¡Hola! Sí, aquí estoy con una nueva historia, muy diferente a las demás. Se me ocurrió un día, aburrida en clase, y aunque no pensaba escribirla, no dejaba de dar vueltas en mi cabeza. Además, me he propuesto ser más rápida al escribir y dejar de vaguear tanto, y lo subo con la condición de que cierta primita me ayude :P
Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece, es propiedad de Level-5. Nuria, Eileen, Suzanne, Naoko, etc. sí son de mi propiedad. Elsie, Rose, Lena, William, etc. pertenecen a mi primita Elsie River.
Dedicado con todo mi cariño a Elsie River, la persona que hace que tenga el valor de escribir mis locuras, y que me apoya en todo lo que hago. ¡Te quiero primita!
Keep Up Capítulo 1
(Nuria Álbarez)
El día más horrible de todo el año para cualquier estudiante: el primer día de clase, después de las vacaciones de verano. Por suerte para mí, mi mejor amiga había quedado en venir a buscarme a casa, por lo que no sería tan aburrido y horrible. Eran ya las ocho y diez y Naoko, como siempre, llegaba tarde.
– ¡Lo siento mucho Nuri! – se disculpó mientras entraba corriendo por la puerta del jardín.
– Deja de disculparte, vamos a llegar tarde por tu culpa.
Me levanté de la escalera al tiempo que alisaba un poco la falda negra del uniforme. Llevábamos un uniforme bastante sencillo: una camisa blanca de manga corta con un lazo fino rojo, una chaqueta negra, falda también negra plisada y unas medias blancas con zapatos negros. El de los chicos es igual, solo que con un pantalón negro en lugar de una falda.
Quince minutos más tarde llegamos al instituto. Por ser el primer día la campana tocaba algo más tarde, por lo que no llegábamos tarde (gracias a eso Naoko se libró de recibir una buena bronca). Nada más llegar, Naoko se lanzó corriendo a los brazos de su novio, que estaba en la otra punta del patio. Que loca está desde que está enamorada... Espero que nunca me pase a mí algo igual. Bueno, como decía, Caleb cogió a Naoko prácticamente ya en el aire, mientras Jude y David los miraban divertidos.
– ¡Ehh Nuri! – me saludó Caleb, por lo que yo los saludé a los cuatro con la mano. A primeras horas de la mañana el primer día de clase no es que estuviese mi cerebro como para pensar un saludo más coherente.
– ¿Qué tal el verano, Poquitacosa? – en serio David, ya es hora de que cambies el mote. Vale que sea pequeña y delgaducha, pero eso no es excusa. Le miré con la mejor cara de "cállate ya" que puedo poner.
– Pues muy bien. Aunque no entiendo la pregunta, puesto que llevo todo el verano saliendo con vosotros.
– Tsss... encima que intento sacar tema de conversación – ojalá pudieseis ver la cara de indignación de David, merece la pena. Arruga la nariz mientras se cruza de brazos, es taaan adorable.
– Ya veo que las cosas siguen igual que antes de que me fuese de vacaciones – intervino Jude, pasando su brazo por mis hombros.
No penséis mal, no estamos juntos ni nada. Solo es que nos conocemos desde que teníamos cuatro años, y eso es mucho considerando que ya tenemos quince. Le tengo un cariño especial, y me alegra de que lo que paso no nos afectase... Bueno, eso, que es un amigo muy especial para mí.
– ¿Qué tal por Italia? ¿Sabe tan bien la pizza como dicen?
– Jajajajaja. Siempre pensando en comer, Nuria. No entiendo como puedes estar tan delgada.
Me hubiese molestado en contestarle de no ser porque el chico más guapo de todo el Instituto pasó por delante en ese momento. Pelo negro azabache, ojos verdes, alto, fuerte... El sueño de cualquier adolescente, William Keats, el representante del alumnado en la junta escolar. Es dos años mayor que yo y está ya en el último curso, pero me permito soñar. Después de todo, soñar no cuesta nada.
– Vuelve a la tierra Nuri – me dijo David chasqueando los dedos en mi cara – En cualquier momento empiezas a babear, jajajaja.
– No entiendo que le veis a ese creído – Caleb miraba con cara de asco a Will, mientras Naoko sonreía divertida por ver a su chico celoso – No es más que un niñato.
– Será un niñato, pero tendrás que admitir que es mono – salió Naoko en defensa mía. Aunque no sé si lo hacía por picar a Caleb o por ayudarme a mí... Bueno, da igual, me estaba dando la razón.
– Claramente. Con él se puede babear sin problemas, no como con vosotros.
– ¡Já! Ya le gustaría a él tener este cuerpazo.
En ese momento sí que me reí, si hubiese sido por mí me habría tirado al suelo para reír a gusto. Es que ver a David, poniendo una pose que intentaba parecer sexy y morritos... Madre mía, que risas. Justo entonces tocó el timbre que daba inicio a las clases (infierno: ¡allá vamos!). Estaba en la misma clase que Jude y David, mientras que Caleb y Naoko estaban en la otra clase.
Al entrar en clase vi al chico al que más odio de todo el mundo: Axel Blaze. Otro año más aguantándole no, por favor. Llevo desde que empecé en el instituto yendo a clase con él y le odio, con toda mi alma. Es el típico chico prepotente y chulito por el que todas las chicas babean solo porque está bueno. Hay que admitir que tiene su punto, pero todo lo que tiene de guapo lo pierde de carácter: maldito creído.
Luego estaban Nathan y su hermana, Rose. Al menos ellos son más simpáticos, aunque con Nathan tampoco es que haya hablado mucho. Con Rose sí, el año pasado me senté con ella en clase y es supersimpática, así que supongo que su hermano, como son gemelos, sean iguales. También estaba Caprice, una chica un tanto pija aunque en el fondo adorable, y Lena, una buena amiga mía que nada más entrar me saludó con la mano (adorable, ¿verdad?).
Pero la mejor de toda la clase es Eileen. La conozco desde que tengo unos 10 años, y eso se nota porque nada más entrar por la puerta se lanzó a abrazarme, con Suzanne, su mejor amiga, justo detrás. Llevábamos sin vernos desde que acabaron las clases, puesto que se fue con Suzanne a Inglaterra a unos cursillos de verano.
– ¡Tienes que contarme! – prácticamente gritó en medio de la clase, aunque luego se acercó a mi oído, seguida de cerca por la peliazul de Suzanne - ¿Es cierto que te liaste con Jude en la feria?
– Puede, pero tú shhh.
El profesor que sería nuestro tutor el resto del curso entró por la puerta. ¡Menos mal! Porque por la expresión de Eileen sabía que me iba a tocar aguantar una hora de preguntas indiscretas sobre lo que pasó, porqué y preguntas de ese mismo estilo. Ni que hubiésemos empezado a salir ni nada por el estilo. Solo fueron un par de besos, la cantidad de ellos que se pueda dar en una hora y media que estuvimos juntos. Pero claro, justamente tuvo que vernos Mark Evans, que parece muy inocente, pero en saber extender los cotilleos no le gana nadie, y así es que se enteró todo el instituto.
Por ser el primer día, nada más que tuvimos clase hasta las 12. Iba a buscar a Naoko a su clase, para ir juntas a tomar algo a la heladería, pensando en mis cosas claro, que eran básicamente si pedir un helado de chocolate o de vainilla, cuando me tropecé con alguien y me hubiese caído de no ser porque ese alguien tenía reflejos y me cogió. No es que sea muy patosa, pero era una decisión importante e iba concentrada, normal que casi me cayese.
– ¡Quieres mirar por donde vas! – dije sin pensar, porque cuando lo pensé ya era demasiado tarde y me moría de vergüenza.
Delante de mí estaba Will, mirándome con cara de pocos amigos por haberle gritado. Noté como poco a poco comenzaba a enrojecer, al tiempo que su cara de mala leche desaparecía un poco. Clavé la mirada en el suelo, que de repente me parecía una parte del edificio muy interesante, y continué caminando hasta la clase de Naoko, sin mirar atrás ni decir nada, y lo más rápido que podía, claro que sin llegar a correr, no quería que Will me considerase más idiota de lo que ya parecía ser.
– ¡Nurii! – me llamaron.
Levanté la vista y vi a Elsie, mi prima, junto con su novio, Paolo. Aiiish, que pareja más tierna hacen. En serio, están todo el día juntos, si no es abrazados es de la mano, sino dándose un beso... Me encantan. Además, Paolo me cae genial y quiero que esté en mi familia. Seguro que me lo pasaba mucho mejor en las comidas familiares si estuviese él. Además, ¡se lleva bien con mi abuela! Y creedme cuando os digo que eso es algo muuy difícil. Vamos, no me llevo bien ni yo, y tenemos la misma sangre.
– ¿Qué tal el verano, primita? – preguntó Paolo. En serio, es una monada. ¡Si me llama hasta primita ya!
– Muy bien, mejor que en este infierno de clases. ¿Y tú?
– En Italia, disfrutando del sol y la playa. Y echando de menos a Elsie.
Mi primita se sonrojó, como no. Menos mal que Paolo no es tan tímido, sino no sé donde acabaría esta relación. Bueno, si lo sé, acabaría mal, muy mal, porque más que novios parecerían amigos. Mientras tanto, estos dos ya se estaban dando un beso, y justo detrás apareció Naoko, a punto de irse en la otra dirección. Dando una muestra gratis de mi poca delicadeza y paciencia, separé a los tortolitos y salí corriendo para alcanzar a Naoko. Que conste: estaban en medio del pasillo y no tenía otra manera de pasar. Además, necesitaba ese helado para recuperarme de mi trauma con el bombón de Keats.
– ¡Naokooo! – la llamé a gritos.
Junto con la susodicha, se giró el resto de personas que estaban en el pasillo, con el consiguiente "Tierra trágame" por mi parte. Con la cabeza baja llegué hasta Naoko, quien, aunque no la estaba mirando lo sabía igual, estaba intentando aguantar la risa. Teniendo amigos así, ¿quién necesita enemigos?
– ¿Hablaste con Jude? – me preguntó cuando estuvimos fuera, con una clara intención de cotilleo.
– Claro, antes, contigo delante.
– No te hagas la tonta, que me has entendido perfectamente – vale, la había entendido y me estaba haciendo la tonta... pero es que no hay nada de lo que hablar, y nadie parece entenderlo - ¡Si se nota a la legua que a él le gustas! Y él a ti también.
– ¡¿QUÉ? – grité, ante la sorpresa de Naoko. La cogí del brazo y la acerqué más a mí, para no tener que volver a gritar – Sabes perfectamente que a mí no me gusta. Lo que pasó fue algo raro, producto de... no sé muy bien de qué, pero ni me gusta ni yo le gusto.
– Claro, claro, lo que tú digas reina – siempre me llama reina cuando es sarcástica. Bueno, a mí y a todo el mundo, pero es que ella sabe lo mucho que me molesta que lo haga. De hecho, creo que esa es la principal razón que le impulsa a hacerlo.
– Es inútil intentar hablar contigo, terca.
– ¿De qué es inútil hablar? – preguntó David, que se acercó por detrás con Jude y Caleb, este último había abrazado a Naoko, que sonreía de una manera de lo más infantil.
– De lo maduro que eres. Es inútil porque no eres maduro – aclaré, ganándome una colleja de parte del peliplateado.
Como ya me conoce, salió corriendo para alejarse de mí, pero yo salí detrás. Y, por si no había tenido suficientes momentos vergonzosos ese día, sucedió uno más. Como decía, iba corriendo detrás de David cuando tropecé con una piedra y estuve a punto de caerme, pero alguien me cogió justo a tiempo. Sonrojada como un tomate, el chico en cuestión me ayudó a ponerme erguida.
– ¿Estás bien? – me preguntó.
– Sí, gracias...
Me fijé un poco en él: era alto, musculoso, tenía el pelo castaño y unas extrañas marcas en la cara, me parecía conocido. Mientras pensaba en quién era, debí de quedarme mirándole fijamente, porque cuando conseguí recordarlo me estaba mirando raro. Ese día conseguí que dos personas me considerasen una loca, y mi record aun estaba por mejorar.
– Tengo que irme. ¡Nos vemos Joe!
Me alejé corriendo de él hasta llegar a Naoko y los demás, pero alcancé a oír como una de la pandilla de los "macarras-chulitos" preguntaba a Joe quién era esa zorra. Estuve a punto de girarme para contestarle cuatro cositas, pero no me gustan las peleas. Y esa chica, Loretta, es de las que SIEMPRE están metidas en las peleas. ¿Cómo había acabado Joe con esa gente? Habíamos ido juntos a la guardería y era muy tierno, muy buena persona, muy agradable y muy simpático. Éramos buenos amigos, hasta que tuvo que mudarse por el trabajo de su padre. Y ahora resulta que ha vuelto, ¡y convertido en macarra! No tengo nada en contra de la gente así, cada uno es como quiere, pero vamos... que no me hacía maldita gracia, en ese momento. Y recalco lo de en ese momento, porque en ese curso pasaron varias cosas que me hicieron cambiar radicalmente de idea...
(Continuará...)
