonrisa maliciosa.

-¡Claro, Robin¡No te arrepentirás!- asintió Starfire con alegría, tirando del brazo de Raven, prácticamente arrastrándola pasillo abajo- ¡Vamos, amiga Raven, no hay tiempo que perder!

-¡Algún día vas a pagar por esto!- lo amenazó Raven desde el fondo del pasillo, antes de perderse de vista por una puerta junto con la extraterrestre mas alegre de toda la ciudad, a lo que Robin respondió saludándola con la mano, como diciendo "adiós y que te diviertas!". De todos modos, él ya no podía hacer nada por remediar la situación; de ahora en más se encargaba Starfire.

Con Starfire y Raven ocupadas por el momento, Robin volvió a su habitación a repasar los últimos detalles del plan. Lo primero que hizo fue agarrar ambos boletos a un panel metálico con un imán, para estar seguro de no olvidárselos a la mañana siguiente.

La verdad es que toda esta situación era más bizarra para él que para cualquiera de los titanes; nunca se imaginó que tendría que volver a poner un pie en ese barco, no después de la "adorable" noche que había pasado con la maniática de Minina y su arácnido novio, sin mencionar la amenaza de las pollillas asesinas sueltas por toda la ciudad.

Y lo más extraño del asunto es que le tocaba ir con Raven.

Si se ponía a pensarlo, casi daba risa: ellos eran el último par de personas de quien se esperaría que pasaran unas vacaciones relajantes en un crucero, era algo totalmente ajeno a ambos, pero no les quedaba otra si querían atrapar a los criminales.

-Todo sea por el deber- murmuró entre dientes, mientras se agachaba a buscar una gran valija de debajo de su cama.

-Y tal vez sólo un poco de diversión, por qué no- comentó alegremente Cyborg, asomándose por la puerta de la habitación que había quedado abierta.

-No empieces, Cyborg.- dijo Robin, sacudiéndole el polvo a su valija.

-¡Vamos, que tiene de malo que te diviertas un poco!- insistió Cyborg, encogiéndose de hombros mientras entraba para, por lo que podía deducir el Chico Maravilla, molestar a su líder sólo un poco.- Es un crucero, para eso están hechos. No tienes que estar tan tenso¿sabes?

-Es mi trabajo estarlo- contestó Robin secamente, empezando a empacar algunas cosas.

-Bien, pues ponte de cabeza a ello, entonces!- se burló el titán metálico, dándose vuelta ya para irse- Entre los dos van a generar tanta tensión que hundirán el barco- murmuró al irse más para si mismo, como un pensamiento en voz alta, pero desafortunadamente para él, Robin llegó a escucharlo.

-¿A que te refieres?

-Oh, eh…- Cyborg detuvo su marcha a mitad de camino de la puerta. Realmente, odiaba cuando decía lo que no debía en voz alta.

-¿Hablas por Raven? Ella se concentra en las misiones, pero no creo que llegue al punto obsesivo que yo…

-¡Así que admites que eres un obsesivo!- exclamó Cyborg, señalándolo con un dedo acusador.

-No empieces. Lo que quiero decir es que al menos ella no tiene un recuerdito traumático de ese antipático barco.

-Vamos, no debe haber sido tan malo. ¿Qué no tuviste tu momento de gloria al final de la noche, señor "Rey de la Graduación?"- preguntó Cyborg con picardía, codeando a Robin.

Este se encogió de hombros, con una camisa a medio doblar en sus manos.

-En realidad, eso no fue tan…- confesó Robin, maniobrando para doblar la camisa y meterla en la valija.

-¿No fue la gran cosa?

-No.

-Oh, bueno- Cyborg se encogió de hombros ahora, restándole importancia al asunto- Tal vez ahora puedas tomarte la revancha.

-¿Se te volaron los circuitos esta mañana?- preguntó Robin, clavando en él una mirada inquisidora. Sea lo que estuviera tratando de insinuar su compañero, ya toda la conversación lo estaba poniendo nervioso.

-¡No, nada de eso!- rió Cy, levantando ambas palmas en señal de paz- Me refiero a… vamos Robin, no me digas que no lo has notado…

-¿Lo que?

-Vamoooooos…

-¿Es que hay algo que yo debería saber?- el joven titán le dio la espalda a Cyborg con fingida indiferencia, mientras continuaba empacando su valija.

-¡Sobre Raven, viejo!- dijo Cyborg, extendiendo ambos brazos en el aire.

-¿Qué hay con ella?- Robin se volvió, intrigado

-Tú le gustas- explicó Cy, apenas conteniéndose para no decir "Duh!"

-¡No delires!- Robin se dio vuelta y continuó con la valija, sin dar crédito de lo que había escuchado. Sabía que a Cyborg le encantaba bromear, pero definitivamente no iba a caer en ésa.

-¡En serio, viejo¿Te crees que la chica no tiene hormonas, acaso?

Este comentario le valió un almohadazo en plena cara.

-Oye, que te estoy hablando en serio- apuntó el titán metálico, apartando la almohada a un lado- Después de todo, tu siempre fuiste el más cercano a ella y todo eso, mas aquella cosa extraña de la conexión mental o… o lo que fuera.

-Que estemos… "conectados" no significa necesariamente que…

-¿Y tengo que recordarte quién bajó hasta los infiernos a buscarla cuando era el casi-fin-del-mundo? No, no creo que tenga que recordártelo- insistió Cyborg.

Robin, mientras tanto, continuaba empacando sus cosas, ocasionalmente meneando la cabeza con desaprobación. Ni siquiera estaba considerando una sola palabra de lo que Cyborg le decía, hasta que lo asaltó una duda que lo hizo congelase en su posición, quedando totalmente quieto con un montón de medias en una mano por unos segundos.

-¿Acaso ella… alguna vez te dijo…- tragó saliva con dificultad- algo… cualquier cosa sobre…?

-Bueno, no exactamente- admitió Cyborg, rascándose la nuca- pero hay cosas de las que te das cuenta sólo con mirar…

-¡Jajaja!- rió Robin, recobrando la movilidad y todo el sentido por lo absurdo que había sonado el comentario- ¿Desde cuando tu entiendes a las chicas, Cy?

-¡Mira, pequeño pajarito!- replicó Cyborg, fastidiado por el tono y la postura desafiantes de su líder- Sobre lo que tú no sabes podrían escribirse varios libros, y…

-¡Hey, amigos!- llamó la voz de Chico Bestia, desde un sitio lejano- ¡Las chicas ya volvieron de compras!

Robin cerró el cierre de su valija, sin dejar de mirar burlonamente a Cyborg, mientras pasaba junto a el y abandonaba la habitación.

-¡Esta conversación no se ha terminado!- declaró este en voz alta, levantando en alto la mano con el dedo índice alzado.

Esta historia continuará...