Las risas en el comedor del Instituto de la Guerra interrumpieron el agitado sueño de Veigar, y lo obligaron a abrir los ojos. Con un gruñido, se giró e intentó volver a dormir, pero acabó por rendirse y volver a levantarse, aun gruñendo. Tanta alegría era realmente desagradable.
Sin muchas ganas, el yordle se vistió con su característica túnica y el gran sombrero azul bien inclinado sobre su rostro, detalle que comprobó en un largo espejo en la pared de su habitación. Así, su rostro quedaba totalmente en las sombras, viéndose únicamente sus grandes ojos amarillos, serios, molestos…o muy crueles, según fuera el caso. A Veigar le gustaba ir por ahí de esta forma; digna del "pequeño maestro del mal".
Conforme con su aspecto, el yordle se dirigió a la puerta, pero antes de abrirla, volteó y miró la única ventana que tenía su habitación. Con un ligero salto, se dio cuenta de que estaba cerrada, y corrió a abrirla. Ya abierta salió con más calma de la habitación y se dirigió a las escaleras, directo a su rutina de las mañanas: comer con sus compañeros yordles. O más bien, "los demás yordles", porque no eran sus amigos como para llamarlos compañeros. Él dominaría Runaterra y el mundo entero, y todos ellos le servirían. Pero para ello, debía ser paciente, y por ahora, comer con ellos.
Veigar se dirigió a la larga mesa estilo buffet al costado de todas aquellas en las que comían los campeones, y cogió su desayuno en una bandeja. Se disponía a sentarse en el extremo más alejado de sus compañeros (tendría que llamarlos asi) cuando un grito lo detuvo.
-¡VEIGAAAR!-Ay no…-El aludido no llegó a esquivar el abrazo por la espalda.
-Lulu..¿qué quieres?-dijo mientras se la sacaba de encima.
-¡Darte los buenos días!-La pequeña hechicera sonrió y Pix se asomó tras su sombrero, sosteniendo un vaso de jugo de manzana-Ah, y devolverte esto, lo dejaste en la mesa junto a las tostadas.
Veigar recibió el vaso y masculló un "gracias", con lo que Lulu se alejó saltando y sonriendo aún más.
De todos los campeones, Lulu era quien emitía más vida y alegría, lo que ponía nervioso, y por ello, molesto a Veigar, pues no entendía esas cosas. Él era un mago oscuro, todo lo opuesto a ello.
-Mfff-gruñó, sorbiendo el jugo. Le estaba costando concentrarse. Estaba claro que esas emociones lo distraían de su gran meta. Y esa chica parecía hacerlas crecer.
-Que desagradable-dijo mordiendo una tostada.
Holaaa! Aquí les tengo el primer capítulo de mi primer fic, que enserio espero les guste n.n siéntase libres de dejar sus reviews y sus críticas si es necesario, para poder ir mejorando cada vez más :3 Iré actualizando mientras pueda, pero procuraré no dejar semana sin capitulo nwn.
Soy Kori, y sin más, hasta la próxima! :3
