Los personajes y el mundo de Harry Potter pertenecen a J. K. Rowling


"Dicen que no hay nada peor que morir, se equivocan, estar muerto en vida es peor que fallecer"

Hermione caminaba con aire ausenté por calles parisinas en las que años atrás, antes de que estallara la guerra, había sido tan feliz. Con cada paso que daba llegaban a ella uno tras otro los recuerdos de ellas riéndose, besandose, caminando de la mano.

—Dime que me amas —pidió mirando a su amada fijamente.

La rubia la miró sorprendida. —No lo sé... ¿Lo hago? —le pregunto levantando una ceja.

Hermione la miró con incredulidad, abriendo la boca como pez fuera del agua. —¡Fleur! —riño indignada.

La rubia río juguetona. —Es broma tontita, claro que te amo y siempre lo haré

—Lo prometes...?—pregunto mirándola con esperanza.

La miró fijamente. —Je promets —la promesa escrita en sus ojos.

—Te amo futura señora Granger —se inclino para presionar un tierno beso en los labios de su amada.

Fleur sonríe brillantemente. —No puedo esperar para serlo.

Hermione jamás fue tan feliz como cuando estuvo junto a Fleur y nunca fue tan infeliz como cuando la felicidad fue arrebatada tan cruelmente de sus manos.

Ella nunca quiso dañar a nadie, siempre lucho por sus principios y lo que creía correcto, pero siempre tratando de ser fiel a ella misma. A lo largo de los años se dió cuenta que era diferente y quiso usar esa diferencia para el bien y fue gracias a Harry que tuvo esa oportunidad de hacerla en el mundo, pero las consecuencias de ello resultaron abismales para ella.

Fleur que no solo fue su primer amor, fue y seguiría siendo todo para ella a pesar de los años y la distancia transcurridos.

XXXX

No muy lejos de ahí sentada junto a un gran ventanal de cristal una pequeña rubia observaba la nieve caer, mientras su tía charlaba amenamente con un tipo que la miraba como si se la quisiera comer.

Ya iba por su segundo pastelito, su taza de chocolate con malvaviscos hacia rato se había terminado y el cansancio comenzaba hacer mella en ella después de un día agitado para su pequeño cuerpo.

De pronto su sonrisa se congeló, su respiración comenzó aumentar y sus ojos se abrieron desorbitados al ver pasar a una morena de la que desde pequeña había oído hablar y a la cual, a raíz de las historias que le contaban había aprendido a admirar... Pero sobre todo a querer.

—¿Mamá? —susurro incrédula y restregó sus ojitos con fuerza. No, no era una alucinación. Su mamá acababa de pasar frente a ella, volteó a mirar si su tía había visto lo mismo, pero esta seguia entretenida con el mismo chico. ¿Que no se daba cuenta como la miraba? La pequeña resopló, se colocó su suéter y bufanda junto a sus pequeños guantes púrpura y se echo a correr tras la morena sin titubear.

—¡¿Mamá?! —grito llamando a la morena que en ese momento doblaba en una esquina. —¡Mamá, espérame mamá! —sollozo ante la falta de atención de la morena que seguía caminando sin detenerse.

Sus ojos y mejillas ardían debido al frío y las marcas de sus pequeños pasos eran borradas por la nieve que caía sin piedad.

XXXX

Hermione detuvo su andar una vez llegó a su destino, la fuente en la que un día le pidió a su rubia matrimonio. En la lejanía le pareció escuchar los gritos de una pequeña llamando a su madre pero tan abstraída como estaba en sus recuerdos la ignoro, deseando terminar de una vez por todas con la tortura que significaba para ella ese lugar.

Había llegado con un propósito y cuando antes cerrará los ciclos abiertos, más rápido se iría de ahí; no era necesario torturarse más de lo que lo ya lo había hecho años anteriores.

Ella lo tenía todo, era feliz, tenía a su familia, a sus amigos, al amor de su vida y un futuro asegurado. Entonces ¿Cómo había llegado ahí?

¿Quiénes son ellas? —se pregunto al ver bajar a un grupo de lindas chicas con elegancia y altanería detrás de una medio giganta.

—Ellas son las alumnas de Beauxbatons y están aquí para participar en el torneo de los tres magos. —respondió Dumbledore de pie al lado de ella, antes de comenzar a caminar hacia las recién llegadas.

Hermione lo miro atónita. ¿En qué momento había llegado Dumbledore a su lado? Sacudió la cabeza. —Ese hombre si que es escurridizo.

Alzó la cabeza y su mirada se cruzo con unos penetrantes ojos azules que la observaban desde la distancia y sintió su mundo detenerse. Sin poder evitarlo una sonrisa cruzo sus labios y fue correspondida.

—Ojos de mar, ella tiene ojos de mar—susurro perdida en las profundidades de esos ojos azules —podría perderme en ellos para siempre.

—Y yo desearía que lo hicieras... siempre —susurro la dueña de esos ojos que la cautivaron, sacándola de la nebulosa en la que se encontraba.

XXXX

La pequeña suspiro aliviada al ver a su madre detenerse y sin poder contener más la emoción en su pequeño cuerpo, saltó a los brazos de la morena que por instinto la abrazo para evitar su caída.

—¿Que sucede pequeña, te perdiste.? —pregunto amablemente mirando alrededor en busca de los padres de la pequeña, por dentro agradeciendo la distracción en ese momento tan doloroso para ella.

La niña sacudió la cabeza. —M-mamá —ahogo la palabra en el llanto mientras abrazaba a su madre con desolación. —Porque no te detuviste cuando te llame mamá — reclamó entre hipidos.

Hermione miró a la niña en sus brazos sorprendida y está la miro fijamente con sus ojitos tan llenos de tristeza y anhelo que la morena no pudo evitar pensar que si su corazón no estuviera roto, en ese momento se rompería al ver la desolación en el rostro de la pequeña.

—Shh... Shhh. Calma pequeña —pidio haciendo círculos en la espalda de la niña hasta que los sollozos se detuvieron y ella se relajó.

Una pequeña sonrisa adorno sus pequeños labios—Mamá volviste... —susurro apretando sus brazos a su alrededor. —Mami me dijo que nunca lo harías, pero yo sabía que sí. A veces los angeles caen del cielo.

¿Porque esa pequeña la seguía llamando mamá?, ¿Porque acaba de llamarle un ángel caído? ¿Se habrá golepado la cabeza?

Hermione suspiro. —Estás confundida cariño, estas perdida? Te ayudo a busca a tu madre? —Ante esto la niña volvio a sollozar ahora más fuerte.

¿Porque su madre la trataba como a una desconocida? ¿Acaso no sabía quién era ella? Cómo deseaba que su mami Fleur estuviera ahí.

—¡No! — negó con vehemencia apretando más su agarre en su cuello, como si temiera que fuera a escapar—Tú eres mi madre! — insistió orgullosa.

Hermione inhaló con fuerza.

¿Sería acaso una broma de mal gusto?, No, claro que no. Nadie que conociera sería tan estúpido para jugarle una broma asi. —¿Quien es tu madre pequeña?

—¿No sabes quién es mami? —le pregunto con su voz quebrada y sus ojitos vidriosos y ella sintió su pecho apretarse.

—No, lo siento cariño —admitió incómoda.

—Fleur. —La morena se sobresalto ante la mención. —Fleur Delacour es mi mami...

El tiempo se detuvo para la morena, sus rodillas temblaron tanto que apenas pudo soportar su propio peso.

Fleur Delacour.

¿Cómo es que no se dió cuenta antes del parecido de la pequeña con su hermosa rubia?

¿Y porque está seguía insistiendo en que era su madre?

Miro a los alrededores temerosa, buscando esa cabellera rubia tan conocida para ella. —¿Dónde está tu mami?

—No lo sé

—¿Cómo que no sabes?, Eres muy pequeña para andar en un lugar así sola —dijo observando a las cientos de magos ir y venir a toda prisa.

—Tía Gabby me trajo a pasear, te ví pasar y corrí tras de ti sin que la tía se diera cuenta.

La miro asombrada. —Eso es muy peligroso por no decir lo estúpido y temerario que es!

La pequeña la miro arrepentida —Lo siento, quería verte

—Y si no era yo? Pudo haber sido cualquiera! Un secuestrador o un mago tenebroso! No vuelvas hacerlo! Te pudieron robar o algo peor! —exclamo exaltada ante la idea que algo malo pudiera sucederle a la pequeña.

¿Como pudo ser tan negligente Gabrielle al cuidado de su sobrina?

Ella la miro asustada. —Lo siento

—Esta bién pequeña, pero no lo vuelvas hacer, vamos a buscar a tu tía—dijo entre dientes, no muy segura de volver a dejar a la pequeña con Gabrielle.

Una parte de ella quería abrazar a esa pequeña parte de Fleur y huir con ella, para así sentir siempre cerca a su rubia, pero ella no era así, no podía hacerle eso a Fleur.

Otra parte quería correr a buscar ella misma a Fleur y pedirle explicaciones del porque le dijo a la niña que ella era su otra madre. ¿Porque ella no lo era o si?

Acaricio su cabello y suavemente poso sus manos en las mejillas de la niña. Ante la acción la pequeña le sonrió tan dulcemente que su corazón se lleno de una inmensa ternura.

Una hija. Una hija con Fleur.

Las lágrimas comenzaron agolparse en sus ojos.

¿Será cierto?

¿Acaso es posible?

Comenzo a plantearse la posibilidad que esa pequeña fuera mitad de Fleur y mitad suya.

Y la observó con detenimiento.

Sus labios, su cabello ondulado y la forma de su cara son idénticas a las suyas, pero las cejas, las pestañas y ese azul eléctrico en sus ojos son como Fleur. Y de su mirada ni hablar grita Delacour por donde se le vea. Su nariz bien podía ser una mezcla de ambas, pero su sonrisa es igual a la de su padre.

¿En verdad esa pequeña puede ser hija de Fleur y suya?

Podría ser cierto. Rogaba a Merlin que lo fuera.

Observándola bien, la pequeña es una mezcla perfecta de ambas.

Hace una pausa para respirar, intentado no quebrarse.

—¿Es verdad lo que dices pequeña? —Ella alza la mirada y la mira fijamente.

—¿Qué cosa? —pregunta inocentemente.

—¿En verdad soy tu madre?

—Si

Un calor intenso comienza a llenar su cuerpo.

—¿De verdad eres mía? —se pregunta incrédula.

—Eso es lo que te dije hace un momento, todavía no me crees? —responde un poco confundida.

Quería creer que era cierto, necesitaba creerlo y tener algo a lo que aferrarse, además la niña no tendría porque mentirle.

Un nudo se formó en su garganta y basto el asentimiento de la pequeña para que se acercara a ella y la abrazara con fuerza contra su pecho.

Al tenerla entre sus brazos comenzó a sentir como ese vacío que había acompañado a lo largo de los años comenzaba a llenarse. Como si toda su vida hubiera estado esperando por ese momento, en el que ella

jamás pensó que eso sería posible, no despues de cómo terminaron las cosas entre ellas. Pero es madre de esa niña tan hermosa. No puede creerlo.

Se separo de ella y la miro a los ojos.

Ya no tiene control sobre sus lágrimas, ellas brotan sin parar.

Tiene una hija con Fleur.

Su sueño hecho realidad.