Resumen: Santana López es la típica joven adulta que pasa por un mal momento en su vida y no causa más que destrozos, pero todo cambiara cuando conozca a la novia de un amigo suyo y comience a sentir a sentir cosas por ella. ¿Será que solo se trata de una atracción sexual o realmente tenga sentimientos por dicha joven?

Disclaimer: Glee es una serie de televisión que pertenece a Ryan Murphy, Brad Falchuk e Ian Brennan, siendo transmitida por la cadena de Fox.


~ El amor siempre es cero ~

1

La música era fuerte. Los audífonos grandes. No escuchaba nada. Di algunos golpes en mi escritorio al ritmo de la canción. Piernas, pies y manos moviéndose sin parar. Mis labios tarareando la letra. Frente a mí la laptop mostrando una página web sobre un concierto. Todo era genial.

Seguí con lo mío hasta que alguien bruscamente tiro de mis audífonos hacia atrás y cuando me di la vuelta me encontré con Rachel. Levanté una ceja confundida.

– ¿Por qué has hecho eso? – Le pregunté molesta.

– Te he estado llamando por más de veinte minutos y vine a ver qué haces que no me respondes. Vas a reventarte los oídos así –

– ¿Y a ti que más te da? – Me di la vuelta en la silla para volver a la computadora.

– Vamos, Santana, hazme el favor de cooperar conmigo. Tengo una entrevista mañana y no puedo llevarte a la universidad así que podrías ir sola, ¿sabes? – Ella dijo a mis espaldas.

Sonreí con malicia.

– Seguro que puedo ir sola –

– Santana –

– ¿Qué? Escucha Berry no te pedí ayuda –

– Obviamente lo hiciste porque olvidas que fui yo quién te pago la fianza –

– No te lo pedí – Dije frunciendo el ceño – Perfectamente pude pasar la anoche allí

Suspiró ella. Me di la vuelta para mirarla a los ojos y luego fruncí el ceño.

– Santana solo trato de ayudarte –

– Primero deberías ayudarte a ti misma con ese bigote que tienes – Dije cruzándome de brazos – Por favor, ¿puedes salir de aquí?

– Bueno, al menos eres amable – Dijo ella con un murmullo. Resopló – Escucha, Quinn me dijo que podría llevarte si quieres, ella tiene que llevar a Beth con su madre para que la cuide

– Sí, no te preocupes. Asistiré A la universidad – Rodé los ojos.

– Santana, nos preocupamos por ti. Todas – Dijo con un tono suave – No eres la misma desde…

– Solo vete de aquí – Dije rodando los ojos – No necesito que me des tus sermones sobre la amistad u otra cosa

Ella suspiro suavemente y luego asintió.

– Vamos a conocer a la nueva novia de Sam hoy en el almuerzo. Espero que al menos te presentes y seas amable con la chica –

– Seguro – Dije despreocupada.

La relación que tenía con Rachel no era más que una amienemistad, dios que cursi. Nos conocemos desde la secundaria donde entramos al mismo club de música, ella por su gusto a la música y yo por sabotaje, de hecho a la gran mayoría de mis amigos actuales los he conocido desde la secundaria, pero a pesar de conocernos desde ese entonces tal parece que nosotras tenemos una historia de antes y eso era algo en lo que las dos coincidimos sorprendidas.

Como le prometí a Rachel fui a la universidad en lugar de irme a otro lado como el día anterior.

Se podía decir que yo, Santana Lopez, era una de esas chicas que causaba problemas. Vestía con una preciosa chaqueta de cuero y pantalones algo rasgados que gritan: rebelde.

Estudiaba en NYU junto con la mayoría de mis amigos salvo por tres de ellos: Rachel, Mike y Kurt. Estos dos chicos eran grandes amigos, pero la verdad no hablaba mucho con ellos, al menos con Mike. Los tres estudiaban en NYADA, Mike estudiaba danza y Kurt y Rachel estaban estudiando canto. Kurt y yo éramos como una pareja dispareja al igual que con Rachel, yo solía molestarlo siempre sobre todo en broma pero últimamente… bueno…

En NYU estaba estudiando solo con Quinn, quien estudiaba derecho conmigo.

Yo sé que estaban todos preocupados por mí, pero no podía evitar que las cosas se salieran de control. Yo era un manojo de enojo todo el día desde aquello.

– Wow, una futura abogada rebelde – Una voz me hizo voltear. Sonreí un poco al ver a una chica de cabello negro y tez oscura. Ella era algo robusta. Era una buena persona y tenía una voz increíble, podía llegar a romper notas.

– Hey, Mercedes – dije tranquilamente subiendo las escaleras – ¿Dónde has estado?

– Ya sabes, acabo de terminar una gira y creo que solo quiero descansar – Sonrió tranquilamente – Oye, oí lo que sucedió ayer

Bufé – No fue nada. Solo fue un pequeño incidente –

– ¿Te parece bien haber entrado a un bar y terminar en la cárcel? –

Me reí con sorna – No fue la cárcel. Era la comisaría –

Sacudió la cabeza – En fin, al menos eres libre –

– Libre como un caballo salvaje – Sonreí ligeramente – Por cierto – Me detuve en las escaleras y me volteé a verla. Estaba unos pocos escalones debajo lo que me hacía o solo tener una mayor altura sino imponer más dureza – supe que le dijiste a Quinn que buscarías a un terapeuta para mí. Creo que no tienes derecho de decidir en mi vida

– Santana… –

– Debo ir a clases – Dije volteando nuevamente.

Entre en el salón y me dirigí a un asiento junto a la ventana. Quinn estaba llegando quince minutos tarde, pero el profesor le dejaba entrar debido a que ella tenía una autorización para llegar siempre a quince minutos tarde. ¿La razón? Beth.

Cuando estábamos en la secundaria Quinn tuvo este rollo con un chico y termino embarazada, pero ninguno de los dos quiso dar en adopción al bebé así que decidieron criarlo. La niña estaba por cumplir tres años en unos meses, lo que para todos era genial, incluso yo estaba feliz. Esa pequeña niña era un encanto. Se parecía tanto a Quinn, con su cabello rubio y ojos verdes, y tenía la estúpida sonrisa de su padre. Era bastante tímida, sobre todo con extraños así que no era de extrañar si en algún momento corría a esconderse detrás de su madre.

Cuando Quinn entró en el salón se dirigió a sentarse a mi lado. Yo me encogí tranquilamente de hombros y seguí escuchando al profesor.

Puede que nunca iba a clases, puede que solía escaparme, puede que prefería pasar mis mañanas en mi casa o en el parque, pero siempre escuchaba atentamente y tenía buenas calificaciones. No era la típica chica que tenía problemas… siempre…

Después de las primeras dos clases, Quinn y yo estábamos conversando. Tenía la música puesta, pero los audífonos estaban en mi cuello. Ella hablaba sobre como su madre seguía insinuándole a Puck, su novio, que deberían casarse.

– Es molesto, digo, no es que no quiera casarme, pero no corre que no sea el momento indicado – Ella bebió de su botella de agua mirándome.

Me encogí de hombros – No me parece mala idea. Aunque si llegas a casarte solo asegúrate de tener tu apellido porque Puckerman, lo digo en serio, ese apellido es estúpido –

Ella se rió. Estuvimos en silencio después de eso por unos momento y mientras ella jugaba con sus manos yo la miraba furtiva.

– Habla –

– ¿Sobre? –

– Quieres decirme algo. Dímelo –

Suspiro – Nosotras solo nos preocupamos por ti. No queremos verte descarrilada. Solo pensamos en lo mejor –

La mire fijo. Si fuera otra persona yo seguramente le diría algo cruel, y créanme que lo tenía en la punta de la lengua, pero me mordí para no decirlo. A diferencia de todos los demás a los que conozco, con Quinn yo era mala, pero no siempre porque me era difícil. Nos conocíamos desde la infancia, por dios, fuimos juntas a preescolar y le tenía suficiente respeto como para no gritarle cada vez que ella quería ayudar.

– Está bien. Sé que tenían buenas intenciones, pero realmente lo lamento. No estoy lista –

– Entonces deja de meterte en problemas, por favor –

La mire fijo y luego asentí – Okey, te prometo que lo voy a intentar –

Cuando termino la jornada de clases Quinn y yo nos dirigimos a Starbucks. Se suponía que íbamos a conocer a la nueva novia de Sam durante el almuerzo, pero algo tenía que hacer ella que no podía así que Sam dijo que nos juntaríamos antes.

Yo realmente no tenía emoción por conocer a la novia de Sam, primero porque él y Mercedes tuvieron un romance de verano que entonces se volvió una relación en nuestro último año de secundaria y luego rompieron, a pesar de que todo estaba bien se notaba que se seguían queriendo y yo no quería verlos lastimado por el novio o novia del otro y segundo porque no me interesaba conocer gente nueva, aunque sí tenía interés en saber por qué alguien saldría con labios de trucha.

Me encontraba sentada en una mesa junto con Quinn y Mercedes (con quién había arreglado todo). Kurt, Mike y Rachel estaban en camino. Puck, el novio de Quinn, no iba a presentarse porque estaba ocupado en su trabajo. Cuando los tres artistas llegaron estuvimos hablando un poco.

Kurt no dejaba de reírse sobre lo que me sucedió el día anterior, el cual sigo reiterando de que fue un ligero accidente y encima era culpa de Puck.

Entonces llegaron.

Sam era un chico de cabello rubio ceniza, pero honestamente él no es rubio, solo se tiño el pelo y el tinte estaba saliendo y por eso se le veía ceniza. Tenía el cabello corto y un ligero flequillo. Vestía en ese momento con una camiseta a cuadros y unos jeans.

Pero no era eso lo que llamaba la atención, sino que era la chica que iba tomada de la mano con él.

Ella era rubia, de cabello largo y ondulado. Vestía con una camiseta holgada que parecía ser de polar, también unos jeans y unas botas. Sus ojos, mierda, tenía ojos azules preciosos que eran como un mar hipnotizante. Ella no miraba a ninguno de nosotros porque parecía estar cómodamente hablando con Sam. Pero mierda que era hermosa.

Cuando llegaron a nosotros Sam la presentó como su novia (lo que me parecía obvio) y respondía al nombre de Brittany S. Pierce. Para empezar, el apellido Pierce me sonaba de algo, pero no estaba segura de qué.

– Entonces, Brittany, ¿qué significa la S? – Kurt, alias Lady Hummel, preguntó. El chico tenía el cabello castaño claro y ojos claros. Vestía con una camisa y un pañuelo en el cuello, también tenía jeans ajustados.

– A veces lo olvido – Ella desvió la mirada hacia arriba fugazmente.

Sam se rió – ¿No es tierna? –

Algunos asintieron lentamente con el ceño fruncido, yo solo me le quede mirando sorprendida. Ella me miro por un segundo y casi, juro que casi, pude ver una línea eléctrica conectando nuestras miradas, pero no en forma desafiante sino en forma… wow, inexplicable.

– Entonces, Brittany – Rachel sonrió ligeramente – ¿dónde estudias? O trabajas

Brittany sonrió – Yo estudio en NYADA –

Todos parecían sorprendidos y antes de que alguien pudiera decir algo Mike habló.

– Estudia en un curso superior a nosotros –

– ¿De qué hablas? – Pregunté confundida.

– Danza, ¿no? Yo te he visto en un curso superior, pero no imagine que fueras la novia de Sam –

El rubio ceniza se sonrojo ligeramente antes de reírse – Tuvimos un primer encuentro bastante vergonzoso –

– Fue tierno – Ella se rió – Estábamos aquí y él chocó conmigo derramando su café

– Le pedí disculpas y torpemente le pedí salir conmigo – Sam se rió antes de besarla en la sien. Me tuve que tragar una arcada por esta acción, por suerte ambos estaban tan… acaramelados que ni siquiera lo notaron.

Estuvimos un tiempo más conociendo a Brittany. Ella nos hablaba un poco sobre ella misma, lo que le gustaba como los dulces y las caricaturas. Se notaba que era bastante infantil, pero era dulce.

– ¿Y dónde vives? – Preguntó Quinn intrigada.

Vi a Brittany vacilar un momento, ella revolvió su café un par de veces antes de bajar las manos incomoda.

– ¿Por qué no me hablan de ustedes? – Sonrió.

Fruncí el ceño confundida.

– Bueno, Kurt, Mike y yo estudiamos en NYADA – Rachel comenzó y yo rodeé los ojos.

La muchacha rubia asintió lentamente con una sonrisa. Normalmente una persona no podría sonreír tanto y me estresaba ver a alguien sonreír tanto. Nadie es tan alegre, pero la sonrisa de Brittany era preciosa. Ella era preciosa.

El tiempo que estuvimos hablando con la rubia realmente la conocimos muy poco en lo que se refiere a su situación. Vivía con dos amigos, estudiaba en NYADA y tenía 19 años, pero realmente no conocíamos más allá de eso y en cuanto su personalidad… bueno, eso era una lista que todos podíamos enumerar sin fin.

Después de esa tarde no supe nada más de Brittany o Sam o cualquier otra persona. Yo estaba nuevamente en mi habitación escuchando música cuando escuche un ruido debajo así que fui a ver y me encontré con una pequeña niña de unos dos años caminando a tientas por el living hasta el sofá.

– ¿Puck? – Mire hacia la entrada donde el muchacho del mohicano estaba parado con una sonrisa despreocupado.

– Hey, Lopéz – Sonrió – ¿Quinn está aquí?

– Nop – Dije – Ella dijo que tenía cosas que hacer

– Oh – Miro a la niña y luego a mí – ¿Crees que puedes…?

– No soy tu niñera – Camine hasta la niña y la tomé en mis brazos – Pero lo haré

– Sabía que lo harías – Sonrió tranquilamente – Dile a Quinn me llamé

Rodé los ojos – Lo que sea –

Él se fue y me dejó con la niña que estaba jugando con un collar que estaba en mi cuello. La mire y luego suspiré.

– Otra vez de niñera contigo, eh – Sonreí torcido – Bueno, Beth, ¿qué le vamos a hacer? Tenemos que hacer algo para matar el tiempo

Me fije en la televisión y luego asentí – Si no hay de otra – Encendí un programa infantil y me quede con la niña que miraba atenta la televisión.

Beth era hija de Quinn y actualmente vivía con nosotras: Rachel, Mercedes, Quinn y yo. A veces estaba con Puck pero realmente nunca llego a pasar a noche con él. A pesar de que Fabray y Puck salían yo no entendía como es que no se iban a vivir juntos con su hija.

Estuve con la niña un rato, ella era muy tranquila y para tener dos años era muy extraño. Era callada, pero era dulce. Se parecía mucho a Q con su cabello rubio y ojos verdes, pero tenía la sonrisa de Puck, lo que me hacía pensar que era algo malo.

Cuando Quinn llegó ella estaba cargando unas bolsas y reía. Estaba hablando por celular, pero en cuanto me vio con la niña en el regazo se dejo de reír y cortó la llamada. Prácticamente tiro las bolsas al suelo antes de caminar hasta su hija y tomarla en brazos.

– No imagine que vendría antes – Dijo con una sonrisa. La pequeña se acurruco en su pecho – ¿Y Noah?

– Se ha ido – Dije despreocupada.

Quinn suspiró – Papá siempre es igual, ¿verdad cariño? –

La pequeña sonrió. Me puse en pie para dirigirme a mi habitación cuando Quinn me detuvo.

– Saldremos mañana con Brittany para conocerla mejor. Pensé que sería buena idea para que tú también vinieras –

– No lo sé – Dije despreocupada.

– Vi como la mirabas – Murmuró – Y creo que deberías pensártelo mejor. Ella es novia de Sam

– No sé de que hablas, Q – Dije despreocupada – Pero sí veo que te preocupa que haga algo que seguramente no haré

– Santana –

– Hasta la vista Fabray –


Los recuerdo de una noche tormentosa habían sido no más que pesadillas esa noche y apenas pude pegar ojo. Al día siguiente estaba yo arrodillada cortando las flores marchitas de unos arbustos que estaban en nuestra casa. Otra vez estaba cuidando a Beth ya que Quinn tuvo una emergencia y Puck estaba desaparecido, lo que significaba noche de copas. En cuanto a Mercedes ella fue a ver a su productor musical para una reunión y Rachel salió con Kurt.

Mientras cortaba las rosas marchitas le echaba un ojo a la niña que estaba jugando con unas mariposas que volaban cerca, al menos no se estaba yendo hacia la acera donde pasaban autos. Me reí ligeramente antes de caminar hasta ella. La tomé en brazos y luego mire hacia enfrente donde una chica rubia acababa de bajar de un convertible y no, no era Quinn.

– Lindo auto – Dije sorprendida. Un convertible color cobre, hermoso y parecía nuevo.

– Ah, no es nada – Dijo despreocupada.

– Entonces, ¿robaste un banco o tienes un grandioso empleo? – Pregunté aún mirando el auto.

Ella tardó en pensar y luego sacudió la cabeza – Quinn me dijo que todas saldríamos hoy y que viniera aquí. Pensé que era la dirección equivocada cuando vi a la niña, pero fue un alivio verte –

– ¿Lo fue? – Pregunté poco convencida.

– Sí, porque me recuerda que es la dirección correcta. ¿Dónde están las demás? –

– Llegas antes – Dije secamente – Todas salieron. Volverán dentro de media hora o tal vez una hora

– Oh –

Ella me sonrió tranquilamente mirando a la pequeña – ¿Y está pequeña quién es? – Ella se había acercado un poco y por un momento pensé que Beth iba a esconderse en mi pecho como siempre hacía cuando algún extraño se acercaba a ella, pero en lugar de eso soltó una pequeña pero agradable risita estirando la palma de su mano hacia Brittany que le sonrió aún más.

– Oh, wow – Dije sorprendida – Ella es tímida. Se llamaba Beth y es hija de Quinn

– ¿En serio? Pero si se parece tanto a su madre, cómo no me di cuenta – Ella sonrió. Le sonreí torcido – ¿Puedo?

Dudé por un momento, pero luego le extendí a la pequeña que enseguida se dejo abrazar por la rubia mayor y jugaba con los pompones del gorro de lana que Brittay traía puesto. Era de color beige con naranjo y los pompones eran grandes, Beth los golpeaba y luego los tomaba. Brittany vestía de una forma realmente extraña. Usaba una polera holgada sin mangas color celeste y unos shorts cortos. Unas zapatillas con caña de suela delgada color fucsia y aparte ese gorro de lana. Tenía una cartera colgada al hombro. Unas pulseras y un collar con la B hecho en oro.

Creo que me quede mirándola más de la cuenta porque cuando salí de mi trance ella estaba chasqueando los dedos frente a mí con su estúpida sonrisa. Hice una mueca antes de tomar unas tijeras para terminar de cortar las rosas marchitas.

– Que bonito jardín – Ella camino detrás de mí – y que bellas rosas

– Rachel quiere entrar a un concurso de jardinería y nos ha pedido que le ayudemos con las flores – Respondí con desinterés.

Escuché que chasqueó la lengua y cuando la miré parecía tener una expresión algo herida.

– ¿Te caigo mal o es algo así? – Me preguntó suavemente – Desde ayer que me evitas. Apenas me miraste y si hablabas ayer era para decir algo malo

– Tengo una lengua muy filosa – Dije despreocupada – Y no puedo decir si me caes bien porque no te conozco

Ella guardó silencio – Ahora que lo pienso, realmente no te conozco porque ayer evitaste cualquier pregunta intima como dónde vives, de dónde eres o siquiera en que trabajas –

Ella sonrió despreocupada – No quieres conocerme desde ese punto de vista –

– Sí porque lo primero que pienso cuando veo a alguien nuevo es que si no conozco quién es entonces puedo pensar que es un asesino en serie –

– Amo a todo ser viviente como para ser un asesino en serie – Se rió suavemente. Me fije que Beth parecía muy cómoda con ella, y de hecho hasta se había acurrucado en el pecho de Brittany algo que era muy extraño en la pequeña.

– Así que has robado ese auto – Sonreí torcido.

– Nop. Lo he comprado con mis amigos – Dijo despreocupada, aunque se notaba vagamente nerviosa – De todos modos, ¿estás molesta conmigo? ¿Es porque salgo con tu exnovio?

Fruncí el ceño – ¿Cómo sabes que es mi ex? –

– Él me lo dijo ayer –

Levanté una ceja – Okey, primero, jamás salí con Sam por amor o lo que fuera. Solo lo use para intentar poner celosa a alguien – No supe porque lo estaba diciendo y tampoco por qué lo hacía tan abiertamente – Y segundo, no entiendo por qué quieres salir con labios de trucha

– ¿Labios de trucha? – Se rió con el ceño fruncido.

– ¿Es que no has visto sus labios? Son enormes – Me burle. Ella se rió aún más y mi corazón saltó. Me gustaba ser la causa de su risa.

– Me gustan sus labios. Son como unas almohaditas suaves y esponjosas – Sonrió torcido – Y dijiste celosa. ¿Era una chica? ¿Eres lesbiana?

– Yo no me siento cómoda hablando contigo sobre eso, pero sí – Era mentira, me sentía demasiado cómoda con ella y tal vez por el hecho de que su sonrisa me encantaba.

– Eso es genial. Jamás tuve una amiga lesbiana – Sonrió ella emocionada.

– No somos amigas – Dije rápidamente, pero me ignoro hablando con la pequeña que reía emocionada.

Suspiré y luego miré mi reloj preguntándome en donde estaban las demás. Cuando termine con las flores me dirigí hacia la entrada de la casa para cambiarme la ropa sucia por la tierra, pero Brittany habló.

– ¿No me invitarás a entrar? –

Fruncí el ceño.

– Oh, sí – Me encogí despreocupada, pero con una sonrisa furtiva. Cuando entramos yo le dije que me cambiaría de ropa y que podía quedarse abajo. Me respondió con una sonrisa alegre.

Pensé en que tal vez iba a ser mala idea dejar a una completa extraña con la pequeña hija de Quinn, pero cuando volteé a mirar desde las escaleras me parecía una escena divertida. Brittany hablaba con Beth como si la pequeña entendiera, pero ella solo reía.

Fui a la ducha poco después de subir y me vestí con un vestido ajustado que tenía un estampado de leopardo. Unos zapatos con tacón y un collar. Baje las escaleras nuevamente para encontrar con una tierna escena. Brittany estaba arrodillada en el suelo sentada frente a Beth y jugando con los bloques. Era tierno porque en un momento se cayeron y Beth rió mientras la rubia mayor hacia un puchero. Me acerque a ambas y el sonido del taconeo hizo que voltearan.

– Es la primera vez que veo a Beth tan cómoda con un extraño –

– Pero no soy una extraña –

– Claro que lo eres –

– No. Me llamó Brittany, ¿ves? Conoces mi nombre y yo el tuyo. Somos amigas –

Suspiré – Parece que eres buena con los niños –

– Tina dice que tengo un imán para ellos – Sonrió tranquila – Oh, Tina es mi compañera de piso, bueno creo que es una casa o lo que sea. Es un casa, pero tiene escaleras y un ascensor. Creo que es un loft

– ¿Vives en un loft? – La miré sorprendida. Esa chica… – ¿De dónde dijiste que era tu apellido?

– No lo dije – Torció los labios – ¿Holanda?

– No tienes acento – Me senté en el sofá celeste frente a ella que estaba arrodillada en el suelo aún – pero tu apellido me suena de algo

– Puede ser un apellido común. No tengo acento porque he vivido gran parte de mi vida en América – Dijo ella disimulando el nerviosismo – Entonces, ¿ya sabes si van a llegar las demás? Quiero ir a comer, tengo hambre

– Pensé que íbamos a ir de compras –

– Pero yo quiero ir a comer – Sonrió – Pizza estaría bien

Incliné la cabeza mirando a la extraña rubia frente a mí, sonreí torcido y luego me estiré un poco.

– ¿Qué hay de ti? ¿De dónde eres o es que has vivido aquí toda tu vida? – Preguntó curiosa ella.

– Soy de Lima – Dije sonriendo.

– ¿Lima, Perú? – Dijo sorprendida.

– No, Ohio. No es la gran cosa –

– Oh –

Sonrió tranquilamente. La puerta se abrió de pronto dejando ver a Rachel que acababa de llegar junto con Kurt. Los dos saludaron a Brittany y se disculparon por la tardanza. Brittany se rió aceptando las disculpas y tomando a la pequeña en sus brazos para sentarse a mi lado. Me sonrió tranquilamente antes de guiñarme el ojo.

La miré por un momento. Esperamos a que llegara las demás y cuando lo hicieron Quinn propuso ir a una pizzería bastante buena a la que había ido con Puck hace unos pocos días. También se había sorprendido de que cuando intento tomar a su hija en brazos, está no quisiera alejarse de Brittany.

– ¿Realmente no te molesta que salga con tu ex? – La chica holandesa pregunto suavemente antes de que fuéramos a la pizzería.

Yo la mire de reojo. Podía sentir su maldito aroma, un perfume bastante singular que reconocí como halloween, bastante elegante pero delicioso. Comencé a preguntarme quién era esta chica realmente y qué ocultaba, pero también me pregunté por qué estaba saliendo con alguien como Sam. Ella tenía clase.

– Oye, si quieres besar a ese labios de trucha es tu problema, no el mío – Dije despreocupada antes de encaminarme hacia mi auto. No era lujoso como el de Brittany y tampoco de un color extravagante como el cobre, de hecho era todo lo contrario: pequeño, marca común de color azul eléctrico. Rachel subió conmigo al igual que Kurt y en cambio Mercedes, Quinn y Beth fueron con Brittany. Pude ver que cuando el auto paso cerca de mí de camino a la pizzería ella me guiño el ojo nuevamente y luego aceleró.

Brittany.

Continuara…


Bueno aquí está la nueva historia y realmente espero que les guste.

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