"Neko no Kami"

(猫の神)

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Summary: Se preguntó si Yato no había considerado ser el dios de los gatos.

Nota: ¡Finalmente un escrito random de "Noragami"! *dies of happiness*

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En todo el tiempo que tenían juntos, lo había notado. Para su antiguo Shinki y el actual, según, poseía un aroma apestoso a sudor.

A ella no le parecía, pues había gozado de su cercanía y le parecía que su aroma era de lo más atrayente, aunque claro, jamás iba a decirle algo como eso.

Y por lo visto, no era la única que pensaba así. Colocó un gesto pensativo mientras lo veía jugar con los gatos que visitaban los alrededores del templo de Kofuku.

Esos gatos literalmente se mataban por estar cerca de él y al parecer, era algo como la lotería cuando alguno lograba meterse dentro del chándal del dios que reía a carcajadas por la peluda invasión.

—¡Mira, mira Hiyori, soy el hombre gato! —pensó en responderle con algo cortante y que lo hiciera dramatizar pero no pudo, la sonrisa de Yato era genuina y parecía encantado por toda la atención recibida.

—¿Has pensado en convertirte en el dios de los gatos? Ya que con la humanidad no te está yendo tan bien —espetó ella, dejándolo frío.

—Ah~, qué cruel —musitó él, apartando la mirada mientras tomaba uno de los gatos y rozaba su nariz con la suya.

—Pero siempre te rodean, deberías considerarlo —señaló ella.

—Ya tienen a su dios —rió él, negando con su cabeza —además, los animales son la única cosa que yo jamás... —rozó su mejilla contra la cabeza del felino.

Hiyori quería saber qué seguía pero tenía la certeza de saber qué era, además, su expresión se había tornado melancólica.

Ella volvió la cabeza cuando percibió la esencia de Kofuku cerca y vio que esta se abalanzaba sobre el pelinegro gritando su nombre de forma efusiva.

Los gatos salieron despavoridos y Yato empezó a reír, burlándose de que hasta los animales sabían con cuáles dioses debían mantener distancia.

También lo había notado, a Kofuku-san tampoco parecía molestarle el olor de Yato.

¿Acaso...? Pensó en preguntarle luego, aunque desechó inmediatamente la idea, no necesitaba que la pelirosada diosa siguiera pensando en maneras de molestarla de forma romántica con el pelinegro.

—Ne, ne Yato-chan, escuché lo que dijo Hiyorin sobre que te vuelvas el dios gato, deberías considerarlo —rió ella, aún pegada a la espalda de Yato.

—No tú también, Kofuku —se quejó él —sabes que Neko-san es bastante celoso —negó con su cabeza, su móvil empezó a sonar y respondió de inmediato.

A los pocos minutos salió corriendo con Kofuku-san aún en su espalda en búsqueda de Yukine para ir al trabajo que les habían encomendado.

Hiyori sonrió y negó con su cabeza mientras se ponía de pie para seguirle. Ya luego trataría de convencerlo de su nuevo reinado gatuno, ya que los gatos (que habían regresado) tenían expresiones de anhelo cuando le vieron partir.

No por vez primera pensó que todo realmente se debía a ese increíble y celestial aroma que poseía el Yatogami pero aquello era algo que no iba a averiguar en aquel momento.

—¡Oye, Yato, espérame...! —gritó, corriendo tras él para darle alcance.

Sí, ya sería en otra ocasión.

—¿Fin?—

Por el amor a Dios, ¿qué he escrito? No sé, ¡no lo sé! Pero es que moría, ¡MORÍA! por escribir algo de "Noragami". Hace tiempo vi el Anime y me leo el Manga, no obstante, espero con ansias la temporada dos del Anime (¡Octubre, estás a la vuelta de la esquina!).

Fue algo sumamente random, algo que mezcla la esencia favorita de Hiyori con los gatos, ¿se han fijado cuán bien se lleva Yato con los mismos? Brrr~~

Espero que les guste este primer, ahm, ¿escrito de prueba? y que puedan disfrutar el mismo, algo corto pero lindo (?), sin más, me despido...

¡Ja ne!