Bueno espero que os guste^^ Me estoy esforzando de lo lindo *O*

Luna Gélida, Sol Ardiente

I. Dunas blancas.

Shadow Of The Day; Linkin Park

El pelirrojo caminaba silenciosamente a través del desierto, durante la noche sin luna. El tiempo pasaba lenta y progresivamente. Una, dos, cinco, diez, veinte... cientos de huellas eran depositadas en la arena.

Las estrellas paseaban por el cielo imperceptiblemente. Los segundos, los minutos y las horas estaban siendo extinguidos con cada latido de su gélido corazón. La niebla se depositaba sobre las dunas con los albores de la mañana. Otro nuevo y solitario día para el asura del desierto.

Cada noche era más solitaria que el día anterior, y cada día más solitario que la noche anterior. Gaara hacia ya tiempo que había perdido las esperanzas, y había dejado su corazón a merced de la soledad, que durante tanto tiempo lo había estado haciendo cada vez mas frío, hasta congelarlo por completo y convertir a Gaara en alguien tan gélido y callado como su corazón. El rencor que guardaba hacia los que le dejaban solo era cada vez mas y mas enorme, y las ansias de sangre iban en aumento. Solo matando confirmaba su propia existencia, y el placer que le provocaba hacerlo era solo igualable al sabor de la sangre en sus labios. Incluso el desierto lo inducía a la soledad: sin ningún ser vivo cerca de el, el silencio se hacia patente, y sus pensamientos formaban remolinos en su mente.

De pronto, sin previo aviso, aquel silencio fue desgarrado por un agudo grito. Gaara, con los brazos cruzados, levantó sus orbes aguamarina rodeadas de la negrura propia de la noche anterior. Por simple curiosidad, y con parsimonia, se dirigió a los confines del desierto, hacia donde empezaba el linde del bosque que rodeaba aquella villa: Konoha. Le llevo apenas unos minutos llegar a la orilla del bosque, debido a que antes no se hallaba demasiado lejos de allí. Era por eso que escuchó con tanta nitidez el grito.

Se adentró en la vegetación, a pesar de que se sentía menos cómodo allí que en el desierto. No estaba acostumbrado a tantos y variados sonidos, y se ponía algo nervioso. El crujir de las ramas, la brisa entre los árboles, sus pisadas en la hojarasca, los insectos, el canto de los pájaros… No, el canto de los pájaros no era algo molesto a su parecer.

Aquel sonido agudo y rico en notas musicales calmaba su atormentada mente.

Escuchó un ruido metálico. Era el inconfundible sonido del entrecruzar de los kunais. Avanzó por el follaje algo más deprisa, cada vez escuchaba mas intensamente el sonido del chocar metálico, hasta que de pronto… Sangre. El olor penetro en su mente, y removió al Shukaku. Corrió. Y lo vio. Había tres personas en el claro. Apenas estaba iluminado debido a las copas de los árboles. Una de las personas estaba tendida y en el suelo, y las otras dos se situaban delante y tras ella. Gaara observó tras un arbusto. Parecían tener su misma edad; los dos que parecían proteger a la persona tendida en el suelo eran chicos, y era chica la protegida. Kunais en mano, escudriñaban su alrededor. Se escuchó un crujido, y un objeto brillante salió disparado desde alguna parte de los árboles. Nuevo entrechocar metálico, uno de los chicos desvió el kunai con el suyo propio. La misma operación se repitió varias veces seguidas, a diferencia de que uno de los chicos sabia de donde venían los kunais.

Gaara observo a los tres ninjas. La chica tendida en el suelo lucia una amplia chaqueta beige claro, y melena lisa, oscura como la noche sin luna, que le llegaba por debajo de las orejas, excepto dos mechones a los lados de la frente, algo más largos. Estaba con los ojos cerrados. El chico situado tras ella, llevaba el pelo largo y recogido en una cola, castaño oscuro, con el brazo y la pierna derechos vendados. Portaba pantalón oscuro y camisa clara. El otro, situado delante, tenía una chaqueta gris que tenia mechones negros en mangas y capucha, la cual llevaba puesta, y cubría su pelo castaño claro. Además, asomado en su chaqueta había un pequeño perrito blanco con orejas marrones.

Gaara los reconoció. Aquellos chicos de los exámenes a chunnin. Inuzuka Kiba, Hyuuga Hinata e Hyuuga Neji.

Recordó a Naruto Uzumaki. Ese chico rubio que además de ganar a dos de ellos en combate, le venció a el mismo. Aquel chico defendía por encima de él aquello que llamaba amistades. Nunca lo comprendería.

Neji parecía tenso. Habló con Kiba, y Gaara no pudo evitar escuchar.

- Esto no debe seguir así.

- Lo sé, Neji, lo sé, pero no podemos dejar desprotegida a Hinata, si te mueves de aquí, aunque sepas donde están, hay muchos, y no podré protegerla solo. Además, debemos salir de aquí cuanto antes, esta inconsciente, y esta perdiendo sangre…

Gaara entrecerró los ojos. Parece que esos tres estaban en un aprieto. Shukaku incitó a Gaara a reafirmar su existencia. Gaara salio de los arbustos de manera sigilosa, cuando decenas de kunais centellearon en el aire.