Era un día normal en Hogwarts, o todo lo normal que puede se un día en una escuela de magia. Los alumnos corrían de un aula a otra, los profesores preparaban sus clases, Snape atormentaba a sus alumnos y la suma inquisidora Umbridge buscaba la manera de hacer sufrir a Harry Potter y sus insufribles amiguitos.
Todos estaban teniendo un día de lo mas común, pero eso estaba apunto de cambiar, pues, esa misma mañana el director Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore había recibido una extraña carta que decía así.
Estimado profesor Dumbledore:
Tal vez esto pueda parecerle extraño, incluso imposible. Pero le aseguramos que no se trata de ninguna broma. Lo que procederemos a contarle es un tema de extrema importancia así que, por favor, lea atentamente.
Estamos seguros de que usted ya es consciente del regreso de Voldemort, por eso nos ahorraremos todas las explicaciones e iremos al grano. Una gran guerra se avecina, una guerra en la que cientos de personas morirán.
Lo que deseamos es evitar eso, impedir las muertes y la destrucción. Por eso hemos ideado este plan, usted solo tiene seguir las siguientes instrucciones.
1º Deberá reunir a las siguientes personas:
-Harry Potter.
-Ronald Weasley.
-Hermione Granger.
-Regina Black.
-Neville Longbottom
-Ginevra Weasley
-Fred y George Weasley
-Percy Weasley
-Charles Weasley
-William Weasley
-Molly y Arthur Weasley
-Draco Malfoy
-Narcissa y Lucius Malfoy
-Theodore Nott
2º Usted y la profesora McGonagall acompañar a los alumnos hasta la Sala de los Menesteres, junto al tapiz de Bárnabas el Chiflado.
Debe pasar tres veces ante la pared pensando en esta carta. Entonces, si lo ha hecho correctamente aparecerá ante una puerta de la nada, deben entrar y esperar un par de minutos.
Después de que haya cumplido las dos tareas nuestro plan estará oficialmente en macha y todo lo demás lo haremos nosotros.
Le suplicamos que haga lo citado anteriormente con la mayor brevedad posible
Con nuestros mejores deseos.
El futuro.
P.D. Les tenemos preparada una gran sorpresa. Algo que probablemente le de mas de un quebradero de cabeza a usted y al la profesora McGonagall, pero que, esperamos, hará muy feliz a mucha gente. Incluidos a ustedes dos.
Esto había dejado patidifuso al director. ¿Seria realmente una carta del futuro o solo una broma pesada de algún desconsiderado?
Era poco probable que se tratase de una broma, si a si fuese no se molestarían en pedir la presencia de todas esas personas, además, la señorita Black utilizaba el apellido de su madre para evitar problemas, mui poca gente además de los profesores y seguramente sus amigos mas cercanos sabían que era hija de Sirius Black.
Pero a pesar de eso no estaba del todo convencido.
Recapacito sobre sus posibilidades. Si le hacía caso a la carta y resultaba ser una farsa la noticia volaría como la pólvora y le estaría dando razones mas que suficientes al ministro para sustituirle, por otro lado, si la ignoraba y resultaba ser cierta estaría condenado a cientos de vidas.
Decidió jugárselo todo y confiar en aquel mensaje. Era cierto que podía perder mucho; su prestigio y su hogar, pero podía ganar mucho mas.
Ordeno a la profesora McGonagall reunir a los alumnos y se dirigió hacia el séptimo piso.
Harry se sorprendió cuando McGonagall apareció en clase de pociones pidiéndoles a sus amigos, a Neville, a Malfoy, a Nott y a el que la acompañasen
-¿Qué has hecho?- Le susurro a la joven Black mientras se levantaba de su pupitre.
-Nada, te lo juro. Hace semanas que no gasto una broma.
¿Si no era por alguna de las habituales trastadas de su amiga por que querría la profesora de transformaciones que la acompañaran?
Miro a sus amigos en busca de alguna idea, pero solo le respondieron con un unánime encogimiento de hombros. Así que, sin saber en que lío se habían metido esta vez solo les quedaba acompañar a la profesora hasta su despacho y que ella misma se lo explicase.
Pero no les llevo a su despacho sino que subieron al séptimo piso. Caminaron por los pasillos hasta encontrarse con el director junto a los hermanos y padres de Ron y los Malfoy al lado de puerta que no recordaba que estuviese allí antes.
-Buenos días, me alegro de que el profesor Snape les haya dejado salir de clase. Y ahora apresúrense.- Dijo abriendo la puerta.
Entraron y vieron una habitación parecida a la sala común de Gryffindor, con grandes sofás de aspecto cómodo, una tupida alfombra, una chimenea y seis puertas al fondo.
¿Por que los habrían traído allí si estaban metidos en un lío?¿Y que pintaban allí los Weasley y los Malfoy?
-Bueno, supongo que tendré que explicarme- Dijo Dumbledore- Por favor, siéntense.
Entonces les leyó una carta de el futuro. Por la cara que estaban poniendo sus amigos y la profesora McGonagall todos pensaba lo mismo, pero solo Regina, haciendo gala de su labia habitual , fue capaz de decirlo.
-Vale, definitivamente esta chalado.
El profesor estaba apunto de contestar la habitación se lleno de un extraño humo morado.
