Advertencia: Relación Hombre/Hombre, sino te gusta no leas
Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer y J.K. Rowling.
Esta historia esta inspirada en el fic ''Buscándote, encontrándote, amándote'' de Yenyprincess.
-''Pensamientos''
-Dialogó normal.-
-Cambio de escena.-
-Hechizos.-
PREFACIO
-No volveré a esa casa jamás
-Pero Harry- suspiro el anciano frente a él- Debes de hacerlo, es por tu bien
-¿Por mi bien? Le parece que escuchar insultos a mis padres es ¿mi bien?- se erizo Harry- Estoy cansado de escuchar como mi tíos dicen a todo el mundo que mis padres murieron en un accidente de coche por manejar ebrios, que eran unos buenos para nada sin oficio ni beneficio. Que ellos me cuidan porque no les quedo de otra, cuando lo menos que hacen es eso
-Digamos que estoy de acuerdo con que no regreses a la casa de los Dursley- dijo Dumbledor- ¿A dónde iras? No puedes quedarte simplemente con cualquier persona por más que confiemos en el o ellos.
-No me importa donde vaya, iré a un orfanato si es necesario- exclamo determinado, los ojos del director se abrieron ligeramente y se apresuro a negar con la cabeza
-No Harry, solo déjame pensar un poco en ello ¿Quieres? Te prometo que tratare de encontrar una solución a todo esto.
Harry se dio cuenta que por el momento era lo más que obtendría de Dumbledore así que asintió y salió de la oficina del director. Pasaron los meses y pronto la fuga de Sirius Black no le dio más espacio para pensar en lo que el director pudiera haber pensado de la conversación de inicio de curso.
La furia que sintió al saber del que traiciono a sus padres fue pequeña comparada con la alegría que sintió al descubrir que Sirius era inocente y que deseaba formar una pequeña familia con él.
Por desgracia Sirius se convirtió en un prófugo gracias a que la rata huyo en medio de la pelea en el bosque prohibido.
-¿Por qué no esperas a que la situación del señor Black se aclare?- pidió Dumbledore
-Lo eh pensado, pero no se cuanto tiempo tardaran. Podría durar años y usted lo sabe mejor que nadie- negó Harry
-Harry por favor, reconsidéralo
-Lo siento profesor y no crea que esto es una amenaza pero de ser necesario repetiré las acciones de este verano y me alojare todas las vacaciones en el caldero chorreante.
Dumbledore suspiro resignado al verlo tan decidido
-Eso no será necesario Harry, creo que tengo la solución. Le pediré a un muy buen amigo mío que permita que te quedes con él. Sin embargo debes prometerme que no le dirás a nadie que no sea la señorita Grenger y el Señor Weasley que saldrás de la casa de los Dursley todo el mundo debe seguir con la idea de que al terminar las clases tu regresaras a Privet Drive
-Claro señor, cuente con eso
-Ve a tu dormitorio Harry, descansa y cuando sea el momento te llevare con mi buen amigo.
Harry abandono la oficina más feliz de lo que había estado en mucho tiempo, ''¡no tendría que volver con los Dursley!'' . Mientras cerraba las cortinas de su cama en la torre Gryffindor pensó que no podía pedir más.
Dumbledore caminaba por el sendero que conducía a una pequeña mansión en las afueras de Alaska, había pensado que era muy poco probable convencer a Harry de volver con los Dursley y había localizado a su amigo en esa pequeña ciudad.
La casa era de dos pisos, de color caoba con ventanales de aspecto victoriano. Toco suavemente la puerta de madera negra y unos suaves pasos se escucharon a través de la estancia. Al abrirse la puerta unos conocidos ojos dorados lo recibieron.
-¿Si, en que puedo ayudarle?
-Han pasado muchos años desde que nos vimos en aquellas calles de Inglaterra pero aun así duele que no recuerdes a un viejo amigo
-¿¡Albus!?- exclamo sorprendido
-Carlisle, amigo mío, cuánto tiempo sin vernos- sonrío Dumbledore, miro a las personas que lo miraban con curiosidad- Veo que tu familia ha crecido
-Así es, ellos son mis hijos: Alice, Jasper, Rosalie, Emmet y Edward.
-Ah recuerdo que el joven Edward estaba en un viaje de autodescubrimiento cuando nos conocimos, creo que encontró las respuestas que buscaba si esta aquí contigo de nuevo- dijo Dumbledore con un brillo en los ojos, Edward asintió levemente, removiéndose incomodo bajo aquella mirada.- Veo que los años solo han acentuado su belleza señora Cullen
-Llámame Esme, Albus. Creo que nuestra amistad permite que nos llamemos por nuestros nombres- sonrió
-Claro querida, tienes razón.
-Después de tantos años a que se debe esta grata sorpresa Albus, ¿Cómo supiste que estábamos aquí?- indago y con un movimiento de mano lo invito a pasar a la sala.
-Me temo que la razón por la que estoy aquí no es solo para una visita amistosa Carlisle, fue mediante algunos hechizos que logre encontrarte a ti y a tu familia
-¿Tienes algún problema Albus?- pregunto Esme
-Me temo que así es querida. En el mundo mágico hace algunos años estallo una segunda guerra contra un muy poderoso mago oscuro llamado Voldemort, la ahora profesora Trelawney hizo una profecía donde señalaba al destinado a derrotar a Voldemort.
La profecía coincidía con dos niños que acababan de nacer, por lo que esas dos familias se escondieron con la ayuda de un hechizo muy poderoso. Voldemort decidió matar al niño de los Potter y gracias a que uno de los amigos de esa familia era en realidad un seguidor suyo pudo pasar el hechizo fidelio con el que se escondían y mato a los Potter. Pero al tratar matar al bebe lanzándole la maldición asesina esta reboto y le dio al debilitándolo a tal grado que desapareció y muchos llegaron a creer que murió
-¿Eso quiere decir que usted cree que aun sigue vivo?
-Así es y temo por la seguridad del señor Potter, es por eso que recurrí a ti Carlisle. Necesito pedirte que le permitas vivir contigo durante las vacaciones de verano, como ya sabes el estará el resto del tiempo en Hogwarts.
-¿Y nosotros no corremos peligro si lo dejamos quedarse aquí?- demando saber Rosalie, ella no estaba dispuesta a arriesgar la vida de su familia por ningún humano, la mirada de sus padres llena de desaprobación la tambaleo pero aun así mantuvo sus ojos firmes en el hombre frente a ella.
-No puedo asegurarte al cien por ciento que no haya ningún peligro pero hare lo necesario para que ustedes pasen tan desapercibidos a los ojos de todos como lo han hecho hasta el día de hoy.-aseguro Dumbledore- eso sin contar el hecho de que ustedes viven en lugares aislados y muy poco concurridos por magos, así que será casi imposible que alguien localice a Harry viviendo con ustedes. Y dado que me eh dado cuenta que alguno de ustedes siente cierta incomodidad con la presencia de los humanos tan cerca yo podría proporcionarle a Harry ayuda con algunos hechizos que bloquen el olor de su sangre para ustedes.
-¿Es posible?
-Jasper, muchacho, con la magia hay muy pocas cosas que no lo son.
-Albus ¿Cómo es él?
-Oh pues Harry tiene 13 años es un muchacho muy noble de corazón y a pesar de los años que tiene te puedo decir que cuenta con cierta madurez que muchas personas no tienen. Es muy reservado y vela siempre por los intereses de los demás antes que los suyos. Tiene un temperamento efervescente y fuerte pero te puedo asegurar que no hay ni un gramo de maldad en su cuerpo.
-Suena como un buen muchacho
-Lo es querida, ciertamente Harry lo es.
-¿Te importaría que primero lo discutiéramos?
-Por supuesto que no, es comprensible Carlisle - dijo Dumbledore y se levanto del sillón- Vendré en una semana por su respuesta y sea cual sea, nuestra amistad no se verá afectada en lo mas mínimo.
Después de discutirlo arduamente Esme ni Carlisle se vieron con el corazón para dejar a Harry a la deriva después de lo que Albus les conto, no todos estaban a favor pero tampoco podían hacer nada contra las decisiones de sus padres así que silenciosamente aceptaron la llegada del pequeño muchacho de ojos verdes unas semanas después.
El pequeño muchacho agradeció encarecidamente que lo recibieran en su casa por el periodo de vacaciones y prometió darles las menores molestias. Rosalie se sorprendió descubriendo que cumplía al pie de la letra lo que dijo, el solía cocinarse, limpiar su habitación, lavar los trastes y lavar su ropa aun cuando Esme insistía en hacerlo por él.
Emmet solía decirle a su esposa que Harry era un chico raro, demasiado pequeño y callado para su edad ¿No se suponía que los adolescentes eran todos sentimientos contradictorios y llenos de energía? En más de una ocasión mientras él jugaba con sus videojuegos llego a darse cuenta como Harry miraba interesado la pantalla pero nunca hiso el amago de acercarse a él.
-¿Por qué no vienes y juegas un rato conmigo? Debe de ser aburrido estar todo el día encerrado en la habitación con esos libros tuyos
Había visto la sorpresa pasar por sus ojos ante la invitación, se mordió los labios y con pasos lentos se acerco
-Gracias-murmuro, tomo el control que le ofrecía Emmet y se sentó para empezar a jugar
-¿Pero qué pasa chico? Te estoy dando una paliza, que clase de adolescente eres que no sabes jugar esto- se carcajeo Emmet, Harry se sonrojo- ¿Hum? ¿No me digas que nunca habías jugado videojuegos?
-No, en realidad no sé cómo se juega- se lamio los labios y le sonrió- lo siento, regresare a mi habitación tengo demasiada tarea, gracias por dejarme intentarlo.
-Yo no tenía permitido tocar las cosas de mi primo Dudley- dijo Edward, su hermano lo miro sin entender- Eso fue lo que Harry estaba pensando
Se sintió culpable por haberse burlado, fue una de las pocas veces en las que Emmet se avergonzó de su bromista carácter, desde ese día tomo la decisión de enseñar a Harry como jugar para que pudiera patear el trasero de ese primo suyo.
Jasper disfrutaba de los libros y el ajedrez, Harry le había mirado jugar ajedrez y había sentido su indecisión. Jasper aguardo siempre sin desear presionarlo como Emmet o Esme.
-¿Jasper te importaría si juego contigo?- pregunto Harry con torpeza la quinta noche
-Esta bien, siéntate- dijo- ¿sabes jugar?
-Si, mi amigo Ron es muy bueno y aunque yo no lo igualo creo que a veces le doy una buena lucha, espero ser un buen contrincante
Aunque Harry perdió siempre las partidas, Jasper descubrió que le gustaba su compañía. Escuchar su corazón, saber que él era humano y que a pesar de eso no sintiera deseos de atacarlo gracias al hechizo que bloqueaba el olor de su sangre era algo totalmente nuevo para él.
Alice amaba las compras, no había quien pudiera rebatirlo. Por eso todos vieron venir sin sorpresa el nuevo guardarropa que recibiría a Harry nada más llegar. Alice sabía que no siempre los atuendos que ella elegía para sus hermanos eran de su agrado y en ocasiones no los usaban como en el caso de Edward.
-Harry ¿Por qué no usas la ropa que compre para ti?- pregunto Alice, después del quinto día de Harry con ellos- ¿No te gusta?
-Es muy bonita Alice pero no tienes que comprarme nada yo tengo ropa
-No es ninguna molestia Harry, podemos permitirnos la compra de alguna ropa
-Aun así preferiría que no lo hicieras
-Es que no entiendo porque prefieres usar esos harapos
-No es que la prefiera o algo así, simplemente estoy acostumbrado a ellos- se encogió de hombros distraídamente.- Para mí no tiene importancia pero si para ti si, te prometo que usare algunas prendas
Alice veía la incomodidad de Harry al utilizar la ropa nueva, cada vez que el la usaba se acercaba con una pequeña incomoda y avergonzada sonrisa para decirle''Gracias'' y a ella se le encogía el corazón, no sabía de nadie que pudiera mostrar una actitud tan significativa por algo tan pequeño. Se pregunto que más de la vida de Harry, el profesor Dumbledore no les conto.
Edward siempre pensó que el poder la mente de las personas más que un don a veces era una molestia, pero desde que aquel pequeño mago de ojos verdes llego a sus vidas no pudo renegar ni una sola vez de esa ventaja.
En los pensamientos humanos siempre estaban presentes los sentimientos egoístas y codiciosos. Harry solía pensar mucho en sus amigos, su padrino, el profesor Lupin, Hagrid, el director y sus padres, en ocasiones cuando él no estaba metido en su libro de quidditch el solía desear no ser Harry Potter, no ser la persona que es perseguida por Voldemort. ''Como puedo desear que no me pase a mí, eso sería condenar a otra persona a esto. Diciendo este tipo de cosas. Qué vergüenza… me estoy convirtiendo en una mini versión de Dudley'' Se reprendía Harry tan rápido la idea llegaba a su mente. Edward se preguntaba que tenia de vergonzoso desear a tus padres vivos, una vida normal. ''Vela siempre por los intereses de los demás antes que los suyos'' Se pregunto si Dumbledore conocía hasta qué grado estaba en lo correcto ante esa declaración.
Cuando los pensamientos de Harry se volvían lúgubres, después de alguna carta o un año difícil en Hogwarts Edward se encargaba de distraerlo intentando enseñarle a tocar el piano. Encontraba entrañable el empeño que ponía en todo y la sonrisa que Harry le dedicaba al tocar correctamente las notas, lo hacían sentirse más humano, menos monstruo.
¿Quién diría que después de ese día Harry conocería por primera vez lo que era tener una familia que lo amara? ¿Quién diría que encontraría el amor en un vampiro de cabellos cobrizos y ojos dorados?
Bueno pues heme aquí con ''A new story'' otra vez :) Este tiempo eh leído la historia y me decidi por volver a escribirla desde el principio, ya saben una reedicion jeje. Habra algunos cambios en estos capítulos, nada muy drástico pero como verán este primer capitulo es el ejemplo. Lo que antes no eran mas que 2 hojas se convirtieron en 6. Espero que estos cambios les gusten e intentare publicar semanalmente.
Gracias por seguir leyéndome….
