Summary:

Abandono, Mentiras, Engaños, Maltratos y una anorexia no asumida hacen que Bella Swan crea ir directamente camino hacia la ruina, pero que pasa cuando el profesor Cullen llegue a su vida y trate de enseñarle que con amor puede curar las heridas de su alma. ¿Podrá lograrlo?


Prefacio.

Sentí sus ojos mirándome fija e intensamente, no sabía qué hacer. Vi como su rostro se inclinado ligeramente al mío. Mis mejillas alcanzaron un rojizo profundo. Mi cuerpo temblaba de pies a cabeza, era un completo manojo de nervios. Cuantas veces había soñado con esos labios, sus labios, pero todavía la decisión era mía, fácilmente podía correr mi cara, pero ¿Lo quería?

Él no te quiere, solo juega contigo, para él solo eres una niña tonta e ingenua dijo mi mente.

Decidí callarla, la decisión era mía, así que lentamente también fui acercando mi rostro hasta que quedaron a pocos centímetros. Nuestras miradas se conectaron largamente, sentí su inseguridad sobre si continuar con esto o no. Simplemente asentí, por nada del mundo retrocedería en mis actos, sentía tantas cosas por él, era un como un ángel que llego a salvarme del infierno.

Sentí como nuestras narices se rozaban, su aliento acariciaba mis labios, mis ojos se fueron cerrando lentamente, estaba como flotando. Estaba nerviosa, tenía un nudo en el estomago. Lentamente nuestros labios se encontraron de manera suave y muy dulce. Fue una caricia muy sutil pero me estremecí de pies a cabeza. Nos besamos hasta que se nos acabo el aire. Entonces su frente se apoyo en la mía mientras regulábamos nuestras respiraciones. Luego yo lo volví a besarlo con un poco más de intensidad, entre abrí mis labios por instinto, su lengua se introdujo entre ellos, acaricio la mía de forma lenta y tortuosamente deliciosa. El momento era más que perfecto, sus manos abrazando mi cintura con delicadeza y mis manos acariciando los cabellos de su nuca. Nuestras miradas se cruzaron.

-¿Estás segura de esto Bella?, recuerda que ambos arriesgamos mucho- dijo Edward muy serio.

-¿Es un reproche?-pregunte.

-No, es solo un hecho-dijo mirándome fijamente a través de esas orbes verdes.

-No tengo miedo, ya no me queda nada más- dije mirándolo, quería transmitirle a través de aquella mirada todo lo que sentía.

Eres tonta Bella, solo sufrirás dijo mi mente

Shh, cierra la boca le respondí.

-Entonces el resto no importa- dijo y nos continuamos besando luego. Me sentía en el mismísimo cielo, él era mi Ángel. Ya nada importaba.


Gracias por leer.