Pero bueno, que tenemos aquí?
Es la versión remasterizada de mi primer fic, las Arenas de una Tormenta, ya más trabajada y un tanto más oscura, salpicada de mi particular humor gris. Pos se trata de Kankuro personaje central, encontrándose con una chica un tanto peculiar, buscando la manera de acercarse a ella y solo logrando meter la pata a cada rato
La historia se situa despues de que Gaara se convierte en Kazekage, mas o menos cuando empieza la Shippuuden
Espero que sea de su agrado, chao!!
Disclaimer. Naruto y todos sus peronajes con propiedad de Mishimoto... yo solo soy un fan con un poco de tiempo libre y demasiada imaginacion X3
Las ultimas flamas anaranjadas de las velas, ardiendo lánguidamente, apenas alcanzaban a iluminar una fracción del cavernoso y oscuro recinto, a medida que se fueron extinguiendo, una por una, antes de que una gélida brisa soplara, apagándolas a excepción de una, que danzo solitaria y débil
La última flama ilumino el rostro enjuto, demacrado y apergaminado de un anciano que surgió lentamente de las sombras, acercándose al oxidado candelabro que sostenía las velas y quedándose mirando de forma distante la llama, que se agito agonizante frente a el…
El brillo del recuerdo se reflejo en sus ojos al mismo tiempo que el destello de la llama, mientras el permaneció allí, de pie frente a la flama moribunda
"¿que no piensas nunca comprarte una mendiga lámpara abuelo? Si serás tacaño…"
El anciano sonrío, al recordar aquellas palabras, que surgieron de algún lugar de su mente, al evocar como su nieta solía recriminarle por ese tipo de detalles, recordando como su solitaria existencia se había iluminado en el momento en que la pequeña había entrado en aquella casa, poniéndole fin a su soledad, y alzando un poco de orden al caos que reino por décadas en la vieja y destartalada casa. Mas aquella alegre y pequeña vela, efímera como todas, termino dejándole de nuevo en las tinieblas, cuando ella le dejo, de nuevo solo
Alzo de nuevo la vista, mirando con semblante apagado como la flama amenazo por extinguirse bajo la helada brisa de la noche, que se filtraba silbando por las grietas del techo
- Ya ha pasado, más de un año –murmuro para si, cerrando los ojos, alzando su mano hacia la pequeña flama y posando su palma abierta sobre ella. En el momento la llama toco su piel, esta comenzó a menguar aun mas, a medida que el resto de las velas revivieron una a una, iluminando lentamente el enorme salón, revelando los inmensos estantes repletos de libros y pergaminos que se alzaban contra las paredes, en aquella ruinosa casa, sumida en las sombras
El anciano retiro su mano de la vela, que se había extinguido por completo, dejando el resto ardiendo mientras este les daba la espalda, apoyándose sobre su retorcido bastón, alejándose de la luz, sumiéndose de nuevo en el abismo del pasado…
…
Las Arenas de una Tormenta
Capitulo 1 Encuentro Conflictivo
La chica, envuelta en aquella densa bruma, intento controlar su respiración agitada, intentando ignorar como su sangre salpicaba el suelo frente a ella, emanando de las cortadas abiertas de sus brazos alzados, a medida que movía suavemente los dedos, de los que se proyectaban finos "hilos" de aparecía translucida, casi invisibles, que se tensaban y agitaban a su alrededor, al compás de sus dedos
Miro a su alrededor, intentando hallar a su adversario, volviéndose de súbito cuando varias dagas salieron de la nada, incrustándose en el suelo mientras ella las esquivaba, a la vez que formaba una serie de sellos desvaneciéndose entre la niebla
El silencio se impuso pesadamente, solo roto por el rumor apagado y distante de la tormenta de arena que rugía afuera del edificio.
A medida que la bruma se fue despejando, se pudo ver infinidad de dagas metálicas incrustadas en el suelo, formando hileras, todas triangulares y con un aro al final del mango; algunas, se hallaban salpicadas de sangre… kunais, como solían llamarlas los shinobis.
Se escucho el sonido estridente de una ventana rompiéndose, haciendo que un torrente de viento seco y cargado de arena inundara el lugar, al tiempo que una forma negra emergió de la bruma agonizante, maldiciendo por lo bajo, derrapando en el suelo y mirando con furia a su alrededor. Era uno de los Jounin de la arena, el hermano del temido Sobaku No Gaara… Kankuro
Un bulto negro, del tamaño de un niño y envuelto en telas rasgadas, cayo sobre su hombro, sin que el chico se inmutara, mirando de reojo como las mandíbulas de aquello, tachonadas de dientes, castañeaba una y otra produciendo un estridente y perturbador sonido. Era una marioneta. Su marioneta de combate, Karazu, y la favorita entre las que tenia, la de tres ojos y cuatro brazos, y brutalmente maltratada en lo que llevaba del encuentro... torció la boca, a medida que la controlaba con hilos de chacra, molesto de solo pensar en el tiempo que le tomaría repararla
La bruma, mezclada por la arena, comienza de nuevo a espesarse, a medida que el Jounin miraba como a su alrededor la enorme sala seguía desvaneciéndose, bajo la ilusión de ella
Con un gesto de fastidio, se negaba a reconocer que la había subestimado, y obligándole, a su pesar, de contraatacar en serio un par de veces. Rechina los dientes, tensando sus propios hilos de chacra y entrecerrando los ojos a medida que se concentraba en escuchar como aquellas cosas se movían a su alrededor. Gruño, al ver como de la bruma emergía de nuevo aquella aberrante cosa negra y alada, notando como esta se dividió en dos antes de lanzarse contra el.
Mas el simplemente sonrío con aire arrogante, esquivado ambos ataques, al instante que una ráfaga de kunais se clavaba contra el cuerpo de una de las cosas esas, que se desintegro en una bruma verdusca al ser atravesada
- " solo una ilusión" –pensó el chico, al tiempo que pateo a la otra con saña, mirando como aquella aberración se estrello contra el suelo, rebotando un par de veces antes de batir sus alas rasgadas, alzando el vuelo y retrocediendo entre bruma, que comenzó a desaparecer lentamente. Fue cuando pudo escuchar como la contrincante respiraba entrecortadamente por el esfuerzo, pudiendo al fin ubicarla. Aunque también pudo escuchar como su hermana maldecía, oyendo como esta lanzaba una ráfaga con su abanico disipando la niebla que la rodeaba para poder ver mejor. Se hallaba en lo alto de una baranda, por encima de ellos, al lado de su inexpresivo y un tanto raro hermano menor
La neblina se despejo al fin, dejando solo algunos rastros que se quedaron al ras del suelo, permitiéndole ver como la otra marioneta agito sus alas de tela desgarrada, interponiéndose entre el y su dueña. Se preguntaba como aquella mocosa había podido hacerse de una marioneta tan… extraña… mas bien, la palabra que estaba buscando, era horrenda: la marioneta era deforme en todo el sentido de la palabra: tenia el rostro y el torso como el de una mujer, hecha con piezas viejas y gastadas, con la cara llena de cortes, que contrastaban con aquellos delicados ojos verde hoja que hacían juego con los de su dueña.
Ambos brazos de la marioneta portaban un instrumento directamente ensamblado al brazo, dejando las manos libres, una portando una mellada y vieja espada, y en el otro uno de esos escudos de chakra que había visto usar a Chiyo-sama en alguna ocasión. Las dos alas, bastante inusuales, intentaban asemejar a las de un murciélago, con la tela tan rasgada que por un momento se pregunto como demonios se mantenía en el aire
Pero lo que era más extraño, y la verdad un tanto perturbador, era que no tenia piernas, sino una larga serie de piezas ensambladas formando una suerte de cola, rematada por unas pinzas de 3 puntas.
La cola de esa cosa en este momento se mantenía alrededor de su dueña, en una posición defensiva, mientras la chica mantenía las manos abiertas, controlando su creación, exhausta como Kakuro, y algo golpeada.
El la miro por un segundo. No era fea... realmente no lo era, si bien estaba algo flaca y tenia el pecho plano, y si bien físicamente no se veía muy fuerte, había resistido bien todas las arremetidas; su piel se encontraba cubierta de arena y sudor, al igual que su cabello negro y largo, sujeto en una simple coleta hecha de vendas. Tendría unos 14 años, pero en lo que habían hablado no tocaron ese tema… mas bien no tocaron ningún tema, ni siquiera conocía su nombre, y seguramente ella tampoco
Suspiro agotado, repitiéndose una y otra vez porque demonios había sido tan estupido como para permitido que tal situación surgiera...
-Kankuro. Ya déjalo por la paz, ¿no has recibido ya suficiente? - Se volvió, escuchando como Temari, exasperada, le pedía o mejor dicho, le ordenaba que dejara el combate de una vez. Molesto, le grito que no se metiera. Una venita se dibujo en la frente de la hermana, mientras esta, literalmente aplastando el tubo de la baranda del pasillo elevado en el que se hallaban, le grito: -Maldita sea Kankuro, tú empezaste esto, ¡acábalo de una vez! Ni siquiera has peleado en serio
El marionetista gruño ofendido, dirigiéndole una mirada acida a Temari, que perdía cada vez más la paciencia. A su lado, con una enorme gota en la cabeza, Gaara permanecía sin siquiera decir una palabra, apartándose ligeramente de su enfurecida hermana mayor.
La chica de la marioneta deforme vio todo aquello un tanto confundida. La verdad, ella deseaba que esa batalla acabara de una vez, no quería seguir perdiendo el tiempo con el, aun cuando no tenia prisa con aquella tormenta, con la cual no podría llegar muy lejos de la Villa de la Arena, quería al menos buscar una posada antes de que cayera la noche. Además, desde hacia rato se encontraba agotada, y no duraría mucho mas... se pregunto como había tenido tan mala suerte para cruzarse con ese cretino, mientras esperaba que acabara la tormenta para continuar su viaje.
-Será mejor que acabe esto, yo misma- se dijo en voz baja, mientras hacia que su marioneta introdujera su espada en una hendidura que tenía esta en su extraña cola. Al retirarla, el filo de esta quedo impregnado de un líquido verdoso. Con un movimiento rápido jalo hacia sí sus manos, arrastrando los hilos de chakra y moviendo bruscamente su creación por encima de ella, lanzándola en picada contra el otro chico...
Se escucho un sonido metálico, cuando la marioneta de tres ojos intercepto la espada con un manojo de dagas, mientras kankuro, con la mano alzada controlándolo, la miro con una sonrisa arrogante
-Me subestimas chiquilla ¿no pensabas derrotarme con veneno o si?
Se había confiado: de un movimiento de muñeca ella hizo que "Idia", como llamaba a su creación, rodeara la marioneta del otro y lograra asentara un pequeño corte en el brazo de el.
En cuanto la espada rozo el brazo de Kankuro, un horrible cosquilleo recorrió el cuerpo del chico, mientras el miro aterrado como su brazo cayo fláccidamente en su costado, haciendo que su propia marioneta cayera pesadamente al suelo
Con una expresión atónita, mecía la mano, intentando hacer que esta reaccionara, lanzando una mirada de furia contra la chica, preguntándole que clase de veneno había usado
- No es un veneno, es un paralizante, potenciado con chakra. -Dijo esta, alejando su marioneta de su contrincante y describiendo un círculo alrededor de el - No podrás mover ese brazo en varios días. Yo odio los venenos, y odio a aquellos que los usen, solo son oportunistas, que intentan ganar una batalla sin esfuerzo alguno... no son mas que basura- Soltó ella con desprecio, a medida que la ira se fue apoderado de su mirada mientras hablaba, mientras su corazón se encogía conforme recordaba…
Kankuro frunció el ceño, ofendido, entrecerrando los ojos con furia; el usaba venenos.
Hizo sus movimientos con la mano que le quedaba, controlando con dificultad su marioneta
- Haré que te retractes de eso - murmuro, mientras de la mano del 3 ojos surgieron dos cuchillas, impregnadas de un líquido diferente, de color púrpura.
Temari reconoció ese líquido, y realmente se asusto de verlas dirigirse contra la chica
-¡ Kankuro, que piensas hacer CON ESO !
En solo un instante, su marioneta de tres ojos salio disparado al ras del suelo, burlando la defensa de la aberrante cosa alada y logrando hacer un tajo en la pierna de la niña, que reacciono demasiado tarde solo para darse cuenta como su sangre manchaba el piso frente a ella... su mirada se perdió, aterrada por su descuido al ver la herida abierta, cayendo de rodillas sin poder creerlo mientras su Idia caía frente a ella, inanimada
Sobre la baranda, Temari se quedo helada, sintiendo un grito ahogado en su garganta que no lograba soltar, perpleja
- PERO TE HAS VUELTO LOCO ?? !!
-Mira bien hermanita - Exclamo Kankuro, con una sonrisa en sus labios viendo como su contrincante se quedaba hincada, sin moverse.
- Pero Kanku-...
Se detuvo, al sentir la mano de Gaara, que simplemente se limito a señalar con la mirada el arma. Temari le miro sin lograra comprender, hasta que miro el arma: se dio cuenta de que las dagas impregnadas de aquel veneno habían permanecido si mancharse de sangre, no así otra larga daga que Kankuro había proyectado del brazo de Karazu en el ultimo momento, y con la que había hecho la herida. No había veneno de por medio.
La chica, aun temblando de la impresión, levanto la mirada, viendo como Kankuro retiraba su marioneta y se alejaba, sin dirigirle la palabra, sin mirarla.
Temari cerro los puños, furiosa, viendo como Kankuro desaparecía
-Gaara, ve y ponlo en su lugar. Es extranjera, no debió haberle tratado así
El Kazekage asintió, marchándose por donde había ido Kankuro. No entendía a su hermana, si bien era cierto que se sobrepaso, había algo que ella no estaba viendo... algo por lo que no los había detenido desde un principio...
Temari salto de donde se encontraba, cayendo cerca de la niña, quien permaneció allí, humillada. Se acerco a ella, con la intención de curarle la fea herida... cual no fue su sorpresa al ver un recipiente de medicamento frente a la chica, que ella aun no había visto.
Temari reconoció el recipiente...
Era de Kankuro...
...
