Luego de una cálida noche del sur de Kanto, el alba empezaba a dar los primeros rayos de sol que subían sobre los árboles del Pueblo Paleta, ese mundo ya era diferente del que hace no mucho tiempo se abría para los entrenadores pokemon, sin duda los equipos criminales habían tenido influencia en esto, ya que los actos de terror sobre los pokemon eran cada vez más fuertes, llegando a cobrar víctimas tanto humanas como pokemon.

Es en ese contexto que se crea la L.P.P (Liga Protectora Pokemon), una organización interregional que se encarga de regular a los entrenadores y a los lideres de gimnasio para evitar que los grupos criminales crezcan tan deprisa y continúen con sus hechos delictivos. La L.P.P creó por primera vez un registro serio sobre los entrenadores su equipo, daba autorizaciones especiales a los profesores de todas las regiones para dar pokemon a los nuevos entrenadores, y además cambió el reglamento de la Liga Pokemon lo cuál se encargó de cambiar la edad de los entrenadores novatos, siendo 17 la edad mínima en lugar de 10.

Pero esto no cambiaba que todos los años, muchos jóvenes comiencen viajes con sus pokemon por el mundo, con la ilusión de ser un gran maestro pokemon, y la esperanza de lograr un cambio en el mundo haciéndolo cada vez más seguro para todos nosotros. En una de las casas del pueblo, el joven Taylor iba a comenzar su viaje el día de hoy, y los nervios no lo habían dejado dormir, por lo que cuando los primeros rayos de sol entraron por su ventana, ya estaba levantado y vestido para salir en dirección al laboratorio del profesor Oak a buscar su primer pokemon.

-Hola mamá ¿dormiste bien?-

La madre de Taylor era una mujer joven con un largo cabello castaño enrulado, sus ojos eran marrones, y era de altura normal. Si bien su hijo había heredado el pelo y los ojos de su madre, su complexión era la de su padre, un hombre alto, no muy corpulento y de piernas fuertes.

-Dormí lo mejor que pude, no todos los días tu hijo emprende un viaje pokemon, y no es como fue el mío, estos años se están volviendo cada vez más peligrosos, realmente quisiera que no hubieras crecido tan rápido, pero estoy segura que tu padre se sentiría orgulloso de verte tan grande y alegre.-

Taylor sabía que su madre iba a mencionarlo pero realmente se apenó al darse cuenta que su padre no había podido estar allí para verlo salir de su viaje, si bien era un héroe que había dado su vida para salvar a unos niños y sus pokemon de las garras del equipo rocket, era su padre y necesitaba tenerlo cerca, por lo menos para despedirse de él.

-Lo está, yo se que su alma sigue con nosotros, si hay pokemon fantasma, estoy seguro que el puede seguir con nosotros, esté donde esté. Ahora comamos algo que quiero estar temprano en lo del profesor.-

Desayunaron juntos, y unos minutos más tarde madre e hijo se encontraban en la puerta de la pequeña casa, uno con una mochila de campamento, un sobre de dormir y vistiendo unos jeans y una camisa verde de manga corta, sin duda hacía calor y debía estar cómodo para la caminata que le esperaba, le dio un beso y un abrazo a su madre y empezó a caminar hacia el laboratorio, aunque no dio muchos pasos hasta que le llegó la voz de su madre en la espalda.

-¡Mucha suerte! ¡No te olvides de tu madre, y recuerda que en esta casa siempre hay un lugar para tí!-

-¡No lo haré mamá, y cuando vuelva voy a tener muchas aventuras para contarte!-

El camino al laboratorio era una pequeña calle de pedregullo, el pueblo era demasiado chico como para que se invirtiera en calles de asfalto, y a los habitantes no les molestaban, sino se sentían más orgullosos de ser un lugar alejado de tanta tecnología. Tras unos minutos de caminata llegó al laboratorio, allí había una chica sentada sobre una de las vallas que marcaba el limite del patio del profesor y un chico que se recostaba contra la pared.

Ella tenía el pelo pelirrojo brillante, y los ojos verdes, se encontraba vestida con una pollera hasta las rodillas blanca que se movía con el viento y una musculosa verde. Por el otro lado el joven era de pelo corto, negro, tenía un buen físico y vestía unas pescadoras negras y una camiseta azul.

-Pensé que nunca llegarías, le aposté a Mary que el pofesor nos iba a atender antes que a ti, pero por lo visto estaba equivocado- Mirando con furia a la chica le tiró una moneda la cual la atrapo con gran facilidad. -Al parecer ella quería quedarse esperándote o retrasar todo para verte-

La chica se ruborizó al punto que no se distinguía donde comenzaba la piel de la chica y terminaba el pelo. -¡Es que yo quería que estemos todos juntos! Desde muy chicos empezamos a conocer sobre los pokemon con el profesor, sería injusto terminar esta parte de nuestra vida separados. Bran solo busca ponerme incomoda-

Taylor le dedicó una sonrisa a Mary quién se había portado muy bien con él, y aún más al apostar por él, en cambio Bran mostró un brillo en sus ojos, había cumplido su cometido. Antes que nadie pudiera decir nada la puerta del laboratorio se abrió y un hombre de una edad bastante avanzada los recibió amablemente.

-Bueno llegó el día, creo que están todos muy emocionados así que vamos a hacerlo rápido, supongo que cada uno ya sabe que pokemon elegir.-

-Si lo sabemos-

Dijeron los tres a coro, la realidad era que ya sabían hasta que pokemon iban a elegir los otros, ya que lo habían decidido entre los tres unas semanas antes, querían quedar todos contentos con la elección.

-Párense alrededor de ese cilindro- Una vez que los jóvenes se acomodaron, el profesor apretó un interruptor y unas pequeñas manos robóticas empezaron a sacar tres pokebolas, cada una con un simbolo, una hoja, una gota, y una llama. -Ahora pueden elegir sus pokemon-

Sin siquiera decir nada, cada uno agarró el pokemon que habían elegido, Mary la hoja, Bran la gota y Taylor la llama.

-¡Ya lo tenían decidido!- El profesor se sorprendió con la velocidad -Entonces supongo que no los voy a tener que aburrir con un discurso antes que salgan, lo que si creo que es oportuno que recuerden que los peligros de ser entrenador son más fuertes que en mi época, y que deben trabajar en equipo con sus pokemon para salir adelante, si hacen esto nada los va a poder alejar de sus sueños. Por último aquí tienen su pokedex y unas pokebolas, el pokedex es donde van a poder conseguir información de los pokemon que vean, además de ser su identificación para cumplir con los pedidos de la L.P.P. Ahora sin más los dejo, les deseo un gran viaje lleno de aventuras y nuevos amigos-

Luego de esto los tres jóvenes salieron del laboratorio, la primera en alejarse un poco fue Mary, ella debía adelantarse porque su hermano mayor le había dicho que tenía que enseñarle unas cosas y que quería conocer a su pokemon, por lo que debía ir a buscarlo antes. Se despidió de los jóvenes con un beso en la mejilla y se alejo moviendo la pollera de un lado al otro alegremente.

Taylor se quedó hipnotizado con la tela blanca que danzaba con los movimientos de la chica hasta que Bran le hablo riéndose.

-Vi como se miran es obvio que tu te quedarás con la chica, por lo menos es algo para cada uno, yo tengo el buen cuerpo, el mejor pokemon, la gracia, la inteligencia, tu en cambio deberás conformarte con una pelirroja no muy inteligente, pero bueno son tal para cual-

Taylor hervía de ira, sin duda a él le interesaba Mary, pero no iba a dejar que le faltaran el respeto de esa forma. -Quizás tendrás razón por la chica y por tu cuerpo, pero no por la inteligencia sino te hubieras dado cuenta que el mejor pokemon es el mío- Mientras decía esto apunto al otro joven con la pokebola.

-¿Un combate?, entonces vamos a hacerlo, supongo que debería empezar derrotando entrenadores débiles si voy a ser el mejor- Bran también se había preparado para luchar y tenía la pokebola preparada. Unos segundos después ambos entrenadores lanzaron sus pokebolas, de la de Taylor salió un Charmander, mientras que en la de Bran salió un Squirtle.

-¡Vamos Squirtle placaje!- Bran no quería perder el tiempo y ordeno a su pokemon atacar, el cual salió disparado en dirección al charmander.

-¡Charmander esquivalo y arañazo!- Pero la velocidad del pokemon de fuego no fue suficiente, por lo que Squirtle lo embistió y lo hizo rodar por el suelo.

-Al parecer tu pokemon es débil, lo que me recuerda al dicho que dice que un pokemon se parece a su dueño. Ahora Squirtle terminalo con otra embestida-

-¡Charmander contraataca con arañazo! Todo pasó muy rápido, pero Charmander dio una vuelta sobre si mismo y logró arañar con mucha fuerza al squirtle de Bran, pero a la vez el pokemon de agua se movió como un rayo embistiéndolo una vez más, pero al caer las garras de Charmander se aferraron a Squirtle cortandolo y quedando ambos pokemon fuera de combate.

Los entrenadores hicieron volver a sus pokemon, la cara de Bran era la de alguien que le salía un disparo por la culata, pero se trató de mantener orgulloso.

-Nada mal para un novato debilucho, aunque la próxima vez no tendrás tanta suerte- El joven de pelo negro se dio vuelta y desapareció caminando por la calle.

Taylor hizo salir a Charmander de la pokebola y lo acarició. -Lamento que nos hallamos tenido que conocer en un combate, pero juntos llegaremos muy lejos- El pokemon de fuego le sonrió y le contesto con un alegre -¡Charmander!-

Luego de esto joven y pokemon caminaron por el sendero adentrándose en la ruta 1,