Escribí esta historia hace mucho tiempo y releyéndola me he vuelto a enamorar de la trama y me he encontrado a mi misma queriendo leer más. Así que aquí os la traigo, a ver que opináis.
"Hoy me siento optimista, hoy saldré a la calle y sonreiré, no pensare mas en ese Weasley y comenzaré de nuevo, un nuevo día un nuevo comienzo."
Tras la ruptura con Ron Weasley, Hermione Granger se propone comenzar de nuevo, aunque las cosas no serán tan fáciles como ella pensaba.
Lunes 21 de Octubre de 2011
Los rayos de sol iluminaban el pequeño apartamento de Hermione Granger en Londres, su vida había quedado destruida hace unos meses cuando Ron rompió con ella y los niños quedaron en custodia de su padre, desde entonces ella no ha sido la misma, sin embargo cada día se esfuerza por salir de la cama y luchar por su vida, trabaja en una pequeña tienda de antigüedades donde vende casi de todo y en la que esconde una pequeña trastienda con productos mágicos que da al callejón Diagon. En su tiempo libre trabaja en el hospital San Mungo y es que no quiere tener ni un solo minuto de tiempo libre para pensar en Ron y en los niños por que duele. Suena el despertador a las 7 de la mañana cada día, la vida en Londres comienza a las 8 así que más le vale darse prisa, una mano sale de debajo del nórdico y lo apaga, se despereza al tiempo que lo hace su precioso gato persa Crookshanks, y se levanta vestida con su pijama preferido, se dirige a la cocina y se prepara un café, tan solo el primero de un día largo, mientras el café se hace, aprovecha para darse una ducha. Se viste con un par de jeans y un jersey y es que empieza a refrescar en la ciudad. Prepara una gran taza de café con leche bien cargado y le da su desayuno al minino, mientras bebe su café con las noticias matutinas de la radio escucha que ha habido nuevos ataques supuestamente de vampiro en la ciudad, aunque ella no los temía les tenia respeto, había leído lo suficiente sobre ellos como para llegar a defenderse pero de todos modos tenerle respeto al enemigo es importante para no acabar seca. Cuando acabo su desayuno dejo la taza en el fregadero se puso su abrigo cogió el bolso, las llaves y salió de casa no sin antes despedirse de Crookshanks. Como aun no había conseguido sacarse el carnet de conducir cogía el metro cada mañana en hora punta para llegar a su pequeña tienda y allí pasaba la mañana entre libros, figuras y cosas de otras épocas que últimamente no hacían más que acumular polvo, nadie se interesaba ya por las cosas de antaño y por otro lado, ella le daba más uso a su pequeña trastienda, que daba al callejón Diagon por el que pasaban muchos magos, hacía años que había acabado la guerra pero mucha gente seguía temiendo al callejón Diagon por las tragedias que allí ocurrieron, pero ella Hermione Granger la amiga de el gran Harry Potter tenía el afecto de sus clientes, la mañana transcurrió tranquila hasta que el pequeño timbre de la trastienda sonó.
- ¡HARRY! ¡Qué alegría verte! No me llamas, no me visitas no sé nada de ti…
- Perdona Hermione hemos estado a mil por hora con los ataques de vampiro de el último mes.
- Bueno si ha sido por eso te lo perdonaré, he oído en la radio que ha habido más ataques ¿no es cierto?
- Si, esta noche han atacado a una joven bruja que volvía a casa, por suerte sigue viva y podrá decirnos como era su atacante cuando se recupere.
- ¿Han atacado? ¿Eso significa que hay más de uno por ahí suelto?
- Eso parece, si, son peligrosos y están hambrientos.
- Pensé que los vampiros no se movían en aquelarres, que les era más cómodo viajar y atacar en solitario…
- Eso nos contó Snape no? Es increíble que un te acuerdes de todo eso Hermione…Por cierto, como lo llevas Herms? Me tienes preocupado hace mucho que no hablamos pero es que no sales no te diviertes, te quedas en tu apartamento hasta que llega el domingo y puedes estar con Rose y Hugo, ¿Es eso vida para ti?
- ¿Y qué pretendes que haga Harry? Esto está siendo muy duro para mí, no puedes esperar que salga y haga como si no hubiera pasado nada…No puedes…
Una sola lágrima resbaló por la mejilla de Hermione, pues ella era fuerte, hasta que Harry la recogió con un dedo y se la mostró.
- No quiero ver ni una sola mas de estas, pequeña, Ron no se las merece, intentaste arreglarlo y él te traicionó, ¿Solucionaremos lo de los niños juntos de acuerdo? No llores, te pones fea si lloras.
Hermione sonrió a sus palabras, asintió y el la besó en la mejilla, después de todo, eran amigos desde hace más tiempo del que ella podía recordar y habían pasado por muchas cosas juntos, no se amaban como hermanos pero era una sensación muy cercana. Había perdido a los niños en un juicio injusto y pensaba recuperarlos, Ronald no se merecía el privilegio de tenerles cerca. La vida estaba siendo dura con Hermione pero ella no es de las que se rinden.
- Acompáñame a tomar un café y nos ponemos al día.
No era una pregunta y ella lo sabía así que se puso su abrigo, puso un cartelito de "Vuelvo enseguida" en ambas puertas y salió con Harry al frio día Londinense, después de todo un café no le sentaría mal, necesitaba trabajar un poco más en su vida social y Harry era sin duda un buen comienzo, hablaron durante horas que parecieron minutos y a las doce ya era hora de comer, así que comieron juntos y tras cerrar la tienda se dirigió a San Mungo para trabajar allí lo que quedaba de día. Ella trabajaba entre la planta baja y la primera, en accidentes provocados por artefactos mágicos y en la de ataques de criaturas, por eso conocía tan bien el ataque de vampiros, había tenido al menos 37 pacientes atacados por vampiros en el último mes, magos y también muggles a los que tuvo que borrar la memoria tras su recuperación. Tal y como le había dicho Harry parecía haber más de un vampiro suelto por Londres, pero ningún paciente parecía recordar el aspecto de ninguno de ellos, y haciendo las cuentas esa misma tarde de las bolsas en el banco de sangre se dio cuenta de la falta de al menos 17 bolsas de medio litro cada una sin explicación en el libro de anotaciones, muy raro…
"Si hay vampiros chupando sangre de la gente en las calles, por qué diablos necesitarían robar aquí. No me lo explico. Aquí está pasando algo muy raro."
La tarde continuó con normalidad, un par de quemados algunos mordidos por doxies, nada que no solucionase un par de antídotos, ni siquiera necesitarían ser ingresados, y pronto pasaron las horas.
A las seis ya de noche Hermione abandonó el hospital con la sospecha en el cuerpo y con la idea de investigar el asunto, estaba ya acercándose a la estación de metro cuando su teléfono sonó.
- ¿Diga?
- ….
- ¿En serio?
- ….
- Voy para ahí de inmediato!
Harry había capturado a uno de los vampiros y la esperaba en el ministerio para interrogarle no estaba claro si el Veritaserum funcionaria pero al menos lo intentaría. Se apareció directamente en el despacho de Harry, y una vez allí él, la dirigió hacia una pequeña sala de interrogatorios donde el vampiro se hallaba, moreno, alto, ojos verdes como las hojas de los arboles en primavera, no el estereotipo de vampiro que ella esperaba desde luego, Harry le contó que se lo había encontrado en un callejón chupando la sangre de una paloma y que se lo había traído para interrogarlo. Desde luego no parecía muy peligroso pero era un vampiro y habría que investigarlo al menos. Harry comenzó a preguntarle cosas.
- ¿Cuál es tu nombre vampiro?
- Mi nombre es Stefan
- ¿Sólo Stefan?
- Stefan Salvatore
- Bien Sr Salvatore ¿Qué se te ha perdido aquí en Londres? Ha habido aquí ataques los últimos meses, de vampiros y por tu bien espero que no hayas tenido nada que ver en ellos, ¿Qué es lo que sabes sobre los vampiros que están atacando a nuestra gente?
- Yo no he tenido nada que ver en ellos, pero podría decirte lo que sé, si prometes soltarme después.
- Tu cuéntame lo que sabes y aquí mi amiga y yo pensaremos que hacer contigo mas tarde.
- Pero…
- Amigo no estás en posición de argumentar nada, aunque siempre digo que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, así que ¡habla!
Después de una hora Stefan nos contó todo lo que sabía sobre su hermano, sobre una tal Katherine y un Niklaus. Nos contó que había viajado desde América más concretamente Atlanta para buscar a su hermano Damon el cual Klaus se había llevado para sacarle información sobre una tal Elena que es la novia de Stefan, buff demasiada información para una sola noche, finalmente llegamos a la conclusión de que Stefan no era nuestro problema y de que podría ayudarnos a encontrar a los atacantes de los ciudadanos así que hicimos un trato con él, le liberaríamos sin cargos si nos ayudaba a solucionar el problema de los vampiros, trabajar en equipo y acabar con esto de una vez.
- No sé como lo haces Harry pero siempre me lías para que te ayude en cosas extrañas…
- Estas tan intrigada como yo Hermione no te hagas la interesante!
- Jajaja la interesante dice, bueno solo por esta vez te ayudare, además me vendrá bien alejarme un poco de la rutina, esto ocupará mi mente al menos.
- Bien, bien Stefan ha dicho que su hermano consiguió llamarle y que han quedado en Picadilly en una hora, así que le acompañaremos.
Una vez con Stefan esperaron en Picadilly hasta que dieron las doce, allí y puntual su hermano apareció, su aspecto era terrible parecía que le habían dado una paliza y en cuanto Stefan lo sujeto se desmayó, ofrecí mi casa como refugio y nos aparecimos allí, abrí mi sofá cama y acostamos a Damon con cuidado sobre él.
- Deben de haberle inyectado Verbena eso ha impedido que se cure.
- Un momento, ¿Qué es la verbena?
- Es una planta Harry, pero no tenía ni idea de que impidiese curar las heridas de los vampiros.
- Si, la verbena impide la rápida curación que caracteriza a los vampiros y en grandes dosis puede incluso matarnos, y al parecer le han inyectado una gran cantidad a Damon.
- Pobrecillo, la verdad es que tiene mal aspecto, Harry podéis quedaros en casa esta noche si te parece bien, no conviene mover a Damon hasta que este mas fuerte y tenéis las habitaciones de los niños libres.
- Buena idea Hermione, Stefan, ¿Cuento con que no huyas mientras dormimos o debería atarte a algo?
- Yo creo que puedes fiarte, piensa que su hermano esta aquí, tengo hermanos sé lo fuerte que es el vinculo, se quedará, estoy segura.
- Bien pues no se hable más, nos quedamos aquí.
- Vale pues voy al hospital a buscar algo de sangre estoy segura de que en cuanto se despierte la necesitará, podéis iros a la cama chicos yo me encargo, además no tengo sueño.
Se fueron a la cama y yo fui en busca de la sangre, la cogí un poco furtivamente pero ya la repondría, y volví a casa lo antes posible, no se había movido ni un pelo, fui a buscar una toalla húmeda para limpiarle la sangre del cuerpo y algo de ropa de Ron para cambiarle, ya que la suya estaba hecha un desastre, en cuanto le limpié la cara salió a relucir que la belleza de los Salvatore era cosa de familia, porque Damon era sin duda el hombre más apuesto que había visto en mi vida, lo limpie con sumo cuidado y le puse al menos una camiseta limpia, si, su cuerpo también era un pecado. Pasadas ya las cuatro de la mañana comenzó a moverse y media hora después empezó a abrir los ojos, resultaron ser grandes y azules como el mar y quedaban perfectos con su pelo oscuro como la noche.
- ¿Dónde estoy? ¿Quién eres?
- Estas a salvo, mi nombre es Hermione. Debes descansar, tranquilo…
Le di algo de sangre para que recuperarse fuerzas y pronto volvió a desvanecerse. Poco a poco el amanecer fue llenando la estancia de tonos rojizos y yo desperté en el salón de mi casa sin noción del tiempo o el espacio. Damon me observaba con los ojos bien abiertos posados sobre mi garganta desnuda, temí que se abalanzara sobre mí, pero no lo hizo. Sus ojos estaban posados ahora sobre su hermano que lo miraba con alegría se acercaron y se abrazaron efusivamente debía de hacer tiempo que no se veían, ambos parecían modelos salidos de alguna revista, altos guapos, elegantes, estilizados. A pesar de su debilidad Damon se movía con la energía de un gato, ligero y acechante, un autentico depredador, cuando el abrazo se rompió le tendí la bolsa de sangre, la abrió y comenzó a devorar su contenido con avidez, pronto se acabo las cuatro que había traído y Stefan fue en busca de más con Harry mientras yo le ofrecía a Damon mi baño y algo de ropa limpia, escuche el grifo cerrarse y la mampara abrirse.
- ¡Jermioneee!
Le escuche gritar lo que parecía mi nombre, y me acerque a la puerta. Estaba desnudo completamente, sin toalla ni nada, aunque pronto me di cuenta de por qué.
- Oh dios perdona, me he olvidado la toalla, que despiste…
- Exactamente
- Ahora te la traigo dame un segundo.
Si que necesitaba un segundo, para tranquilizarme, madre mía, jamás había visto a nadie tan caliente en mi vida, me apresure a acercarle la toalla.
- Por cierto es Hermione si no te importa.
- Como sea, en realidad me da igual.
- ¿Te da igual? Disculpa pero no sé si sabes que te hemos salvado la vida.
- Bonita no creo que tú me hayas salvado la vida, podría habérmelas apañado solo sin tu ayuda.
- ¿Tú crees? ¡Espero que no tenga usted que pedirme ayuda de nuevo por qué no pienso mover un dedo por su majestad!
- Ya, ya, lo que tú digas muñequita, lo que tu digas…
¿Qué clase de imbécil era ese tío? Menudo gilipoyas, como se atreve a hablarme así en mi propia casa, no soporto a los idiotas. Y llegaron Harry y Stefan, menos mal salvado por la campana si llegan a tardar un poco más ¡Lo habría estrangulado con el cable de la ducha!
- Hola, hemos traído sangre para parar un tren, espero que sea suficiente.
- Creedme ya no la necesita, tiene la fuerza suficiente como para ser un borde insoportable, estará bien para el resto.
- ¿Así que ya has tenido el placer de conocer a mi hermanito no?
- Aha tal cual, al desnudo.
Aunque Stefan no sabía a lo que se refería su hermano, pude ver el atisbo de una sonrisa burlona en el rostro de Damon que me puso más colorada que un tomate…
- Bueno, es mucho menos gilipoyas cuando le conoces más, en el fondo es todo una tapadera.
- Claro Stefan, y me gustan las margaritas y los cachorritos peludos, por favor…Un momento de debilidad lo tiene cualquiera, eso no significa que te deba nada y menos a estos dos.
- Disculpa pero estos dos tienen un nombre, él se llama Harry y yo Hermione, y para tu información me gustaría ser llamada por mi nombre, estoy segura de que Harry está de acuerdo conmigo.
- Aha
- Y si te crees lo suficientemente hombre como para salir de todo esto tu solito adelante, ya podéis marcharos, lo siento por Stefan pero si tu ego viene en el paquete os prefiero a los dos fuera de mi vista.
- Tranquila histérica nosotros nos íbamos ya ¿Stefan?
- Damon no podemos irnos ellos nos ayudaran a librarnos de Klaus y a salvar a Elena.
- Katherine puede ayudarnos no les necesitamos Stefan.
- ¿Desde cuándo confías en Katherine, Damon?
- Desde que ella quiere destruir a Klaus tanto como lo queremos nosotros, ¿Es que no lo ves? Ella tiene el plan perfecto y nosotros lo aprovechamos. Así de sencillo.
- ¿Tiende a aprovecharse así de las mujeres muy a menudo?
- Tranquila Hermione si supieses de quien estamos hablando cambiarias de opinión. Nosotros nos vamos ya, muchas gracias por vuestra ayuda, intentaremos arreglar lo de los vampiros, me he quedado con tu número Harry si te necesitamos te llamaré.
- Está bien, tened cuidado chicos.
En cuando la puerta se cerró, me tire en el sofá con un gran suspiro, me había alterado mas el idiota de Damon Salvatore en media hora de lo que jamás me había alterado en mi vida, vaya un imbécil con aires de superioridad, al parecer ser un vampiro centenario no te ayuda a madurar, ni a suavizar el carácter.
- Vaya par ¿Eh? Espero que solucionen lo de los vampiros sin que tenga que intervenir.
- Y espero no verles la cara más en toda mi vida.
Prepare un café cargado para ambos y después Harry se fue. Ese día fue normal como el resto, sin novedades, exceptuando que esa noche hubo más ataques vampíricos en la ciudad.
…
