Disclaimer: los personajes de The 100 no me perternecen.
CAPÍTULO 1
Cuando Clarke abrió lentamente los ojos, todo estaba borroso, oculto entre las sombras a pesar que una tenue luz de emergencia iluminaba débilmente la estancia. Sentía su cuerpo pesado y dolorido. Tuvo que hacer un esfuerzo para obtener poco a poco una mejor definición de lo que le rodeaba. Se encontraba en el búnker donde se había desmayado después de conseguir escapar de Praimfaya, deseaba con todas sus fuerzas que sus amigos hubieran alcanzado la estación espacial pero no sabía si le quedarían fuerzas o ánimo para sobrevivir por sí sola y descubrirlo.
Intentó levantarse, aunque algo la retenía sobre la camilla, un cuerpo se encontraba sobre ella. La cabeza se apoyaba en su hombro, el brazo izquierdo rodeaba su pecho y la mano derecha se entrelaza con la suya. Aquel cálido tacto le resultaba extremadamente familiar y su corazón empezó a latir con fuerza. Habría muerto? Se encontraba en algún cruel estado de tránsito, sueño o alucinación debido a la radiación?
Una pequeña corriente atravesó el interior de la habitación en aquel instante y trajo no solo el aroma de su captora si no que su largo y oscuro pelo acarició el hombro desnudo de Wanheda. Los sentidos de la joven rubia estaban a flor de piel, a punto de desbordar, y una solitaria lágrima escapó por su mejilla sin que nada pudiera hacer por evitarlo. Cerró de nuevo los ojos con la esperanza de que aquella gota no la delatara y que aquel momento, real o no, pudiera prolongarse un poco más en el tiempo.
Pero la debilidad de Clarke terminó golpeando inexorablemente la morena cabellera. Seguidamente notó como, junto a su brazo, unas pestañas se abrían y cerraban, desorientadas, mientras le producían unas ligeras cosquillas. Su corazón estaba a punto de explotar. Su captora se levantó lentamente, desperezándose sin saber muy bien qué le había despertado. La rubia intuyó a través de los párpados cómo era meticulosamente observada. En el fondo hubiera deseado tener la suficiente fuerza como para abrir los ojos y enfrentarse a ella, pero no podía. Y si no lo era ella y todo había sido producto de sus deseos? Sería capaz de soportarlo?
- Clarke, tienes de nuevo el pulso por las nubes y la respiración agitada y entre cortada. Más pesadillas? Iré por más paños de agua fría para intentar bajarte de la fiebre…
Pero Wanheda tras oír su voz no necesitaba más pruebas, ni más agua fría, de modo que agarró fuertemente la mano de su captora y abrió los ojos de golpe.
- Alexandra kom Trikru, ni se te ocurra volver a abandonarme…
