Prólogo
Sabia que iba a morir, Finnick no podría llevarnos a los dos y necesitábamos al chico, sino Katniss moriría en vida y todos los levantamientos serían en vano. Agradecí haber vivido tantos años sin que me faltase nada, agradecí haber vivido lo suficiente como para entender que había llegado mi hora y que una nueva generación lucharía por todo lo que habíamos vivido la anterior. En el fondo de mi corazón quería morir, no quería ver como mis "niños" eran heridos, no quería aguantar más sufrimiento, solo quería que la chica en llamas acabase con el Capitolio y con todo el dolor que habíamos sufrido los tributos.
Veo a Finnick, le lagrimean los ojos.Sé que si no fuera por que están los otros chicos, lloraría.
-No, no puedo llevarlos a los dos, mis brazos no funcionan.- se le zarandean los brazos sin control de un lado a otro.
Así que se que debo hacer. Finnick lo sabía, sabía que me había ofrecido porque la pobre Annie, no podría aguantar, no aguantaría ver morir a alguno de nosotros. Además ella era joven, tendría una vida por delante con Finnick y yo me iba a encargar de ello. Eran mis niños y no dejaría que nadie los separase.
Me levanto y me dirijo hacia Finnick, me despido de el con un beso en los labios. Y me dirijo hacia la niebla, Finnick no me detendrá, sabe que lo hago por el bien de todos. El dolor me nubla la vista, mi cuerpo es sacudido por salvajes contorsiones y ya no siento nada.
Oigo gritar a Katniss y ver a Finnick salir corriendo con Peeta. Y solo puedo decir...
Por fin vamos a estar juntos.
