Prólogo
Mi antiguo castillo, una vez más recorro sus pasillos. Todo está cubierto de telarañas y polvo, es natural, han pasado más de mil años. Ahora me percato de que las cosas como los muebles hechos en el inframundo tiene un tiempo de vida útil mucho mayor que los del mundo humano.
Mi viejo cuarto, lo mandé construir de un tamaño enorme, quería que todas las chicas tuvieran sus efectos personales aquí. Qué ironía, en el pasado creía que las mansiones de los demonios de clase alta eran muy ostentosas con sus cientos de cuartos tan grandes como una casa, sus salones gigantes, sus jardines de kilómetros y kilómetros, y sus incontables sirvientas como mayordomos.
Bajo una gran escalera que lleva al comedor, tomo la silla principal, la cual era mía y en la que pensaba sentarme en el extremo de la mesa cada vez que tuviéramos visitas.
Arrastro la silla todo el camino al salón principal, el eco del ruido que esta acción provoca resuena en todo el lugar.
Una vez he llegado me siento en el centro del salón. Tengo tanta sed que me levanto perezosamente y me dirijo a la bodega. Los barriles de vino, espero que aún tengan algo si es que no los vacié a todos. Estoy de suerte, algunos aún están llenos.
Lleno una copa y bebo golosamente. Tiene un sabor horrible, debí suponerlo.
De todas formas no debo ponerme cómodo, ellos no tardarán demasiado en venir.
Regreso al salón, con mi oído aumentado puedo escuchar a miles de tropas marchando hacía aquí. Calculo que tardarán unas dos horas.
Vienen a mi mente recuerdos, todo lo que he vivido y las personas que he conocido.
Gabriel y Elizabeth, mis hijos, por favor recuerden que su padre los ama. Nunca los volveré a ver.
Carmilla, mi esposa. La mujer que siempre amaré. Pronto iré donde tu estas.
Hola a todos. Este es el prólogo del Señor Oscuro Vampiro, he reescrito la historia ampliándola. He subido este prólogo junto con el primer capítulo debido a que este es muy corto y con el fin de que sea lo más impactante por así decirlo.
