-Papá...-

El no quería despertar, había estado muy noche en los bosques de los pisos superiores. Los animales que había encontrado eran de nivel medio por lo que no le representaban mayor esfuerzo. Sin embargo, Yui-chan quería un animal muy raro para desayunar. Y él, como buen padre y cabeza de la familia, debía proveer.

-Papá!-

Yui-chan era muy insistente.

-Nnnnghhhh...-

-Déjalo, yo me encargo-

Esa voz era muy familiar.

-Yui-chan, sal a jugar un ratito al jardín, por favor-

Misteriosamente, Yui-chan obedeció de inmediato el comando de esa dulce voz que aún le hacía saltar el corazón.

Él no había abierto los ojos, seguía aferrado a holgazanear cuando sintió un cuerpo ajeno al suyo en la cama. Era un cuerpo cálido que se había metido debajo de las sábanas. Un aroma dulce le llegó a su nariz. -Ella se había puesto su perfume favorito-, pensó el. Sintió unos brazos fuertes abrazarlo. Fuertes y a la vez delicados. Su corazón ya estaba acelerándose cuando sintió su oreja ser jalada de una manera extraña. -con los dientes-. Ella estaba jugando con él y su cuerpo reaccionó inmediatamente. Un gemido leve escapó de sus labios

-¿Te gustó eso, verdad?-

El asintió.

-Qué bueno... Porque no habrá más HASTA QUE TE LEVANTES, HOLGAZAN!-

Ni su alto nivel de EXP le sirvió cuando Asuna lo pateó de la cama con todo y sábanas.

-¿Porqué me pateas?- Le preguntó Kirito a su esposa, tratando de dejar el mundo de los sueños, y admirando a su hermosa esposa en su vestimenta casual.

Ella sólo rió, le guiñó el ojo y se regresó a la cocina.

Kirito se levantó lentamente. al reflexionar sobre lo que había pasado llegó a una conclusión: Él era la cabeza de la familia, pero quienes mandan en la casa siempre serían ellas.