Disclaimer I: Dragon Ball pertenece a Akira Toriyama.
Disclaimer II: la siguiente historia es de la autoría de Reda. ¡Los invito a que se den una vuelta por sus historias!
El Conejito de Pascua de Pan
(Pan's Easter Bunny)
Por:
Reda
XXX
Ambientado después del final de Z
XXX
Deslizándose a través del pasto salpicado de rocío en las primeras horas del día, Goku apretó los dientes mientras detuvo su impulso. Sintió que un parpadeo de energía se aproximaba a él, así que elevó la vista y levantó un brazo justo a tiempo para bloquear el duro puño de su estudiante. Uub sonrió y Goku le devolvió el gesto, la emoción que le provocaba una pelea corriendo por sus venas. En lo que dura otro parpadeo, ambos irrumpieron a través del aire, pateando tierra y pasto mientras se movían a lo largo del terreno. Primero aquí, luego por allá, la velocidad incrementándose con cada tanda consecutiva de golpes.
Hace más o menos un año, Goku había encontrado a este niño prodigio, el que era la reencarnación de Buu. En el Torneo de las Artes Marciales había esperado experimentar la pelea de su vida, ansioso por ver qué sucedería contra un nuevo rival, ya que había dejado a Vegeta atrás hace años. Necesitaba un desafío, alguien que lo empujase a crecer.
Pero las circunstancias habían resultado de un modo distinto a lo que él esperaba, mas no se encontraba decepcionado. Goku simplemente había decidido entrenar al chico para que así todo ese poder pudiera usarse del mejor modo, para que así toda esa fuerza y habilidad pudieran moldearse en precisión y disciplina.
Por supuesto, él no le dio gran importancia a su decisión de vivir en la aldea de Uub por un tiempo. No había durado mucho, tampoco. La Teletransportación era una habilidad útil y pronto él se encontró a sí mismo yendo de la aldea de Uub a su propio hogar. Después de todo, la comida de Milk era demasiado buena como para dejarla atrás, no cuando era un truco sencillo el aparecer en su hogar a tiempo para la cena, quedarse la noche entera, y reaparecer en la aldea de Uub en la mañana.
No fue hasta que Milk había expresado su deseo de tenerlo en casa más seguido que él se dio cuenta de que ella estaba, en realidad, molesta por su espontánea decisión. Así pues, Goku hizo lo que pudo para proveer a la aldea de Uub con la comida necesaria, y luego se llevó al chico consigo para que éste se quedase en su casa. Con Milk y Goten y…
― ¡Abuelito! ¡Abuelito!
Ante el sonido de la pequeña voz, Goku se alejó de su pelea con Uub, levantando una mano para decirle que se detuvieran por ahora. Pan era fuerte, pero si ella se encontraba en el campo de batalla él prefería parar ahora y así alejar la posibilidad de que cualquier ataque de energía desviado la golpeara. En un primer momento, Uub alzó una ceja, congelado, el Sol creciente impactando de lleno contra su piel oscura y contra el dougi que Milk había cosido para él (Milk seguía cambiando de idea acerca de su color, pero finalmente el mismo fue de color verde-azulado con muñequeras amarillas y cinturón, un contraste interesante con el más reciente dougi azul de Goku). En respuesta a la mirada confundida de su estudiante, Goku se encogió de hombros y esbozó una apenada sonrisa ligera. A pesar de que no ofreció palabras algunas de explicación, Uub bajó su energía en poco tiempo a medida que la pequeña niña vestida de rojo se acercó a ellos volando.
― ¡Abuelito! ―Pan exclamó a medida que se lanzaba sobre Goku, rodeando su cuello con los brazos casi inmediatamente―. Abuelito, ¡el Gran Dragón mató al Conejito de Pascua!
Goku parpadeó, frunciendo el ceño ante las lágrimas en los ojos de su nieta.
― ¿Eh? ¿Él hizo qué?
― ¡Mató al Conejito de Pascua! ―lloriqueó Pan―. ¿Ahora quién va a darles cestas de caramelos y huevos a todos?
―Eh ―Goku parpadeó otra vez―. Realmente no lo sé, Pan. ¿Ya le preguntaste a tu abuela?
Dejando a su nieta sobre el pasto, Goku colocó una mano sobre su corto cabello negro y se acuclilló frente a ella mientras trataba de descifrar a causa de qué rayos estaba llorando. A estas alturas ya sabía que los niños, a veces, podían entrar en estado de pánico ante las cosas más pequeñas y aleatorias, pero ciertamente no le gustaba ver a su nieta tan molesta. Se suponía que Milk y él debían cuidar a Pan por unos días mientras Gohan y Videl estaban de viaje en pos de celebrar su aniversario. Quizás, ¿este asunto del Conejito de Pascua era algo que Gohan y Videl habían iniciado en ella, o algo a lo que Milk la había introducido? Porque Goku no estaba muy seguro de qué significaba.
En respuesta a su pregunta, Pan esnifó, se frotó los ojos y sacudió la cabeza.
―No, estaba buscando al Gran Dragón para poder jugar con alguien y lo vi comiéndose un conejito muerto. ¡Ese tuvo que ser el Conejito de Pascua, Abuelito! Necesitamos encontrar uno nuevo.
― ¿Eh? ¿De verdad? ―Goku intentó sonreír, miró a Uub, quien se encogió de hombros, y miró de nuevo a su nieta con una sonrisa débil y confundida todavía presente en su rostro―. ¿Realmente necesitas que encuentre un conejo para ti, Pan? Tú ya sabes cómo cazarlos.
― ¡No quiero cazar a un conejito!
Ante el fuego presente en su grito, Goku extendió sus manos y se balanceó hacia atrás para caer sobre el suelo, profiriendo una pequeña risa. Cada mujer de esta familia parecía rebosar tanto fuego a veces. Inclusive Pan. Aunque él no estaba seguro de si lo había heredado de Videl o Milk.
―Está bien, está bien. ―dijo Goku rápidamente―. No iremos de cacería entonces. Así qué, ¿cómo encontrarás a este Conejito de Pascua si no vas a cazarlo?
Casi instantáneamente, los ojos de Pan se iluminaron y sus brazos se acercaron para tomar una de las manos de él entre las suyas, más pequeñitas éstas.
―Tú puedes ayudarme a encontrarlo, ¿no es así, Abuelito?
― ¿Yo?
Goku inclinó la cabeza hacia un lado al tiempo en que ella asentía. Tal y como lucían las cosas, ella sería muy insistente al respecto de esto. Pan ya estaba tironeándolo de la mano, como si quisiera que él se pusiera de pie y la siguiera a alguna parte.
Con una sonrisa tenue, Goku volteó hacia Uub, quien había permanecido observando silenciosamente la escena.
― ¿Tú qué dices, Uub? ¿Quieres unirte a Pan y a mí en esta búsqueda del conejo de reemplazo?
Uub lo miró con ojos grandes, siendo todavía un niño, según se dice. Después de todo tan sólo habían pasado unos once años, más o menos, desde que él había nacido y aun así Uub cargaba consigo todo ese poder y potencial. Le recordaba un poco a Gohan y Goten. Excepto que con Uub, Goku estaba seguro de que el chico no encontraría ningún interés nuevo. Además, entrenar a Uub no sólo significaba que él tendría peleas excelentes; también significaba que no tendría que poner, sobre los hombros de alguno de los miembros de su familia, la presión de tener que proteger el planeta. Nunca más. Con seguridad, había aprendido la lección.
―Eh ―dijo Uub, a medida que miraba a Goku y luego a Pan―. Yo… ¿Claro?
Todavía prevalecían ciertos destellos de vacilación en los ojos oscuros del chico, como si le preocupase el molestar a alguien. O quizás era sólo que, incluso hoy en día, Goku continuaba siendo un enigma para el chico, dejando a Uub inseguro sobre si se le permitía declinar. Bueno, por supuesto que podía, pero Goku probablemente habría continuado empujándole de todas formas. Tan sólo para seguir acostumbrando al chico de la aldea a las frivolidades de la vida.
La vida no sólo tenía que tratarse acerca de pelear y de la supervivencia. Una más de las cosas que Goku había aprendido con los años.
Con una sonrisa y un asentir de la cabeza, Goku se puso de pie y recogió a Pan del suelo para colocarla sobre sus hombros.
―Muy bien, Pan. Así qué, ¿cómo quieres que lo hagamos? ¿Deberíamos buscar un conejo en alguna parte del bosque?
Pan rio, aferrándose a su cabello un momento antes de señalar con el brazo hacia las secciones más profundas de las montañas.
― ¡Quizás podemos rescatar uno y enseñarle a ser el Conejito de Pascua!
― ¿Rescatar uno?
― ¡Sí! Como rescatarlo de un dinosaurio o de un tigre o…
Liberando una risa, Goku se aferró a las piernas de Pan para mantenerla equilibrada y luego escogió una dirección por la cual caminar, aproximándose hacia la cercana zona arbolada hacia el final del campo.
―Muy bien, muy bien, veamos qué podemos encontrar, entonces.
Dio un par de pasos y una nerviosa declaración de parte de Uub lo hizo pausar en su caminar.
―Espere. Goku, señor, eh… ¿Qué acaso no tienen tiendas de mascotas para este tipo de cosas? En mi aldea siempre se nos enseñó que había que dejar a la vida salvaje en su habitad natural.
― Oh, ¿en serio? ―dijo Goku, alzando la cabeza para dirigirse a la niña sobre sus hombros―. ¿Tú qué opinas, Pan? De hecho, ¿qué es lo que crees que tu madre haría? No quiero meternos a ninguno de los dos en problemas.
Detrás de él, Uub agregó otro punto de vista, mas se dirigió específicamente a Pan en esta ocasión.
―Hay muchos animales que son enjaulados. Creo que a ellos también les gustaría que los rescatasen.
― ¿El Conejito de Pascua está enjaulado? ―Pan jadeó―. ¡Abuelito, tenemos que rescatarlo!
Los niños cambiaban de idea con tanta rapidez, y nunca antes él había presenciado un ejemplo más honesto que el de ahora. Ante la nueva información, su nieta demandaba ahora algo nuevo, incluso si Goku estaba seguro de que estaba bien el escoger mascotas de la vida salvaje. Así es como Gohan había conseguido al Gran Dragón, después de todo. No importaba que tan aliviado luciera Uub ahora, Goku no estaba del todo seguro de que esta nueva idea fuera para bien. Si una tienda estaba involucrada, el dinero lo estaba también, lo cual significaba que él probablemente sería regañado por Milk más tarde por gastar lo poco que tenían.
El entusiasmo y la casi-desesperación de Pan en encontrar un nuevo Conejito de Pascua prácticamente tomaron la decisión por él, no obstante. Goku no podía decirle que no a la pequeña niña. Ella ni siquiera precisaba de hacer un mohín o un lloriqueo. Si estaba dentro de sus posibilidades el hacerlo, haría casi lo que fuera para hacerla feliz. Milk siempre decía que él era pésimo mimando a sus hijos, pero cuando se trataba de su nieta, aparentemente su actuar era peor.
―De acuerdo, Pan. ―dijo Goku―. Veremos qué podemos encontrar en la tienda de mascotas. ¿Es eso lo que quieres?
― ¡Sí!
Él no puedo más que sonreír ante su entusiasmo, dándose la vuelta para dejar atrás la zona arbolada de las montañas, Uub siguiendo sus pasos. Goku todavía tenía formas de convencer a ese chico de que era parte de la familia. Quizás esto sería de ayuda. Nada se sentía más como una cosa familiar que mimar niños.
Una cosa de la que él no se arrepentía de hacer en lo absoluto.
…
El olor fue la primera cosa que notó. Todas las esencias eran naturalmente potentes para su sensible nariz, pero este lugar se sentía, para él, como si alguien hubiese reunido una jungla entera y la hubiese confinado bajo un mismo techo. Al entrar, Goku se llevó una mano al rostro casi inmediatamente, intentado decidir si prefería esta sobrecarga sensorial más que la que experimentaba cuando iba de compras con su esposa, por ejemplo. Luego de unos minutos de permanecer de pie en la entrada de la tienda, Goku respiró profundamente a través de su boca y engulló un gemido. Esto, por lo menos, era mejor que aquella esencia a perfume que lo mareaba tanto. Él podía acostumbrarse a este olor porque era más cercano a las esencias de la vida salvaje que ya de por sí que prevalecían en su hogar en el medio de la naturaleza.
Un tirón en su mano atrajo su atención, dirigiéndose la misma hacia su nieta. Sus ojos se encontraron con los de Pan, sumamente abiertos, y con su sonrisa rebosante de alegría, seguido de otro tirón en su mano.
―Vamos, Abuelito ―dijo Pan―, tenemos que encontrar al Conejito de Pascua.
Moviendo su otra mano de su rostro hacia su cabeza, Goku suspiró.
―Claro. ¿Sabes cómo luce exactamente?
Los ojos de Pan se expandieron y sus labios temblaron.
―No… no lo sé, Abuelito. ¡Pero me prometiste que lo rescataríamos!
― ¿Lo hice?
Ciertamente él no recordaba haber ofrecido algo tan fuerte o concreto como lo es una promesa, pero el asentir de Pan fue muy insistente. Goku se rascó la cabeza y gimió un poco en su interior; está bien. No sería la primera vez que él olvidaba una promesa, a pesar de que sí intentaba hacerle honor a las mismas. Así que él no tenía más opción que el seguirle la corriente a lo que su nieta decía. Con suerte, serían capaces de encontrar un conejo especial. De lo contrario él no sabía qué le quedaría por hacer.
Afortunadamente, Uub se inclinó y se dirigió a Pan con las palabras pronunciadas.
―Estoy seguro de que encontrarás el indicado si buscas bien. Lo sabrás cuando lo encuentres, ¿no lo crees?
Aferrándose a la mano de Goku, Pan miró al chico mayor con ojos llorosos.
― ¿En verdad?
―Claro ―dijo Uub―. Si pudiste darte cuenta de que era el Conejito de Pascua el que murió, ¿qué te detiene de reconocer a su sucesor?
―Mmh…
Con un canturreo, Goku se le unió y le sonrió a su nieta.
―Oye, Uub tiene razón, Pan. Vamos a donde tienen a los conejos y podrás escoger uno que tú pienses que necesite ser entrenado para el trabajo.
Por un momento, Pan tan sólo parpadeó ante sus palabras, sin decir nada. Goku casi podía ver las ruedas dando vueltas en el interior de su cabecita a medida que ella paseaba sus ojos de Uub a él. Probablemente tratando de decidir si ellos estaban hablaban en serio o tan sólo se mofaban de ella. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que Pan decidiera confiar en ellos. Pan soltó a Goku y apretó sus manos en puños frente a su rostro a medida que asentía, esbozando una gran sonrisa, sus ojos brillantes.
― ¡Sí! ―exclamó Pan―. ¡Encontraré un conejito para entrenarlo y que sea el Conejito de Pascua, igual a como mi Abuelito entrena gente en las artes marciales!
―Je. Claro. ―dijo Goku, rascando su cabeza―. Suena bien.
En respuesta, ella asintió dos veces rápidamente y luego Pan volteó, echando a correr hacia la tienda de mascotas. Goku la vio desaparecer entre dos pasillos y rio un poco para sí mismo. Realmente ella no le temía a estar rodeada por muchas personas como sí le sucedía a Gohan, ni se colgaba de su ropa con miedo y ansiedad ni nada que se le pareciera. Debió heredar ese curioso sentido de exploración y energía de su madre. O sencillamente se había saltado una generación.
A su lado, Uub profirió un jadeo y persiguió a la niña. Goku simplemente rio. No existía una razón por la que debiera preocuparse por su nieta. No cuando ella era lo suficientemente fuerte para cuidarse a sí misma, ni mientras él estuviera atento al pequeño, latente y burbujeante ki de ella, de cualquier forma. Así que, canturreando para sí mismo, se llevó las manos tras la cabeza y caminó tranquilamente a través de la gran tienda de mascotas.
Se preguntó cuántos tipos de mascotas distintas tendrían aquí. Muchos tipos de aves, aquello era seguro; probablemente aquellas eran las más ruidosas del montón, a pesar de que distraía un poco el verlas dando saltitos en sus jaulas. Jaulas que también parecían tener muchas cosas extras en su interior para que los animales jugasen con ellas. Goku podía escuchar el ladrido ocasional de un perro en la parte de atrás de la tienda y un letrero que indicaba que los gatos se encontraban en otra dirección. ¿Pero dónde estaban los conejos?
Al final de un pasillo, Goku encontró a Pan observando una variedad de tanques de peces. Verlos a ambos embelesados ante los diferentes colores de peces lo hizo sonreír, siendo éste un gentil recordatorio de que Uub seguía siendo un niño. Ambos niños tenían sus rostros presionados contra el vidrio del tanque, como buscando algo en específico, y Goku acercándose a ellos por detrás apenas llamó su atención.
Bueno. No al momento al menos.
Uub se alejó del tanque de peces y miró a Goku, un tanto sonrojado, antes de jalar a Pan del brazo.
―Oye, vamos, estamos buscando al Conejito de Pascua, ¿recuerdas?
― ¡Oh! ¡Sí! ―exclamó Pan, con sus ojos danzando a medida que se volteaba para mirar a su abuelo―. Oye, Abuelito, ¿vas a ayudarnos?
― ¡Claro! ―Goku sonrió, inclinándose ligeramente mientras apuntaba con su pulgar hacia lo profundo del pasillo―. Tengo un presentimiento de que están por allá.
Profiriendo un jadeo, Pan salió corriendo casi inmediatamente. De nuevo. Goku estaba seguro de que Milk lo habría regañando por dejar a la niña correr con semejante soltura en público, pero él no veía nada malo en ello. Pan se estaba divirtiendo, y sentir su emoción y determinación lo hacían sonreír.
Incluso cuando Uub enloqueció de nuevo. Goku rio entre dientes, posando una mano en el hombro de su estudiante para retenerlo de perseguir a Pan. Todo marcharía bien. Podrían encontrarse con su nieta a su tiempo sin temer ni preocuparse por nada. Reflexionando en ello, si Milk estuviera aquí ahora, ella probablemente le insistiría en perseguir a Pan también.
―Relájate ―dijo Goku―. Ella estará bien.
Uub lo miró con curiosidad.
― ¿Está seguro?
Goku se encogió de hombros.
―Bueno, no, pero dudo que algo pueda salir mal acá. Además, puedes aprovechar esta oportunidad para practicar tu sentido del ki si estás tan preocupado por ella. La energía de Pan es superior al promedio, pero no es ni la mitad de fácil de rastrear como mi propio ki o el de Vegeta o Gohan.
―Ah, claro.
Deslizando un pulgar bajo su cinturón, Goku permaneció de pie y esperó a ver qué haría el chico. Uub era un aprendiz rápido, aprendiendo habilidades y técnicas tan sólo con observarlas a veces. Pero cuando se trataba de cosas internas, todavía prevalecía una barrera. Similar al estado de Goku cuando él entrenó bajo la tutela de Kami-sama.
Él sonrió ante el recuerdo y luego sacudió la cabeza. El nivel de Uub, por supuesto, ya estaba mucho más allá de eso. El niño ya podía volar, después de todo. Pero el percibir los más leves niveles de poder podía seguir representando un desafío, independientemente de su actual habilidad con el control de ki, especialmente cuando se está rodeado por multitudes de gente.
La única razón por la que Goku podía seguir de cerca a alguien como Milk con tanta facilidad fue porque él estuvo viviendo con ella por cinco años sin interrupciones. El ki de ella era un sentimiento memorizado. Un maravilloso, cálido, reconfortante sentimiento gracias a todos los recuerdos de ambos, también. Uno que no había cambiado mucho con los años. Por otro parte, encontrar el ki de Bulma era siempre un martirio, aunque Goku estaba seguro de que Vegeta podía seguirle de cerca sin problemas.
Pan era más fácil de encontrar que ellos dos. O, quizás, aquello era sólo a causa de que Goku era su abuelo e inconscientemente él había convertido en obligación el memorizar la sensación del ki de la pequeña niña. Y él debía preguntárselo; ¿acaso Uub sería capaz de…?
― ¡Ah, ahí está!
Goku sonrió a medida que su estudiante apuntaba hacia la fuente del ki. Aparentemente, él sí era capaz de encontrarla después de todo. Bien.
―Allí está. ¿Lo ves? ―dijo Goku, depositando una mano en la espalda del chico―. No hay necesidad de preocuparse. Déjala ir y la encontraremos a su tiempo.
Uub se rascó la base del cuello.
―Je. Y yo que pensé que usted estaba actuando demasiado relajado.
―Hm ―Goku parpadeó―. Quizás eso forme parte de ello.
Un agudo chillido feliz atrajo su atención. Pan debió haber encontrado lo que buscaba. Mirando a Uub, Goku se encogió de hombros y se encaminó con dirección al sonido. Caminando hacia el final del pasillo de la tienda de mascotas con Uub a su lado, él siguió aquel distintivo y vivaz ki, confiando en que aquel sentir lo llevaría hasta su nieta.
En poco tiempo la encontró; en un primer momento Goku parpadeó, para después llevar sus manos hacia su cintura mientras sonreía ante la escena. Pan yacía sentada en una zona cerrada, en completa libertad de acariciar a un grupo de pequeños conejos en un corralito. Goku había estado esperando ver a todos los animales enjaulados; tal vez en la tienda estaban haciendo algo especial de acuerdo a la temporada.
Inclusive Uub corrió hacia la pequeña área de juego y entró, acompañado de otros niños. Otro recordatorio de que a pesar de todo su poder y habilidad, el estudiante de Goku continuaba siendo un niño. En medio de los demás niños y conejos, Pan y Uub gateaban, como tratando de escoger cuál podría ser el Conejito de Pascua. Pan parecía insistir en que debía ser aquel con el pelaje color café claro, pero ella no parecía muy en contra de la idea de recoger y jugar con los demás conejos.
Goku permaneció de pie y los observó en silencio. Quizás, hubo una época en la que él mismo hubiera entrado a la jaula, pero había algo acerca de observar a los niños en su propio mundo que se antojaba agradable. El tiempo siguió su marcha, aparentemente. Antes de que pudiera percatarse de ello, su primer hijo había crecido, se había casado, y ahora Goku observaba a su nieta jugando en frente de él.
Eventualmente, Pan recogió el conejito que quería llevarse a casa, y Goku se encontró a sí mismo de pie ante la caja registradora de la tienda teniendo que comprar mucho más que un simple animal. Sus ojos se ampliaron ante cada fuerte recomendación de parte de los trabajadores del local, asintiendo ante el hecho de que debía comprar la jaula y la comida especial y todo lo que le dijeron que era importante. Él no tenía idea de que conseguir una mascota fuese tan costoso, y tragó saliva ante cuánto tuvo que pagar al final.
― ¡Viva! ―aplaudió Pan cuando por fin pudo sostener a su nueva mascota―. ¡Entrenaré al nuevo Conejito de Pascua!
Ante eso, todas las preocupaciones de Goku se disiparon. Claro, Milk seguramente estaría un poco molesta con él ante todo el dinero que había gastado. Pero al menos Pan estaba feliz. Él haría lo que fuera por ver esa mirada en los ojos de su nieta.
Después de todo, él no tenía problema alguno en mimar a los niños.
…
Como era de esperarse, Milk no estaba feliz con él, pero ella no permitió que Pan atestiguase su desaprobación. Y tampoco los obligó a que devolviesen el conejo a la tienda. No, sencillamente se limitó a darle esa particular mirada tan pronto como llegaron a la casa con la mascota; y procedió a darle una reprimenda más tarde, por supuesto.
Goku habría tenido demasiada suerte si no hubiera recibido regaño alguno. Él podía recordar perfectamente su reacción ante el pequeño Dragon del que Gohan se había hecho amigo hace tantos años atrás. Ella no había estado muy feliz con aquello, tampoco.
Pero Milk permitió que Pan conservase su pequeña mascota, mascullando algo acerca de que, por lo menos, los conejitos eran más normales que los dragones.
Goku rio y pasó los siguientes días observando a Pan con su nueva mascota. Él dejó a Uub descansar de su entrenamiento para que así éste pudiera pasar un poco de tiempo extra con su nieta durante estos momentos especiales. Era realmente difícil no rememorar a un Gohan más joven jugando con el Gran Dragón.
De hecho, el ya crecido dragón incluso se apareció un par de veces por la casa, pero Pan permaneció inflexible en su decisión de mantener al conejo alejado de éste. Y por supuesto que Milk no iba a permitir que el dragón entrase a la casa. Un conejo era una cosa. ¿El pequeño dragón que era amigo de Gohan? Nop. No era de extrañar que Milk tuviese sus reglas acerca de mascotas. En este hogar, no había dudas acerca de cuáles animales podían traer adentro los niños.
Ciertamente nada tan pequeño y lindo y esponjoso como la mascota que Pan tenía actualmente.
―Así que, Pan ―preguntó Goku mientras se agachaba frente a su nieta y su nueva mascota―. ¿Qué hay con todos estos huevos de colores?
Pan había pasado un buen tiempo pintando huevos en distintos colores, tan sólo para colocarlos en frente de su Conejito-de-Pascua-en-entrenamiento. Incluso ahora, ella yacía sentada sobre la alfombra en el centro de la sala de estar, haciendo rodar diversos huevos frente al conejito, casi como dándole a la mascota la oportunidad de olor cada uno de manera individual. Ante la pregunta, Pan le sonrió y recogió uno de los huevos, enseñándoselo.
―Es un huevo de Pascua, Abuelito. ―dijo ella―. El Conejito de Pascua necesita saber cómo lucen sus huevos especiales para que pueda recolectarlos y dárselos a todos los niños.
―Oh ―Goku parpadeó, apoyando un puño contra su mejilla―. Eh. Eso suena interesante.
―Mmhmm. Él debería de saber cuál es el caramelo especial, también, pero la Abuela no me deja darle.
Goku se rio, encontrando muy sencillo el imaginarse a Milk marcando ese límite.
―Sí, bueno, la Abuela sabe lo que dice.
―Pensé que era Mami la que sabe lo que dice.
Goku hizo una pausa, y tuvo que tomarse un momento para rascarse la cabeza. No había esperado que su pequeña nieta de cinco años saliera con semejante ocurrencia tan rápido. En su mente, él se sentía satisfecho asumiendo que Milk siempre tenía la razón en estos asuntos, pero Pan tenía un buen punto. Después de todo, ¿qué haría ella si Videl y Milk no estaban de acuerdo en algo? Irse del lado de Videl, por supuesto.
Profiriendo una risita, Goku concentró su atención en Pan otra vez, mientras ella recogía el conejo y lo colocaba en su regazo.
―Sí, bueno, mientras la Abuela esté aquí y tu mami no, escucharás a tu Abuela, ¿está bien?
―Está bien, Abuelito ―dijo Pan―. Pero ya sabía eso.
Él rio y acercó una mano para revolver un poco su cabello, ganándose una risita de parte de Pan. Ella había descubierto muy pronto que, a veces, los abuelos podían permitir cosas que por su parte los padres desaprobarían. De hecho, el devolver a Pan a sus padres cuando éstos regresaron a casa de sus vacaciones resultó en un gracioso intercambio de miradas entre todos ellos.
Videl pareció crisparse cuando le entregaron la jaula del nuevo familiar mascota. Gohan comenzó a hacer una pregunta, mas luego suspiró, derrotado, luego de recibir una mirada de parte de su madre. Y Goku cruzó los brazos profiriendo una risa avergonzada.
Porque por lo menos Pan correteaba alegremente en torno a ellos, probando una vez más que, incluso como abuelo, Goku no podía evitar mimar a los niños que había en su vida.
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Publicado originalmente el 7 de Julio, 2017.
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Nota del traductor: ¡hola! Espero de corazón que hayan disfrutado de esta historia tanto como yo la primera vez que me la topé hace unos meses atrás. Me pareció tan insoportablemente dulce que nada más deseé que poder compartirla con más gente. Además de que no hay mucho contenido de Goku y Pan por acá (ni hablar de Uub...), algo que ciertamente es una lástima. Imaginen mi felicidad cuando recibí el gentil permiso de la autora para traducir no sólo ésta, sino varias más de sus historias... :') En unos minutos, agregaré a mi bio el link de esta historia en su idioma original junto con el perfil de Reda, para que así puedan darse una vuelta por lo demás que tiene por ofrecer, cosa que les recomiendo encarecidamente, ¡pues escribe maravillosamente! Eso. n.n
¡Gracias por su tiempo!
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Thank you SO MUCH for your permission, Reda! You're awesome and a half! Thank you. :')
