El aire me da suavemente en la cara, he salido fuera a fumar un poco.
He decidido matarme lentamente y he elegido la forma más sucia que pueda haber. El tabaco.
Mientras fumo me siento viva, relajada, y cuando la colilla ha muerto en mis labios, noto el olor del humo impregnado en mis cabellos, noto sus partículas entre mis dedos, noto su esencia en mi ropa.
Pienso en ello mientras fumo apoyada contra un árbol. Alzo la vista, sobre mi cabeza sólo hay aire. Estoy sola, como siempre.
Oigo unos pasos, alguien se acerca. Por el sonido al caminar me aventuro a sugerir que es una mujer. Lanzo el cigarro al suelo, tratando de no delatarme.
Mis sospechas se ven confirmadas cuando una dulce voz entona una canción que me es conocida aunque no logre identificarla.
Mientras ella continua haciendo bailar las notas a su compás yo decido esconderme entre los árboles.
Su silueta empieza a aparecer entre las hojas y me resulta conocida. Entorno los ojos intentando descubrir su identidad.
- ¡Tú! – La exclamación de sorpresa sale de mis labios sin que pueda evitarlo.
Ella voltea a mirarme sorprendida, no creo que esperara verme allí.
¿Qué diablos haces aquí?
Confirmado, no esperaba verme aquí.
Durante unos instantes ambas nos miramos a los ojos, tratando de descubrir que pasa por la cabeza de la otra.
Tras unos segundos me declaro incapaz de sostener su mirada. Sé que he perdido la batalla contra sus ojos, pero, no puedo evitar apartar la mirada.
Enciendo un cigarro como excusa para ello, y cuando alzo la mirada no me encuentro con la sonrisa satisfecha que esperaba, sino con una mirada sorprendida, que parece preguntarse porqué no estamos discutiendo.
No cantas mal.
El tono desdeñoso de la frase y el humo que sale de mi boca enturbiando el ambiente no parece engañarla, en el fondo es un cumplido. Sonríe.
Gracias.
Se ha sonrojado. ¿Cómo es posible que se haya sonrojado por algo tan estúpido? ¡Por Dios! ¿Es que nadie le había dicho algo bonito antes? Estúpidos Gryffindors, tanta inocencia me enerva.
Aún así, eso la hace parecer adorable. Nunca me había percatado de la cantidad de pecas que tiene, ni de lo increíblemente rojo que es su cabello, ni de lo bien que hace juego con su sonrojo…
Me pregunto si también se sonrojará así cuando se excita en la cama…
Poso mi mirada depredadora en ella, mi lengua recorre mis labios con anticipación y me acerco con una sonrisa ladeada. Y se vuelve a sonrojar. Maldita Gryffindor provocadora.
Mientras tiro la colilla y la aplasto con el pies pienso que, he encontrado algo más por lo que morir.
