Cuantas veces nos hemos sentido enamorados, cuantas no nos han correspondido y no has un humillado olvidando nuestra propia esencia. Ella se enamoro le entrego su corazón y el solo la vio como un objeto.

Acerco la copa a sus labios y sorbió el dulce vino pensando una solución para que el negocio que tenia varias semanas intentando llevar acabo fuera aceptado, pero aquellos empresarios no eran fáciles de convencer y menos siendo el soltero, no se fiaban de los hombres jóvenes y sin familia, necesitaba una esposa y rápido pero quien aceptaría serlo, era demasiado mujeriego tenia tan mala reputación en el pueblo que ninguna mujer decente se fijaría en el nunca.

-¡Kagome!- Se tapaba con la mano los rayos de sol penetrantes mientras intentaba divisar a la pequeña, cuando aprendería que no debía andar sola por hay sin compañía suspiro aliviada cuando la pequeña se acerco corriendo con un ramillete de flores en la mano y una sonrisa en el rostro-Pequeña donde haz estado me tenias preocupada- Le tomo la mano y empezaron a caminar por el largo sendero de árboles.

-Deberías ver el mar de flores que hay atrás de el sendero mama ¡es enorme!- Se soltó de la suave mano de su madre y comenzó a caminar rápidamente dando brincos y tirando las flores.

-Si pequeña pero no es bueno que andes sola por estos lugares no es correcto- Le sonrió mientras su hija se paraba daba media vuelta y arrugaba la frente molesta.

-No soy una pequeña pronto cumpliré 15 años- Se sentía orgullosa de eso ya no le gustaba que le dijeran pequeña kagome o mi niña kagome o algo que la hiciese ver como una niña ya era una mujer, suspiro y corrió hasta su madre abrazándola.

-Siempre serás mi niña kagome... Bueno ya vamos a casa, tu hermana sango se a esmerado mucho cocinando- Le volvió a tomar la mano, se sentía afligida y preocupada su hija sango tenia algunos muchachos que la rondaban pero su niña kagome era tan inmadura e infantil que ningún joven la volteaba haber, estaba muy enferma y ya le costaba trabajo correr tras kagome…

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-Bueno que esperan díganme que les parece lo que cocine- Sonrió esperando la aprobación de su hermana pequeña y su madre.

-Pues mama cocina mejor- volteo haber a sango que apretaba los labios y se acercaba para hacer lo que siempre hacia dejarle el cabello alborotado por tallar su mano sobre su cabeza como odiaba que hiciera eso…-¡No!, no sango déjame no seas abusiva-Forcejeaba intentando aflojar el agarre de su hermana mayor que se carcajeaba.

-Sango, kagome compórtense- Suspiro y les sonrió, se levanto de la mesa llevándose el pequeño plato de barro, ese día en peculiar se había sentido realmente enferma lo dejo en el fregadero y apoyo ambas manos en este por el fuerte mareo que le había dado y sin mas fuerzas cayo al suelo, sus dos hijas se acercaron corriendo kagome que empezó a llorar y a jalonear a su madre.

-¡MAMI DESPIERTA MAMI!- Intentaba hacer que reaccionara, sango le tomo el pulso y su cara se puso pálida se le fue el aire y al instante jalo a su hermana abrazándola.

-Esta muerta- La abrazo fuertemente al sentir la desesperación de la pequeña y los jaloneos los golpes en el pecho y el profundo llanto que mojaba su humilde vestido verde.

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-Inuyasha tienes 25 años y me gustaría tener nietos antes de morir- La hermosa mujer que usaba un vestido naranja largo, un escote recado con un hermoso collar de perlas blancos mangas largas hasta las muñecas y el pelo suelto con un hermoso broche al lado se acerco al joven tomándole el hombre.

-Lo haré mama tu sabes que lo haré… solo que la correcta no a llegado- Pero la verdad era que si se casaba seria solo por consolidar ese negocio que le dejaría mucho dinero mucho mas del que ya tenia el amor para el no existía, su padre que había sido un hombre sin escrúpulos que hizo sufrir mucho a su madre por falta de dinero, por que en su vida siempre fueron los segundos, se había prometido algo que jamás nunca volverían a pasar carencias y había cumplido esa promesa ahora era uno de los hombres mas ricos del país.

-Se que el abandonó de tu padre fue difícil para ti , pero es hora de que lo olvides… que yo no haya sido feliz no quiere decir que tu no puedas serlo- Noto el brusco movimiento que hizo el joven al pararse y se sintió triste de ver en lo que su hijo se había convertido un hombre solo interesado en hacerse mas rico alejado del amor y cayendo perdidamente en los placeres carnales usando a las mujeres, un hombre amargado al cual solo le interesaban los negocios.

-Te prometo que buscare una esposa- Se acerco le tomo las manos y le brindo una sonrisa sincera tratando de calmar a su pobre madre que solo mencionaba una cosa casarse, lo haría pero aquello seria un matrimonio sin amor basado en el interés.

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La iglesia estaba llena y se escuchaban los susurros provocados por los rezos las dos hermanas estaban enfrente con un rosario en la mano vestidas de negro el pelo recogido llorando por el descenso de su madre.

-Mami despierta- Se levantó sin importar que el padre estuviera dando la misa olvidando que había cientos de personas que criticarían su comportamiento y aunque no era de clase alta su madre le había inculcado valores y modales como los de una dama pero en ese momento no le importo ni el protocolo ni los modales ni las habladurías, se aferro al ataúd de madera recostó la cabeza y continuo llorando hasta que un joven la zafo y la sentó en una banca intentando calmarla.

-Tranquilícese señorita- Le daba palmaditas en la espalda intentando calmarla pero sabia que aquello era imposible el sabia el dolor que causaba perder a los padres, el los había perdido cuando solo tenia 17 ahora tenia 24 años y ver a una niña llorar así le causaba demasiado dolor en el corazón…-El dolor se supera y no dura para siempre- Aquellas palabras causaron que la niña volteara con los ojos empañados.

-Pero queda la herida en el alma y el corazón- Agacho la vista y retomo el llanto que se hacia mas fuerte, su mama había muerto ya había perdido a su padre hacia 3 años las había abandonado y ahora a su madre solo le quedaba sango pero sango se casaría y entonces ella quedaría sola.

Observo a la pequeña y medito la contestación demasiado madura e inteligente para una niña de tan solo 15 años.

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-Sango…- Observo a su hermana que dejaba el rosario en el pequeño peinador y la volteaba haber con los ojos hinchados y la mirada triste.

-Que pasa-Se acerco y se sentó a su lado rodeándole el hombro con su brazo.

-¿Tu no me vas a dejar verdad?- Sus ojos denotaban miedo de quedarse sola en este mundo del cual solo conocía ese pequeño pueblo donde vivía, ese día había repetido tanto que ya no era una niña pero la verdad es que solo tenia 14 años era una niña.

-No kagome… pero mama me pidió algo antes de morir, me dijo que tenias que madurar y buscar un buen hombre tu sabes que yo pronto me casare con el joven miroku, el es de una buena familia mas de lo que podría esperar- Vio a su pequeña hermana directamente no podía estar siempre apegada a ella necesitaba hacer su vida no por ahora pero llegaría el momento y a veces se le hacia tan lejano que kagome encontrara a un hombre, tenia el cuerpo de una niña ni siquiera se había desarrollado su mirada era la de una pequeña ingenua.

-Yo no me quiero casar hermana, los hombres son muy malos ya vez papa abandono a nuestra mama y ella lo amaba mucho- Miro la pequeña ventana y recordó los buenos tiempos cuando vivian en una gran casa mil veces mas que esa pequeña cabaña hasta que su padre las dejo, jamás entendió eso, se fue sin despedirse.

-Debes saber algo, papa nos abandono por que el…-tomo aire hasta llenarse los pulmones lo que le iba a confesar a su hermana no era fácil pero mas adelante seria mas difícil si tenia que sufrir que sufriera de una vez todo…-El tenia a otra familia… mama era su querida.

Se levanto de la cama y la miro con reproche pero que cosas estaba diciendo eso no era cierto su mama no era ninguna querida de nadie- Eso no es cierto sango ¡mientes!

-No kagome tu eras muy pequeña pero es hora de que sepas la verdad mama amo mucho a papa y no quiso desbaratar a su familia- Se levanto y se acerco a su pequeña hermana intentando abrazarla pero le fue imposible la pequeña salio corriendo llena de lagrimas y con el inminente dolor que se había triplicado por saber eso… ¡-Kagome!

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Había caminado tanto pensando en que mujer aceptaría ser su esposa estupida reputación, si escogía a una doncella de clase baja seguro se casaría por interés y eso era lo que menos quería las mujeres interesadas suelen ser muy problemáticas necesitaba una esposa abnegada que hiciera lo que el quería y no una mujer con experiencia que al final lo envolvería y terminaría enamorándose, no enamorarse nunca vio a su madre tantas veces sufrir por amor cuando era mas pequeño que aquel sentimiento que jamás había experimentado lo había tachado como lo peor del mundo.

Corría como loca cruzando medio pueblo intentando llegar al sendero, pero para su sorpresa choco con un hombre alto que la detuvo de los hombros.

-Otra vez tu pequeña- La sujeto fuerte al sentir los jaloneos e intentos de huida nuevamente se había topado con esa chiquilla impetuosa, sus ojos azules la miraron tristemente, llevo una de sus manos a su barbilla y le levanto el rostro…-No es bueno que te comportes así.

-Y como quiere que me comporte si…-Se dejo caer en su pecho y comenzó a llorar nuevamente, no solía llorar mucho pero al parecer el llanto que jamás experimento años atrás lo estaba soltando ese día en el cual solo había llorado sin parar.

El corazón le dio un brinco al sentir el pequeño rostro ocultándose en su saco negro bien abotonado, la abrazo fuertemente intentando calmarla y sin importarle que había varias personas a su alrededor que en cuestión de segundos empezaron hablar sobre la escena tan comprometedora.

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-Veo que ya estas mejor- Caminaba a su lado y le sonreía al ver que la niña ya no lloraba seguía con la vista perdida pero el verla sin pequeñas gotas de agua resbalando por sus mejillas le hacia sentirse mejor incluso se tomo su tiempo para observarla bien, esa pequeña podría ser su hermanita….-No te he dicho mi nombre pequeña ni tu me haz dicho el tuyo.

Volteo a verlo pequeña… nuevamente le habían dicho pequeña ya no era raro debía acostumbrarse…-Soy kagome higurashi- Volvió nuevamente el rostro hacia enfrente.

-Yo soy kouga-Le sonrió aunque su sonrisa ni siquiera fue vista y menos correspondida cuando la chiquilla se detuvo enfrente de una vieja casucha levanto una ceja acaso vivía hay se suponía la familia higurashi tenia dinero o eso recordaba, las cosas habían cambiado y se notaba.

-Gracias por acompañarme- Entro al pequeño caminillo de piedra pero antes cerro la cerca dejando bien claro que no quería mas la compañía de ese hombre que aunque había sido muy amable lo único que deseaba era estar sola con su dolor, y así fue por mucho tiempo pero como dijo una vez ese sujeto el dolor se supera.

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-¡feliz cumpleaños kagome!- Se hecho en la cama abrazando a su pequeña hermana con una pequeña caja blanca en las manos.

-Sango me aplastas- Cuando sango se quito de enzima se pudo sentar en la cama y regalarle una sonrisa por haber recordado su cumpleaños aunque ese año no tenia ánimos de festejar hacia ya 9 meses de la muerte de su madre, miro la pequeña caja y apunto…-¿Eso es para mi?.

-Claro ábrelo- Extendió el paquete y sonrió abiertamente al notar el brillo de ilusión de la pequeña, que en estos meses había crecido bastante y estaba dejando la niñez atrás.

Tomo el paquete entre sus manos delgadas y finas y lo examino que seria… lo abrió y levanto una ceja al ver la prenda de encaje con algunos lazos que estaba dentro de la caja miro a sango que tenia una sonrisa…-¿Que es esto?- Levanto la prenda se veía demasiado pequeña seguro no le quedaba.

-Eso es un corcet y es hora de que lo uses- Le apunto la prenda y sonrió burlonamente…-Tus pechos han crecido incluso mas que los míos y eso hará que los hombres se fijen mas en ti, aparte hoy dejas de ser una niña para convertirte en una señorita te vez mas mujer kagome.

Frunció el ceño y apretó los labios, era cierto últimamente los vestidos ya no le quedaban de adelante y aunque esos horribles vestidos ocultaban su figura que ya era de una señorita le daban la libertad para seguir corriendo y haciendo malabares como una niña, seguro esa horrible y ajustada prenda le robaría el aire…-No lose se ve muy pequeña.

-Si pero estoy segura que te quedara muy bien, tu eres sumamente delgada te envidio esa cintura de avispa que tienes- Tomo a su hermana de la mano y la jaloneo hasta la habitación de al lado que había sido de su difunta madre.

-Que hacemos aquí- Camino por la habitación hasta llegar al tocador y entonces abrió la pequeña cajita con joyas, un pequeño broche con una flor de cristal en color rosa que destellaba muchísimo le llamo la atención y lo tomo entre sus manos, lo recordó aquella joya se la había dado su papa a su mama y había sido la única que había guardado.

-¡Aquí esta!- Sonrió feliz al haber encontrado lo que buscaba saco una gran caja y la puso en la cama.

Volteo hacia sango y dejo el broche enzima del tocador se acerco a la caja y la observo acaso seria otra sorpresa de sango para hacerla ver mucho mas atractiva para los hombres para lo que le interesaba por ella podía quedarse soltera siempre, aparte lo que decía sango era mentira ella seguía siendo una niña y quizás se había desarrollado un poco pero seguía viéndose infantil.

-Este kagome… es el regalo que mama tenia para ti- Al notar que tomaba la atención de su joven hermana que acababa de dejar la niñez abrió la caja mostrándole un hermoso vestido de seda color rosa pomposo con un escote bastante pronunciado que tenia algunas flores de cristal como adorno mangas largas hasta los codos con encaje blanco al final.

-¿Eso es para mi?- Observo cada detalle del hermoso vestido jamás había visto algo mas hermoso seguro le había costado mucho a su madre se acerco y lo toco era tan suave e incluso tenia un ligero aroma a flores silvestres como decía su madre que olía como si aquel vestido se hubiese hecho especialmente para ser usado por ella.

-Vez por eso el corcet ahora comprendes los 15 son una edad importante se que quizás no pueda organizarte una gran fiesta como te mereces pero el joven miroku planea festejar tu cumpleaños en su gran casa hoy en la noche- Dejo el vestido en la cama y se acerco a la joven tomándole las manos…-Debes cuidarte mas ya no eres una niña, y a mama le gustaría que encontraras un buen hombre y que te comportaras esta noche.

Le sonrió se notaba que sango se había esforzado muchísimo en organizarle algo pero sobre todo preocupada por que se comportara solo por esa noche y claro que mejor si encontraba un buen partido agacho la vista y apretó los ojos fuertemente, si lo haría por su mama y por sango.

-Bueno que esperas kagome, debemos empezar con arreglarte ese pelo rebelde- Levanto un mechón de la joven y arrugo la frente el trabajo que le esperaba seria sumamente difícil pero esperaba que su hermana se comportara en la fiesta y si tenia suerte llamara la atención de algún joven adinerado que se encargara en un futuro de ella.

-Inuyasha que acaso no te arreglaras para la fiesta-La hermosa mujer se acerco a su joven hijo y le sonrió.

-No me gustan las fiestas- Volteo a ver a su madre y nuevamente estaba esa mirada implorante, se levanto de la cama de un brinco y se acerco…-Esta bien iré a la fiesta.

-pero apresúrate ya es tarde- Le sonrió, sabia que solo lo hacia por complacerla pero así al menos despejaría su fría mente de los negocios.

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Se acerco y acaricio el vidrio del espejo no parecía ella ya no se veía como una niña si no como una mujer se paso las manos por el rostro su copete que ahora se veía peinado su pelo lleno de bucles perfectamente hechos que le caían por los hombros y llegaban hasta mas debajo de la cintura y el hermoso broche que había visto esa mañana a un lado del cabello, el vestido que resaltaba su cuerpo de mujer y aquel corcet hacia que sus pechos sobresalieran resaltando aun mas el escote, parecía una princesa que esa noche seria exhibida .

-Kagome te vez muy hermosa, miroku enviara un carruaje- Sango que se encontraba dándose los últimos toques a su peinado se notaba contenta y aunque su vestido no era exactamente el mas hermoso la hacia lucir muy bien un vestido color rojo de mangas largas lizo pomposo y entallado.

-Tu también sango- Volvió haber su reflejo, ¿por que se tiene que dejar de ser una niña y convertirse en un adulto? por que la sociedad así te lo exige sonrió ante aquel pensamiento.

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Hay estaba parada en medio de la pista en un gran salón decorado con cientos de flores un gran banquete sintiéndose en el lugar equivocado, sango con miroku platicando y ella hay en medio siendo criticada por todos los invitados que si se veía muy linda que si como había crecido suspiro ante el dolor de cabeza que aquella fiesta empezaba a causarle.

-Haz crecido mucho- Le tomo la mano y se la beso, solo habían pasado algunos meses y la niña que alguna vez consoló se había convertido en toda una jovencita y muy hermosa, en algunos años mas seguro seria toda una mujer.

-Usted es kouga cierto- Le sonrió y rápidamente le quito su mano que era cubierto por un fino guante de encaje color rosa, aquel hombre la había tratado muy bien y ella había sido muy grosera cuando le cerro la serca de su casa.

-Y usted linda señorita es kagome-Los ojos se le iluminaron por la sonrisa que ella le había regalado después de verla llorar tanto verla feliz le causaba algo extraño en el corazón que no lograba explicarse….-No se nota muy feliz… siendo esta su fiesta cumple quince años verdad.

-Si… bueno es que vera es mi primera vez en una fiesta así- Volteo la vista hacia otro lado y entonces se topo con el hombre mas atractivo que haya visto su traje negro la melena larga pero sobre todo sus ojos dorados, se sonrojo cuando se cruzo con su mirada y agacho la vista… jamás había sentido atracción por un hombre nunca.

El hombre que la observaba con atención noto el sonrojo y miro hacia donde hacia unos segundos ella miraba hay estaba inuyasha el famoso empresario bien vestido y con su soberbia y egocentrismo a flor de piel…-No debería fijarse en hombres así señorita, es muy pequeña aun.

La joven lo miro sorprendida acaso era mas que evidente el nerviosismo, nuevamente volvió su vista al hombre que la impresiono, se le paro el corazón cuando lo vio frente a ella con una sonrisa seductora tomándole la mano para besarla.

-Mucho gusto señorita… no nos han presentado soy inuyasha taicho y ¿usted es?- Le Beso tiernamente la mano sin dejar de penetrarla con su mirada dorada, le provocaba risa que esa niña se mostrara tan cohibida, justo lo que necesitaba una mujer tímida y manipulable.

-Hermana… veo que estas en muy gratas compañías- Sango se acerco con miroku a su lado y se alegro de verla con dos atractivos hombres aunque un poco mayores para ella pero que importaba era lo mas normal que el hombre le llevara 10 o mas años a la mujer.

-Inuyasha Taicho- Soltó a su prometida y saludo al joven que le extendió la mano… -Hacia mucho no te veía en una fiesta- Le sonrió y nuevamente tomo la mano de sango…-Ella es sango higurashi mi prometida y la bella jovencita a su lado es su hermana la señorita kagome higurashi-.

-Así que esta bella jovencita es la famosa señorita kagome higurashi- Su naturalidad era ser la de un coqueto y aun con esa niña por que para el era una pequeña y le causaba demasiada gracia que no fuera capas de mirarlo a la cara.

-Señorita kagome gusta bailar- El muchacha de ojos azules le extendió su mano la cual ella tomo amablemente por cortesía mirando implorante a sango la cual le hizo señas para que fuese, fueron al centro de la pista donde otras parejas bailaban.

-Tiene usted una hermosa hermana señorita sango- Observo a la joven la cual bailaba con mucha gracia con ese maldito de kouga el cual era uno de los hijos de los empresarios que quería convencer para su desgracia.

-Si lose- Sonrió mientras veía la hermosa imagen de la pequeña kagome, era su primer baile y lo hacia muy bien, miroku que estaba a su lado se separo un instante para recibir a algunos invitados que acababan de llegar, la voz ronca y maquiavélica a su lado la hizo desviar la vista.

-Me gustaría casarme con su hermana- Su voz era decidida sin trabas sin miedos sin miramientos sin sentimientos.

-¿Disculpe?- Levanto una ceja y lo miró sorprendida había escuchado bien ese hombre a su lado le había propuesto casarse con la pequeña kagome sin conocerla.

-Lo que escucho seré sincero señorita sango, necesito una esposa para solidificar un negocio y usted necesita un hombre que se encargue de su hermanita yo tengo mucho dinero y si acepta mi propuesta le prometo que la cuidare- Su madre quería que se casara los negocios no le estaban yendo bien, por que lo consideraban un hombre inestable por no tener familia y esta pequeña llegaba caída del cielo para arreglar toda su vida….-Piénselo- Tomo una copa de vino de las charolas que los meseros traían le sonrió y salio caminando lentamente para reunirse con miroku y sus distinguidas amistades.

Aquello la había dejado helada pero le tentaba la propuesta le llamaba la atención ese hombre era de una fortuna inmensa y si kagome se casaba con el tendría todo lo que se merecía, que mejor propuesta ninguna otra, ningún hombre con ese estatus social se fijaría en una higurashi que lo único que tenían era el apellido y la poca dignidad que su madre les había dejado.

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-Te divertiste en la fiesta- Se quito los botines negros de tacón y los dejo a un lado de la cama mientras se masajeaba los pies por el dolor que sentía.

-Si estuvo todo muy bonito- Se dejo caer en la cama gracias adiós ya se había quitado ese ajustado corcet que apenas y la dejo respirar y ahora usaba una cómoda bata de algodón holgada.

-Kagome tengo que hablar contigo- Era el momento de decirle hablarle de la propuesta y rogar que ella aceptara por que jamás la obligaría a nada….-Recuerdas a Inuyasha Taicho- Miro a la pequeña la cual se levanto y frunció el ceño.

-Si por que.

-Bueno el… me pidió tu mano- se acerco a ella se hinco y le tomo las manos…. –Si tu no quieres kagome no lo haremos pero… considera que ese hombre te daría estabilidad como quería mama.

Casarse se suponía eso era lo que mas anhelaba su madre verla casada y como toda una dama de sociedad pero ni siquiera conocía a ese Inuyasha Taicho, aunque su corazón había sido contemplado por su atractivo pero ella buscaba algo mas tal vez enamorarse primero conocerlo solo tenia 15 a esta edad debería seguir pensando en jugar pero no en casarse….-Sango pero… yo ni siquiera lo conozco.

-Kagome yo se que no lo conoces pero tienes suerte de que un hombre así se fije en ti, tu sabes que en nuestra situación no te puedes dar el lujo de elegir, los hombres te eligen que prefieres un anciano de 60 años… eres joven si pero si esperas esta oportunidad se te iría de las manos….- Decir esas palabras le causaban un vació era como sugerir que se casara por conveniencia pero que otra cosa podía sugerir debía asegurar el futuro de su hermana ese hombre era atractivo de buen apellido, y en esos tiempos las parejas no se casaban enamoradas se casaban en matrimonios por conveniencia.

-Si sango, esta bien tienes razón es una buena oportunidad- Se soltó de las manos de su hermana y se acurruco en su cama abrazada de su pequeño peluche casada… cerro los ojos pensando en la pequeña idea de que haría feliz a su madre seria una dama de la alta sociedad como ella quería.

Continuara….