"Caminar entre rocas manchadas de carmin, mientras el corazón se niega a latir es algo con lo que he aprendido a vivir"

- ¡Eh chico!, sirve otro trago –golpeando la mesa con el vaso ordeno un alto rubio de piel bronceada.

- Aurel, ha sido suficiente –repusó un apuesto mulato –recargando la espalda contra la destartalada barra del taberna donde habían pasado la ultima hora –deja de beber es hora de irnos.

- Vamos –repusó –estoy cansado y harto de esta estúpida búsqueda, merecemos un descanso o ¿no Amneris?; es más, deberíamos empezar a preguntar en estos lugares, será mas rápido encontrarle. Te lo demostrare ¡eh! tu chico ¿has visto a este tipo por aquí? –el rubio mostró una foto maltratada de un atractivo adolescente de cabellera esmeralda, sus verdes ojos resaltaban dada la palidez de su piel, al chico que se había acercado a servirle otro trago del un whisky de moderado precio.

- ¿Te has vuelto, loco? –vociferó el mulato preocupado abalanzándose contra su compañero –no puedes tener un comportamiento tan irresponsable, si llegan a enterarse estas muerto, no prestes atención hijo. Mi amigo esta ebrio –disculpó, el mulato arrebatando la fotografía de su compañero, el chico de la barra los miraba extrañado.

- ¡Bah!, que mas da han pasado casi dos años, y ni rastro de este mocoso, seguro ni el mismo Hades seria capaz de encontrarlo ahora, ten cuidado idiota –con enojo se refirió al bar tender que había derramado algo de whisky sobre la bronceada mano de Aurel, al llenar una vez mas el vaso del rubio.

- Yo lo siento, mucho –nervioso se disculpo el joven, Aurel por primera vez le presto atención a su proveedor de alcohol. El único mechón largo de su cabello negro cabello cubría su ojo derecho, la vieja camisa que traía puesta debió ser blanca hace ya muchas lavadas atrás y era completamente eclipsada por la palidez del rostro adolescente el cual le pareció familiar al rumano, lo cual era difícil puesto que era la primera vez que estaba en Lituania.

Aurel y Amneris se habían conocido en el santuario hacia ya 4 años, ambos siendo adolescentes, se habían entrenado arduamente como aspirantes a santos de Atena. Logrando adquirir las armaduras de Sculti y Serpens al cumplir 19 años, poco antes de terminar la guerra santa contra Hades. Cuando los santos de bronce ahora convertidos en divinos santos de bronce regresaron del inframundo y hubieron salido del hospital, los pocos santos, amazonas y aprendices sobrevivientes provenientes de todo el mundo se reunieron en Atenas bajo el mando de Saori, entre todos se dieron a la tarea de restaurar el dañado santuario.

Las destrozadas armaduras fueron restauradas gracias a la sangre de los sobrevivientes y por las virtuosas manos de Kiki, a pesar de ya no tener a Mu como maestro, la habilidad innata de su pueblo le facilito mucho la tarea. Al guardar la ultima armadura sin dueño en su pesada caja, estas fueron encomendadas a Ikki, Shiryu, Hyoga y Shun para que fueran escondidas en los lugares mas recónditos del planeta con el fin de protegerlas y que esperaran pacientemente a su nuevo portador. Aunque pasaran años o incluso siglos para ello. Algunos santos y aprendices resentidos por las bajas, encabezaron varias revueltas que pusieron en peligro la frágil estabilidad del santuario incluso, llegando a amenazar la paz mundial pero también existieron santos, amazonas, aprendices y guardias que desertaron deseando pasar desapercibidos, lo que se considero como alta traición. Hartos de las deserciones y repudio de la gente cercana al santuario surgió un grupo selecto que cuya misión era dar caza a esos fugitivos y llevarlos ante Atena para ser juzgarlos por las leyes, concretamente, por única ley que siempre había regido en el santuario, la muerte.

- Ya déjalo –dijo con enfado mientras rehusaba que las finas manos del joven le secaran la mano con unas servilletas de papel.

- No deberías hablarle así, fue un accidente –reprochó el mulato recriminándolo con sus ojos color negro azabache que hacían juego con su ensortijado cabello.

- Estúpido, por eso los niños no deben trabajar en lugares así ¿cuantos años tienes 15?, y ¿tus padres te permiten trabajar en un lugar así? –recorrió con la mirada la taberna, al fondo cerca de una sucia ventana un ebrio estaba recargado sobre una mesa indiferente a las carcajadas de varias mujeres de dudosa reputación que se dejaban hacer al antojo de un corro de hombres que cantaban muy alegres –ahora mismo iré con las autoridades a demandar el dueño de este establecimiento –Aurel, torpemente se puso en pie.

- Señor le ruego tenga la bondad de no hacerlo –suplico dulcemente el joven –mis padres murieron hace poco y debo abrirme paso yo solo, además soy mayor de lo que aparento casi tengo 18 años, y el dueño amablemente me acepto debido a mi gran habilidad para preparar tragos, permítame demostrarle –el joven con gran destreza preparo un John Collings.*

- He de aceptar que es bueno –dijo tras un sorbo –lleno de alcohol como a un hombre le gusta. Toma te lo has ganado –dejo una buena propina en el bolsillo del raído chaleco que traía y se volvio a sentar en el viejo banco frente a la barra –si eres tan bueno acepta mi consejo niño. Deja estos barrios, hay gente de muy mala calaña y consíguete un trabajo en un buen bar de un fino barrio.

- Tendré que esperar unos meses, señor usted lo dijo; un niño no podría trabajar en esos lugares por ello sigo aquí –sonrió –agradezco su consejo.

- Ha sido suficiente por hoy, vámonos –Amneris tomo a su amigo por un brazo obligándole a levantarse, la foto cayo sobre la barra llegando a manos del chico quien la contemplo un instante –¿podrías dármela?.

- ¡Ah, si claro! –repuso el joven cantinero.

- Seguramente te preguntas que pudo hacer este chico, ¿no? –sin esperar respuesta agregó el mulato –si llegas a verlo seria bueno que nos avises vendremos un par de noches mas.

- ¡Bah! y me dices iluso por iniciar con esta búsqueda -refuto Aurel mirando con rencor a su amigo-

- No recuerdo haber visto a nadie así antes, seguramente lo reconocere si llego a verlo –dijo el joven limpiando la barra sin mirarles hasta que oyó como se alejaban del lugar, levanto la mirada y los siguio con está hasta que desaparecio la peculiar pareja por la puerta, dando un respiro de alivio.

- ¡Hey, guapo a trabajar! –dijo una hermosa mujer tras palmear apresurando al chico, sus ojos color miel brillaban con picardía –¿plática interesante? –ante el mutismo del trigueño, prosiguió –interesante es algo que atrae tu atención –con sorna se cruzo de brazos.

- Se lo que es interesante –respondió secamente mirando a la joven de sonrosada piel, su castaño cabello estaba atado con una pinza –no juegues conmigo.

- No te amargues guapo –tomo la mejilla del chico –anda mi padre no te paga por mirar. Ve a ver que se les ofrece a nuestros clientes –apunto hacia el grupo que quedaba en la taberna, la chica vio el recelo en los negros ojos del joven, para provocarlo mas se acerco sensualmente a su oído y murmuro –seguro te estan esperando –. La taberna como muchas en Lituania hacia a la vez los servicios de burdel, todas las prostitutas que frecuentaban el lugar hacían lascivas proposiciones que incomodaban al joven y como podía permanecía a distancia de ellas, pero Daiva la hija del propietario se divertía cada vez que podía con la situación sabiendo lo que le disgustaba a su joven empleado.

Estaba casi amaneciendo cuando el trigueño logro salir de la taberna, casi intacto exceptuando el dolor que tenia en su mano derecha al haber golpeado a un ebrio deshinibido que intento comprarle algo mas que un trago, había dejado el raído uniforme se había puesto unos jeans con una chamarra de mezclilla, caminaba tranquilamente por las calles que lo conducirían a su departamento cobijado por un cielo teñido de púrpura. Seguramente seria un día cálido, de los mas tibios que podia ofrecer ese país lleno de caminos empedrados y construcciones propias del medievo y de la época zarista, recién empezaba el verano faltaban un par de meses para que las lluvias incesantes hicieran mas húmedo el clima. El chico se detuvo al notar que la temperatura había disminuido considerablemente y algunos copos de nieve estaban cayendo.

- Quien diría que te encontrarías aquí, nunca hubiera imaginado que sin buscarte, te encontrara –afirmo un rubio de ojos azules subido en un poste de luz que recién se apagaba al encontrarse con la luz del nuevo día. –¡Hey! te estoy hablando –repuso bajando del poste rápidamente puesto que el chico tras mirarlo un segundo siguió caminando como si siguiera solo – destesto que me ignoren.

- Debes estarme confundiendo –afirmo cuando el rubio puso la mano sobre su hombro.

- Si fuera cierto, cuestionarías el origen de la nieve –afirmo Hyoga que traía puesta una sudadera negra sobre un par de jeans deslavados –todos lo hacen.

- Es el cambio climático, creo.

- ¿Sin una nube en el cielo? –triunfal exclamo. Sus ojos azules brillaron –ahora entiendo porque no te hemos encontrado, corte de cabello, diferente color de pelo y sin duda pupilentes. La gente que conozco los cambia de marrones a verdes, no viceversa.

- Insisto que debes confundirme, si me disculpas debo ir a casa –desafío molesto pasando de lado.

- Deja de hacerte el inocente, hemos estado preocupados –Hyoga lo sujeto por un brazo emanando un brillo blanco azulado.

- De sobra sabes que no me gusta la violencia –Shun bajo la mirada al brazo que sostenía su antiguo compañero de armas –has lo que tengas que hacer. No voy a delatarme con mi cosmo –dijo a pesar de que empezaba a sentir como disminuía la temperatura en su codo –¿Y ahora presentaras mi cabeza ante Atena?, ¿Qué es lo que quieres de mi? –se aparto el mechón que caía sobre su cabello, si los hombres que habían venido en la noche estaban cerca de ahí, seria muy difícil huir, podría enfrentarse a ellos fácilmente, pero si estaban con Hyoga seria complicado escapar.

- Confío en tu buen juicio y harás lo correcto –Hyoga soltó su brazo y vio como se alejaba lentamente –Shun, ¿Por qué no regresas?

- ¿Para qué? –dijo mientras continuaba andando sin mirarle siquiera.

- Ikki esta preocupado –al escuchar el nombre de su hermano se detuvo un instante –teme que alguien te encuentre antes que él.

- Mi hermano es incapaz de decir algo así, y menos a alguien como tú –finalizo Shun .Continupo andando mientras observaba las empedradas calles donde la gente comenzaba a salir de sus casas para emprender las labores diarias, ajenas a la ira que tenia Shun en su corazón al haber sido descubierto. Al menos era un gran consuelo dejar ese maldito bar de una vez por todas, ya encontraría la forma de obtener el dinero necesario para salir del país sin ser notado.


Hola, se que no es una actualización pero es un nuevo fic ¿pueden perdonarme, esta vez? espero que les haya gustado, nos leemos pronto

*John collings: es una bebida con whisky, limón, azúcar y agua mineral