Holaa! Bueno, Aca les traigo una historia que salio de mi imaginacion un dia que estaba en mi pieza escuchando musica,y bueno.. quedo esto xD Espero que les guste.

Quiero avisarles que este es un capitulo de prueba. Si les gusta, subo el proximo capitulo.

Si es que hay proximo capitulo, el mismo no tendra fecha fija. Eso todo depende de mi imaginacion.

Aclaraciones: Los personajes no me pertenecen, son obra de Masashi Kishimoto, la historia es completamente mia.

Que lo disfruten! :D

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Capitulo I

El aire fresco de la noche pasaba sobre ella como suaves caricias. Los arboles se mecían con lentitud, dejando así tiempo para admirar el libre compas de las hojas al moverse con el viento.

Retiro sus pies del agua en la que estaba desde hace ya varias horas, admirando el pequeño espectáculo que montaban los peces bajo sus pies, mas no se paro. Su mirada se dirigió a un costado de ella viendo así, la hermosa cascada que estaba al final del rio y las blancas rocas que adornaban el paisaje.

La tranquilidad de la noche era increíble.

-No siempre la noche es tranquila.. A veces es traicionera..-Escucho que le decía una mujer detrás de ella. A pesar de que no la conocía, no estaba asustada.

-Pero me gusta la noche..-Comento en voz baja, mirando hacia arriba.

-Lo se.. No te fies de ella, Sakura-Le dijo antes de desaparecer en un remolino de pétalos.

Sus ojos siguieron contemplando un rato más la blanca luna que era opacada poco a poco. Las nubes grises fueron ocupando terreno en el cielo, para terminar de esconder aquello que tanto le gustaba ver.

El viento comenzó a soplar con fuerza, provocando que la corriente del agua sea cada vez mas fuerte, y pequeñas gota de lluvia comenzaron a caer sobre ella. El paisaje perdió todo rastro de luz que había tenido hace algunos momentos, y ella tembló.

Después de todo... Sabía que la oscuridad era peligrosa.

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Los rayos del sol comenzaron a infiltrarse en el cuarto sin permiso, por lo que no tuvo más opción que despertar.

Le dolía prácticamente todo el cuerpo, pero el dolor de cabeza lograba opacar todo ese mal estar que estaba sintiendo.

Se levanto lentamente de la cama, apartando las molestas sabanas que estaban enredadas entre sus piernas. Entro al baño con cansancio, mirándose en el pequeño espejo delante de ella, sobre el lavamanos.

Tenía ojeras, su pelo estaba totalmente enredado, y estaba más pálida de lo usual. Abrió el grifo, llenando así, sus manos de agua para luego llevársela a la cara.

El frio la despabilo un poco, pero no tanto como ella hubiese querido. Sentía las gotas de agua resbalar por sobre su cara, y sus ojos cerrarse con fuerza, tratando de suavizar un poco las puntadas de su cabeza. Volvió a abrirlos con lentitud, asustándose con lo que estaba viendo.

En un movimiento brusco levanto la cabeza, encontrándose así, con dos ojos rojos que le devolvían la mirada. Dejo escapar un grito ahogado, para luego retroceder unos cuantos pasos hasta chocar con la pared. Elevo sus temblorosas manos hasta dejarla frente a sus ojos y así poder observarlas. Su mirada recorrió todo su entorno, sintiendo como el pánico crecía en su interior.

Todo estaba lleno de sangre.

Se deslizo lentamente, hasta quedar sentada en el suelo.

Sus ojos se volvieron a cerrar con fuerza, aguantando las puntadas de su cabeza que cada vez se hacían mas frecuentes.

..Sakura..

Se sobresalto al oír su nombre tan cerca de si. Su mirada temblorosa volvió a observar todo a su alrededor, aliviada de ver que todo estaba limpio, sin rastro alguno de ese espeso liquido rojo.

Se levanto aun con miedo del frio suelo, sin mirar a ninguna parte en específico.

Ella nunca iba a acostumbrarse a eso.

Hace ya varias semanas que al despertar, o a la noche, sucedía lo mismo. Tenia miedo de estar sola, miedo a lo que podía pasar.

Se levanto despacio, ignorando todo a su alrededor. No quería que su mente la traicionara otra vez.

Regreso a su cuarto y se sentó en la cama. Llevo sus dos manos a su rostro y las froto levemente contra este.

Le echo un vistazo al despertador y vio que este marcaba las once y media de la mañana.

Suspiro. Había dormido diez horas y todavía tenia sueño. Agarro la remera blanca de mangas cortas que estaba tirada en el suelo, y luego un short rosa que tenia en el placar.

Se vistió rápidamente y una vez ordenado su cuarto, se dirigió a la cocina.

Si en ese momento hacia calor, no quería imaginarse lo que iba a ser dentro de un par de horas.

Le quedaba menos de tres horas para ir al hospital, asique usaría un poco de ese tiempo para hacer las compras y aprovecharía para caminar un poco.

Se acerco a uno de los sillones que tenia en la sala y agarro las converse blancas que estaban debajo de este. Una vez puestas su zapatillas, agarro las llaves que estaban arriba de la mesada y una tostada y salió de la casa.

Le sorprendió ver que no había mucha gente en la calle, mas no le dio importancia. Continuo caminando por esas angostas veredas hasta llegar al supermercado. No era muy grande, pero estaba segura que encontraría lo que necesitaba.

Veinte minutos más tarde ya se encontraba fuera del supermercado con cuatro bolsas, dos en cada mano. No eran pesadas, así que no había problema en caminar esas diez cuadras.

El viento comenzó a soplar con un poco de fuerza, cosa que agradeció, ya que era un alivio para ella.

Comenzó a caminar lentamente, queriendo alargar el camino a casa.

Seguramente el trabajo en el hospital seria igual de aburrido que siempre, ocho horas en su consultorio atendiendo o controlando a sus pacientes y aguantando a la histérica asistente de la directora del hospital.

'Estúpida pelirroja' pensó.

-No lo puedo creer.. .- Escucho que decía una mujer. Su mirada inmediatamente se desvió al lugar de donde provenía la voz.

-Si.. Pobre.- Le escucho decir a la persona que la acompañaba.

Se acerco con cautela al lugar donde estaban aquellas dos personas que miraban el lugar donde se encontraba un pequeño tumulto de gente, todos frente a un callejón.

Avanzo unos pasos más hasta quedar a unos dos metros de ellos. Por alguna razón sentía la necesidad de saber que sucedía.

-Disculpen.. que sucedió?-Pregunto.

-Que?- Era una mujer mayor la que le había contestado- Oh.. No se mucho.. Dicen que ayer por la noche atacaron en ese lugar- le dijo señalando donde se encontraba las personas- a un joven, que al parecer regresaba a la casa. No se sabe que es lo que paso, pero había sangre esparcida en el suelo, y a el lo encontraron muerto sobre esta.-termino de decir la anciana.

Un sentimiento de inseguridad se apodero de ella, mas no le dio mucha importancia.

-Oh.. Gracias- Contesto.

Se giro en si, retomando nuevamente el camino por el cual estaba. Ella no tenia nada que hacer ahí, tampoco quería ser masoquista. Ya tenia suficiente con las alucinaciones de su mente.

Una vez en su casa, acomodo todo donde tenía que ir y se dispuso a calentar la comida que le había sobrado de la noche anterior: Pizza.

No iba a matarse cocinando cuando vivía ella sola en esa casa.

Sus padres vivían lejos, por lo que ella casi no tenia contacto con ellos. Tampoco es como si los extrañara. Ellos nunca la habían querido, y ella a ellos tampoco. Siempre la despreciaron y le echaban la culpa de todo lo que les salía mal o no podían hacer por culpa suya.

Por eso, al cumplir sus dieciocho, se fue a vivir con su mejor amiga Ino. Unos meses después, y dándose cuenta de que ella no podía seguir ocupando la vida de su mejor amiga y teniendo la posibilidad de poder comprarse o alquilarse una casa, gracias a su trabajo, lo hizo.

Y ahora ella se encontraba en esa casa, su casa, en la cual estaba sumamente cómoda y tenía su propia vida.

E Ino… Ella consiguió un trabajo mejor en otra ciudad, por lo que se mudo hace ya unos dos meses. La extrañaba, pero estaba feliz por ella.

Miro el reloj negro que colgaba de una de las paredes de la cocina y vio que le faltaba menos de una hora para ir a trabajar.

Una vez terminado de comer, fue a su pieza para comenzar a vestirse.

El uniforme, como todo uniforme de hospital, consistía en un pantalón blanco y una camisa, parecida a una bata, igualmente blanca.

Ya lista, se ato el pelo de la mejor forma que pudo, agarro su cartera y sus llaves y llamo a un taxi.

Cinco minutos más tarde, este ya se encontraba en la puerta de su casa. Sin esperar mas, subió a la parte trasera del coche y le indico al chofer el lugar al cual tenía que ir.

Una vez frente al hospital, pago al chofer y bajo tranquilamente. Aun faltaba cinco minutos para que comience su turno, por lo que una vez dentro, opto por comprar un café y entrar a su consultorio, no sin antes pasar por la recepción para avisar de su llegada.

Se acerco a su escritorio, y se sentó frente a este, observando los papeles delante de ella.

Eran consultas para ese día con sus respectivos horarios. Dio un sorbo a su café y suspiro.

Ese iba a ser un día bastante largo.

El fuerte golpeteo en la puerta de su consultorio le hizo desviar su mirada a ese lugar, intuyendo ya quien era.

-Pasa- Contesto seria.

Vio como la puerta se abría de par en par, dejando ver a la pelirroja que tanto odiaba.

-Que quieres, Karin?-Le pregunto.

-Firma estos papeles-le ordeno con voz autoritaria.

-Déjalo por ahí, después los firmo.-Contesto.

- La directora me dijo que los tenias que firmar ahora, asique apúrate y no me hagas perder tiempo.-

Frunció el ceño ante aquella respuesta.

Se levanto de su lugar y avanzo hasta quedar frente a ella.

-Que haces?-Grito histérica la pelirroja cuando ella, en un movimiento brusco, le arranco los papeles de la mano.

-Firmo los papeles. -respondió.- Ya esta-le dijo al tiempo que se los devolvía.-Y cuidado como me hablas, que la directora te haya elegido a ti de asistente personal no significa que puedes tratar a las personas como se te de la gana. No tienes ninguna ventaja. Es tu problema que no sepas hacer nada mejor que transportar unos simples papeles-

Karin la miro enojada, mas no respondió. Dio media vuelta y salió del lugar indignada. Esa estúpida pelirrosa no iba a salirse con la suya tan fácilmente.

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-Toma una de estas cada doce horas y ven a verme dentro de una semana, de acuerdo?-Le dijo regalándole una sonrisa.

-Si, gracias- Respondió la mujer devolviéndole la sonrisa antes de desaparecer por la puerta.

Regreso a su asiento y suspiro. Esa fue su última paciente y aun le quedaba media hora para poder irse. El día no había pasado tan lento como ella pensaba. Quizás las mini-peleas con Karin le ayudaron en algo.

Se levanto de su lugar, y salió de ahí para comenzar a caminar por esos blancos pasillos.

Eran casi las diez de la noche, por lo que ya no quedaban tantas personas en el hospital y varias luces ya estaban apagadas. Se acerco a una de esas maquinas de gaseosas, y sin esperar mas, puso el billete en esta y apretó los botones. La lata de gaseosa cayó al segundo siguiente. Se agacho un poco para poder agarra la lata y volvió al consultorio por sus cosas.

Puso el celular y las llaves en su cartera y se dispuso a irse, no sin antes ordenar un poco el consultorio.

Una vez fuera de este, cerró la puerta y avanzo por esos cortos pasillos hasta la recepción, para avisarle a la señora que estaba de turno, que se iba.

Sin esperar más, salió del hospital camino a su casa. No era lejos, quedaba como a unas diez o quince cuadras de ahí, así que caminaría.

El aire fresco de la noche la golpeaba con suavidad, a la vez que varias nubes comenzaban a ocupar espacio en el cielo azul.

Sus pasos eran tranquilos, no tenía apuro en llegar. Las calles se iban haciendo cada vez mas vacías, y solo la luz de algunos faroles la acompañaban.

Por eso le gustaba la noche, era tranquila. En el día, la mayoría de las personas salían a la calle a hacer sus cosas, algunas apuradas, otras tomándose todo el tiempo del mundo, y así las veredas se llenaban de gente y te empujaban, sin considerar el pedir permiso para poder pasar.

El ruido de su celular la hizo salir de sus pensamientos, y no tuvo otra opción que fijarse quien era la persona que le mandaba mensajes, o la llamaba a esa hora. Comenzó a buscar el maldito aparato por todo el bolso, tardando un poco en encontrarlo. Tendría que dejar de meter en su cartera cosas que no le servían.

Cuando al fin lo encontró, vio que el mensaje era de Ino.

Iba a responderle si no hubiera tropezado con esa estúpida piedra que le hizo tirar el celular al piso.

Maldijo a los faroles y postes de luz que tenía cerca por no poder alumbrar un poco más las malditas veredas.

Comenzó a tantear con el pie el lugar en el cual se encontraba en busca del celular.

El pánico la invadió de golpe al darse cuenta que estaba frente a un callejón. Y si se había caído ahí?

'Maldición!' Pensó con furia.

Dudo unos segundos antes de entrar a la oscuridad del callejón. Volvió a buscar con el pie el aparato, tratando de no profundizar su entrada en este.

Un ruido a su derecha la alerto, por lo que dejo de buscar y se quedo quieta, sin hacer ni un movimiento.

Pasaron un par de segundos en los que no sucedió nada más. Dejo escapar un suspiro de alivio, mas este no duro mucho al sentir un rose en uno de sus brazos.

-No debiste haber venido..-Escucho en el momento en que su muñeca era agarrada fuertemente, sin darle oportunidad a escapar.

Sus ojos se abrieron de la sorpresa, y el miedo se apodero de todo su ser.

Intento retroceder, mas no pudo dar ni un solo paso, ya que otra persona estaba atrás de ella.

-Espero que la compartas..- Escucho que decía el tipo tras ella, al mismo tiempo que la agarraba de la cintura y la pegaba a el. Cerró sus ojos fuertemente, tratando de pensar en algo que la ayudara a salir de ahí.

-Por supuesto..- contesto su acompañante.

No pudo evitar soltar un jadeo de dolor al sentir como su mano era mordida con brusquedad. Podía sentir claramente su sangre escurriendo desde la palma de su mano hasta su muñeca.

-Ah!- grito al sentir como la mano del que la tenia agarrada de la cintura, le apretaba el cuello, haciéndole perder el oxigeno poco a poco.

Se removió con fuerza, tratando de zafarse del agarre, pero era inútil. Cuanto más se movía, mas apretaba su cuello.

Tiro como pudo la cabeza hacia delante, y reuniendo toda la fuerza que pudo, tiro un cabezazo hacia atrás, satisfecha al sentir como el brazo en su cuello dejaba de hacer presión, al igual que el agarre en su cintura; Le había golpeado en medio de la cara, y a juzgar por el ruido que provoco su golpe, estaba casi segura que le había fracturado la nariz.

Tiro bruscamente de su otro brazo, para así tratar de soltarse del agarre en su mano que aun era mordida.

-Estúpida!- escucho que le gritaba el tipo que antes estaba tras ella, para luego sentir la palma de este, impactar en su rostro.

El sabor metálico en su boca la hizo darse cuenta que le había roto el labio.

El agarre en su mano desapareció, por lo que se permitió retroceder un par de pasos, algo mareada y adolorida por el golpe que había recibido de lleno, pero mucho mas no pudo hacer ya que fue empujada hacia atrás, cayendo al suelo de espalda en un golpe duro y seco.

Se incorporo levemente, para luego escupir sangre de su boca.

-Y ahora que vas a hacer, eh estúpida?- pregunto el tipo que le había agarrado la muñeca.

Sintió como en su cuello se posicionaba algo largo y filoso, por lo que no le costo mucho saber que se trataba de una navaja. Instantáneamente se paralizo.

Un hilo de sangre comenzó a escurrirse desde su garganta al momento en que el filo hacia presión en ese lugar.

-Que vamos a hacer? La matamos ahora o jugamos con ella un poco?- El aliento en su oído le erizo la piel, y de sus ojos comenzaron a salir pequeñas gotas de lagrimas.

-Por favor.. No me hagan nada.. Se lo suplico..- rogo la pelirrosa a la vez que una de sus manos se dirigía a la muñeca del tipo que tenia la navaja en un intento por sacarla de ahí.

-Ey.. Que hacemos?-le pregunto el hombre al sentir la mano de ella sobre su muñeca.-Si te quedas quieta, puede que te perdonemos la vida..-le susurro al oído. Sintió como la lengua del tipo recorría su cuello, limpiando las finas gotas de sangre que resbalaban sobre este.

Un sollozo escapo de sus labios y su respiración comenzó a hacerse más irregular de lo que ya estaba.

El hombre que estaba frente a ella, comenzó a deslizar una de sus manos por sobre sus piernas, por lo que esta rápidamente las pego contra si.

-No.. Por favor..-Volvió a decir la pelirrosa, mas este no la escucho y volvió a recorrer sus piernas otra vez.

-Pero que..?- escucho decir al tipo frente a ella, a la vez que sentía como su mano la dejaba en paz.-Ahh!- Grito el hombre al sentir como algo se clavaba en su abdomen, provocándole un dolor agudo y punzante.

-Eichi.. Te encuentras bien?- pregunto el hombre que estaba detrás suyo. Sintió como la navaja era retirada de su cuello provocando un ruido sordo al impactar contra el suelo.-Eichi..!- exclamo al tiempo que se acercaba a el.

Sakura intento parase, tratando de escapar de ese lugar.

-Ni se te ocurra moverte porque te juro que te mato, estúpida! me oíste? –Le grito, a lo que ella no tuvo más opción que obedecer.

Sus manos comenzaron a buscar con cautela el arma filosa que había dejado caer el tipo. Sus ojos se abrieron de par en par al sentir sus manos húmedas.

Estaba segura que eso era sangre.

-No por favor, no!- Grito el tipo de la navaja, para luego escuchar como los huesos de su atacante eran rotos sin compasión alguna, seguido del grito desgarrador de este.

Se levanto lentamente, sintiendo todo su cuerpo adolorido. Se acerco a ellos con cautela, tratando de ver así lo que había pasado, mas se arrepintió al segundo siguiente.

Sus pies comenzaron a mojarse, por lo que no pudo evitar ahogar un grito de sorpresa e incredulidad. Como es que había tanta sangre?

Retrocedió unos pasos aun asustada. Que era lo que había pasado ahí?

-Estas bien?- pregunto la voz de un hombre, el cual se acercaba cada vez mas, hasta quedar a unos dos metros de distancia.

El la había salvado?

-Yo.. Eso creo..-Contesto insegura-Quien eres?- Pregunto.

-Hmp, Sasuke Uchiha-Contesto.

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Debo decirles que no me gusto mucho como quedo el "ataque" Hacia sakura.. Pero bueno.. Espero que les guste!

Beso!