Hola! Espero que le den una oportunidad a mi fic, tomando en cuenta que este es el primero que hago.
Los personajes y algunas acciones no me pertenecen, son de Hisayama - sensei.
Capítulo 1: Cuando la vida cambió.
"Ese día, la humanidad recordó el terror de ser dominados por ellos, de estar atrapados en una jaula para pájaros, la humillación…"
Las violetas danzaban en el campo al compás de la suave brisa. Una premonición, una pesadilla aterradora y cubierta de sangre atormentaba la mente del pequeño Eren Jäger que dormía plácidamente en el campo. Despertó sobresaltado, asustado.
-¿Pesadillas de nuevo? – terció Mikasa, su pequeña hermana. Lucía un hermoso cabello negro que le llegaba a los hombros, tez pálida y labios rosados. Su vestido blanco, al igual que su bufanda roja se meneaban con el viento.
- Siento que hubiera tenido un sueño extremadamente largo – respondió Eren.
- Es hora de irnos. Y otra cosa ¿Por qué estabas llorando?
- No se lo digas a nadie.
Los pequeños tomaron consigo la leña que habían reunido y se dirigieron ciudad adentro. El pequeño poblado en el que vivían llamado Shiganshina estaba rodeado por una gran muralla que coartaba su visión hacia un horizonte jamás conocido. Mientras seguían su camino, se fueron encontrando con muchas personas, entre ellas, Hannes. Como de costumbre, estaba bebiendo y jugando cartas con sus compañeros de la Guarnición.
-¿Acaso no piensan que los titanes pueden aparecer en cualquier momento? – terció Eren perdiendo el control.
- Si eso pasa, haremos nuestro trabajo.
-Además los titanes no han aparecido en cien años – se sumó otro militar. Rieron.
Eren y Mikasa decidieron continuar su camino, ignorando a los militares. En ese instante, las campanas comenzaron a sonar en todo el pueblo. Eso significaba una cosa: La Legión de Reconocimiento había llegado de su misión. Ambos niños fueron a observar, como todos los demás, a los "héroes" que salvarían la humanidad. La sorpresa fue grande cuando los vieron aparecer: Heridos, mutilados y cubiertos de sangre. El número de soldados que habían abandonado el pueblo en la mañana se habían reducido notablemente al volver. Madres lloraban por sus hijos muertos en batallas y los demás comenzaban a dudar sobre la eficacia de la Legión de Reconocimiento. Eren y Mikasa decidieron regresar a su hogar.
El Hogar de los Jäger era muy acogedor. En el interior se encontraban la madre, Carla Jäger, y el Padre, Grisha Jäger, un reconocido doctor. Este tenía que salir hacia un pueblo cercano. Carla parecía ser una mujer muy dulce y comprensiva con sus hijos.
-Eren quiere unirse a la Legión de Reconocimiento – susurró Mikasa.
Esto produjo un momento de tención durante la cena. Los rostros de ambos padres se tornaron pálidos y un sudor frío recorrió sus espaldas.
-Te dije que no les contaras – gritó Eren.
-¡Eren! ¿En qué estabas pensando? – terció Carla. El nerviosismo en su voz se hacía notar - ¿Sabes cuantas personas han muerto fuera de las murallas?
-¡Claro que lo sé!
-¿Entonces?
-¡Quiero saber lo que sucede fuera de las murallas! ¡Quiero dejar esta jaula! ¡Además, si nadie continúa con la Legión, las vidas de todos los que han muerto habrán sido en vano!
- Ya veo – Grisha se puso de pie, meditando las palabras y deseos de su hijo. Tomó sus cosas y se marchó. Antes de eso, habló cariñosamente a su hijo: "Te mostraré el sótano cuando vuelva".
- Deja de pensar en unirte a la Legión de Reconocimiento – gritó la madre.
- ¡Es mi opinión y la seguiré aunque te moleste!
Eren corrió lejos de su hogar, mientras era observado por Mikasa y su madre. Sabía que corría un riesgo enorme al querer unirse a la Legión de Reconocimiento, pero era un sueño que estaba dispuesto a seguir, aunque muriera en el intento.
En otro lugar, tres chicos golpeaban a Armin Arlelt, mejor amigo de Eren. Prácticamente su hermano de toda la vida. Lo acusaban de hereje. Lo acusaban por no creer en las Diosas de los Muros como el resto. El creía en la ciencia, en las cosas que estaban fuera de los muros y que su conocimiento había sido prohibido a la humanidad por la monarquía.
-Defiéndete, ¡Hereje!
-Si lo hago, me rebajaría a su nivel – respondió Armin – Tu sabes que mis palabras son ciertas. No puedes negar lo que digo, por eso no tienes más opción que golpearme ¿No es así?
-¡Cállate maldito sabelotodo! – el chico había alzado su brazo para golpear al joven de ojos azules, pero en aquel momento se escuchó el grito de Eren. Corría a toda velocidad hacia el grupo de chicos con el fin de defender a su amigo.
-¿Así que vienes por más? – terciaron los jóvenes, preparándose a golpear a Eren. No contaban con que Mikasa venía a toda velocidad. Los jóvenes huyeron despavoridos. Sabían de la fuerza descomunal de Mikasa, incluso lo habían probado en carne propia.
-Mira, huyeron a penas me vieron- dijo Eren - ¿Estás bien, Armin?
- Si, muchas gracias.
-¡Chicos! – gritó una inconfundible voz para los tres amigos. Dueña de una cabellera achocolatada que ondeaba alegremente, sujetado por un broche de madera en forma de girasol, y que llegaba justo a su cintura. Labios carnosos y rosados más unos profundos ojos acaramelados.
-Melly – susurró Mikasa en una sonrisa al igual que Eren. Armin, en cambio, se sonrojó al punto de perder el equilibrio.
Melly o Mellizabeth Marshall era una joven aristócrata que conocieron los tres amigos cuando eran aún muy niños. Se encontraron por casualidad con ella en Shiganshina, cuando había escapado de la custodia de sus cuidadores, los que visitaban parientes en el pueblo. Era hija de personas muy poderosas en el muro Shina y estudiaba con personas pertenecientes a su misma clase social. A pesar de los lujos y comodidades, prefería escabullirse junto a Nella, su cuidadora de confianza.
-Hola Eren, hola Armin – al decir el nombre del último se sonrojó notoriamente.
-¿Estás sola? – terció Eren.
-No- respondió la chica- estoy con mamá y Nella. Mamá sueña que encontrará a papá aquí.
-¿Y tú otro padre no sabe que están aquí?- la que preguntó ahora fue Mikasa.
-Lo ignoro completamente. Además jamás se ha enterado que nosotras venimos aquí. Se supone que en estos momentos debería estar en clases o en el culto de las Murallas.
-Entonces tienes tiempo de estar con nosotros un momento ¿Verdad? – preguntó un Armin más emocionado de lo normal.
-Claro. Vamos al muelle un rato. Hace tiempo que no lo visito.
Los cuatro jóvenes a paso calmado hacia el muelle. La tarde comenzaba a caer lentamente en Shiganshina. Las personas transitaban sin nada que hacer por las calles. Melly miraba de reojo a un muy animado Armin completamente sonrojada, cosa que Mikasa notó perfectamente. Era algo parecido a lo que le sucedía a ella con Eren. Melly cargaba con un libro en sus manos, lo apretaba ligeramente.
-A… Armin y… yo… -de pronto toda su confianza se fue a la basura. Estaba nerviosa por lo que iba a hacer. Ya no había más remedio, ya había hablado.
-¿Pasa algo Melly? – terció el aludido.
-Yo… bueno… mi padrastro llegó con muchos libros a casa y entre ellos había dos copias de este – le mostró el libro que llevaba en sus delicadas manos. En la portada decía "Historia de la Naturaleza Humana" – yo sé que tu abuelo te regaló la primera parte. Ahora yo te regalo el otro tomo – Estiró el libro temblorosamente mientras que sus mejillas se tornaban rojas.
-¡Esto es genial! ¡Muchas gracias Melly! – agradeció el chico. Su corazón latía fuertemente. Ese regalo había sido fantástico.
- ¿Ese libro también habla de lo que hay fuera de las murallas? – terció Eren.
- Si – respondió Armin mientras hojeaba el libro – habla de todas las maravillas que hay allá fuera…
-Y que algún día visitaremos – interrumpió Eren – a propósito, mamá no tomó muy bien mi idea de unirme a la Legión de Reconocimiento, me regañó.
-Era de esperarse, muchos mueren todos los días al salir hacia el exterior – dijo Armin.
-Algún día me uniré a la Legión de Reconocimiento – afirmó Melly.
-¿Y dejar la comodidad que te ofrece el Muro Shina? – preguntó Mikasa.
-No realizaré aporte alguno en el triunfo de la humanidad si me quedo en casa. Por eso saldremos de aquí y visitaremos cada uno de esos lugares – la esperanza en los ojos de Melly contagió al resto.
- A veces no sé qué pensar de las personas que creen que viviremos por siempre y en paz dentro del muro solo porque en cien años no ha sido vulnerado…
La brisa resopló con furia en ese instante. Un temblor profundo y rápido hizo que las personas se remecieran con furia y cayeran. Una luz anaranjada iluminó, como un rayo, el cielo. Al parecer algo se había estrellado en la tierra y justo fuera de la muralla.
-¿Qué fue eso? ¿Una explosión? – terció Armin. Acto seguido, se dirigió a gran velocidad hacia donde las demás personas apuntaban.
-Oye Armin, espéranos – gritó Eren. Melly y Mikasa los siguieron.
Al llegar, miraron los rostros impávidos de las demás personas. De pronto, sus pupilas demostraron miedo y terror. Los cuatro amigos giraron sus cabezas y grande fue su sorpresa: una gran mano sin piel de afirmaba en la muralla. La carne estaba al rojo vivo y de ella salía una gran cantidad de vapor.
-No puede ser… Esa muralla mide cincuenta metros – susurró Armin con miedo en su hablar.
-Es uno de ellos – susurró Eren.
-Un titán – susurró ahora Melly.
El titán asomó su cabeza enorme y sin piel causando un terror absoluto en los habitantes de Shiganshina. De pronto, el titán desapareció, no sin antes patear el muro, lo que causó muchas muertes y casas completamente destruidas producto de los gigantes escombros. Lo realmente escabroso sucedió después, cuando los titanes más pequeños comenzaron a entrar por el agujero formado por el titán más grande. Los cuatro amigos miraban con miedo como las personas eran devoradas por titanes. La pesadilla de hace cien años volvía a ocurrir.
-¿Nella? – Susurró Melly mientras las lágrimas corrían por sus mejillas – No Nella… ¡Nella!
La joven castaña intentó correr hacia s cuidadora, pero fue detenida por sus tres amigos. Nella, su gran amiga, estaba siendo devorada por un titán en ese instante.
-Si Nella estaba ahí, entonces mamá… - Melly ya no razonaba. Veía como el mundo se convertía en un infierno y caí en pedazos a su alrededor.
-¡Melly!, ¡Niños! ¡Corran por favor! – esa desgarradora voz hizo que se voltearan. Era la dulce madre de Melly que estaba siendo acorralada por dos titanes de cuatro metros.
- ¡Mamá! Por favor… No mueras – lo que comenzó siendo un grito terminó en un lamento ahogado en su garganta cando vio que su madre corrió la misma suerte que Nella. Un río de lágrimas corrió por las mejillas de la joven castaña rápidamente. Ya no tenía razón y mucho menos conciencia de lo que pasaba hasta que una fuerte cachetada la devolvió a la realidad.
- Sabía que tu madre era una maldita prostituta y tú quieres seguir su maldito camino ¿No es así? – terció el padrastro de Melly, furioso. Había seguido a madre e hija, ya que le parecían curiosas las salidas que ellas tenían fuera de la Muralla Shina.
- ¿Cómo se atreve a decirle eso? – le gritó Eren.
-Ustedes niños no tienen nada que hacer con mi hija. Es mía y de nadie más. No saldrá de casa hasta que muera – el padrastro tomó en brazos a Melly y corrió con ella.
-¡Amigos! – gritó Melly al punto de ponerse a llorar. Luego de unos cuantos minutos los perdió de vista.
-Melly – susurró Armin mientras abrazaba con más fuerza el libro que ella le había regalado horas antes – Nosotros también tenemos que salir de aquí… Eren… ¿Dónde vas?
- Mi casa- Eren había vuelto a la realidad de golpe – mi casa está en aquella dirección. Mamá… - No habló más y corrió como alma que se la llevan todos los demonios hacia su hogar, con la esperanza de que su madre estaba bien. Tras el corría Mikasa.
Armin solo se quedó parado, observando como sus amigos corrían hacia su hogar. Eren dio la vuelta a la calle, rogando que su madre y su hogar estuvieran en perfecto estado. Ese mismo día por la mañana, todo estaba bien. Su madre y su padre están a salvo y comiendo junto a él y Mikasa. Por la noche, de seguro, estarían en casa junto a su madre, esperando el retorno de su padre. Su vista se nubló cuando vio su hogar en el suelo y su madre atrapada entre los escombros.
-Mikasa, tomemos la viga y saquemos a mamá – los niños intentaron repetidas veces levantar la pesada viga, pero fue inútil.
-Eren, toma a Mikasa y huyan. Los escombros aplastaron mis piernas. Si me sacaran no podría caminar de todas formas.
- Te cargaría y huiría contigo – Eren parecía fuera de sí. Ya no razonaba.
- Si nos quedamos los tres, seremos devorados…
En aquel momento apareció Hannes que, alertado por Armin, había llegado en su ayuda. Estaba dispuesto a saldar una vieja deuda. Mataría al titán y salvaría a todos. Corrió a gran velocidad hacia el titán sin oír los gritos de súplica por parte de Carla. Todo parecía ir bien, hasta que se encontró frente a frente con el titán: ese rostro impávido sonreía cínicamente, sus dientes grandes y blancos parecían muy potentes. En ese instante toda confianza y valentía se acabó: Hannes corrió en sentido contrario y tomó en brazos a Eren y Mikasa para huir del lugar. Carla, a lo lejos, le agradeció de corazón.
Minutos más tarde, Eren ingresaba en compañía de Mikasa al barco que los salvaría del infierno de los titanes. Su rostro lucía pálido y lo dominaba el miedo: había visto con sus propios ojos como un titán había devorado sin prisa a su madre.
- Mocosa del demonio ¿Cómo te atreves a desobedecer mis órdenes? – el viejo Marshall gritó imponiéndose sobre su hijastra, pero por más que gritara Melly no habló.
-Estás logrando que mi paciencia se agote…
El viejo Marshall golpeó en repetidas ocasiones a la pequeña castaña, pero ello no habló. El terror de ver a su madre y Nella siendo devoradas por titanes fue una coraza suficiente como para no sentir dolor. Ahora estaba inmersa en su propio infierno donde su madre ya no estaría para salvarla.
Un último pensamiento cruzó la mente de la niña antes de caer rendida producto de los golpes: Legión de Reconocimiento… Si llegaba allá, ya no estaría sola… Eren, Mikasa y Armin estarían allí… Esa era la promesa…
"Ese día, la humanidad recordó el terror de ser dominados por ellos, de estar atrapados en una jaula para pájaros, la humillación…"
Bueno, ese fue el primer capítulo. En el siguiente me centraré en Melly, el personaje que he creado.
Espero sus críticas :)
Sayonara.
