HOLA ESTE ES MI PRIMER FANFIC, SE QUE ESTA CORTO, PERO ME GUSTARIA SABER SUS OPINIONES, SI LES GUSTA PROMETO HACER LOS CAPITULOS MAS LARGOS… CON CARIÑO.
Capitulo 1- Sentí
Estaba ya en Filadelfia y había una tormenta, era increíble como el ardor de mi garganta, las gotas fuertes de la lluvia hacia que cada humano que pasaba se volviera más apetecible, ese olor, podía sentir el sabor de su sangre en mis labios, desasiéndose, cerré mis ojos rápidamente, no necesitaba esforzarme mucho para que algún humano iluso me siguiera hasta un callejón, solo debía hacerle sentir tranquilidad y confianza, solo eso, a unos escasos pocos pasos, pero apreté mis puños como la única manera de controlarme. Algo ardía mas que mi garganta, que mi hambre increíble, mi necesitad por sangre, estaba débil, y aun así algo ardía mucho mas…pude ver como la perfecta imagen de los cadáveres volvían a tomar forma ante mis ojos, o más bien restos de neófitos a mi alrededor. Suspire, más que el ardor en mi garganta, había dolor por todo el daño que había hecho, era incapaz siguiera de caminar, me sentía cansado, destrozado, acabado.
Con esa gama de emociones, alejando a los pocos que cruzaban por las calles, decidí no llamar la atención y entrar en una cafetería semivacía, angustiado por mi poco autocontrol, todo sentimiento desapareció, en ese pequeño segundo, extrañado me pare en seco, mis músculos se tensaron y la vi. Estaba sentada en un taburete de la barra, me observaba, me sonreía, se bajo de un salto y camino hacia mí. La observe de manera defensiva ¿me atacaría? No cabía duda que era vampira, pero, no, ella solo sonreía, su figura era delgada y baja, su cabello negro bailaba con cada uno de los cortos pasos así mi, era inquietante su belleza, pero más inquietante era los sentimientos que provenían de ella, no sabía describir este sentimiento, tenia más de un siglo sin sentir algo así.
-me has hecho esperar mucho tiempo- dijo, su voz, parecía una canción.
-lo siento señorita- mis labios se movieron de forma inesperada, estaba desarmado, pero empecé a sentir algo más. Y después de decir eso suspiro con una sonrisa, me tendió la mano y la tome, su mano pequeña y delicada, suave, parecía que todo empezaba a tomar orden, no quise que mis palabras acabaran con los sentimientos que estaba sintiendo, ella traía esperanzas, ella era esperanza.
Así nos alejamos de esa cafetería, la lluvia no había cesado y nos dirigimos al norte de la cuidad, sus pasos eran como una danza, su cabello brillaba mas con las gotas de la lluvia, no la conocía, ¿Quién era ella?, y porque ella se sentía tan cómoda a mi lado. Ella no me temía, ella no miro siquiera la innumerable cantidad de cicatrices en mi cuello, ella simplemente camino, dándome un aura de alivio, ella sentía alivio pero exactamente de qué…
Ella aminoro el paso, sin dejar de sentirse tan aliviada, pero entonces se paro finalmente, mire al cielo en busca de la lluvia pero ya había cesado en su retirada también las nubes y trajo el inicio de la noche, una noche perfecta y despejada, tal y como empezaba a sentirme al lado de ella, así decidí llamarla por mientras. Cuando volvía a mirarla tenía los ojos fijos en la nada, mi primera reacción fue soltarle la mano, sentí sus emociones, pero solo había felicidad, ¿es que acaso estaba viendo el césped? Pero… hice una mueca, fije mis ojos al césped, nada fuera de lo común, todo tan verde como debería de ser con la diferencia de la lluvia. Me pare rápidamente enfrente de ella, y aun así parecía ida en sus pensamientos y en ese mismo instante en que iba a tocar su rostro, movió sus ojos hacia mí, unos ojos dorados…pero ¿Cómo? ¿Cómo era posible que tuviera los ojos de ese color? ¿Acaso me había equivocado?, no, no estoy equivocado… debía hacerle algunas preguntas a esta señorita y tenía que ser ya.
Ella me dedico una sonrisa magnifica, una sonrisa verdadera, tan llena de vida, ¿Cuándo había visto yo una sonrisa así? Entonces interrumpió mis pensamientos.
-aquí es el lugar- dijo
-¿disculpe?-
-aquí es el lugar donde aclararas todas tus dudas sobre mi- trate de sentirla, ahora el alivio se convirtió en alegría, me sentí como si fuera a recibir un gran regalo, algo que tenía mucho tiempo esperando y ahí estaba, ansioso tal vez- te contare todo, aunque es aquí donde cazaremos, ven- se subió a un árbol de menos distancia entre ella, con una agilidad aun más atrayente que comúnmente se ve en nuestra especie, yo solo subí y me senté en una rama frente a ella. Aun con esa sonrisa en los labios empezó hablar…
