Han pasado 84 años desde la última actualización, no se si las cosas siguen siendo iguales por aqui, diganme: ¿hay alguien aqui con vida?

Muy bien, ya que dejamos el melodrama vamos a lo que venimos (ya extrañaba esa frase)... ¡Hola a todos!, sean bienvenidos nuevamente a esta historia que... bueno, basicamente es la misma, solo le he quitado lo que creo que iba de más y... bueno, no entremos en detalles...

Y bueno, hoy 18 de mayo, y recalco 18 de Mayo vuelve a ustedes esta historia... ya se, ya se, dije que iniciaría de nuevo hace tres semanas, pero ya saben... mi mente esta en estado de desgaste automatico...

Bien, vayamos al punto, comenzamos de vuelta esta historia, ahora si, dentro de poco les prometo contenido totalmente nuevo...

Nota: Rosario + Vampire pertenece unicamente al gran Akihisa Ikeda, esta historia es obra mia, cualquier parecido con alguna otra es solo coincidencia


Capítulo I: Pensamientos

Si, ella es la chica más bella de todo el lugar, sé que puede haber otras que también lo sean, pero para mí ella es incomparable, desde el primer día que la vi me cautivo, su mirada enternecedora, esos ojos verdes que reflejan la pureza de su alma, su pelo rosa largo con ese olor tan maravilloso... simplemente la mejor de todas, el momento de nuestro encuentro fue el que cambio para siempre mi vida, además de ser uno de los más divertidos, aún recuerdo cuando ella me arrollo con su bicicleta el primer día de clases, yo sin querer toque por accidente su muslo izquierdo, de hecho aún me pregunto cómo es que no me abofeteo o golpeo en ese momento... bueno, eso no importa, jamás voy a olvidar ese instante, más cuando me revelo lo que "era" en realidad, eso por lo que también comenzaron mis aventuras en esta escuela... mi sangre escurría un poco de mi nariz a causa del golpe, ella amablemente me estaba limpiando, cuando en eso vi como todo su cuerpo comenzó a temblar, entonces fue cuando me lo dijo por primera vez.

-¡Este olor... mi cuerpo no puede resistirlo!... ¿po... podrías perdonarme?, la verdad es que yo... ¡soy un vampiro! (date watashi... bampai nan demo) - entonces se acercó más a mí, lo suficiente como para insertarme sus colmillos y empezar a succionar mi sangre -¡Kappuchu!

La verdad en ese momento no me la creí a pesar de sentir como mi sangre abandonaba en pequeñas cantidades mi cuerpo, estaba realmente atónito, lo único de lo que me percataba era el tener a esa chica tan hermosa así cerca de mi... hasta que reaccione y entonces corrí como loco gritando: "¡me chupo la sangre, esta chica me chupo la sangre!", ella de inmediato se disculpó por lo que había hecho y se presentó ante mí, su nombre se quedaría para siempre grabado en mi mente, Akashiya Moka.

Realmente fue un suerte que poco tiempo después ambos hubiésemos quedado en el mismo salón, ya para entonces no me interesaba tanto el saber la verdadera naturaleza de esta escuela, pues la Academia Youkai en realidad es una institución para... ¡Youkais! (monstruos), es enserio, cuando la profesora nos lo dijo por primera vez ese día yo sentía ganas de salir corriendo gritando por mi vida, sin embargo eso no fue necesario, cuando vi entrar a Moka-san por la puerta del salón sentí como mis ansias se calmaban por un momento, claro no podía bajar la guardia, si los demás se enteraban de que yo era un humano de seguro que me ejecutaban como lo dictaban las reglas.

Luego de terminadas las primeras clases de la mañana tuve otro gran momento al lado de esa chica tan hermosa, nos pusimos juntos a recorrer toda la Academia de arriba a abajo, yo sentía como si estuviera en una cita con Moka-san, incluso llegue a pensar que no sería tan malo llegar a pasar tres años de mi vida en este lugar... hasta que vi los dormitorios en donde nos tendríamos que quedar...

-"No puede ser, de verdad esta escuela es aterradora" - pensé en el momento víctima de mi temor, sin embargo también pude ver como ella permanecía como si nada, de hecho hasta parecía gustarle aquel sombrío lugar.

-¿No es maravilloso?, que edificio más lleno de elegancia y clase.

-¿¡Hacia donde estas mirando!? - en fin, eso no tiene mucha importancia, lo que realmente es relevante en esta historia paso solo unos segundos después, cuando luego de toda mi desconfianza al fin le pregunte si de verdad ella era un vampiro o solo era una broma, digo, cosas como estas no pasan dos veces en la vida.

-¿De verdad eres un vampiro Moka-san?, es que no luces muy peligrosa.

-Lo sé - respondió como si nada -es solo que por el momento mi poder y mi verdadero ser están sellados por este rosario que tengo en el cuello - continuo mostrándome justo aquel artefacto -me lo puse porque en mi infancia causaba problemas y era odiada por eso... es por esa misma razón que no me lo puedo quitar - su mirada parecía nostálgica cuando me decía todo esto, al final de cuentas no estaba del todo convencido, pero por alguna razón sentía que podía confiar en esa chica.

Definitivamente las cosas a su lado serían más llevaderas, desafortunadamente, apenas había iniciado mi primer día en ese lugar cuando gane a mi primer enemigo, Komiya Saizou, un tipo de lo más arrogante, su aspecto era como el de un yakusa o algo por el estilo, realmente daba miedo, la primera impresión que me causo en el momento que lo conocí fue... bueno ya lo dije, aterradora, y no solo por su aspecto físico, si no por su actitud tan prepotente, prácticamente agresiva.

-Sensei - dijo de pronto entre la clase con su gruesa voz -por qué no mejor nos olvidamos de esas estúpidas reglas y devoramos a todos los seres humanos, y a las mujeres que estén buenas las tomamos.

Sentí algo de temor cuando dijo esto, pero más que eso, por mi mente paso la idea de que ese tío era de lo peor, no pasó mucho para que esa hipótesis se comprobara. Yo seguía en mi "cita" con Moka, cuando este sujeto llego con nosotros como si nada y muy a su manera se presentó.

-¡Hola!, soy Komiya Saizou, tu compañero de clases - en eso volteo hacia donde estaba parado con unos ojos de odio -dime una cosa Moka-san, ¿por qué una chica tan linda como tú se pasea con un pedazo de basura como este? - me tenía sujeto con una de sus manos, este tipo era en verdad fuerte, tanto que pudo levantarme del piso y arrojarme varios metros lejos.

-¡Tsukune!

-¡Espera!, ¿por qué no dejas a ese tío y vienes a divertirte conmigo? - dijo de nueva cuenta sujetándola del brazo, sin embargo, en vez de acceder ella se soltó de su agarre y corrió hacia mí.

-¡Ahora me estoy divirtiendo con Tsukune!, por favor, déjanos en paz.

Ambos corrimos para alejarnos lo más posible de él, por alguna razón tuve la necesidad de voltear hacia donde el aún permanecía, parecía más enojado esta vez, incluso murmuraba algunas palabras que por el contexto asumí que eran maldiciones o amenazas.

Mi miedo a permanecer en esa terrorífica escuela no ceso en lo que paso de la primera noche, estaba tan preocupado por mi vida, si alguno se llegaba a enterar de que un humano había violado la regla principal de jamás atravesar la barrera que dividía a nuestros mundo sería asesinado, así que al final decidí escribir mi carta de abandono, los nervios me invadían como no tienen idea, todos mis sentimientos actuales los puse en esos pocos renglones en los que señalaba el porqué de mi renuncia a ser parte de la Academia, fue poco lo que escribí, ya estaba convencido en su totalidad de que a la mañana siguiente iría a la oficina del director para entregársela, sin embargo, en ese mismo instante se me vinieron a la mente los recuerdos de ese primer día con ella, de su sonrisa encantadora, de sus ojos en los que me perdía cada vez más, sentía que por algún motivo no podía alejarme de Moka-san, para mí ya era una parte importante de mi vida, aunque solo lleváramos unas horas de conocernos... ¡ah!, todas esas emociones se combinaron en mi interior tanto que esa noche no pude dormir, digo, ¿ustedes que harían?, tienen a la chica más increíble del mundo enfrente suyo, pero alrededor hay más de mil youkais con sed de sangre, por más que dijeran que la finalidad de la Academia Youkai era adaptarlos a la vida humana, al final es un conflicto existencial, tu felicidad o tu vida, ¿cómo elegir una de las dos con la cabeza llena de mil cosas?

A la mañana siguiente llevaba de nueva cuenta aquella carta de renuncia, solo por si acaso no era que me hubiese decidido por abandonar el lugar... ahora se me venían los recuerdos del conductor del autobús que me había traído, sobre que este sitio era aterrador y todo eso... ¿por qué no le hice caso?, me pregunte por milésima vez, bueno, ya era tarde para arrepentirse de eso. Yo seguía con mis pensamientos en desorden rumbo a las clases del día, cuando en eso, nuevamente la voz de aquel rufián me llamo, con su típico acento amenazador.

-¡Hey tú, playboy!

-¿Eh?

-¿Fue divertido dime... ayer con Moka-san? - por su aspecto parecía que quisiera masacrarme en ese mismo lugar, yo solo veía como los que demás a nuestro alrededor nos miraban y comentaban no sé qué -solo mira como estas temblando debilucho, supongo que los de tu clase deben de ser unos cobardes sin espíritu de lucha.

-¿Los... de mi clase?

-Vamos dime, ¿qué clase de youkai enclenque eres? - no sabía que responder, mi mente estaba en blanco a causa del pánico, sentí ansias de correr pero mis piernas no me respondían, al final no sé por qué, de nueva cuenta se me vinieron recuerdos de mi paseo con Moka-san, en especial cuando ella me pregunto justo lo mismo que este sujeto.

-"¿Por cierto, que clase de youkai, eres?... ¡ah, lo siento!, va contra las reglas revelar tu verdadera naturaleza, ¡disculpa!, no lo volveré a preguntar... "- su sonrisa se impregno en lo más profundo, fue solo hasta entonces que recordé eso que pude responder, no con mucha confianza y mucho menos con valor.

-¡So... soy un... va... vampiro! - entonces si, la mirada de mi agresor aparentaba estar en llamas, se notaba el enojo hacia mí, tanto que en un impulso lanzo su primer golpe en contra, afortunadamente no a mí, pero si a la pared que estaba justo detrás... ¡era impresionante!, logro destruir ese muro tan grueso solo con sus manos.

-¿Tu, un vampiro?, ese ser inmortal al que se le conoce como el más poderoso, ¡no me hagas reír! - decía mientras se alejaba como si nada -como sea, esta vez voy enserio, aléjate de Moka-san si no quieres que te rompa en mil pedazos, intento de vampiro.

¿Cómo decirlo?, me encontraba en shock, no hacía más que ver detenidamente ese agujero en la pared, pensar en que pude estar en ese lugar...

-¡No puede ser, este lugar es aterrador!... ese sujeto logro hacer esto sin ningún esfuerzo... yo... yo... ¡quiero irme a casa! - gritaba como loco de un lado para otro, hubiera seguido más tiempo así de no ser porque justo en ese instante unos brazos suaves me sujetaron del cuello con ternura, era ella, con su misma sonrisa que te hipnotizaba.

-¡Buenos días Tsukune!, ¿cómo estás? - me pregunto inocentemente, solo fue hasta que se dio cuenta de mi cara aterrada que me volvió a decir, esta vez más afligida -¿eh, te sucede algo?

-No... Yo... lo que pasa es... quiero ir a... una escuela... para humanos.

-¿Humanos?

-Si... es que yo... no pertenezco a este lugar...

-¡De ninguna manera, tu no puedes ir a una escuela para humanos! - casi me grito sujetándome fuerte del saco.

-¡Moka-san!

-Es... es que yo... ¡odio a los humanos! - dijo con una inesperada mirada de reproche -fui a una escuela para seres humanos en la secundaria... ellos... ellos me trataban muy mal porque no creían en los youkai... siempre me aislaban, me hacían a un lado... hubo ocasiones en las que llegue a pensar que sería mejor no estar ahí - pude ver como una pequeña gota de agua rodo desde sus ojos, sin embargo seguía manteniendo su sonrisa, esta vez mientras me miraba directamente -pero ahora, tu estas aquí... tu eres mi mejor amigo... el único que he tenido, no digas que no perteneces aquí, vamos a estudiar y a trabajar duro para un día graduarnos, ¡por favor, no te vayas! - no sabía ni que decir ante tal confesión, en mi interior se combinaban la desesperación, la tristeza y la compasión, pero más aún el enojo, sus palabras me habían dolido y no pensaba claramente lo que decía, fue por eso que por primera vez en toda mi vida sentí el deseo irrefutable de golpear a ese rufián, esto no era culpa de Moka-san, pero con alguien tenía que desquitar todas estas emisiones, desafortunadamente, la primera persona que estaba frente a mí era justamente ella.

-Dime algo, Moka-san... si yo fuese uno de esos humanos que tanto odias, ¿aun así me seguras aceptando? - pregunte por lo bajo.

-¿Eh?

-Yo... ¡soy un humano, solo estoy en esta escuela por culpa de un error! - grite con todas mis fuerzas, mi enojo se había desbordado completamente para entonces, estas palabras fueron los suficientemente contundentes para que ella por fin se separara de mi... pude ver la expresión de sorpresa en su cara, parecía incrédula ante lo que decía.

-No... No puede ser... los humanos no son capaces de entrar en este lugar...

-¡Ha, ya lo entiendo!, con esa expresión me lo dices todo.

-Tsukune, ¿es verdad lo que dices? - Moka-san estaba por volver a acercarse a mí, quizá más por desconfianza que por aceptación, tal y como yo lo hice al principio... fue ahí donde cometí el error más grande de toda mi vida... si bien mi molestia no la libere en golpes, pienso que mis palabras fueron mil veces más hirientes que eso.

-¡No te me acerques!, ¿que no odiabas a los humanos?... pues si es verdad yo... ¡siento haberme hecho amigo de un monstruo! - esa fue la primera vez que vi como sus lágrimas caían sin detenerse, y todo por mi culpa, al final de cuentas no sé si mi conciencia o mi cobardía me orillaron a salir de ahí dejándola sola, no quise voltear a verla cuando pronuncio mi nombre entre algunos sollozos, "¿qué demonios acabo de hacer?" me preguntaba en tanto corría buscando la parada del autobús, no pensaba en nada más que en regresar a mi casa y olvidarme de esta pesadilla...

Mi decisión ya estaba tomada y nada me haría volverme atrás, ni siquiera por que el recuerdo de Moka-san siguiera en mi mente... ni siquiera porque sus ojos no se apartaban de mí... ni su sonrisa enigmática... ni siquiera porque entre todas esas memorias se me vino una del día anterior...

-"¡Gracias Tsukune... gracias ti por primera vez, no me siento sola!" - me decía con esa ternura que solo la caracterizaba a ella... no podía creerlo, ¿qué clase de amigo soy?, no soy más que un idiota, cobarde, y cientos de adjetivos insultantes más... el autobús ya estaba por fin en el paraje de ese acantilado, en cuanto se abrieron las puertas, el conductor, con su voz gruesa y esos ojos penetrantes me dijo como con ironía:

-Así que no pudiste aguantar ni dos días aquí... bien, si estás seguro de tu decisión sube, te llevare e vuelta al mundo humano - ya no había vuelta atrás, era eso o quedarse a sufrir en este lugar por tres años, era obvio, yo me largaba de vuelta con los míos y nada me lo impediría... nada, excepto ese grito desesperado pidiendo ayuda, mi cuerpo se estremeció al pensar de quien se podía tratar, otra vez, mi mente se llenó de mil cosas, ¿qué debería de hacer ahora?, si me iba mi vida seguía como de costumbre, no me importaría aplazar la escuela otro año, solo quería que todo volviera a la normalidad, sin embargo, eso también significaría que ya no la volvería a ver nunca más, ¿qué pasaría si ese tipo Saizou le hiciera algo?... no, no podía permitirlo, viviría el resto de mis años pensado en que si algo le llegase a pasar todo sería mi culpa, algo como lo que pensaba que estaba sucediendo ahora... ¡ahora mismo!, por supuesto, ese grito era de ella, y seguramente Saizou estaba ahí también... ¿saben qué?, ¡no me importo arriesgar mi vida al permanecer aquí!, yo solo quiero protegerla ella y estar a su lado.

Ni siquiera dije un adiós o un "cambie de opinión", solo me baje de ese camión y regrese corriendo hasta la Academia, no podía dejarla sola, sentía el ferviente sentimiento de llegar hasta ella, abrazarla y pedirle perdón por lo que había dicho, lo más probable era que me rechazara, pero al menos mi mente estaría más tranquila.

Sin embargo, el miedo seguía invadiéndome cada vez más, a lo lejos pude ver cómo era derribada con una gran fuerza, su rostro reflejaba terror ante lo que estaba delante de ella, un terror que después yo experimente al ver frente a mí a esa cosa, tan grande, deforme, con espinas sobresaliendo de su cuerpo, no lo podía creer, el ser abominable que tenía delante de mí era ese tipo Saizou, en cuanto me vio con sus ojos rojos de odio sentí como el alma abandonaba mi cuerpo, otra vez sentí la necesidad de salir corriendo de ahí, pero esta vez no podía, la persona que más quería estaba en el suelo, aterrada, sin poder moverse, solo viéndome como pidiéndome que la salvara, esta vez no huiría, no importa lo que me pasara, era el momento para dejar de ser un cobarde.

-¡Tsukune!, ¿por qué volviste? - me pregunto tímidamente.

-Yo... tenía algo que decirte Moka-san.

-¿Qué es esto, el idiota dice que tenía algo que decirte? - pronuncio esta vez el rival notablemente molesto en tanto se me acercaba, mis piernas no podían moverse a causa del shock, creo que mi temor era tan grande que al final ni siquiera sentí su ataque, de hecho, ni siquiera me quedan claras las palabras que me dijo en ese momento, solo fue hasta que Moka-san llego hasta mí que pude volver a reaccionar, me despertaron sus sollozos desesperados y sus lágrimas sobre mi rostro.

-¡Tsukune, qué horror!, aunque volviste por mi te ha pasado esto... lo siento, todo es por la diferencia entre nosotros... como soy un vampiro... tengo la necesidad de beber la sangre de los humanos, y por tanto les hago daño - como pude trate de levantar mi mano para llegar hasta su rostro húmedo, pero mis fuerzas eran tan pocas que apenas llegue hasta su brazo -¡por favor, perdóname!, al final... lo único que puedo hacer por ti es lastimarte...

-Pro... probablemente - dije con dificultades, aunque ahora ya podía levantarme un poco de mi lugar y llegar hasta su hombro -soy un humano, soy débil... y no tengo valor... pero, ya entiendo... no es correcto volver a casa y dejarte sola aquí... porque yo... ¡quiero ser tu amigo Moka-san! - a lo lejos, Saizou seguía viendo esta escena con recelo, se notaba cada vez más enfurecido, solo esperando el momento para volver a atacar, así que antes de que pudiera me acerque más a esa bellísima chica, para por fin confesar mis verdaderos sentimientos -no me importa que seas un vampiro... aun así... Moka-san, ¡te quiero! - mis fuerzas me habían abandonado por completo, mi cuerpo cayo sin remedio casi desmayado, pero en el proceso, no sé cómo, sujete el sello de Moka-san, aquel rosario que tenía en el pecho y por accidente, lo removí... al instante una luz escarlata cubrió toda la zona, pude ver entre mi delirio como su cuerpo se sacudía violentamente, parecía sufrir con esa extraña transformación, sus ojos se volvieron de color rojo sangre y su pelo se tiño plateado... ella era... era como otra persona, delante de mi estaba la figura de un auténtico vampiro que emitía un aura inmensa.

-No puede ser... ese pelo... esos ojos... ese youkai... tu eres... ¡un vampiro! - decía exaltado Saizou en tanto retrocedía, en el rostro de aquella Moka-san se dibujó una sonrisa maquiavélica, se podría decir que hasta burlona.

-¡Así que tú eres el que me despertó de mi sueño! - su voz era dura, seca, fría, en mi mente no cabía la idea de que esa tierna chica se hubiese convertido en este nuevo ser, pero que aun así no dejaba de ser hermosa... el otro tipo temblaba del miedo -bueno, ¿tú me quieres no?, entonces, ¿por qué no vienes y me tomas?

-¿Que?... ¡no bromees conmigo! - casi por reflejo que por animo de lucha Saizou se atrevía a levantarle la mano a esa chica, que gran error, a pesar de su fuerza brutal, no logro moverla ni un centímetro, esta vez sí se notaba más aterrado que con antes.

-Atacarme con este nivel de poder... tú, no mereces ser mi oponente - no se dijo más, ella lanzo el cuerpo del rival varios metros con una patada espeluznante -¡Reconoce tu lugar! - en menos de treinta segundos, Saizou, ese monstruo terriblemente fornido y aterrador fue derrotado, con un solo movimiento, esta cara de Moka-san era la más poderosa que había visto hasta ahora, aun así, la impresión no pasaba de mí, no sabía ni que decir, poco a poco me fui levantado con una expresión de desconcierto, fue hasta entonces que ella se dio cuenta de mi presencia, sus ojos escarlata se centraron en mí, tanto que de verdad sentí que yo sería su siguiente víctima.

-¡Algo está mal!, tú tienes miedo de esta parte de mí, ¿verdad? - yo solo temblaba, no sé si de miedo o de asombro, con un paso lento llego hasta donde yo permanecía, tomo el sello del rosario entre sus manos, al instante pude ver como parte de su pelo regresaba a su estado normal, parecía que estaba volviendo a ser la misma chica que antes, pero antes de desaparecer, esta Moka me dijo algo que hizo desvanecer algo de mi temor hacia ella -tranquilo, he estado durmiendo por mucho tiempo, no tengo intenciones de hacerte daño, Aono Tsukune, por lo mientras, cuida de la otra sentimental Moka - aunque trate de hablar con esta chica al menos por un momento fue imposible, de un segundo a otro ella regreso a ser el mismo ser amoroso que antes, y tal parece que el esfuerzo la había desgastado, por que al momento cayo desmayada en mis brazos.

Desde entonces, se podría decir que pude conocer mejor a Moka-san, ahora mi deseo de irme de esta Academia se había desvanecido por completo, la carta, ¡vamos!, esa carta ya no tenía ningún valor, de hecho al día siguiente casi sin querer termine por romperla, con esta decisión mi exuberante vida dentro de la Academia Youkai había comenzado, con el tiempo conocí al resto de mis amigos, y se podría decir que también a mis enamoradas, aunque suene mal que yo lo diga así... todos juntos nos enfrentamos a grandes retos a lo largo de estos dos años, inclusive en muchos de ellos estuvimos punto de perder nuestras vidas, en eso me incluyo también, aunque de hecho, ese fue el primer paso para que pudiera conseguir un gran paso dentro de mi superación personal, gracias a la sangre de vampiro de Moka-san que me otorgo en la batalla contra el delegado de seguridad de la escuela, pude volverme más fuerte cada día, y con el paso del tiempo llegue a tener el poder para protegerla.

Ahora todos vivimos una vida más o menos tranquila aquí... sin embargo, después de tantos suceso mi mente aún sigue confusa por dos grandes dudas, la primera, es el porqué de que yo terminara viniendo a este lugar, siendo que solo era un ser humano común y corriente, aunque debo admitir que con el tiempo esa pregunta me ha ido pareciendo menos importante... pero aún me queda la segunda duda... la verdad, a pesar de que por fin pude conseguir el poder para proteger a Moka-san , no sé, no sé lo que debería de hacer... yo la quiero, no me interesa si es en su estado sellado o en su forma vampírica, para mí las dos son iguales, sin embargo no sé si yo estoy a su altura, me aterra el hecho de pensar que no voy a ser la suficiente pieza, no sé si la Moka interna podrá aceptar a un ser que aún es más débil que ella... además ella parece no estar interesada en mi como lo hace su contraparte... de verdad no lo sé, ¿qué es lo que debería de hacer ahora?, pero mientras lo averiguo seguiré aquí a su lado... hasta que pueda encontrar esa respuesta.

Continuará...


Gracias por leer si llegaste hasta aqui... nos vemos la semana que viene y recuerden...

Stay Cool!