Corajes afines
De: Lomonaaeren
El periódico se había vuelto blando y desgastado por la forma en que Draco constantemente lo doblaba y lo movía. Se aseguró que las cortinas alrededor de su cama estuvieran bien cerradas y que todos los encantamientos contra hechizos estuvieran activos. La Casa Slytherin después de la guerra no era el lugar más seguro para estar para alguien que había sido un mortífago, menos para uno que había sido perdonado por eso.
Volvió a desdoblar el periódico y observo la fotografía en la portada, que era la de un sonriente Harry Potter. Draco aún estaba intentado descifrar cual era la razón de esa sonrisa. ¿Acaso Potter se sentía presumido? ¿Arrogante? ¿Feliz porque sabía un secreto que sus enemigos no?
Él probablemente no estaría arrullando un secreto propio. Todos en el mundo mágico sabían la verdad sobre él, ahora.
¿HARRY POTTER AUN VIRGEN? decía el titular bajo la foto. Draco frunció el ceño y se la salto. A veces le gustaba observarla, pero ahora, la vista picaba bajo su piel.
El artículo comenzaba bajo eso, acentuado con una segunda fotografía de Potter, parado con una especie de trofeo en sus manos. Draco no se había molestado en leer la descripción bajo la foto, así que no sabía porque Potter había recibido ese trofeo. No importaba, junto a las palabras de la historia que recorrían el pecho de Draco como un golpe cada vez que las leía.
Me senté hoy con Harry Potter, Salvador del Mundo Mágico, El Elegido y ya seleccionado para ser parte de la nueva clase de futuros Aurores, para una charla intima bajo Veritaserum. El Sr. Potter es una persona muy ocupada y accedió a esta entrevista bajo Veritaserum, con licencia para hacer cualquier pregunta que dese, con la disposición de que esta será la última entrevista que dará por un año.
Draco sacudió la cabeza, asombrado. Aun se preguntaba como El Profeta había logrado que Potter accediera al uso de Veritaserum, aunque no tuvieran que entrevistarlo durante todo un año. Quizás había ayudado que el reportero fuera un don nadie llamado John Moriarty y no Rita Skeeter.
Encendió su varita con el Hechizo Lumos—todos los demás chicos Slytherin estaban seguros en sus camas por ahora—y continúo leyendo.
Le hice al Sr. Potter preguntas sobre la guerra, por supuesto, y mayormente recibí respuestas tan familiares que no las repetiré aquí. Al parecer el Sr. Potter de verdad ha sido muy honesto al respecto de la parte que él jugo en la guerra y al crédito que le ha dado a sus amigos por su ayuda.
Pero respecto a su vida personal, me entere de información muy interesante.
Comenzó con una pregunta casual, del tipo que le haría a cualquier celebridad que estuviera entrevistando, desde Celestina Warbeck al mismísimo Ministro. "¿Qué hay de su vida personal?" pregunte. "Ginny Weasley era su novia el año pasado, recuerdo. ¿Eso aún es cierto?"
Su sonrisa creció e inclino su cabeza hacia mí. Es el sujeto más responsivo al Veritaserum que he visto. Puede hablar y expresarse casi de manera normal y las palabras arrastradas levemente son la única muestra de estado su alterado.
"Ginny y yo ya no estamos saliendo," dijo. "No quería que ella fuera conmigo en la búsqueda y ella no lo tomo bien. Ahora que pienso bien en eso, no puedo culparla. No fue mi intención dejarla fuera de todo lo que hice con Ron y Hermione, pero supongo que así fue como resulto."
Estaba sorprendido, porque todas mis fuentes me indicaban que la menor de los Weasley había estado colgando de su brazo.
"¿Hay alguien más en el horizonte?" pregunte entonces. "¿Alguien quién nos pueda contar sobre el corazón del Elegido?"
Me dio una sonrisa apenada. Sé que a nuestro Sr. Potter no le gusta el nombre "Elegido," pero me temo que tendrá que soportarlo. Se lo gano, después de todo.
"No," dijo. "No lo creo. Tengo mucho que concentrarme con el fin de la guerra y el regreso a Hogwarts. Tengo que tener excelentes marcas en los EXTASIS para entrar al programa de entrenamiento de Aurores, sabe."
Pero sabía todo eso y estaba interesado en llevarle al público noticias nuevas de las que no supieran, no noticias que ya tenían.
"¿Así que no siquiera tiene un poco de confort por el lado?" Pregunte, explorando, quizás, más de lo que debí. "¿Quizás alguien que calentara tus noches durante la búsqueda? ¿Nadie?" debo admitir que estaba pensando en la rumoreada cercanía entre él y Hermione Granger, aunque ella está comprometida con Ron Weasley. No sería la primera vez que una persona comprometida no se limitara a su propia cama y sabemos que estuvieron solos por un tiempo.
Pero, queridos lectores, jamás podría haber previsto lo que se rebeló a continuación.
Draco se detuvo, como siempre hacia al llegar a esta parte. Se pasó las manos por los pantalones, limpiándose el sudor. Los Hechizos de Preservación no podían hacer demasiado para mantener un periódico seguro por más de un día. Tendría que volver a lanzarlo cuando terminara de leerlo otra vez.
Quizás fue por mi última pregunta, pero su rostro se puso un poco tenso. Luego sonrió otra vez.
"Para nada," dijo. "me temo que estás hablando con un héroe virgen."
Me quedé asombrado, por decir lo menos.
Draco no necesitaba leer el resto del artículo, que era sólo Moriarty regodeándose de cómo había sido el primero en averiguar sobre la virginidad de Harry Potter. Dejo a un lado el periódico, lanzo otro Hechizo de Preservación en él y luego observo el techo de su cama.
Las preguntas revoloteaban dentro de su cabeza como lechuzas hiperactivas. ¿Cómo diablos él había—simplemente admitido eso? ¿Qué le había dado el coraje?
No era sólo ser un Gryffindor, Draco sabia eso. Otros Gryffindor no iban por ahí comentando sobre su estado virginal todo el tiempo. De hecho, a la mayoría de ellos les gustaba alardear de tener más amantes de lo normal.
Quizás debería asumir que era simplemente el hecho de que era el maldito de Harry Potter, el Niño Que Vivió Para Ser Diferente. Quizás sólo debería decir que era la prensa estando interesada en cosas sobre Potter que no habrían sido noticias si se trataran de alguien más—una tendencia de la que Draco se había aprovechado durante el Torneo de los Tres Magos.
Peor luego pensó en la forma en que Potter seguía paseándose en la escuela, con la misma sonrisa en su rostro que había usado en el artículo del periódico. No se veía humillado. Cuando la gente le había hecho bromas por ser virgen, Potter había bromeado de vuelta preguntándoles si conocían a alguien a quien le pudieran presentar. Se reía frente a los Aulladores, y había ideado una especie de hechizo que los devolvían fuera de la escuela. Actuaba como si todo estuviera normal.
Draco sabía lo que habría sucedido si alguien le hubiera hecho eso a él. Jamás se habría atrevido a volver a Hogwarts. Se habría escondido en la Mansión Malfoy lanzándose un hechizo que lo volviera sordo en vez de escuchar las burlas.
Era imposible lo que Potter había hecho. Y aun seguía como si nada.
Y Draco quería saber…
Esta fue la realización a la que había estado llegando desde hace tanto, decidiría después, pero en estos momentos, en la oscuridad de su cama, se abalanzo sobre él como un fuego artificial.
Draco quería saber porque lo había hecho.
Draco estaba acostado allí con los ojos cerrados con tanta fuerza que casi los sentía congelados. Casi podía sentir los cristales de hielo cubriéndolos. Finalmente los toco y los limpio, tiritando un poco. No, sólo eran lágrimas.
Algo más que jamás admitiría.
Draco había estado temeroso de tantas cosas durante tanto tiempo. De no tener buenas notas. De perder contra Potter en el Quidditch. De no complacer a sus padres. De fallar en ser un buen Slytherin, un buen Malfoy, un buen hijo, un buen estudiante, un buen hombre. Fallar en sus tareas, y perder a sus padres ante la muerte. Hacer algo que lo volviera un mortífago como Fenrir Greyback, perdido de tal manera que no tenía nada que ver con la Marca en su brazo. El Señor Oscuro. Torturar gente. No torturar gente. Fallar. Lograrlo.
Su virginidad era una cosas más a la que temer, y la idea de que alguien pudiera descubrirlo lo había atormentado desde que había leído el artículo de Potter. El Profeta había publicado además algunos artículos especulando sobre Longbottom, Weasley, Granger y la hermana de Weasley desde entonces. Si eso lo encontraban lo suficientemente interesante, ¿quién prevenía que alguien especulara sobre Draco?
En su mente sabía que había una diferencia entre él y los héroes de la guerra, pero eso no impedía que le sudaran las manos y se le acelerara la respiración todo el tiempo.
Mañana, pensó Draco, dejando caer su cabeza lentamente en la almohada, hablaría con Potter.
Porque había tenido miedo por años, y estaba cansado de tener miedo. Quizás, si hablaba con alguien que no tenía miedo, incluso cuando había sido engatusado a contar un secreto bajo Veritaserum, entonces Draco quizás podía aprender a detener el miedo.
Era un plan débil, peor era mejor que yacer en la oscuridad leyendo artículos sobre Potter una y otra vez.
HPHPHPHPHPHPHPHPHPHPHP
Draco se enderezo en su asiento y observo como las lechuzas entraban con el correo matutino al Gran Comedor. Llegaban a la misma hora todas las mañanas, igual que antes de la guerra. Era una de las maneras en que la nueva Directora intentaba aferrarse al pasado para que todo siguiera igual, o eso es lo que pensaba Draco.
No había correo para él, pero ya nunca había, a menos que alguien le mandara un Aullador o una carta con una maldición. Draco ignoro la falta de aves descendiendo hacia él y decidió mirar la normal lechuza de Hogwarts que aterrizo en la mesa frente a Potter. Ululo con suavidad, llamando su atención.
Potter saco su varita y lanzo una serie de hechizos familiares, los mismos que usaba Draco cuando recibía una carta. Sus amigos lo miraron, pero sin mucho interés. Potter recibía tantas propuestas de matrimonio y peticiones para charlas que a lo mejor hasta los entretenidos Gryffindor ya se habían aburrido de eso.
Finalmente, los hechizos revelaron una carta segura, como Draco sabía que resultaría. Tenía que mirar hacia otro lado cuando Potter abriera la carta.
Había tenido el coraje de escribir unas cuantas oraciones solicitándole a Potter que hablara con él y que se reunieran en las mazmorras esa noche poco antes del término del toque de queda, pero no había tenido coraje para firmar con su nombre. Sólo le había dado el lugar.
En todo caso, decidió Draco, mirando decididamente hacia su plato, había sido un estúpido. ¿Por qué Potter aceptaría una demanda anónima para una reunión personal? Bueno, podía tomarla como una amenaza, y mostrársela a sus amigos, entonces todo estaría arruinado.
Pero ese había sido todo el coraje que Draco había tenido. No sabía si podía volver a aprender ese tipo de coraje otra vez, a menos que Potter le enseñara.
Silencio, o relativo silencio, porque a su alrededor la gente igual conversaba y sentía el bullicio en su corazón como en sus oídos. Finalmente la tensión de no saber cómo Potter había reaccionado ante la carta supero la tensión de mirarlo y Draco levanto la mirada.
Potter lo estaba mirando fijamente.
Draco se mordió la lengua. Los ojos de Potter estaban bien abiertos, pero no hostiles. Debió reconocer la escritura.
Mientras Draco observaba, Potter asintió, luego guardo la carta en un bolsillo, con una broma, una risa y una negación de cabeza ante algo que le dijo Weasley. Weasley no se giro de inmediato a fulminar con la mirada a Draco, así que Potter no debió revelarle lo que sabía.
Una chispa de inquieta esperanza bailo y brillo en el pecho de Draco.
HPHPHPHPHPHPHPHPHPHPHP
Que venga. Que esto sea suficiente.
Draco cerró los ojos e intento imaginar que era uno con las piedras a su alrededor, pesado, calmado e inamovible. No le importaba lo que pensaran los demás. Alguien podría descubrir su protegido secreto y a él no le importaría. Él nunca—
"Malfoy."
Draco dio un salto y la ilusión se hizo mil pedazos. Cuando abrió sus ojos, Potter estaba justo frente a él.
En ese momento se veía exactamente como lo había hecho antes de la guerra. Su postura era la misma, pardo con sus brazos cruzados y una mano cerca de su varita para mostrar que no confiaba en Draco. Las ojeras bajo sus ojos eran las mismas, al igual que el salvajismo de su cabello. Draco pudo sentir la antigua amargura llenando su garganta, ahogándolo.
Podía hablar de amargura y cenizas, lo sabía y Potter se daría la vuelta y se marcharía. Y quizás eso sería mejor.
"¿Malfoy? ¿Qué sucede contigo?"
Aunque eso era diferente. Draco se aferro a eso, y lucho contra el momento en que quería decirle a Potter que se marchara porque era lo que todos hacían, y respiro más tranquilo cuando el momento pasó.
"Vi ese artículo en el periódico," dijo. "Aquel en que Moriarty te engaño con Veritsaerum." Pensó que era mejor empezar con algunas simpatías y poner a Potter de su lado mostrándole que Draco estaba parcialmente de su lado.
Desafortunadamente, Potter parpadeo y observó a Draco como si estuviera loco. "¿Qué? ¿Engañarme? Claro que no lo hizo. Yo fui quien eligió el Veritaserum. Fue parte de las condiciones para la entrevista y para que así me dejaran tranquilo por un año." Se encogió de hombros, y luego los rodo hasta que Draco pensó que se le saldrían los huesos. "Debo admitir, algunas de las preguntas fueron bastante inesperadas. Pero quería que me dejaran tranquilo y lo hicieron."
Draco se quedo helado. Comprendió —creyó que había comprendido—sabía que Potter era muy valiente en lidiar con las consecuencias del articulo—
Pero ni por un momento creyó que Potter era tan valiente, invitando ese tipo de verdad sobre sí mismo.
No podía enseñarle a Draco ese tipo de valor. Era loco, temerario, y Draco no estaba seguro de que querer aprender de todas maneras.
"Entonces nada de lo que te diga tendrá sentido," murmuro, sabiendo que sonaba desarticulado, y que Potter lo observaba de manera crítica y preocupada al mismo tiempo. Eso también era nuevo, pero muchas cosas eran diferentes ahora, y meneo la cabeza, alejándose de Potter. "No puedo—no sabía—"
Se dio la vuelta, listo para correr por el pasillo.
Potter salto hacia adelante justo detrás de él y Draco encontró fuertes brazos envolviendo su torso, con tanta fuerza que no tenía opción de soltarse, sin importar cuánto luchara. Igual lo intento con el corazón latiéndole a mil por hora. Por alguna razón, le importaba que Potter lo hubiera detenido así, sin usar magia. No sabía porque, pero importaba mucho.
"¿Podrías detenerte?" Potter le murmuro en el oído. "No sé sobre que me llamaste aquí para conversar. Pensé que sería algo relacionado con tu padre. Ahora tu— ¿qué? ¿Averiguaste que tome Veritaserum a propósito así que ya no confías en mí? No lo comprendo. Pensaría que él que yo haya tomado la poción te inclinaría mas a confiar en mí."
Draco rio con amargura y agacho la cabeza sin mirar a Potter. "Yo también tengo un secreto," susurro. "Un secreto que me obsesiona. Leí el artículo y lo único en que podía pensar era en que tú de alguna manera habías logrado sobrevivir que uno de tus secretos fuera descubierto y que todos se burlaran de ti. Pensé que podrías enseñarme a aceptar lo que sucedería si mi secreto fuera descubierto—y poder vivir con eso de alguna manera. Pero ahora sé que tomaste el riego bajo tu propia voluntad. No puedes enseñarme eso. No es ser valiente. Es estar loco."
Potter se mantuvo en silencio un largo tiempo. Luego dijo, "Aun no se dé que secreto estás hablando, Malfoy. Podría ser cualquier cosa." Draco tenso sus hombros pero Potter no lo noto o pensó que no valía la pena dejar ir a Draco aun. "Pero puedo decirte esto: creo que puedo ayudarte al decirte como soporto tan bien que se burlen de mi."
"Dirás que es porque eres un Gryffindor y valiente," murmuro Draco. "Dirás que yo también puedo hacerlo, si le presto atención a mi lado Gryffindor. O algo así." Ahora que estaba diciendo esas palabras, le pareció ridículo ir donde Potter por ayuda. Por supuesto que Potter sería como Dumbledore, que le había ofrecido a Draco santuario justo antes de morir. Y esos serian los mismos estándares imposibles que Draco no podía lograr sin haber sido sorteado en otra Casa.
Pero inesperadamente, Potter rio contra su mejilla. Draco se puso tenso. Una vez más, Potter no se molesto en notarlo. "No. Casi fui sorteado en Slytherin, ¿sabes? El sombrero dijo que me iría bien allí, pero quería quedarme con Ron. Así que escogí quedarme en Gryffindor."
Draco no tenía idea de que decir. Esa idea parecía casi tan extraña como la de estar aquí parado en la oscuridad con los brazos de Potter a su alrededor, escuchando lo que decía, sin sentir ganas de burlarse o huir.
Bueno, bien, el deseo de huir aun estaba allí, pero bien enterrado. Draco tenso sus hombros mientras escuchaba, pero Potter siguió hablando, su voz tan suave y susurrante como una corriente que fluye.
"Decidí después de la guerra que algunas cosas son más importantes para mí que otras, eso es todo. Eso no significa que nada vaya a lastimar otra vez. Significa que quería volver a Hogwarts y tener un año normal sin El Profeta molestando para saber todos mis secretos que al final igual descubriría. Y quería estar con mis amigos y conversar con ellos más que perder el tiempo con Aulladores y otros mensajes desagradables porque aun soy virgen. Y quería evitar los Aulladores más de lo que quería evitar hacer el trabajo. Así que decidí hacerlo de esa manera. Me hace enojar a veces. Pero sólo soy humano." Se removió y Draco se mordió los labios para evitar decir algo estúpido sobre como el pecho de Potter se sentía demasiado cálido para ser humano contra su espalda, su corazón latiendo demasiado firme para ser real.
"Pero tengo un escudo. Ese escudo esta hecho de todas las cosas que quiero hacer. Cuando alguien me insulta, me enojo, pero ese insulto sólo me hace más fuerte al final. Porque, después, no me lastima tanto. Así que me hago cada vez mas fuerte cuando atacan mis debilidades." Sonrío otra vez. "Supongo que debo agradecerte a ti por eso. Tú fuiste quien me enseño que los insultos sobre mis padres no importan tanto como yo creía. Ya no siento esa oleada de rabia cuando alguien me insulta de esa manera."
Draco trago en seco y luego volvió a hacerlo. Potter estaba parado allí, sosteniéndolo, y se sentía mejor que cualquier cosa que Draco hubiera intentando después de leer ese maldito articulo.
"¿Puedes enseñarme como escudarme de esa manera?" susurro Draco. "¿O no? suena como si hubieras tomado una decisión. Y no sé si yo pueda hacer eso."
"Decidí lo que más me importaba a mí," lo corrigió Potter y al fin lo soltó. "Tú tomas decisiones como esa todo el tiempo. Estar de vuelta aquí te importo más que los insultos y los hechizos que recibieras, ¿no es así? Sé que lidias con eso todo el tiempo, pero estas aquí, y no te has quejado frente a nadie.
Draco se dio la vuelta y lo miro con la boca abierta. "¿Como sabes sobre eso?"
Potter se alejo el pelo de la cara y le cerró un ojo. De verdad no lucia para anda como lo hacía antes de la guerra, pensó Draco. Debió haber estado soñando para verlo de otra manera. "Pongo atención. Lo que quiero decir es que tienes que pensar en lo que en realidad quieres. No creo que tengas problemas para hacer eso. Al final incluso me contactaste porque querías hablar conmigo mas de los que te preocupaba mostrar tus debilidades, ¿no es así?"
Draco lo pensó y se dio cuenta de que era cierto. Paso un tiempo parpadeando y abriendo su boca, pero no encontró palabras.
"Eso necesitó valor," dijo Potter, con gentileza y comprensión. "Así que. Creo que puedo enseñarte. Quizás no de la manera en que me enseñe a mí mismo, pero también pase mucho tiempo hablando con mis amigos." Se detuvo. Draco no dijo anda sobre lo aterrorizadora que encontraba la idea de abrirle su alma a otros Gryffindors, y Potter finalmente murmuro, "¿Quieres reunirte conmigo mañana para ver si podemos conversar de esto otra vez?"
Draco trago en seco y asintió. Potter no pareció necesitar otra respuesta. Le sonrió a Draco y dijo, "Bien. Ya es casi el toque de queda y no quiero meterme en problemas," se dio la vuelta y se marcho por el pasillo.
Draco se quedo parado allí un rato, sintiendo la humedad de las mazmorras acariciar su frente como una brisa, y luego regreso a la sala común de Slytherin. Llego allí justo a tiempo, pero no se apresuro. Ni siquiera le prestó atención a la gente que estaba en la sala común que lo llamo, sólo subió al dormitorio y se acostó sobre su cama, mirando el cielo.
Casi había olvidado lo liviano que se sentía el no tener miedo.
El día siguiente no había sido muy malo, pensó Draco, mientras se paseaba en el mismo pasillo donde se habían reunido con Potter el día anterior. Había tenido miedo de que todos en Slytherin le echaran una mirada y pudieran ver su secreto estampado en su frente, que había estado hablando con Harry Potter en secreto para intentar esconder algo de sus compañeros, algo con que podrían atormentarlo
Pero la gente sólo lo había notado por una mala broma que había logrado esquivar con facilidad, y cuando necesitaban que les pasara algo en la mesa. Le hizo pensar a Draco en sus otras interacciones con ellos, y, bueno…
Ellos ya no se preocupaban mucho por él. No como había sido a principios del año, cuando pensaban que podían vengarse de él con bromas pesadas o entretenerse haciéndolo llorar. Eso no había sido satisfactorio, así que ahora muchos de ellos—aunque no todos—preferían seguir con sus vidas personales e ignorarlo.
Quizás esa era otra de las maneras en que Potter logro manejar la revelación de su virginidad. Eventualmente, muchos de los magos dejaban de interesarse.
Aunque nunca se preocuparían tanto por él, porque Potter era una celebridad y Draco era un don nadie. Quizás eso haría su vida aun más fácil.
"¿Malfoy?"
Draco se dio la vuelta. Tenía una mano en su varita antes de darse cuenta de que era Potter, sacando la capucha de su capa de invisibilidad de sobre su cabeza. Draco asintió tenso, aun un poco molesto por no haber escuchado a Potter acercarse.
"¿Has pensado en lo que te dije?" Potter saco su varita, ignorando el sobresaltó de Draco y conjuro un par de sillas. Draco se sentó despacio en la silla que obviamente Potter había dejado para él. Era dura y de madera, pero con un cojín en el asiento. Una silla neutral. "¿Sobre decidir qué es lo que más quieres y conseguirlo?"
"Si." Draco apretó sus manos en el cojín, apreciando la realidad de este, delgado o no. "Y me estaba preguntando… ¿no crees que la mayoría de las personas se preocupa más por ellos mismos que por lo demás?"
"No sé sobre eso," dijo Potter, con una de esas sonrisas que hizo que Draco se preguntara que estaba viendo el otro chico. De seguro no había nada interesante en este apestoso rincón de las mazmorras. Pero sí se saco la capa completamente y la dejo caer al piso, y esa fue una muestra de algún tipo de confianza. "Creo que tanta gente me ayudo a derrotar a Voldemort que me siento reluctante a declara eso."
Draco se removió incomodo. "Pero quiero decir, le importan más sus asuntos que tus asuntos. Aunque están obsesionados contigo, les importa más vivir sus vidas que enviarte Aulladores."
"Oh, ese tipo de desinterés. Claro." Potter movió su mano. "Sí, creo que muchas gente pasa enteras conversaciones pensando en lo que dirán después, y copuchan pero luego se aburren de las copuchas antiguas y cambian a otro tema con facilidad. He usado eso como ventaja en varias ocasiones. Las personas se sienten halagadas cuando se les pregunta qué piensan sobre algo, y dejan de molestarse para hablar sobre eso."
"¿La gente aun te molesta con eso aunque ya no escriban tantas cartas?
"La mayoría son mis compañeros." Potter hizo una pequeña mueca. "Pero me recuerdo que tendré una gran vida después, una más allá de Hogwarts, y no estaré aquí por siempre."
Draco se echo hacia atrás en su silla. "Eso parece obvio cuando lo dices, pero no había pensado en eso," dijo. Cuando había imaginado a alguien descubriendo que era virgen y maliciosamente esparciendo la copucha alrededor, siempre se había imaginado a otro Slytherin. Por supuesto, ellos eran el tipo de gente encantados de hacer algo así, pero aun así. Sólo faltaban unos cuantos meses para sus EXTASIS, y luego sería el adiós a Hogwarts.
Ahora, parecía obvio que debió pensar en eso antes.
"Oh, no hagas eso. No puedo soportar que la gente haga eso."
Draco parpadeo, dándose cuenta que estaba mirando sus manos en vez de a Potter, y lo miro. Potter se había inclinado hacia adelante con una mano extendida. "¿Qué? ¿De que estás hablando?"
"No vas a castigarte por no pensar en eso antes," dijo Potter y le chasqueo sus dedos a Draco. "Ron también lo hace cuando aprende sobre alguna movida nueva de Quidditch que es tan obvia que debió inventarla él. Es agotador con él y es agotador contigo."
Draco cruzo sus brazos y alejo la mirada. "Lamento haberte hecho perder el tiempo al invitarte aquí, Potter—"
"Y ese pequeño despido santurrón no es mejor. Hermione lo hace a veces." Potter perforo con su mirada a Draco, que tuvo que admitir que era impresionante. Probablemente el tipo de mirada que Potter había perfeccionado lidiando con reporteros. "Vamos. Ahora sabes que hay un mundo fuera de Hogwarts. O recordaste que lo hay. ¿No puedes estar feliz por eso en vez de estar malhumorado al respecto?"
Draco se sentó bien derecho, dejando sus brazos a sus costados y forzando su rostro en la máscara mas altiva que pudo poner. "Por favor no me insultes comparándome con tus amigos, Potter."
"Ellos estarían tan insultados por la comparación como tú. Consuélate con eso, si quieres."
Draco sonrió. Se sentía como un gesto extraño. Bueno, no podía recordar la última vez que había sonreído frente a Potter, eso era cierto. Sus últimos encuentros antes de estos habían sido aquellos que cerraron la Deuda de Vida, y Draco había estado gritando, lanzando hechizos o tropezando. Y antes, hubo más gritos, burlas y sangre.
Potter cerró sus ojos en un parpadeo satisfecho. "Si. Exacto. Así. Creo que deberías sonreír mas seguido."
"¿Por qué?" lo desafío Draco, las palabras salieron fuera de él. "Normalmente estaba planeando algún tipo de problemas para ti cuando te sonreía así."
"Pero recuerdas como rara vez los problemas me alcanzaron." Potter cruzo aun pierna sobre la otra y le sonrió cómodo a Draco. "Deberías hacerlo más porque te vez más vivo."
"¿Y tú quieres eso?" Pese a la manera en que Potter lo había sostenido anoche, pese a la forma en que estaban hablando ahora, esto era nuevo para Draco.
Potter se adelanto y puso un dedo en medio del pecho del otro chico. "Tuve suficientes muertes durante la guerra. Quiero a todos los que pueda vivos."
