¡Hi! :)

Es la primera vez que escribo sobre este fandom e ingreso a este mundo con una pequeña viñeta sobre mí pareja favorita: Peeta y Katniss. Un regalo para estas fiestas, ya que la idea surgió de un promps del especial navideño de la comunidad fandom_insano en livejournal.

Espero que les guste y que tengan: ¡Una Feliz Navidad!


Sonrisa


"You're the first man to move me, yeah

(Tú eres el primer hombre que me mueve)

You help me feel alive

(Tú me ayudas a sentirme vivo)"

The Last Dance – Claire Maguire


Katniss apenas podía sonreír.

Era una sonrisa pequeña, a veces efímera y siempre cargada de nostalgia. Le recordaban a esas burbujas de jabón con las que jugaba de niño, frágiles, momentáneas, pero que siempre lograban hincharle el pecho de alegría. Lo mismo pasaba con las sonrisas de Katniss, eran pocas, contadas y tan fugaces que a veces se preguntaba sí eran de verdad, pero cuando no le parecían un sueño —un producto de su imaginación— le convertían en el hombre más feliz de Panem.

Aquel día Katniss le había regalado una sonrisa, apenas una sombra de una verdadera, pero para él era suficiente. De momento.

Todo había comenzado tras la nevada, habían estado distanciados un día entero pues la ventisca lo había atrapado en la panadería la noche pasada y la misma continúo todo el día anterior, hasta que esa mañana por fin se había detenido. Durante todo ese tiempo —que a él se le antojaron años— se había mantenido con el corazón en un hilo, a sabiendas que Katniss se encontraba sola, presa de sus pesadillas y los fantasmas del pasado, aunque ya hace más de un año desde el fin de la guerra. Así que, cuando consiguió abrirse paso por el muro de nieve que había bloqueado la entrada a la panadería, corrió hacia su casa en la villa de los vencedores.

Con una pala aparto la nieve que bloqueaba el paso a la casa de Katniss, la busco en la cocina, en la sala, en su cuarto, hasta que finalmente la encontró en aquella habitación que en vida había pertenecido a Prim. La ventana había quedado abierta, así que la nieve se había colado hacia el interior. La escarcha ahora lo cubría todo, la cama, la estantería, la mesita de noche y el cabello de Katniss.

— ¡Katniss! —Exclamo, acercándose a ella.

La chica dio un respingo, ladeo un poco la cabeza y le dirigió una mirada por sobre su hombro. Y para su sorpresa, era una mirada brillante, cargada de añoranza sí, pero ante todo parecía feliz.

Entonces paso, la chica le sonrió.

—A Prim le gustaba la nieve, decía que después de las nieves siempre llega la primavera.

— ¿Y a ti, Katniss? ¿Te gusta la nieve? —Pregunto, sentándose a su lado y acariciándole el rostro. Estaba helado.

—Sí, el bosque siempre se pone hermoso en invierno —asintió, aceptando la bufanda que Peeta le ofrecía.

— ¿Te gustaría ir? —Otra sonrisa, sentía que iba a explotar de felicidad.

—Sí, me encantaría —La chica se puso de pie con la ayuda de Peeta— ¿Te gustaría ir? —Pregunto, huyendo de los ojos azules del rubio que la miraba fijamente, anonadado.

— laro, me encantaría.

Sabía que la vida de Katniss se había visto envuelta en un invierno oscuro, frío y desolado, desde el primer momento en que habían pisado la arena. Pero a pesar de lo cruel que puede ser el frío, como descubriría más tarde ese día en el bosque, la vida sigue su curso y es capaz de superar el invierno. Y él creía fielmente en lo que había dicho Prim: Después de las nieves, siempre llega la primavera.

Él solo esperaba que tanto Katniss como él apreciaran juntos el renacer de Panem. Juntos, siempre juntos.Katniss apenas podía sonreír.

Era una sonrisa pequeña, a veces efímera y siempre cargada de nostalgia. Le recordaban a esas burbujas de jabón con las que jugaba de niño, frágiles, momentáneas, pero que siempre lograban hincharle el pecho de alegría. Lo mismo pasaba con las sonrisas de Katniss, eran pocas, contadas y tan fugaces que a veces se preguntaba sí eran de verdad, pero cuando no le parecían un sueño —un producto de su imaginación— le convertían en el hombre más feliz de Panem.

Aquel día Katniss le había regalado una sonrisa, apenas una sombra de una verdadera, pero para él era suficiente. De momento.

Todo había comenzado tras la nevada, habían estado distanciados un día entero pues la ventisca lo había atrapado en la panadería la noche pasada y la misma continúo todo el día anterior, hasta que esa mañana por fin se había detenido. Durante todo ese tiempo —que a él se le antojaron años— se había mantenido con el corazón en un hilo, a sabiendas que Katniss se encontraba sola, presa de sus pesadillas y los fantasmas del pasado, aunque ya hace más de un año desde el fin de la guerra. Así que, cuando consiguió abrirse paso por el muro de nieve que había bloqueado la entrada a la panadería, corrió hacia su casa en la villa de los vencedores.

Con una pala aparto la nieve que bloqueaba el paso a la casa de Katniss, la busco en la cocina, en la sala, en su cuarto, hasta que finalmente la encontró en aquella habitación que en vida había pertenecido a Prim. La ventana había quedado abierta, así que la nieve se había colado hacia el interior. La escarcha ahora lo cubría todo, la cama, la estantería, la mesita de noche y el cabello de Katniss.

— ¡Katniss! —Exclamo, acercándose a ella.

La chica dio un respingo, ladeo un poco la cabeza y le dirigió una mirada por sobre su hombro. Y para su sorpresa, era una mirada brillante, cargada de añoranza sí, pero ante todo parecía feliz.

Entonces paso, la chica le sonrió.

—A Prim le gustaba la nieve, decía que después de las nieves siempre llega la primavera.

— ¿Y a ti, Katniss? ¿Te gusta la nieve? —Pregunto, sentándose a su lado y acariciándole el rostro. Estaba helado.

—Sí, el bosque siempre se pone hermoso en invierno —asintió, aceptando la bufanda que Peeta le ofrecía.

— ¿Te gustaría ir? —Otra sonrisa, sentía que iba a explotar de felicidad.

—Sí, me encantaría —La chica se puso de pie con la ayuda de Peeta— ¿Te gustaría ir? —Pregunto, huyendo de los ojos azules del rubio que la miraba fijamente, anonadado.

— laro, me encantaría.

Sabía que la vida de Katniss se había visto envuelta en un invierno oscuro, frío y desolado, desde el primer momento en que habían pisado la arena. Pero a pesar de lo cruel que puede ser el frío, como descubriría más tarde ese día en el bosque, la vida sigue su curso y es capaz de superar el invierno. Y él creía fielmente en lo que había dicho Prim: Después de las nieves, siempre llega la primavera.

Él solo esperaba que tanto Katniss como él apreciaran juntos el renacer de Panem. Juntos, siempre juntos.


¿Qué les pareció? :)


Editado: 23/09/2018